Comorbilidades aumentan hasta 5 veces riesgo de hospitalización por COVID-19

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  • Enfermedades como asma, obesidad y diabetes afectan el sistema de defensas del organismo; tener más de un padecimiento crónico eleva la vulnerabilidad

Redacción.- Las enfermedades crónicas como asma, obesidad, diabetes, hipertensión, insuficiencia renal y otras aumentan hasta cinco veces el riesgo de hospitalización ante la presencia de COVID-19. Tener más de uno de estos padecimientos -lo que no es inusual- eleva la vulnerabilidad frente al coronavirus.

En Jalisco, más de la mitad (54 por ciento) de los 66,729 casos confirmados de COVID-19 corresponden a personas que ya sufrían una o más enfermedades crónico-degenerativas. Muy frecuentemente están presentes la diabetes, la obesidad y/o la hipertensión. Esta característica se repite entre las personas que fallecen por la infección del SARS-CoV-2: la mayoría tenían un padecimiento y en algunos casos, hasta cinco comorbilidades al mismo tiempo. 

De acuerdo con los Centros de Control de Enfermedades (CDC) de los Estados Unidos, padecer asma incrementa en 1.5 veces el riesgo de hospitalización por COVID-19; padecer hipertensión, obesidad o diabetes aumenta este riesgo tres veces, frente a una persona sana; la enfermedad renal crónica aumenta dicho riesgo 4 veces; la obesidad mórbida o cursar con dos padecimientos crónicos a la par, eleva el riesgo de hospitalización 4.5 veces y tener tres o más padecimientos lo dispara hasta cinco veces.

Por ello, durante la pandemia la Secretaría de Salud Jalisco (SSJ) recomienda a las personas con enfermedades crónicas extremar las medidas de prevención para evitar el contagio del coronavirus y a la par mantener el control de su padecimiento previo; procurar un estilo de vida saludable, que incluye: seguir una alimentación balanceada, actividad física regular que pueda realizarse desde casa, técnicas de relajación contra el estrés, llevar horarios y calidad en las horas de sueño.

La SSJ invita a la población general a apoyar a las personas con enfermedades crónicas y no exponerlas; a no bajar la guardia y a fortalecer la prevención para reducir la transmisión de contagios. Los grupos de riesgo deben permanecer en casa el mayor tiempo posible. El resto de la sociedad debe limitar las salidas al espacio público y procurar que éstas sean por corto tiempo, usar adecuadamente el cubrebocas (lo que puede reducir hasta 90 por ciento de los contagios), evitar las aglomeraciones, mantener distancia de 1.5 metros entre personas y lavarse frecuentemente las manos con agua y jabón o usar gel alcohol.

A la par, se pide estar alerta ante la presencia de síntomas como fiebre que no cede, dificultad respiratoria o registrar una saturación de oxígeno menor a 92 por ciento, se acuda de inmediato a una unidad médica, sin esperar al resultado de una prueba de laboratorio para SARS-CoV-2.

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