CONTEXTOS… Arturo Dávalos frente a la rebelión que amenaza la unidad del MC

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Por Gerardo Sandoval Ortiz / El alcalde Arturo Dávalos Peña enfrenta incipientes brotes de rebelión de otros distinguidos cuadros del Movimiento Ciudadano que intentan erigirse en figuras con proyección futurista. La aspiración que los mueve tiene que ver con el sueño de relevar al munícipe pero agitan riesgos, el principal, resquebrajar la unidad de las tribus naranjas que hasta ahora se han acomodado en el partido que gobierna la ciudad.

Si se trata de poner nombres, la lista la encabeza el diputado federal, Luis Ernesto Munguía González, regidor en el pasado trienio; también la regidoras Susana Rodríguez Mejía y Magaly Fregoso Ortiz. Estas damas, además de mantener una disputa de egos y vanidades, se han enfrascado en los últimos años en un duelo de protagonismos con la  misma afinidad e idénticos propósitos: aspiraciones políticas.

En el ocaso del liderazgo de quien hizo ganar al MC la alcaldía, Ramón Guerrero Martínez, muy pocos ponen en duda que el liderazgo mayor lo posee Dávalos Peña. Ramón Guerrero, el apodado “Mochilas” hizo punta pero ya está de regreso de tierras de donde llegó a apostarse en Puerto Vallarta. Al control del MC está un grupo de vallartenses, muchos de los que en su momento también pusieron su granito de arena para posicionar al Partido Acción Nacional hasta hacerlo ganar tres elecciones locales consecutivas. Y al frente de ellos está Arturo Dávalos.

Pues bien, no es necesario ir a preguntarle al primer edil ni a sus asesores u operadores, si el proyecto es ir por la inmediata reelección en el 2018. Los acelerados naranjas deben saberlo. Pero si su capacidad de dar correctas lecturas a los discursos oficialistas no les alcanza para entender de política, entonces damos por cierto que Munguía y las regidoras tendrán sus problemas y ocasionarán al MC problemas de unidad.

Cuando la elección del 2012 se le dificultó al MC, ganar en el 2015 fue como quitarle un dulce a un niño. El PAN se desplomó hasta tocar fondo pero el PRI, con Andrés González Palomera por cierto, tampoco representó riesgos en ningún momento de la campaña. Los naranjas tuvieron el tino de nominar a Dávalos Peña, un vallartense de cepa al que sus detractores jamás le pudieron hallar sus pecadillos. Ganar de manera tan holgada le dio al MC y a Dávalos la luz verde para jugar con la misma carta e intentar refrendar el triunfo en las urnas para la siguiente elección.

Pero hay un problema y se esconde adentro del MC. Son los acelerados que se asumen como políticos de altura y nivel capaz, primero, de disputarle a Dávalos el abanderamiento y, segundo, tener tamaños para derrotar al candidato del PRI, del PAN y del que se les enfrente.

Nosotros en particular tenemos serias dudas de si un Luis Munguía, o las regidoras Susana Rodríguez y Magaly Fregoso tienen capital suficiente como para ganar una elección constitucional. Es más, les falta mucho para siquiera presumir de algo de cultura general.

Luis Munguía tiene algunas características que permite presumir que puede tener futuro pero alguien debería orientarlo y decirle que hay tiempos. El mismo Dávalos esperó pacientemente su momento. Desde hace tres lustros quería abanderar a los panistas y siempre entendió que debería abrir espacio y perfiles mejor proyectados. Eso le hizo ganar el apodo de “la mona” pero también ganar una regiduría y diversos empleos de primer nivel que le permitieron mantenerse en el ánimo popular. No basta levantar la mano y exhibir un título, el de legislador federal, para exigir una oportunidad que otros han reclamado por años. Si equivoca su estrategia verá cerrados sus espacios en el partido y condenado a un trato frio del grupo mayoritario dentro del MC.

El caso de la regidora Susana Rodríguez es aún más preocupante. La regidora comisionada de turismo apostó desde su llegada a Puerto Vallarta, hará cosa de cuatro años, al padrinazgo que le viene desde Guadalajara y el Distrito Federal, (ahora Ciudad de México). Es la  novia o pareja formal del dirigente juvenil nacional del MC, Sergio Gil Rullán. Pero también es impulsada, gracias a su talento de organizadora y experta en atención a sus jefes, por el líder moral del MC, alcalde de Guadalajara y futuro candidato a gobernador, Enrique Alfaro. A quien se le augura como futuro gobernador, le debe su regiduría. Quizá es cierto que esté bien conectada con diversos cuadros políticos de Guadalajara, sobre todo por sus orígenes y sus pares en las lides universitarias.

Susana Rodríguez es una curiosa antagonista de su par, Magaly Fregoso. Las dos damas traen su juego aparte pero chocan por la coincidencia de poseer ambas la misma aspiración. Si una de ellas se gana sus menciones, sus críticas y señalamientos públicos, señala a su contraparte de ser la responsable. Cuando en este espacio ha habido sus menciones, sus defensores nos han hablado para confesarnos y preguntar si nos azuzó la odiada “amiga”. Todo encaja dentro de las normalidades del oficio de la política.

Magaly Fregoso es un cuadro netamente vallartense. También proviene de las luchas universitarias y para muchos es apenas una parte del mismo grupo de Luis Munguía. Lo cierto es que Magaly Fregoso jugó un papel relevante en la administración pasada al fungir como “primera dama”, presidenta del DIF y en su momento pareja de Ramón Guerrero. El truene de ellos no desmotivó a la elegante dama que a pulso se ganó un espacio en la planilla que refrendó el triunfo en la última elección local. Sus amigos nos afirman que tiene futuro y capacidad como para un día gobernar la ciudad. Es probable que tengan razón. Sin embargo, los tiempos en la política marcan el futuro de todos y difícilmente daremos por cierto que a ella le toca en el 2018. En todo caso, su amigo Luis Munguía llevaría la primera mano pero no Magaly.

En todos los escenarios locales se impone el factor unidad como el requisito preponderante que haga ganar a un partido político una elección. Ejemplos abundan en la ciudad. Si el PRI fue echado en 1995 de la alcaldía fue gracias a sus pleitos de sangre. Nueve años después, el PRI se reunificó y el PAN se fracturó. Como resultado, los panistas abandonaron la alcaldía. Y nueve años después de gobernar, los priistas sufrieron las inclemencias de tres administraciones de escándalos. Divididos, fueron víctimas de “El mochilas” llevando al MC a su primero de dos trienios que ya hilvanó.

En el proceso electoral pasado, el MC sufrió algunas deserciones pero no bastaron para ser derrotado. Es más, tiene tanta fortaleza como para sufrir más renuncias a su militancia y ganar una tercera elección.

Todo indicia que el MC tiene condiciones favorables como para mantener la alcaldía pero también para arrasar en la zona metropolitana y también ganar la gubernatura. El PRI no se ha podido recuperar y el PAN, goza de una aceptación que apenas supera la barrera de los dos dígitos. Esta semana se dieron a conocer datos de una encuesta en Guadalajara en donde se coloca a Enrique Alfaro casi con el doble de aceptación que su más cercano contendiente, el priista Arturo Zamora. El mismo estudio le otorga al PAN apenas una votación de diez puntos porcentuales.

El riesgo para el MC es que sus cuadros cedan a las tentaciones de creerse ellos el nuevo mesías. Ese es el virus que ataca a nuestros políticos. La enfermedad ataca sus flancos débiles, los ciega a tal grado que emigran a otros colores que sometidos al escrutinio público se hayan con la cruda realidad de ser ninguneados por los electores. La lista de políticos que luego de alcanzar la cima con un color, buscaron nuevos horizontes, se postularon y su cosecha de votos no les alcanzó para una regiduría. Acordémonos de Rodolfo González Macías, Aurelio Rodríguez Garza, David Cuevas García y varios etcéteras. Si dan un poco de lectura al pasado político local, los Luis Munguía, Susana Rodríguez, Magaly Fregoso, quizá asuman con prudencia política los nuevos tiempos y entiendan que ellos deben someterse a los tiempos y no acomodar los tiempos a sus calenturas.

Revolcadero

En las filas priistas también hay movimientos que merecen un poco de nuestra atención. El médico Heriberto Sánchez Ruiz sigue con su activismo político y social a tal grado que empieza a sumar preocupaciones entre los amos del partido. Si el partido sabe entender el trabajo del médico de Las Palmas, puede hacer suyo el trabajo social y sumar todo a la causa partidista. Si se equivocan, abrirán la puerta a un nuevo éxodo del que seguro estamos, tampoco será razón para llevar al PRI a un descalabro electoral. Las condiciones ya están dadas. Hay espacios para Heriberto como también para un César Abarca Gutiérrez, que desde la plataforma que se llama Seapal, también teje sus redes y suma alianzas para ser él quien abandere a los priistas en el 2018. Por supuesto, que  nadie se olvide del maestro Roberto González Gutiérrez. Trabaja desde la oficina principal del Instituto Tecnológico de Puerto Vallarta y no se duerme en sus laureles. Aprovecha todas las oportunidades para mantener vivos sus vínculos a los niveles más altos del PRI.*****Ante la amenaza real de que la tortilla subirá de precio, políticos oportunistas, como el regidor Juan José Cuevas García, se adelantaron y tomaron el tema como un discurso propagandista de su imagen personal. Nos llama la atención que políticos de todos colores salgan a decirse los salvadores y defensores del pueblo cuando en los hechos y sus trayectorias, nada han hecho desde sus posiciones. Y seguro estamos que nada harán, sino es que hablar y hablar, si mañana amanecemos en la tortillería leyendo una cartulina en donde nos avisen que el kilo de la tortilla cuesta 19 pesos.***** Que son 14 los directores de policía en igual número de municipios, quienes reprobaron sus exámenes de control y confianza y fueron obligados ya a dejar sus cargos. Y casi en todos esos rincones abundan las historias en torno a que son feudos en donde reina la delincuencia organizada. Ejemplo, El Grullo. Naturalmente, son cientos, los policías que también reprobaron y habrá nuevas noticias en Puerto Vallarta.

 

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