Tras sanciones, bares combaten ruido

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Bajan el volumen, mueven las bocinas, cierran puertas y hasta compran medidores para mantenerse al margen sobre los decibeles permitidos

Guadalajara, Jal.- Disminuir el volumen de la música, cambiar la dirección de las bocinas y cerrar puertas y ventanas son algunas de las acciones que se han implementado en bares para evitar sanciones por exceder los límites de ruido establecidos por el Ayuntamiento de Guadalajara. Incluso, en algunos de estos lugares la música en vivo ha dejado de ser una opción de entretenimiento para sus clientes.

Operadores de establecimientos entrevistados coincidieron en que adquirieron un decibelímetro para mantenerse dentro de los 65 decibeles permitidos por el municipio.

“Nosotros optamos por suspender la música en vivo, que es donde más nos traía problemas en la cuestión de los decibeles, y modulamos el volumen del sonido de la música ambiental. Tenemos pensado, en un aproximado de un mes, cambiar los ventanales por cristales aislantes de sonido para regresar a tener música en vivo”, dijo Ricardo García, gerente de un bar de rock ubicado en la colonia Americana.

Miguel Ángel Gutiérrez optó por retirar el grupo de salsa que tocaba en su bar, situado en avenida Chapultepec, y al que sus clientes ya se habían acostumbrado. Sin embargo, decidió mantener al conjunto de rock que todavía se presenta los fines de semana, pero con instrumentos acústicos.

El encargado de un espacio de la colonia Villaseñor retiró los micrófonos que acompañaban a los mariachis, eliminó los silbatos del grupo de animación y cambió las ventanas por un material que aísla el sonido. Cada media hora revisa el nivel de decibeles y lo anota en una bitácora. También llegó a un acuerdo con los vecinos para atender sus solicitudes antes de que se quejen ante las autoridades por el exceso de volumen.

El gerente de un piano-bar de la colonia Arcos Vallarta manifestó que en este espacio bajaron por completo el volumen de la música. En otro establecimiento de avenida Américas optaron por cambiar la dirección de las bocinas. Estas acciones evitaron que ambos lugares recibieran amonestaciones por segunda ocasión.

El director de Inspección y Vigilancia tapatío, Óscar Villalobos, destacó que la forma en la que los operativos se llevan a cabo cambió, y agregó que esta medida propició una mejor respuesta por parte de los responsables de los negocios y la disminución de los reportes que reciben.

“Ahora mantenemos recorridos por las zonas de los bares, si nos percatamos que un lugar tiene la música más alta, primero llegamos y hacemos un apercibimiento o llamada de atención. Si reinciden, procedemos a realizar la multa”.

 

(El Informador)

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