Amlo y su cambio radical, cruel e inhumano contra migrantes

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CONTEXTOS…

Por Gerardo Sandoval Ortiz

Dos dramáticas imágenes, un padre y su niña muertos a orillas del Río Bravo y una madre que implora apoyo para ella y su hija en una estación migratoria en la frontera sur, exhiben a México como un país de profundos contrastes cuyas autoridades dan trato inhumano al migrante.

Vivimos en un país de migrantes, origen del flujo que da forma al mayor corredor migratorio del mundo. Por eso nos sorprende el endurecimiento de las políticas que hoy se aplican.

Y somos ahora, desde hace unos días, un país amenazado por las políticas del infame Donald Trump, destino temporal de una migración centroamericana y sudamericanos, también de africanos y asiáticos que al sellarse la frontera norte prolongarán su estadía aquí y echarán raíces.

El video de esa madre de color que en cautiverio y al nivel del suelo clama ayuda para ella y su niña enferma en Chiapas expone a México como un país tan cruel o más que los gobiernos gabachos que por décadas han pisoteado a nuestros compatriotas que buscan el “sueño americano”.

México es un país de alta migración a Estados Unidos. Ciudades estadunidenses como Los Ángeles, San Diego, Chicago, Houston, Dallas, Pheonix, Tucson, San Francisco, Albuquerque, muchísimas otras, tienen todo el sabor y colorido mexicano. Quienes han recorrido ese país y visitado sus ciudades deben saberlo.

Nuestra historia nos ha dicho que las primeras tribus nativas en sus asentamientos dejaron huellas de un continuo peregrinaje. Siempre fueron en pos de mejores condiciones de vida. Cierto o falso, ahí está la historia del águila devorando a la culebra.

Cuando el boom del país del norte a mitad del siglo pasado, ya en declive “el milagro mexicano”, se intensificó el fenómeno de la migración moderna. El “Programa Bracero” fue bajo reglas pero fue mayor el flujo de los “mojados”, a través del ardiente sol del desierto de Arizona, las cañadas y montañas californianas o a nado por las siempre traicioneras aguas del río Bravo.

Hace ya más de 40 años que recorrimos inhóspitos territorios del sur de Estados Unidos. Conocimos las veredas más socorridas por grupos de ilegales guiados por voraces “coyotes” que en las últimas décadas se han tomado como ricos filones de oro a quienes migran al país yankee. Si la naturaleza no ha podido detener el tráfico de indocumentados, tampoco lo hará el muro de Trump.

Al cabo de muestras primeras incursiones a Yuma, a Somerton, a San Luis, Arizona, o al Valle Imperial, tan de moda hoy por su campeón peso completo Andy Ruiz Brawley, a Calexico, ya en California, “los migras” se hicieron amigos. Dejaron de pedirnos las visas. Sabían que íbamos a jugar beisbol a los primaverales campos de Yuma, donde equipos de las Ligas Mayores como Los Dodgers, Serafines de California, Padres, Gigantes de San Francisco, muchos otros, hacían pretemporada, la famosa Liga del Cactus.

Eran años de los 70. Una década después y ya en los estertores del milenio, distintas misiones nos regresaron a esos sitios. Una vez guiados por oficiales de Migración por las montañas que rodean San Diego y bajan hasta las faldas del Lago Salado, ya casi llegando a Palm Spring. Otras veces por diversión y por retar a “los migras verdes”.

En cada una de nuestras exploraciones a la montaña o a desierto, en California, Arizona y una vez en Texas, conocimos las dificultades por las que atraviesan los ilegales. Algunos amigos y conocidos, familiares inclusive, paisanos del norte de Nayarit, se perdieron y murieron en esas rutas de la muerte. Hemos sabido de mujeres violadas por los “polleros”. Para desgracia, las pandillas de polleros mutaron a ser parte de la delincuencia organizada y empezaron a vejar a sus “clientes”. Se multiplicaron reportes de grupos de ilegales abandonados a su suerte en sitios alejados de pueblos y ciudades, desiertos y montes, sin posibilidades de ser auxiliados.

¿Por qué en las peores condiciones, acechados por toda clase de peligros, mexicanos, centroamericanos, africanos o asiáticos, se vuelcan a venir, primero a México, y brincar charcos y ríos, cerros y montañas, hasta llegar a Estados Unidos?

Nadie arriesga su vida ni la de sus hijos, la de su familia para solamente aventurarse a recorrer un desconocido camino pero sobretodo, advertidos de los peligros.

Se animan por el ansia y el sueño de ofrecer a su familia una mejor vida pero será faltar a la verdad si todo se reduce a esa explicación. Naturalmente sin dejar de reconocer que “infiltrados” van algunos vivales, delincuentes comunes o refinados, que huyen de la justicia. Los matones comúnmente se van “pal otro lado”, “al norte”, como su último intento para escapar de la cárcel.

La migración actual es mucho más compleja. Los flujos tienen origen en países tan distantes unos de otros que responden a razones diferentes. Ya no es tanto la pobreza, el hambre, la falta de oportunidades o la búsqueda de un trabajo. Por este corredor migratorio, el más transitado del mundo, vienen quienes huyen de un país gobernado por los peores dictadores, sádicos reyes y tiranos, que ahorcan a sus pueblos. Otros huyen de gobernantes con ropaje de inmaculado blanco que asesinan a pueblos completos por no aceptar sus ideas o creencias religiosas. En países como Honduras y El Salvador, los gobernantes son incapaces de ofrecer garantías de seguridad mínima y arrinconados por pandillas como la Mara Salvatrucha huyen a México y voltean al norte.

Más allá de ser nuestro país tierra de migrantes, aprendimos a beber el arraigo a nuestra tierra y todavía en condiciones adversas nos negamos a salir de casa. Pero a veces no hay forma de evadir amenazas y en los últimos años es la presencia de criminales que asolan las regiones serranas. En esos rincones, se obliga el cultivo de mota o amapola y a vender la cosecha, los despojan de sus tierras y acaban por asesinar a la menor resistencia. Es la migración interna, sufrida por pueblos enteros, cuyas familias son desplazados de sus casas y refugiarse en las grandes ciudades.

No hay estadísticas confiables, ni precisas ni actualizadas, para saber a plenitud cuántos mexicanos hay regados en el mundo. Sí, la mayoría, están en el país gabacho. Nos han dicho que son alrededor de 13 millones de mexicanos con pasaporte mexicano único. Los de doble nacionalidad y doble pasaporte son más de 50 millones. Pero la cifra se duplica si se considera a quienes tienen orígenes mexicanos.

El acento mexicano se escucha en cada esquina y colonia de muchas ciudades. California, Texas, Arizona, Nuevo México, Nueva York, Nueva Jersey, Illinois, Colorado, Georgia y hasta la cubana Florida, tienen sabor mexicano. Los condados de Orange, Los Ángeles, con sus muy mexicanos suburbios Santa Mónica, El Segundo, San Fernando o Santa Clarita, San Bernardino, Santa Ana, o Costa Mesa, o los sofisticados Beberly Hills, Hollywood,  Inglewood, Linwood, Anaheim, Fullerton, Riverside, Irvine, tienen todo lo que se halla en cualquier ciudad mexicana. Les disgusta a los gringos pero ahí domina el castellano. En esos dos condados, más en Harris (Houston) y Cook (Chicago) vive casi una cuarta parte de los paisanos.

Se necesita solamente ser aficionado al soccer para constatar la alta presencia tricolor en las grandes ciudades gringas. Ahí están las respuestas a quienes se preguntan frente al monitor de dónde diablos salen tantos mexicanos que siguen a la selección.

Quizá Andrés Manuel López Obrador ha hecho lo correcto al endurecer sus políticas y aplastar a la migración. No podrá negar que Trump lo arrodilló y obligó a dar un giro de 180 grados a su línea de abrazar a los migrantes, a los que hasta antes de mayo brindó calor, hogar, alimento y transporte camino a la frontera norte. Ahora les envió miles de militares, la Guardia Nacional, y les pone la bota encima.

Será con ellos, con los 13 millones de mexicanos radicados en el país gabacho, con los 60 millones de mexicoamericanos, con los que López Obrador tendrá la más grande deuda. Son ellos los que el año pasado enviaron al país más de 33 mil millones de dólares. De ese tamaño son las remesas que se reparten en 12 meses y se distribuyen en los 365 días del año.

Revolcadero

Después de la época de oro del Maracaibo, el barrio del popular mercadito de la colonia Cinco de Diciembre se distinguía por su tranquilidad nocturna pero eso se rompió pasada la medianoche de este jueves debido a un voraz incendio que de no haber sido por los valerosos tragahumos acaba con todo el menaje de los locatarios. Los bomberos comandados por el comandante Adrián “el semáforo” Bobadilla trabajaron hasta casi el amanecer y cansados acabaron por sentarse en las banquetas del mercado hasta ver el amanecer. Fue José Luis Tello, “el chícharo” uno de los que sudó la gota gorda. Se reportó que por lo menos siete locales sufrieron algún tipo de daños y de ellos uno perdió todo. Pero casi la mitad de los locales sufrieron alguna pérdida menor, pérdida al fin y al cabo. No se registró pérdidas humanas por lamentar y el tamaño de las pérdidas económicas no se ha evaluado todavía. Tampoco se sabe a ciencia cierta las causas del incendio, una tarea pendiente para los peritos expertos en estos asuntos.****** Nos resulta de importancia el contenido del informe rendido por la Coordinación de Protección Civil y Bomberos respecto al tema del incendio en el mercado. Se precisa que recibieron el llamado a las 01:34 horas ya del viernes. Asistieron dos camiones motobomba y cuatro unidades en apoyo. Lo primero fue colocar el perímetro de seguridad para un ingreso forzado y atacar el fuego en varios locales. Hallaron el fuego ya en fase libre de combustión. Al mismo tiempo cortaron el suministro de electricidad desde el centro de carga. Asimismo, se solicitó la presencia de personal de la CFE pues se detectaron líneas energizadas y desde el poste se eliminó ese riesgo. Fue hasta en ese momento que se atacó con todo el fuego con las técnicas normales de enfriamiento hasta eliminar toda amenaza de fuego. A ello se destinó alrededor de 30 mil litros de agua. Se hizo un recorrido con locatarios y se les dieron recomendaciones de parar actividades hasta revisar las instalaciones. Durante la mañana hubo tareas de limpieza con apoyo de personal de Mantenimiento de Inmuebles. Todo eso hasta las cuatro de la mañana aunque la limpieza continuó hasta el amanecer. Fueron los propietarios quienes reportaron daños en 7 locales, del 8 al 12, y los locales, 21, 22, 23 y 24. Gabino López Mariscal no supo calcular en pesos el daño; el frutero Juan Manuel López Aguirre estimó en 180 mil sus pérdidas del local 9 y 40 mil pesos por el local, el 11; la dueña de la cocina económica “Doña Luz” María de la Luz Cárdenas dijo perder 100 mil del águila, el valor de su cableado eléctrico, cortina, anaquel, aparato eléctrico, la pintura, etc. Don Ricardo Cueto López, de la frutería La Chaparrita calculó el daño en 600 mil pesos pues el daño del local 12 fue casi total. Ya por último, el local de Víctor Santana, La Isla de Mexcaltitán, fue el menor, unos 30 mil pesos y la Frutería Hernández de Mirna Hernández Rubio, que ocupa tres locales, 22, 23 y 23, se evaluó en unos 100 mil pesos.******** Dos de nuestros tres lectores nos insistieron esta semana en preguntarnos si era cierto que el alcalde Arturo Dávalos Peña se vestía de moreno. Ocurrió que el miércoles Dávalos se reunió en Guadalajara con el secretario general del Gobierno del Estado, Juan Enrique Ibarra Pedroza. Desde el pasado fin de semana supimos sobre dicha reunión pero hasta ahí. El tema de la agenda fue tratar asuntos propios de la competencia del municipio y del estado, obras, recursos. A alguien se le ocurrió construir la historia política y lo demás ahí está.*****

 

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