Amlo decepciona y deja en el olvido a afectados por ‘Willa’ en Nayarit

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CONTEXTOS…

Por Gerardo Sandoval Ortiz

Andrés Manuel López Obrador.

Justo a las 19:20 horas del pasado martes 16 de este abril, desde lo más alto de las bocinas de Ángel González se escuchó el enésimo “llamado urgente” a los pobladores de la comunidad de Pajaritos.

Fue el último de muchos llamados a los impacientes lugareños habitantes de esa ranchería arrasada por la creciente del martes negro de octubre.

En los siguientes días, los Días Santos, supieron que otra vez, habían sido engañados y les quedó claro que ya jamás recibirán los cacareados apoyos prometidos por Andrés Manuel López Obrador.

Ya transcurrió medio año de aquel huracán e inmediata inundación que causó estragos en siete municipios del norte de Nayarit. En la memoria colectiva se mantiene vivo y a detalles cómo se fraguó la dolorosa historia de la doble tragedia, la del huracán Willa y las torrenciales crecientes que anegaron decenas de poblados del norte de la vecina entidad.

Willa tocó tierra poco antes de caer la noche del martes 23 de octubre, un poco al norte de la Boca de Teacapán, el estero y frontera natural de Sinaloa y Nayarit. En esa zona, sur de Sinaloa y norte de Nayarit, los pobladores continúan esforzándose para superar una crisis de la que saben se prolongará por algunos años.

En los centros de población de las Marismas Nacionales ya hace ratito que dejaron de creer en las promesas del gobierno federal. Aun así, al llamado que se expandió desde lo más altos de las voces de Ángel González, dos filas se formaron para anotarse en la lista. No creen les lleguen los ansiados enseres, tampoco los diez mil pesos, pero la necesidad en modo de necedad, los obliga a mantener vivo un cachito de sus esperanzas.

Bien, detallemos el caso del último llamado. Alma Peralta y Angelita Moncada, se dieron a la tarea de convocar a los habitantes en el quiosco de la plaza. Ahí, lo primero fue apelar a la honestidad personal y desistir de anotarse si ya antes recibieron apoyos. “Si se anota uno, la lista se tirará a la basura”, les dijeron. Tarde cotejaron el listado y hallaron cinco nombres de personas ya beneficiados. Cuando la hija del “pelón” Epifanio Moncada nos comentó, daba por hecho que se mandaría a la basura la lista.

En el caserío de Pajaritos se levantaron varios censos de afectados y por los resultados cada uno ha sido incompleto, mal elaborado, y como resultado apenas una cuarta parte de las familias han recibido los apoyos. Aun antes de protestar López Obrador como presidente de la república, enviados suyos y coordinados por el superdelegado, Manuel Peraza Segovia recorrieron algunas calles de cada uno de los poblados de Tecuala y Acaponeta, tomaron notas parciales y se fueron para ya no regresar. A la semana de su gobierno, López Obrador fue a meterse al lienzo charro de Acaponeta “Oscar Cosío” y ahí proclamó el gran regaño al ingeniero Peraza.

Casi todos recuerdan el “hay Manuel, hay Manuel”, frase dicha por el primer magistrado de la nación al preguntar a los asistentes si habían sido censados. Fue unánime, mano alzada, la negativa a la pregunta del tabasqueño. Aquel acto en el coloso construido por el capo ejecutado en la calle Lapislázuli de Residencial Victoria, concluyó con la orden de volver a un censo nuevo.

Del 20 al último día de diciembre en Pajaritos se escuchó el llamado general. “Se pide que nadie salga de sus casas porque van a quedar fuera del censo” se escuchó decir por la misma bocina a Ángel González o a Chayito Ramírez por más de una semana. Los jefes o jefas de familia literalmente se condenaron a no salir ni a comprar algún juguete navideño para los chamacos. Sería hasta el miércoles 2 de enero cuando finalmente llegaron los brigadistas del censo.

Desde el primer día se advirtió que el censo estaba contaminado. A “El Teresón, hijo de don Carmelo” identifican como el dirigente de Morena en esa comunidad y él guiaba a los encuestadores y decía quien sí y a quien no era merecedor de ser censado como damnificado. Los lugareños creyeron que por justicia todos tenían derecho en razón de que los daños fueron para todos. Como cualquier epidemia, la naturaleza no distinguió entre ricos y pobres y causó pérdidas a todos por parejo.

Desde la mañana de aquel martes negro, las autoridades literalmente ejecutaron un desalojo al cual muchos se resistían. Eso impidió poner a salvo sus enseres de casa. Por eso acusan al gobierno en sus tres niveles de haber perdido sus pertenencias.

Para el último día de diciembre pasado, del primer censo poco menos de un medio centenar de familias recibieron apoyos de enseres de cocina. Tres colchones, una estufita, un refrigerador. La entrega se cortó sin mediar explicaciones. Del censo del 2 de enero, hubo entrega en efectivo, diez mil pesos por casa. No es confiable la cifra pero nos dieron un número: 187 han recibido muebles o dinero ‘cash’. La suma de todos, es apenas una tercera parte de las viviendas de aquella comunidad cuyas parcelas colindan con el río de Las Cañas y lagunas y esteros de las Marismas Nacionales, la última frontera de Nayarit con Sinaloa.

En una charla informal en la vieja casona de la familia del autor Angelita “la coquis” Moncada nos relató lo último ocurrido en la penosa petición de cumplir con la promesa de apoyar a todas las familias de damnificados por las crecientes. Nos dijo haber encarado al presidente de la república en la última visita a Tecuala. Para esa vez ya les habían informado que no habrá apoyos de ningún tipo. Ya en abril, abordó al gobernador Antonio Echevarría García y le pidió apoyos para damnificados y para el club de la tercera edad. Alma Peralta hacía aparte sus propias gestiones. Juntas recorrieron diversas dependencias del gobierno estatal y fue el abogado Francisco Martín Estrada Machado de quien más recibieron el apoyo. “Machado” les pidió nueva lista, la elaborada la tarde noche del martes 16 de abril. Sin embargo, les advirtió con claridad que si hallaban nombres de personas ya beneficiados se inmediato se anularía la lista. Les reiteró que el gobierno federal ya retiró los apoyos pero trataría de gestionar reabrir el programa.

Una vecina de Tuxpan nos dijo este martes 23 que del gobierno federal no recibió ni una torta. En honor a la verdad, de muy poco estamos informados de la situación en esta municipalidad. Solo sabemos que fue la más golpeada por las inundaciones. Pero con esa versión confirmamos que los apoyos simplemente no llegaron a todas las familias de damnificados por Willa o por las inundaciones.

A tres parcelas de las viviendas de Pajaritos aun quedan restos de los cimientos de lo que una vez fue el próspero rancho Las Moras, la propiedad de los ancestros del ingeniero Manuel Peraza. Cuando éste se fue a Guadalajara, Félix “el lechero” y Pascual Peraza se quedaron a sembrar. Supimos que el rancho ya se vendió.

Allá solo queda “el chífiro”, un sobrino del superdelegado. En uno de tres viajes a llevar apoyos, lo saludamos en la plaza de Pajaritos. Se formó para recibir una despensa y algo de ropa. De su tío el ingeniero, solo vagos recuerdos tiene. ¿Apoyos?  Ni pensarlo.

Revolcadero

Todavía no se extirpa la amenaza del virus de la encefalitis equina, sobre todo en el sur de Nayarit, cuando desde el más alto nivel del gobierno federal se ordenó el despido de 19 empleados del Comité Estatal para el Fomento y Protección Pecuaria de Nayarit. Entre los despedidos está nuestro amigo el veterinario Gustavo Jiménez Hernández, quien fungía como coordinador del programa que entre otras funciones se ocupa de toda movilización pecuaria en carreteras federales y estatales y caminos domésticos de la entidad. Nos han dicho que la única información que tienen es de las intenciones de desaparecer los comités estatales y pues ya le tocó el turno a la CEFPPENAY. Las órdenes de los morenos, los de muy arriba, no respeta simpatías ni militancia pues el amigo Chopas, uno de los más apasionados seguidores de Don Amlo, ha sido cepillado. Eso sí, nos contó que ya tenía planeado renunciar y con el despido, que se va con la frente en alto, y pues le fue bien pues le dieron un “200ton”. Ese finiquitón es mucho más de los mil 200 pesos que le darían por su renuncia. Y pues sí, le fue bien al orgullo de San Vicente, el de Rosamorada, no de Bahía de Banderas.*******Por cierto, visitamos a familiares en Tuxpan y vaya que en este pueblo se respira un aire de abandono. Ni en Tecuala ni en Acaponeta se percibe el daño causado por la fuerza de la naturaleza, la tibia presencia del huracán Willa y la salvaje embestida de las aguas que escaparon del río San Pedro. En las orillas del pueblo, hay basura entre lomillos de lo que algún día fue lodo arrastrado por la crecente. Ni se observa trabajos de reconstrucción. Pareciera que las casas han sido abandonadas pues ni una manita de gato se le ha aplicado. Una patrulla de policía perseguía a una camioneta Cherokee por la céntrica calle Victoria y levantó una polvareda cuya nube se agigantó dos cuadras y tardó varios minutos en disiparse. Quizá por eso se alcanza a notar aire blanco, como empolvado. Si el Tuxpan de su Fiesta Abrileña es quien más sufre para salir de la crisis de Willa. ******* El director general del Instituto Promotor de la Vivienda de Nayarit, el Iprovinay, Francisco Martín Estrada Machado, por designación del gobernador del estado, Antonio Echevarría García, es el responsable del programa de reconstrucción en el norte de Nayarit. Nomás dice que en su oficina tiene miles de expedientes técnicos pero nunca aterriza ni ejecuta el programa. Por lo menos allá por Tecuala nadie sabe nada de construcción de alguna vivienda dañada. Le solicitaron construir sanitarios en una finca que sirve de reunión para un club de adultos, una inversión de dos o tres miles de pesos y nomás nada.

 

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