Carlos Lomelí, el superdelegado de Amlo y el escándalo de corrupción

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CONTEXTOS…

Por Gerardo Sandoval Ortiz

Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad.

Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad es una Asociación Civil sin fines de lucro cuyo objetivo es prevenir, denunciar, sancionar y erradicar la corrupción. Analiza y exhibe las principales causas y consecuencias y propone soluciones.

Además de lo anterior, genera información para alentar la rendición de cuentas, denuncia en redes sociales y da seguimiento y evalúa el esfuerzo gubernamental en la materia.

Por su misión y su visión, y proponer atacar la corrupción, pareciera tratarse de un organismo propagandístico de la ideología, acciones, programas y propuestas de gobierno de Andrés Manuel López Obrador. Lo citamos bajo en el entendido de que el presidente de la República acuñó como suya la bandera de la anticorrupción.

En su mañanera del ombligo de la semana, López Obrador atribuyó la última gran investigación de MCCI a “la mafia de los periodistas”. No. Es un trabajo de MCCI y el pecado de los periodistas ha sido sumarse a la cadena y aportar en la difusión.

Carlos Lomelí Bolaños.

La información que irritó a López Obrador se difundió el lunes y apuntó a Jalisco. No puso al descubierto nada nuevo pues en realidad exhibió al superdelegado del gobierno federal en la entidad, Carlos Lomelí Bolaños como lo que es, un pájaro de cuentas que se ha enriquecido brutalmente con la venta de medicinas al gobierno.

En esencia no es ilegal hacer negocios con el gobierno, así sea federal, estatal o local. Pero Lomelí arrastra la sospecha de vender a sobreprecio y hoy, por su calidad de funcionario federal, se mueve en la rayita. Conocida la información, hasta pareciera haberse respaldado al intentar ocultar ser dueño de las empresas farmacéuticas proveedoras de medicina.

MCCI es la organización que en su momento se ganó la animadversión de Enrique Peña Nieto por sus investigaciones iguales a la que hoy hacen enojar a AMLO. Claudio X. González Guajardo estás al frente de la AC y fue público el rencor que Peña Nieto cultivó a él precisamente por sus investigaciones en el tema.

“La estafa maestra”, “los expedientes secretos del caso Colosio, Odebrecht en México, el huachicoleo de Pemex, la corrupción en el gobierno, federal, el caso de Josefina Vázquez Mota, son algunos asuntos en donde la MCCI ha hurgado. Por lo tanto aquí no aplica la treta de matar al mensajero para escurrir la manda negra que salpica al gobierno federal que reacciona como los pasados gobiernos, solapando y protegiendo a uno de los suyos. La memoria de López Obrador se distorsiona y no le alcanza para visualizar la realidad.

Cortesía de: https://contralacorrupcion.mx

Entremos en materia. El reportaje de MCCI es tan detallado que si se mide en cuartillas sumarían varias decenas. Para toda consulta se halla en https://contralacorrupcion.mx con el título “El emporio farmacéutico a la sombra del Super Delegado Lomelí”.

El trabajo de investigación vincula a Lomelí con nueve empresas que en los últimos años han sido beneficiarias de millonarios contratos con el gobierno por proveer medicinas. El facturaje a entidades gubernamentales solo en los últimos siete años es monstruoso, un monto total de 2 mil 263 millones 383 pesos. Lo destacable es que una de ellas, Abastecedora de Insumos para la Salud, Abisalud, fue beneficiaria en este año por el gobierno de AMLO con un contrato adjudicado por un monto de 164 millones de pesos. Además, el gobernador morenista de Veracruz, Cuitláhuac García Jiménez le asignó directamente un contrato por otros 36 millones de pesos. Lo último ocurrió a fínales de diciembre pasado.

Naturalmente, Lomelí y López Obrador descalificaron la información. El primero lo negó y el último, dijo no saber nada, que investigaría con el añadido de tratarse solo de “grilla” y “politiquería”, difundida por “la mafia de los periodistas”.

Además, Abisalud, las empresas “hermanas” que integran el emporio controlado por Lomelí, son Lomedic, Corporativo Internacional Vigilando tu Salud, Laboratorio Solfran, Laboratorio Bioterra, Lo Vending Group, MC-Klinical, Proveedora de Insumos Hakeri y Grupo Quiropráctico del Bajío. Lomelí solo reconoce las primeras cuatro como de su propiedad.

Lo curioso y también sospechoso es que en cada una de las nueve empresas han sido o son dirigidas por familiares de Lomelí. Se trata de su ex esposa Lourdes del Socorro Abundis Valdepeña y sus hijos Carlos, Karla Millanary y Lourdes Saraí Lomeli Abundis. Todos sus familiares directos trabajan en todas las empresas, sostiene la investigación. No obstante, el superdelegado moreno no reconoce obtener participación.

El trabajo fue minucioso. Incluyó a personajes ligados estrechamente a Lomelí, amigos, subordinados, políticos o funcionarios. José Hiram Torres Salcedo fue su secretario particular, candidato perdedor a alcalde de Zapopan, ahora regidor de Morena, y Juan José Soltero Meza, su ex coordinador de la campaña y ahora secretario particular, tienen participación en las empresas. También, Juan Carlos Tadeo Ramírez Martínez, el apoderado legal del emporio que como dato adicional es el esposo de la diputada local morenista, Erika Pérez García.

La constitución de las empresas se distribuyeron en notarias tanto de Jalisco como de Guanajuato y Nayarit. A Lomelí le ayudó su amigo personal, Journey García Islas, quien aparece en los expedientes.

Todos los nombres han aparecido indistintamente en las nueve empresas, en las que reconoce Lomelí y en las que niega su participación. El fundador de Abisalud, José Hiram Torres, en marzo de 2012 era el director de éste y al mismo tiempo era el comisario de Proveedora de Insumos Hakeri y del Corporativo Vigilando tu Salud, ésta sí reconocida por el superdelegado.

Cuando todos los datos coinciden el trabajo es concluyente y no deja margen para las dudas. Las actas constitutivas no mienten y MCCI las publicó. Al menos en diciembre pasado, un sobrino del superdelegado, Mario Vargas Lomelí fungió como apoderado legal de Abisalud y de Lomedic al mismo tiempo. Juan José Soltero Meza ocupó simultáneamente cargos directivos en dos empresas, una suya y una no reconocida. Soltero es la sombra de Lomelí en todos sus viajes hechos a Puerto Vallarta en este año y a él le reportan y con él se coordinan los operadores políticos locales.

En plena campaña electoral, el año pasado, se supo que Lomelí hacia negocios con la venta a precios inflados. Siempre lo negó. Lo cierto es que autoridades sanitarias como la COFEPRIS ha hecho señalamientos de vender a sobreprecio. El gobernador Enrique Alfaro lo ha repetido en distintos momentos. El caso se llevó inclusive al Congreso. Abisalud y Lomedic, han participado en una misma licitud por un contrato lo cual da pauta para presumir, como AMLO, que dos empresas “hermanas” se amañaron.

“Eso es totalmente falso, que vayan e investiguen y citen a la empresa y a las personas señaladas” retó en junio del año pasado Lomelí.

Para suerte, los periodistas de la MCCI no sudaron para localizar los domicilios de las empresas del emporio de Lomelí. Las empresas se hallan en la misma calle y se dividieron en dos edificios, uno frente al otro en la calle Chicle de la colonia El Colli en Zapopan. Lomelí compró en 2008 una finca de 162 metros cuadrados y ahí construyó el edificio que tiene tres números de nomenclatura, el 205 y el 2005-1. El primero le fue útil para dar de alta en el IMPI a Abisalud y ganar un contrato en el IMSS y en el segundo domicilió Lomedic para el registro de la propiedad. Lomedic hoy tiene el domicilio 205-3.

En diciembre del año pasado, MC- Klinical reportó como domicilio la calle Chicle número 205, consta en el padrón de proveedores del gobierno der Zapopan.

Frente al 205 de la calle Chicle está el número 234. Ahí se halla Lo Vending, fundada por Lomelí y dirigida por sus hijos.

Hace año y medio, el superdelegado moreno registró las dos propiedades en un fideicomiso. Cuando se recurre a esta figura jurídica se crean sospechas de pretender por lo menos ocultar propiedades.

Hasta 2008, el nombre de Carlos Lomelí era desconocido entre los jaliscienses aunque en el medio de la política era un respetable empresario. El PRD lo postuló en el 2006 al senado y quedó en tercer lugar. En esos años se filtró información de ser investigado y fichado por las DEA en Estados Unidos.

A la mancha de hacer en el pasado negocios con el clan Los Amezcua y haberle entrado al negocio de las anfetaminas, Lomelí ahora cargará la fama de ser un empresario metido a la política para hacer dinero.

Revolcadero

Carlos Lomelí Bolaños es un mago en eso de hacer negocios en la venta de medicinas, talento que complementa con su habilidad de camaleón para cultivar nexos con la clase política sin importar colores ni partidos políticos. Dejó rastros desde fines del milenio pasado en el Distrito Federal que presumen haber financiado a Andrés Manuel López Obrador. Esa “inversión” le redituaría millonarios contratos con los gobiernos perredistas en la capital. De tener diez empleados, Medic Express creció a 500 en una década. En julio de 2011 Excelsior publicó el alto consumo de antidepresivos o estimulantes de sistema nervioso de policías adquiridos por dinero de la Caja de previsión a Lomedic (aparentemente se modificó la razón social de la empresa). La investigación periodística halló que los medicamentos se compraron a sobreprecio, un 900% arriba del precio de compra en otras dependencias, según una lista de medicamentos publicada por el Diario Oficial de la Federación. En el 2006, 2012 y 2008 financió las campañas presidenciales de López Obrador. Refaccionó a Enrique Alfaro, después del 2006 cuando abandonó al PRI y apuntó a la gubernatura. ****** Las empresas de Lomelí se beneficiaron con alegría de millonarios contratos con los gobiernos panistas en la entidad. Si Alberto Cárdenas Jiménez, Francisco Ramírez Acuña y Emilio González, todos los prianistas son corruptos -como acusan la chairada morena- Lomelí se movía a sus anchas con ellos. Bajo esa premisa, el superdelegado de AMLO era desde aquellos tiempos un consumado corrupto, un miembro más de la mafia de los empresarios. La lógica dice que un gobernante panista compra con el diezmo de por medio y tan es corrupto el que recibe como el que paga el dinero. Con González Márquez se convirtió en el proveedor de las medicinas del Seguro Popular y como prueba, en la licitación 43068000-1004-09 facturó 195 millones de pesos. Al frente del Seguro Popular estaba su amigo José Luis Gómez Quiñonez. Ese mismo año, 2009, vendió 65 millones de pesos al Hospital Civil. Ese es el padre y “candidato” de los morenos en Jalisco, el de carne y hueso, el que hace negocios con Dios y con el diablo, no la deidad tocada y purificada santificada por san AMLO. ******* Y bien, como que los agentes viales venidos de Guadalajara solo traían viáticos para un fin de semana. Ya se asomó el jueves y se desaparecieron. Se aplicó con ella y en plural, aquella estrofa del Alazán y el Rosillo, la del “anda vete desgraciado, vete a robar a tu tierra”. Claro en el tonito del Piporro. Acá los amigos ya le iban a reclamar al abogado Paco Vallejo y también al alcalde, Arturo Dávalos Peña por irse por la mas cuichita, de quitárselos de encima a los conductores de la ciudad y mandarlos a la zona rural, a Ixtapa, las Juntas y demás comunidades.

 

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