Algo huele mal en el proyecto de Alfaro para el estero El Salado

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CONTEXTOS…

Por Gerardo Sandoval Ortiz

Estero El Salado Puerto Vallarta.

El gobernador Alberto Cárdenas Jiménez sintió alivio cuando finalmente, el 14 de julio de 2000 el Diario Oficial del Estado publicó el Decreto de la declaración del área Natural Protegida El Estero El Salado. Recién se cumplieron los primeros 19 años de aquella noticia.

No fue fácil el decreto del gobierno del Estado pues se debió recorrer un camino tortuoso, consultas ciudadanas, reclamos, protestas, manifestaciones y bloqueos a maquinaria pesada. Nadie se ponía de acuerdo. La clase pudiente, empresarios, hoteleros e inclusive, el sector gobernante, sugería añadir un anexo legal para permitir desarrollos residencial y turístico en una o las cinco zonas de las 30 hectáreas consideradas para “uso público”.

La discusión por el destino inmediato del estero El Salado habría de ser la razón social que dio vida a los defensores del medio ambiente de la ciudad. Los ecologistas de hoy más representativos de Puerto Vallarta datan de aquellos días y dos décadas después, el decreto de área Natural Protegida es su mayor logro.

El gobernador de hoy, Enrique Alfaro Ramírez algo trae en manos que de la noche a la mañana se sacó la iniciativa de darle vida al Parque Nacional Estero El Salado. Desconfiados que son los vallartenses con sus autoridades y más con el Alfaro, las polémicas vividas por el primero de los tres gobernadores panistas, se repetirán. Nadie sabe las motivaciones del gobernador y todos se preguntan qué esconde con una propuesta de la que ni en su campaña hizo mención.

Enrique Alfaro Ramírez.

El estero El Salado es por decreto del gobierno del Estado un Área Natural Protegida, bajo una de las cinco clasificaciones de “ANP’S”. Un ANP como lo es El Salado tiene características propias distintas y diferentes a las de un Parque Natural como propone Alfaro. El Parque Nacional es una categoría de ANP donde se garantiza la protección y conservación de la flora y fauna del área bajo decreto. Además de ser área de interés científico, debe cumplir la característica de ser representativa de una región fitozoogeográfica.

Es decir, el parque natural es un espacio de características biológicas y paisajistas únicas y especiales que obliga un cuidado especial de la flora y fauna nativa.

No tenemos dudas que en la zona del estero El Salado y su marisma cumpla a cabalidad las características para merecer la declaratoria de Parque Natural Nacional. Sin embargo, no es fácil lograr un decreto como tal. En el país existen 67 parques nacionales y el último declarado fue el Parque Nacional Revillagigedo hace dos años. Jalisco solo tiene un parque nacional y desde 1936, el Nevado de Colima.

En el decreto emitido por el gobernador Cárdenas Jiménez se precisan con toda claridad los tres objetivos: Conservar los remanentes de manglar y comunidades afines a la reserva, Facilitar la oportunidad de investigación y educación científica y conservar la identidad genética con fines de proporcionar germoplasma para actividades de reforestación de otras zonas.

El decreto indica que toda actividad intensiva se restringe en la zona. Solo se permitirá actividad científica y actividades que garanticen la conservación. Además, se excluye toda actividad que transforme o modifique los recursos tales como extracción, cacería, tala, introducción de especies exóticas uso del fuego u otra actividad que impacte las condiciones naturales del sitio.

Se reservaron 30 hectáreas de cinco áreas de uso público, el equivalente al 15%. Parte de esta superficie se destinó luego al Centro Internacional de Convenciones.

Las zonas de amortiguamiento del estero siempre han sido objeto de deseo de funcionarios estatales en turno. Si Alfaro fijó su vista ahí, no les será difícil alegar, documentar y argumentar que en las inmediaciones del polígono de las marismas y malinales, para cambiar el régimen legal natural del estero. En el decreto se consideran 126.6 hectáreas de manglares y marismas pero el Fidees redujo esa cifra 135 hectáreas de vegetación y marismas.

Hará cosa de unos diez años se organizaron algunos eventos masivos en la zona de estacionamientos del Centro de Convenciones. Música en vivo a todo volumen. Defensores del estero, ecologistas asociados, investigadores del Centro Universitario de la Costa elevaron su grito al cielo en protesta. Protestaron contra ese tipo de eventos pues el ruido perturba la vida natural, atenta contra la fauna autóctona, acusaron. Todo indica que tenían razón porque después de dos o tres bailes masivos, uno de rock, dejaron de dar permisos.

El gobernador Alfaro tiene prisa. Vino y a cuentagotas soltó algo de información de su proyecto. Se llevó al rector del CUC, Jorge Téllez López y éste le regresó la atención aplaudiéndole la propuesta. “Queremos conservar el estero, mantenerlo como un área natural bien cuidada, que la gente pueda acceder a ella, que sea patrimonio ambiental de Puerto Vallarta (…) vamos a reordenar”, les explicó.

Un individuo identificado como José Luis Valencia Abundis, jefe de la Agencia de Proyectos Estratégicos del gobierno estatal fue más explícito: queremos rehabilitar, conservar y proteger el estero, además de aprovechar su potencial paisajístico natural y cultural “desde una visión sustentable, mediante y un proyecto que asegure conservar sus valores y genere beneficios naturales, sociales y económicos y permita desarrollar un entorno adecuado”.

Es un proyecto tan demasiado ambicioso que arroja como inmediata conclusión sub realista y financieramente endeble. Para proteger el estero, su fauna y flora, no es necesario convertirlo de un área natural protegida a un parque natural. Sin embargo, para permitir meterle algo de mano se hace necesario algunas modificaciones técnico-legales. La característica de un ANP implica tratarse de un territorio con ambientes originales que no han sido alterados significativamente por la actividad del ser humano. Darle trato de “parque natural” es admitir que en El Salado, la naturaleza se alteró por la mano del hombre.

Lo que Alfaro ofrece es una extraña red de parques: Boca de Tomates, Boca Negra, la zona arqueológica de Ixtapa, el parque ejido”, el río Pitillal, la zona de Agua Azul, Isla del río Cuale y el río Palo María. Aderezado con un jardín botánico, un vivero, un orquidiario, un foro al aire libre para eventos y aquí se incluye un gran pabellón para celebrar exposiciones.

Sin duda, Alfaro anda raro, por lo menos, en el papel muy generoso con la ciudad a la que tanto ha castigado. Si ahora mismo no quiere invertirle un peso en rehabilitar la carretera estatal 544 de dónde diablos obtendrá dinero para darle algo de mantenimiento a esa red de parques. La que llama zona arqueológica de Ixtapa ahí está, enmontada, refugio de malvivientes, drogadictos y bajadores.

Más bien, refinó su olfato de negocios y ha visto futuro en aprovechar las zonas de mitigación del estero y por lo menos se les ingeniará para disponer de una superficie contigua al Centro de Convenciones para habilitar grandes exposiciones que en ciudades como Guadalajara arrojan grandes dividendos. Ya midió la tierra y ahí, pegado a las tierras del Charro Ibarría y familia tiene su alcance una reserva de por lo menos seis hectáreas.

Por lo pronto, a esperar la consulta ciudadana y será en un mes. Algo va a salir y algo se desprenderá de las propuestas y debates. Nosotros vamos apostar doble contra sencillo que habrá rechazo a la iniciativa y propuesta de Alfaro. Para proteger los cocodrilos, las zarigueyas, papaches y tlacuaches y mantener puertas de acceso abiertos basta con la figura de APN. Meter mano y dinero, despide un hedor.

Revolcadero

Por cierto, muy pocos saben que para el nacimiento del estero El Salado el gobierno del estado debió expropiar decenas de hectáreas a los ejidos Puerto Vallarta y Coapinole. Conforme la clásica, “por causa de utilidad pública”.  La liquidación fue también por pautas y para finiquitar todos los pagos debieron transcurrir varios años. Son 168.96 hectáreas y de acuerdo a los censos actualizados es el hábitat de 99 especies de aves, 46 especies de flora, 10 mamíferos y 29 especies de anfibios y reptiles. La flora se halla en cuatro tipos de ambientes: Selva mediana subcaducifolia, con 15 especies dominantes, el manglar, con 3 especies, bosque espinoso con 4 especies, marisma o pastizal con 6 especies y vegetación acuática y subacuática con 15 especies. Son datos del Fideicomiso del estero El Salado, el FIDEES. ******* Y vaya que el gobernador Enrique Alfaro es un ave de tempestades. Por lo menos durante sus visitas en Puerto Vallarta a su paso se dibuja en el piso una gran y amenazante figura alada. Un tema ineludible fue hablar de la municipalización del Seapal y no se anduvo por las ramas. Como si la pelota estuviera en su campo y en tono autoritario, teniendo a su lado a un reflexivo alcalde, dijo que el gobierno municipal tiene dos “rutas”: ir solo con el Seapal o firmar un nuevo convenio con el gobierno del estado. Es decir, que en un nuevo convenio, se reajuste el Consejo de Administración y el ayuntamiento tenga más asientos o representantes en dicho órgano del organismo. Más que tratarse de una recomendación, Alfaro pareciera haber soltado una amenaza. Soltó una cifra, que se necesitan mil 500 millones de pesos para rehabilitar la infraestructura. Ahí en el Seapal se habló meses atrás de 1 mil 200 millones de pesos por lo que la cifra dicha nadie le cae de sorpresa. Lo que debería entender es la urgencia de despolitizar el Seapal, de impedir que su gente le meta mano al cajón. ****** Por cierto, el que también despierta mucha expectación es el primer informe de gobierno que deberá rendir Andrés Manuel López Obrador. No sabemos qué obra pública habrá de presumir Don Santo Amlo pero sí que ha hecho muchas acciones y decisiones. Lo curioso es que sus grandes acciones no implican grandes inversiones sino más bien grandes desinversiones. Sus grandes inversiones, proyectos como el aeropuerto de Santa Lucía, está paralizado por una cascada de amparos demás recursos. Por ahí trae sus pleitos con los conspiradores contra su gobierno, los autores de los “sabotajes legales”, complotistas y contra todo aquel que se oponga a sus designios. Lo que ha sumado del primero de diciembre a la fecha son más canas de tanto coraje. Pero que no se haga, eso quería.

 

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