César Abarca y Roberto González muestran sus poses y flaquezas

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CONTEXTOS…

Por Gerardo Sandoval Ortiz

El propietario de negocio se mostró interesado en su cliente, Roberto González, se presentó, hubo una breve charla y peticiones de apoyo de uno y otro lado. El precandidato del PRI prometió mandar propaganda política, instalar una lona y mandiles para los cinco empleados del negocio de Ixtapa.

Eso ocurrió hace dos semanas. Han sido insistentes las preguntas del dueño del desayunadero pero ya no hay forma de “defender” al político priista. Los trabajadores siguen en espera de los mandiles. La propaganda es lo de menos. Ya no creen en Roberto González.

Otro caso, ahora de César Abarca Gutiérrez. La noche del jueves 25 escribió el autor “amigo no fuiste”. ¿A qué respondió César Abarca? No parece haber tono recriminatorio en la frase de tres palabras pero obedecía a una invitación a una charla hecha la noche del martes. “Mi Gera, hay que vernos cabrón. Vengo en carretera a Vallarta. Nos vemos mañana en Plaza Marina…”. En al menos tres veces se le pidió ser preciso en hora y lugar del encuentro pero se extravió. Apareció con la frase de tres palabras, ya al caer la noche del jueves.

Con un dejo de ironía, aparte de un sarcasmo preguntamos a un colaborador del ex director del Seapal si al César del PRI “se le bota la canica”. Nos dicen solamente que anda ocupado y a veces se distrae en sus ocupaciones. Puede ser que ande entretenido en amarrar los suficientes respaldos para cuajar su candidatura a la diputación federal. Pero mucho se teme que el problema es más grave. Es ahí en donde hallamos ciertas coincidencias con Roberto González Gutiérrez. No sabemos tengan parentesco consanguíneo.

Consultamos a los amigos periodistas y obtuvimos que en los casi cinco años de permanecer al frente del Seapal César Abarca rehuyó ofrecer algún desayuno, comida o cena con periodistas. En algunas fechas conmemorativas, el titular en turno solía invitar a la prensa. Lo de menos fueron aspiraciones políticas, la crítica constante a cualquier funcionario propenso a construir relaciones con representantes de los medios de comunicación. Sabido es que desde los tiempos de Juan de Dios de la Torre, pasando por el ya finado Rodolfo González Macías, Humberto Muñoz Vargas y César Abarca, hubo motivaciones políticas.

Pese a sus aspiraciones políticas, César Abarca eludió todo el tiempo encuentros con periodistas. Renunció al Seapal, fue detenido cuando se disponía registrar su precandidatura a la alcaldía, en circunstancias extrañas por cierto hasta ahora jamás explicadas a sus seguidores. A horas de inscribirse para conseguir la candidatura a la diputación federal, tampoco se anima a dar la cara. Tiene miedo en grado de pavor hablar de frente. Aclaremos que no hay nada por reclamar, compromisos personales de ninguna naturaleza. Es grave el comportamiento que observamos porque esas poses las traslada al potencial elector. Eso se traduce en uno de dos, ganar o perder votos.

Dada su trayectoria, Abarca no es ningún improvisado, allá a principios de la década de los 90, del siglo y milenio pasado, ya hacía sus pininos en la política estudiantil. Desde bachiller hasta la universidad fue un cuadro de la grilla universitaria. De aquellos tiempos le vienen sus relaciones con la elite de la UdeG, muchos de ellos hoy en el gobierno del estado. Luego saltó al servicio público. Fue regidor en el trienio 2004-2005 de la mano de su padrino, Gustavo González Villaseñor. En los siguientes seis años se sostuvo en cargos de primer nivel en la administración municipal, hasta que en 2012, asumió la dirección general del Seapal. Sus biógrafos afirman que se granjeó el apoyo incondicional del magistrado, Leonel Sandoval, padre del gobernador.

No es que se diga buen orador. Tampoco tiene talento para erigirse en un aceptable parlamentario. Hay reservas como para considerarlo un tipo con brillante futuro diputado. Ese es el lado flaco de César Abarca, un pavor al micrófono. Sin embargo, a base de programas populistas, bebedores públicos y en escuelas, despachadores de garrafones de agua y obras de introducción de agua en colonias abandonadas, supo construirse una aceptable fama pública.

Ya investido como precandidato único, Roberto González fue el más apurado en abrirle cancha a César Abarca y se asume como quien convenció a la elite estatal tricolor de entregarle la candidatura a la diputación federal. El ex director del Tecnológico de Puerto Vallarta dio lectura correcta a la realidad política, la suya, la del PRI y la de Abarca. Los amos del partido habían dado la diputación local a la alcaldesa de Talpa de Allende, Violeta Becerra Osoria, maestra de profesión y buena fama en su pueblo pero una auténtica desconocida en Puerto Vallarta, donde viven tres de cada cuatro votantes del distrito. Abarca era la fórmula perfecta para complementar una mancuerna atractiva para el electorado vallartense.

Roberto González arrastra un alto porcentaje de “desconocido” en el municipio. En Las Palmas prácticamente nadie lo conoce. Máximo Martínez, virtual candidato independiente, es por mucho más conocido por los lugareños en aquella comunidad. En Ixtapa y Las Juntas un pequeño universo lo conoce, acaso los directores de los planteles Cecytej y Conalep, Tamara Peralta e Hiram Fernández respectivamente. El perfil académico del virtual abanderado priista a la alcaldía no es compatible con el líder natural que irradia carisma, alma, ángel y arrastre en las masas demográfica.

Pero, como César Abarca, Roberto González no ha podido superar su fama de ser una persona propensa a prometer y comprometerse pero que le cuesta mucho honrar su palabra. Muy a principio de este escrito citamos el ejemplo de un amigo dueño de un negocio de alimentos en Ixtapa. En principio, cayó bien y hasta se ganó palabras de apoyo. Dos semanas después, parece se olvidó de enviar propaganda política, mandiles, de instalar una lona con su imagen institucional de “campaña”. Que mañana no se asombre ni reclame si en ese negocio de birria, menudo y otras fritangas, ondean banderolas color naranja y vinilos con el rostro de Arturo Dávalos. Al menos en ese caso, ya no se le puede ayudar a Roberto.

Revolcadita

A Oscar lo conocimos hace ya algunos años. Vendía drogas, sustancias de todos tipos y colores. Fue a la cárcel al menos dos veces. La última, en los callejones de Ixtapa y Las Juntas no pudo escabullírsele a los guachos. Lo pillaron con varias bolsitas. Permaneció encerrado en el reclusorio de Ixtapa una temporadita, acaso un año. “Mira, quien está ahí” nos dijeron una noche en el potrero. Era el Oscar. Para nosotros era “el chico” porque en sus inicios en el negocio de la merca de drogas, hasta su novia le pagaba. Creció y fue duro con sus mujeres. Aquella noche en el potrero, contó que al salir de la cárcel pidió ser llevado al “cerro”. Fue a capacitarse en uso de “herramientas”. Más o menos adiestrado, un día le ordenaron bajar a la costa. Hubo sangre y –nos confesó- “hombre casi me muero de ver la sangre de un muerto”. En una segunda vez, vino con algo de dinero para pagar a los “halcones”. De regreso fue perseguido por agentes de negro pero pudo escapar. No lo creíamos pero nos han confirmado que el martes en la madrugada, un camión urbano mató a Oscar. Que esperaba luz verde de un semáforo en la moto y un torpe camionero lo arrolló. Le arrancó una pierna. El chofer escapó. Por ahí anda un hermano del Oscar rastreando a ver si da con él. Atrás quedaron los sueños del Oscar de traer al hombre un “cuerno de chivo”. Se dio sus lujos de echar bala en el antro “El Guamuchilito”, El Tiris, Las Hijas de Judas y otros lupanares de Ixtapa-Las Juntas. Memorable la balacera que sostuvo con un matón en el callejon atrás de la Farmacia Guadalajara del centro de Ixtapa. Murió de la forma más inesperada, en la moto que tantas veces lo sacó de problemas. ****** Vaya escaramuza la que sostienen al crema y  nata de la Canaco. Algo debe tener la presidencia de la Cámara de Comercio local que tan deseada es. Teresita Marmoleo no quiere soltar el control de la Cámara. Ya fue reelegida en tres ocasiones, la última ves apenas en junio del año pasado. Trata a como de lugar de heredar la presidencia del Consejo a su amigo, Luis Ignacio Zúñiga Bobadilla, que para mayores razones es el director de la Univa Plantel Puerto Vallarta. El ex presidente Carlos Gerard lidera el grupo que por todos los medios quiere echar a la guapa Teresita. A la dama la acusan de cometer diversas irregularidades y de jugar chueco pues como presidente incurre en anomalías al apoyar al director de la Univa. Hubo de pasar varios años, unas dos décadas que en los organismos camarales no daban noticias de esta naturaleza.****** Ya va para dos semanas que los marinos aprehendieron a un individuo de apodo “el Pollo”. Desde aquella madrugada del martes 16 que cayeron de sorpresa a la tiendita “el guamuchilito”, todo se manejó con total hermetismo y nunca hubo información oficial. Tampoco hemos sabido de una posible liberación del muchacho. Lo que sí sabemos es que varios vecinos de Ixtapa ya duermen tranquilos. Apenas una semana antes de su arresto, “el pollo” había bajado del “cerro” y presumió traer el nombramiento de nuevo “jefe de plaza” en Ixtapa. Su antiguo jefe aceptó su relevo. Entre las instrucciones fue dar una batida a chapulines identificados. Estaba en cacería de algunos conocidos. Los puso marcaje personal. Así supieron que se movía en camionetas Honda. Pero los marinos no le dieron tiempo de cumplir las órdenes.

 

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