Proyecto Fomix busca disminuir pobreza alimentaria en Jalisco

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Guadalajara, Jal. (El Heraldo de Saltillo).- A nivel nacional, más de 28 millones de personas son consideradas en pobreza alimentaria, acorde con datos del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval).

En Jalisco, son alrededor de un millón 300 mil personas quienes están en situación de carencia alimentaria. Sin embargo, los bancos de alimentos recuperan únicamente cinco por ciento del alimento desperdiciado.

A través de una convocatoria del Fondo Mixto (Fomix) del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) con el gobierno de Jalisco, se aprobó un apoyo de 20 millones de pesos al proyecto Modelo logístico para el aprovechamiento, conservación y manejo tecnificado de alimentos, en el que participan universidades, centros de investigación, gobierno, iniciativa privada y organizaciones no gubernamentales para buscar disminuir la pobreza alimentaria e impulsar el aprovechamiento de alimentos en el estado.

Esta propuesta está liderada por el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO), el Centro de Investigación y Asistencia en Tecnología y Diseño del Estado de Jalisco (Ciatej) y el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM), campus Guadalajara, así como por los bancos de alimentos de Guadalajara, Zapotlanejo y Tepatitlán.

En entrevista para la Agencia Informativa Conacyt, el doctor Francisco Urrutia de la Torre, coordinador de investigación y posgrado del ITESO, señaló que los objetivos del proyecto son promover la donación a los bancos de alimentos, facilitar la logística de recolección y distribución de los productos donados y desarrollar tecnologías que prolonguen la vida de anaquel de los alimentos, así como generar una plataforma que propicie la superación de la pobreza alimentaria de los beneficiarios.

“Los bancos de alimentos hacen una labor titánica, atienden en Jalisco alrededor de 100 mil personas, lo que es cerca de 10 por ciento de lo que se necesita. Es una labor ejemplar. Cada familia atendida por los bancos de alimentos recibe una despensa quincenal con un valor aproximado de mil 200 pesos, por la cual se le solicita una cuota de recuperación de 120 pesos”, aseguró el responsable del proyecto.

En tanto, el doctor Urrutia de la Torre señaló que por cada punto porcentual que logre aumentar este proyecto, se atenderán 13 mil personas más, es decir, dos mil 708 familias beneficiadas con despensas quincenales.

El proyecto consta de tres etapas: la primera, de seis meses de duración, para elaborar los diagnósticos y el diseño de las estrategias; una segunda etapa, con 12 meses de duración, será para el desarrollo de los trabajos; y una tercera etapa, también de seis meses, para implementar los pilotos de cada una de las líneas de acción. Se espera que el proyecto esté concluido a inicios de 2019.

“En Jalisco se desperdicia tanto alimento que podríamos darle alimento a todos, el problema es que no tenemos la infraestructura ni la logística. Los bancos de alimentos estamos para rescatar el alimento apto para el consumo humano y hacerlo llegar a aquellas familias que viven en pobreza alimentaria”, señaló en un comunicado Antonio Hernández Orozco, director del Banco de Alimentos de Zapotlanejo.

Tecnología vs. hambre

Ante la falta de herramientas tecnológicas de vanguardia bajo la que trabajan los bancos de alimentos, una de las propuestas del proyecto es implementar tecnología para optimizar los procesos de logística, almacenamiento y manejo de alimentos. Al momento ya se trabaja en el desarrollo de software para ser implementado en plataformas con base en Internet y en un manual de procedimientos.

A través de una plataforma tecnológica, se buscará mejorar la comunicación entre los bancos de alimentos y los donatarios, así como coordinar la recolección y distribución de los alimentos.

“Se va a desarrollar un software que nos permita llevar esos procesos de manera informatizada y va a tener una versión de teléfono móvil para que los productores puedan avisar en tiempo real cuando tengan alimentos disponibles. Entonces va el camión, acopia y distribuye, no se hacen más viajes de los necesarios y se llega a tiempo por el alimento”, señaló Urrutia de la Torre.

Marco jurídico adecuado

Otra vertiente del proyecto es la creación de un marco jurídico que prevenga el desperdicio de alimentos en el estado, así como una serie de reformas fiscales que incentiven a los potenciales donatarios. Este aspecto será desarrollado por el Observatorio Legislativo del ITESO y será acompañado de una campaña de mercadotecnia social bajo el sistema de innovación abierta desarrollada por el grupo Démola-Guadalajara, en donde el ITESO cuenta con laboratorios de cocreación.

Por otra parte, el Departamento de Estudios Sociopolíticos y Jurídicos y personal de la licenciatura en nutrición y ciencias de los alimentos del ITESO trabajarán una caracterización socioeconómica de la población meta, que pueda definir las necesidades nutricionales específicas de cada sector.

Bancos de tercera generación

En el afán de alejarse de los esquemas asistencialistas, alumnos e investigadores del ITESM, campus Guadalajara, diseñarán y desarrollarán una plataforma electrónica que promueva que cada vez más personas superen la pobreza alimentaria y se activen económicamente.

“Los bancos de alimentos vienen pensando en transformar su modelo de atención hacia un modelo de superación de pobreza. Esto, en el mundo de los bancos de alimentos, son considerados bancos de tercera generación”, comentó el doctor Francisco Urrutia de la Torre.

Esta segunda plataforma hará las veces de bolsa de trabajo, pero también ofrecerá alternativas de capacitación, emprendimiento, desarrollo humano y acceso a microcréditos. (CONACYT)

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