Resaltan necesidad de instalar sistema de medición de aguas subterráneas

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Guadalajara (Notimex).– El investigador José Arturo Gleason Espíndola resaltó la necesidad de instalar urgentemente un sistema de medición de aguas subterráneas en la zona metropolitana de Guadalajara.

En entrevista con Notimex, el académico del Departamento de Técnicas de la Construcción del Centro Universitario de Arte, Arquitectura y Diseño (CUAAD) de la UdeG agregó que “tenemos que instalar urgentemente un sistema de medición de aguas subterráneas”.

Señaló que 30 a 40 por ciento de la población del área metropolitana de Guadalajara depende del agua subterránea, al indicar que en temas de abastecimiento de agua es evidente que existe rezago debido a la falta de planeación urbana.

Agregó que “se va cubriendo la superficie del territorio sin ningún criterio técnico, más que el criterio económico, y esta expansión desordenada desestabiliza, afecta o deteriora el ciclo del agua”.

“Esto es agua que se precipita y que antes tocaba el suelo y se infiltraba para la recarga acuífera, pero ahora toca el concreto, corre por la calle, entra a una boca de tormenta o alcantarilla y luego a un colector”, refirió.

Detalló que esta extensión de mancha urbana sin control “ha propiciado la creación de inundaciones, la reducción de infiltración y el aumento de la temperatura en diferentes puntos de asentamientos humanos, que no permite la evapotranspiración, que es otro elemento fundamental del ciclo del agua”.

“Estamos ante un panorama incierto por las reservas de agua subterránea, porque 50 por ciento nos abastecemos de las aguas subterráneas, lo cual tiende a agravarse porque las ciudades están creciendo sin control, y cubrir esta área de recarga compromete la disponibilidad de agua del suelo, del agua subterránea”, dijo.

Resaltó que cada vez “tenemos que ir más lejos a hacer más presas grandes sobre ríos contaminados, invertir en plantas de tratamiento muy costosas y que requieren un monto de inversión importante, pero no se prevén los gastos de operación y mantenimiento, y esto no permite que trabajen a 100 por ciento”.

Apuntó que, por un lado, hay escasez y, por otro lado, contaminación e inundaciones, “entonces el problema es más profundo y no se puede resolver nada más desde el punto de vista de la ingeniería o las obras faraónicas de hacer presas o mega plantas”.

Puntualizó que se requiere hacer conciencia a través de la información, “impactar nuestro marco regulatorio para proteger lo que queda todavía sano, y establecer políticas públicas orientadas a la sustentabilidad”.

Destacó que el área metropolitana de Guadalajara “no cuenta con un sistema que permita saber cuánta agua cae a nuestras cuencas en nuestro territorio, se tienen algunas estaciones, pero no operan de manera sistemática, ni constante, y esa información es de difícil acceso”.

“Si no sé cuánto entra pues cómo distribuyo, esa agua que cae tiene que monitorearse para saber cuánto corre por las calles, cuánto se está infiltrando y cuánto se evapora, lo cual tampoco lo tenemos”.

Señaló que eso impacta en temas de la recarga acuífera, “se extiende la mancha de concreto, no permite la infiltración, entonces los acuíferos que son grandes extensiones de tierra mojada cada vez se secan porque eso sí le sacamos demasiada agua”.

Lamentó no tener estas mediciones de cantidades en tiempo real, de manera instantánea, profunda y sistemáticamente, “es como tratar de ir en tu auto a algún destino del país y no saber cuánta gasolina tienes, es decir, no tenemos ese medidor, llámese sistema de medición, que nos permita saber cuáles son las condiciones del ciclo del agua”.

Mencionó que en términos generales “la cultura del agua que tenemos es que el agua es la que nos tomamos o con la que nos bañamos, pero la gran mayoría desconocemos que el agua forma parte o nos da servicio ambiental a través del ciclo del agua”.

“A quien estamos lastimando es al ciclo del agua, y ese enfermo tiene que entrar en un proceso de restauración, por lo que primero, como todo enfermo, hay que ponerle los equipos para medir la presión, hacer un diagnóstico instantáneo y estar monitoreando para estipular el tratamiento”.

Manifestó que, al no contar con esta información instantánea, profunda y bien fundamentada, “se desconoce cuánta agua tenemos para los próximos años”.

“Cómo es que autorizo fraccionamientos, propongo una presa o le pido agua a Chapala, cuando yo ni siquiera se en la zona metropolitana de Guadalajara cuánta agua me entra, cómo se distribuye y cuánta me queda en el acuífero”, cuestionó.

Precisó que “el banco del agua de la zona metropolitana de Guadalajara es el acuífero, el suelo, pero lo afecto si lo cubro de concreto”.

Expresó que la incertidumbre “que de cierta forma nos atormenta a los investigadores es cuánta agua subterránea le queda a la zona metropolitana de Guadalajara, ya que no lo sabemos”.

“Es grave autorizar presas, mega plantas, sin saber exactamente cómo se comporta el líquido en términos de cantidad y calidad”, expuso.

Añadió que se requiere tener “los datos duros para entrar en un proceso de restauración, tenemos que buscar otra vez que se infiltre el agua, aumentar la masa forestal para que los árboles y los arbustos ayuden a infiltrar agua”.

Resaltó que se necesita un proceso de restauración hidrológica, “captar el agua en las casas, almacenar agua en los vasos reguladores, volver a dar hasta donde se pueda las características naturales del comportamiento del ciclo del agua”.

“Además de la rehabilitación de la infraestructura hidrosanitaria, esto es desde que captamos agua hasta cómo la distribuimos al usuario, tampoco sabemos calidad tienen los drenajes o el agua de los drenajes, y las plantas que son la última etapa de la infraestructura no operan a su máxima capacidad, son caras de inversión y costos de operación”, resaltó.

Dijo que hay que restaurar la infraestructura “para entrar en políticas públicas que nos ayuden a conservar el ciclo y tener un sistema de agua suficiente, esa sería la ruta antes de invertir un peso más en alguna presa o mega planta”.

“Si uno hace un viaje en auto sabe cuánto tiene en el tanque de gasolina, pero cuánta agua subterránea le queda a la zona metropolitana de Guadalajara no lo sabemos”, agregó.

Detalló que “esto me pone nervioso porque se autorizan fraccionamientos sin orden hacia las verticales y hacia los horizontales, comprometiendo el agua de nuestro ciclo”.

“En otros lugares ya lo hacen y nosotros no, algo tan básico que es medir para mejorar y administrar mejor el agua”, expresó.

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