La Ballena Azul: confusión virtual

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Especialistas recomiendan conocer los contenidos digitales a los que acceden sus hijos y de esta manera, reaccionar a tiempo para prevenir su muerte

Guadalajara, Jal. (Crónica Jalisco).- Como todo fenómeno social, detrás del reto de la Ballena Azul hay múltiples factores que quedan expuestos: la ausencia de una supervisión de los padres de familia en las actividades que realizan sus hijos, la falta de capacitación de profesores para entender las nuevas tecnologías y la cada vez más ambigua línea divisoria entre lo virtual y lo real para una generación que cuenta con herramientas para hacer viral cualquier fenómeno, coincidieron  especialistas de la Universidad de Guadalajara (UdeG) quienes además, instaron a las autoridades a emprender políticas públicas para prevenir el suicidio con estas nuevas modalidades.

Al respecto, el coordinador de la Cátedra UNESCO de la Juventud, Mario Cervantes Medina, explicó que el suicidio es producto de la misma sociedad, la cual busca justificaciones en trastornos psicológicos lejos de entender a los jóvenes, quienes sólo buscan aceptación en un entorno adverso de mucha presión social.

“El suicidio ha existido desde los albores de la humanidad. Pero si a este fenómeno le agregas lo virtual y la viralización, toma perspectiva distinta”, dijo.

Y agregó: “Un sector de la población se escandaliza y, efectivamente, es peligroso, pero con los chicos se da el caso de que entre más les avisas que es peligrosos, más atractivo lo vuelves”.

 PRESIÓN SOCIAL, DETONANTE PARA LOS RETOS

Asimismo, Cervantes Medina quien es profesor e investigador, adscrito al Departamento de Sociología  del  Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades (CUCSH), resaltó que entre los adolescentes existe una presión social y competencia por presumir la osadía de aceptar retos.

Bajo esta presión de buscar la aceptación entre pares dijo, “muchos se involucran en el juego, se inscriben, dan sus datos y eso termina siendo información que se usa para amenazarlos con matar a su familia. Entonces el joven termina aceptando el hecho de sacrificarse”.

 GENERACIÓN Z Y LOS MILLENNIALS

Por su parte, Igor González Aguirre, investigador del Departamento de Estudios sobre Movimientos Sociales del CUCSH, dijo que no se deben generalizar las características de cada generación; sin embargo, según explicó, la generación Z y las que siguen a los millennials, sí tienen una mayor exposición a las tecnologías de la información en el Occidente del mundo.

“Para quienes nacimos antes de que existiera Internet, la distinción entre lo virtual y lo real es más o menos marcada. Sin embargo, para ellos esa distinción es bastante borrosa, porque están hiperconectados las 24 horas del día”.

La clave, según González Aguirre, no es la fascinación por la muerte, sino la posibilidad de convertir hasta los aspectos más privados de la vida en un asunto público, y esto se refleja de forma extrema con quienes transmiten en vivo por medio de plataformas como Facebook, hechos violentos.

“El factor inédito es la posibilidad de hacer eso público como nunca antes, transformar la intimidad en un espectáculo”.

Finalmente, el especialista  resaltó que, en lugar de exigir censura en las redes sociales, lo que hay que pensar es en políticas de prevención y poner atención en los contenidos a los que los hijos tienen acceso, no en un sentido de vigilancia punitiva, sino para comprender la dieta mediática de los seres queridos.

 

DATO

El juego consiste en ir superando 50 retos que son propuestos vías redes sociales, entre ellos están el hacerse cortes en brazos y piernas o permanecer en lugares elevados; lamentablemente, la última prueba  es el suicidio.

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