CONTEXTOS: César Abarca y el escándalo del «súpersalario»

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Por Gerardo Sandoval Ortiz

Entretenidos con los decretos y otras puntadas del gabacho, el tal Trump, ni cuenta nos dimos del momento que atrajo la atención local el asunto del sueldo del director del Seapal, César Abarca. A estas alturas del juego, probablemente ya pasó una semana, diez días, pero eso no nos detiene en exponer algunas reflexiones y traer a la memoria aquella vez que un empresario metido a la política, Fernando González Corona, llegó a la alcaldía para anunciar que con él habían llegado los salarios profesionales para los funcionarios públicos.

Es cierto, no es mentira. Ahí está la memoria colectiva. Muchos de los que hoy se desangran criticando los supersalarios de nuestros servidores públicos, se beneficiaron del aumento que literalmente por decreto les asignó el magnate de los tiempos compartidos.

Esos panistas que iban a profesionalizar el servicio público habían desterrado a los priistas en las elecciones de febrero de 1995. César Coll Carabias en Guadalajara hizo lo mismo y también subió los sueldos a sus colaboradores al igual que Daniel Ituarte en Zapopan. Sueldos decorosos para evitar actos de corrupción, dijo el empresario que años después sería acusado precisamente de ese tipo de pecados. Esa debilidad por los altos sueldos hizo tal vez a Francisco Ramírez Acuña, también panista, crear el Comité Técnico de Valoración Salarial.

Con Fernando González Corona, el primero de tres presidentes municipales de extracción panista, la nómina del municipio se elevó a rangos nunca vistos. Como empresario, alegó que merecían los mejores sueldos y que con eso se alejarían de las tentaciones de la corrupción. Pero con él, a los pocos meses de administrar la ciudad también surgieron casos de funcionarios que pellizcaron el dinero del pueblo. Rodolfo Escobedo Pulido y Enrique Arreola se deben de acordar de aquel fin de semana que el recientemente fallecido Ismael Macías hizo público el faltante de dinero en la nómina municipal. Más o menos, el mismo argumento dicho por un legislador panista cuando, a propósito de la crisis económica, le preguntaron si él se iba a reducir su salario. “Y luego, ¿a robar o qué? Se escuchó en la televisión a un espontáneo Javier Lozano que como senador devenga un sueldo de 157 mil pesos mensuales.

México es conocido en el mundo por ser generoso cuando se trata de pagar sueldos a sus funcionarios. En eso competimos a las grandes potencias. Un ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación gana un estimado de 450 mil pesos mensuales. En el caso de los magistrados de la nación muy pocos cuestionan sus sueldos. Hay sueldos, compensaciones, prestaciones, y otras vías o formas para ocultar las mesadas.

Hasta antes de ser echado del Supremo Tribunal de Justicia de Jalisco, se supo que Luis Carlos Vega Pámanes cobraba 251 mil 726 pesos mensuales. En su defensa se alegó que era por ser presidente del STJ y otra parte por ser presidente del Consejo de la Judicatura. De cualquier forma, 120 mil pesos al mes era una mentada para los jaliscienses. En Jalisco deja ser funcionario y así es en cualquier tribunal. Mientras el gobernador tiene asignado un sueldo de 166 mil, el ingreso bruto de un magistrado del Tribunal Administrativo supera los 200 mil pesos. 217 mil del águila al mes. El magistrado presidente 235 mil pesos. Son cifras del año pasado, que cuando trascendieron esos montos obligó a presentar la iniciativa aprobada por el CTVS para que nadie tenga un sueldo mayor al del ejecutivo estatal.

Si nos vamos a los estados, hallamos que en cada entidad, su gobernador en turno se autoconciente con su sueldo. El gobernador del Estado de México y de Nuevo León ganan en números cerrados 200 mil pesos. Más o menos en lo mismo está el gober de Guanajuato, seguido por el de Campeche,  el nuestro Aristóteles Sandoval y el zacatecano, que se acercan a embolsarse cada mes los 190 mil pesos. Contrario a lo que pudiera pensarse, el jefe de gobierno de la Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera, devenga poco más de 100 mil pesos, más o menos la mitad del presidente Enrique Peña Nieto.

Pero bueno, volvamos aterrizar en Puerto Vallarta. César Abarra es el director general del Seapal, una empresa del estado que en las dos últimas décadas se ha distinguido por ser una de las más eficientes en todo el país. Tal vez por ello, aunado a gozar sus finanzas sanas periódicamente es objeto del interés del gobierno municipal en turno que pide “municipalizar” a la paraestatal.

Pero César Abarca también es hoy en día una de las principales figuras del Partido Revolucionario Institucional y se ha instalado, al lado de Roberto González Gutiérrez, director del Tecnológico de Puerto Vallarta, como uno de los dos prospectos del PRI para la candidatura a la alcaldía para el próximo año.

Los amigos de César Abarca están seguros que su gallo es víctima de sus adversarios políticos. Ven una exagerada virulencia en el golpeteo por el sueldo. Para neutralizar costos se bajó un 20 por ciento el salario. El superior de  Abarca Gutiérrez, don Enrique Dau Flores ya fijó su postura. No hay nada ilegal, dijo. En un documento informativo aclara cualquier confusión, sin duda puntuales datos para mantener intacta la imagen del funcionario. Se aportan datos de salarios de quienes antecedieron al frente de la paraestatal.

Es aquí donde hallamos datos relevantes. Por ejemplo, hasta el último cheque salarial cobrado por el panista Humberto Muñoz Vargas, cobró 110 mil 145 pesos, que ya libres de polvo y paja, fue de 84, 363 pesos. Oscar Castillón Rodríguez cobró un sueldo mensual de 107 mil 93 pesos. La mesada salarial del alboroto ronda los 110 mil pesos, que de acuerdo a la información publicada por Carolina Gómez es el doble del salario “que debe ser”. En descargo de Abarca, Enrique Dau precisó que dicha recomendación emitida por primera vez por el CTVS es antiguo y que los anuales aumentos incrementos –generalmente van del 4 al 6 por ciento- hace lícito el sueldo de director del Seapal.

En un boletín informativo difundido por el equipo de Dau Flores se indica: “Es una actitud muy responsable del director, no tenía por qué bajarse el sueldo porque el Consejo de Administración del organismo conoce y lo aprobó en su oportunidad, cuando inició esta administración en el 2013, la estructura de salarios, no sólo del director general sino de toda la administración del Seapal” (…) había una discrepancia con alguna recomendación que hizo el comité de valoración salarial en ese entonces, “pero como este nivel de salarios en el organismo viene desde hace muchos años, es histórico, es un nivel superior al de la administración central, es muy similar al del organismo operador de la Zona Metropolitana de Guadalajara, el Siapa, y nosotros autorizamos que se mantuviera en esos niveles”, se lee en el documento informativo.

En honor a la verdad no disponemos de elementos para sostener la existencia de fuego amigo. Como buena parte del tema se desarrolla en las redes sociales es fácil advertir, eso sí, la existencia de un grado de interés político en azuzar el tema. Eso se percibe con ponerle atención a los nombres de quienes opinan sobre el asunto. Claro, hay quienes con total desinterés y todo el derecho opinan pero otros, aun cuando sean los menos, y eso es discutible, se mueven motivados por colores y tendencias.

Respecto a nosotros, y ya para cerrar, quisimos traer a la memoria que han sido los panistas en el plano local quienes impusieron la moda de los “salarios profesionales”. Si se cumplió el cometido, relea el texto y analice la historia reciente local.

Revolcadero

Apenas minutos luego de la ejecución de “El Sierra” nos hablaron para darnos ciertos detalles. A Sergio Saúl Peña, su nombre de pila, lo mataron a unas cuadras de su casa, en la colonia Jardines. Con su caso se cumple al peor pronóstico para Ixtapa, de que vienen malos días luego de liberar a un individuo asociado a la violencia. Ya la madrugada del domingo hubo una balacera en las inmediaciones de la farmacia Guadalajara. Ninguna dependencia de policía reportó incidencias. Un grupo de malosillos quiso madrugar a uno, pero este, al notar que quienes lo llamaron estaban armados sacó su pistola, arrancó su moto y escapó echando bala. Ya en el día, dos policías municipales se le agregó y ayudaron a tareas de halconeo vía sus radios. La reagrupación del excarcelado semanas atrás y acecha a quienes considera sus enemigos. Explicándolo en palabras que usan regularmente los voceros de gobierno, son dos células miden fuerzas y empiezan a disputarse Ixtapa. “El sierra” fue incondicional de Los Alcaraz, y así lo identificaron los policías que acudieron la noche del lunes al sitio donde estaba su cuerpo, y cuando la quema mayor, fue obligado a ausentarse de Ixtapa. En el barrio dicen que estaba en plan de reiniciarse en el mundillo del negocio de los enervantes. ****** Nos informan que este miércoles primero de febrero, el presidente municipal, Arturo Dávalos Peña y sus principales funcionarios estarán en Ixtapa. Es el segundo “miércoles (contigo) delegacional” y estará para atender a cualquier vecino que tenga asuntos distintos con la administración municipal. Sería bueno le reporten que la patrulla 299 no cumple a cabalidad las instrucciones dadas frente a los vecinos cuando hace una semana informaron en Los Tamarindos las nuevas estrategias. Se dijo y se consignó en un boletín informativo que dicha unidad estaría al cuidado de las colonias de ese sector de la demarcación pero cuando se le busca, la localiza en las colonias más retiradas de esa zona. En Verde Vallarta, nomás no ven a esa patrulla. La colonia Jardines es contigua a Los Tamarindos y también la farmacia Guadalajara, donde ocurrió la balacera de la madrugada del domingo, se halla en el mismo sector. El lunes se halló a una persona asesinada en Los Tamarindos, también en el mismo sector. Esto solo puede indicar que ni hay presencia policiaca en ese sector, donde se incluye Costa Dorada y los negocios más grandes de Ixtapa, como Aurrera, Coppel, una farmacia Guadalajara y dos tiendas de conveniencia. Urge que se vea la policía. ******Desde hace algunas semanas los vecinos de Ixtapa vieron extrañados la presencia de elementos del ejército acomodándose en ciertos cruceros a manera de un retén. No pedían detener a los vehículos pero echaban el ojo a quienes consideraban sospechosos. A veces se instalaban en dos sitios distintos a la misma hora. Eso en el día pues por las noches realizan labores de patrullaje. A veces se dejan ver comiendo en los puestos de alimentos del mercadito municipal. Dan la impresión de tratarse de labores normales, como para mantener presencia en el destino pues otros días se apuestan frente a las instalaciones de la Policía Federal de Caminos, o Policía de Proximidad, para ser preciso. Cuando piden apoyo a agentes de tránsito municipal, regularmente piden conos naranjas, informan que sus operativos son para mantener presencia en la ciudad. Sin embargo, nada parece ser casualidad.

 

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