CONTEXTOS… Desapariciones en Vallarta y Nayarit, casos sin resolver y desconfianza en autoridades judiciales

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Por Gerardo Sandoval Ortiz.- Los rincones de la costa norte de Jalisco y sur de Nayarit se convirtió de unos años a la fecha en una tierra en donde cualquier persona, profesionista, estudiante, político o pescador, es una potencial víctima a desaparecer sin dejar rastro.  Y lo más grave, en muchos casos cometidos a luz del día, en la virtual y física presencia de las autoridades, contra quienes los ciudadanos muestran su enfado y exigen cumplan su deber.

El bloqueo por casi cinco horas el domingo pasado de la carretera federal 200, a la altura del poblado Lo de Marcos, en Bahía de Banderas, fue la típica respuesta de una sociedad agraviada por delincuentes que azotan la región. Demandan la pronta intervención de las autoridades judiciales de Nayarit. A ellos, al fiscal general, Edgar Veytia acusan de ser complaciente, sino es que tolerante con los delincuentes.

En Lo de Marcos, un balneario de extraordinaria riqueza a escasa media hora de Puerto Vallarta, desapareció el joven Christian Checa Cortés. El lunes 6 de junio, salió de trabajar en el campo pero ya no llegó a casa. Casi una semana después, cansados de rogar a la Fiscalía de Justicia rastrear el paradero del jovencito. Decidieron bloquear la carretera. Cientos y miles de automovilistas quedaron varados por cinco horas. Abrieron la vía hasta que se presentó el secretario general de gobierno, Trinidad Espinosa Vargas y se comprometió recibirlos el gobernador Roberto Sandoval en su despacho. Asimismo se emprendió una batida en la misma zona con resultados alentadores e inclusive, hubo sospechosos detenidos.

En el sur de Nayarit, los habitantes están al punto de “declarar la guerra”, primero a su gobierno, y luego a los delincuentes.  El gobierno, sobre todo al fiscal, Veytia, lo acusan de indolente y muchos empiezan a creer que son ciertas las historias que lo asocian a los delincuentes, de ser el cabecilla de asaltantes y secuestradores, de narcotraficantes y de toda la delincuencia organizada. El domingo les pareció sospechoso que Veytia no quiso ir a darles la cara en el bloqueo.

No muy lejos de Lo de Marcos, en un tramo entre Guayabitos y Las Varas, el 1 de abril un grupo de pistoleros levantaron a Julián Venegas Guzmán. Una de sus hijas lo denunció semanas después, cuando supo que Edgar Veytia no ordenó buscar a su padre desparecido. Relató Grecia Venegas que un grupo de unos ocho desconocidos vestidos con uniforme de la Policía Nayarit lo bajaron de su camioneta y se lo llevaron con rumbo desconocido. Pidieron  apoyo de las autoridades pero todo se les negó.

Julián Venegas no es cualquier persona. Es compadre de Joaquín “El Chapo” Guzmán. La denunciante, sostiene que su padre es amigo de Edgar Veytia e insinúa que éste está atrás de la desaparición de su padre. Ha sugerido que el fiscal de Nayarit intenta apropiarse de bienes de particulares, como una gasolinería en San Pedro Lagunillas.

En las costas de Compostela y Bahía de Banderas, la pechuga de lo que se vende como Riviera Nayarit, nadie lleva cuentas sobre personas desaparecidas. En todo caso, dan muestras de reaccionar y emplazar a su gobierno y haga su trabajo.

Pero de éste lado del río Ameca no están mejor la situación.

A principios de año se anunció la creación de la agencia especial para búsqueda de desaparecidos en Puerto Vallarta. No fue ninguna casualidad. Estadísticas oficiales estiman que en el municipio hay más de un centenar de personas desaparecidas. De acuerdo al registro Nacional de Datos de Personas Extraviadas o Desaparecidas, son 84 varones y 19 mujeres. Sin embargo, en estas cifras no están los casos más relevantes ocurridos de 2015 a la fecha. En los años 2008 y 2009  ocurrieron decenas de desapariciones forzadas, casi todos al amparo de una guerra entre pandillas del negocio de las drogas. Estos tampoco forman parte de los 103 casos documentados por el RNDPED que si se añaden, se elevan a dos, tres o más centenares los casos de levantados, desaparecidos o extraviados.

Las alertas se prendieron debido a los sonados casos del regidor Humberto Arévalo Gómez, de la abogada, Miriam Gloria Almanza Cruz y de la maestra instructora de pole fitness, Erika Cueto Vázquez.

El jueves 15 de enero ocurrió la misteriosa desaparición del regidor Humberto Arévalo, el alias “Beto del Infonavit”. Esa noche corrió la versión y aparecieron las preocupaciones de sus amigos. Fueron pacientes en siguientes días pero se quedaron esperando la llamada del regidor. Luego organizaron marchas en demanda de que actuaran las autoridades judiciales. Jamás hallaron al político. Tampoco dieron con los autores materiales o intelectuales. Una pizca de esperanza surgió cuando al cabo de horas de balazos en un edificio de Villas Río, se dijo que el responsable sería el ejecutor del “Beto del Infonavit”.

El viernes 16 de octubre, también del 2015, desapareció sin dejar rastro la joven abogada, Gloria Almanza Cruz. No caía la tarde cuando fue vista por última vez en las inmediaciones del parque Hidalgo, a una cuadra del malecón. Dedicaba el fin de semana a diversos asuntos relacionados a su profesión. Por largos días, semanas y meses la buscaron amigos y familiares. Como por arte de magia desapareció de la faz de la tierra. Hoy, a casi un año la siguen buscando pero poco a poco se extingue la fe en sus amigos y familia.

El activismo emprendido para exigir a las autoridades investigar su paradero permitió saber el caso de Erika Cueto. Este caso data del 12 noviembre de 2014. Sus familiares narraron que de Puerto Vallarta se dirigía a San José del Valle y en el trayecto desapareció. En un paraje en la zona del ‘Paso del Guayabo’, en las inmediaciones de Ixtapa, hallaron su auto Chevy Spark pero no hallaron rastros de la dama. Los sabuesos investigadores tomaron el asunto pero nunca entregaron reportes que permitieran saber el destino de la instructora de baile.

Al principio referimos una cifra como dato referencial sobre personas desaparecidas o extraviadas. 103 son muchos en un lustro. Sin embargo, se trata de una estadística conservadora pues es sabido por todos que muchas familias no se atreven a denunciar la desaparición de sus familiares.

Junto a los familiares de Miriam, de Humberto Gómez y de Erika Cueto, también prolongan su duelo las familias de José Chávez, Federico Tobares, Aldo Vinicio Araiza, Aura Celia Cruz Romero, Efrén Contreras y muchos otros.

En enero, se instaló en Puerto Vallarta la agencia especial para investigar este tipo de casos. Pero que se sepa, no se ha podido resolver un solo caso.

Revolcadero

De afuera se percibe que las autoridades judiciales se preocupan más por cuidar que no se informe sobre el tema que investigar el destino de las víctimas. Que si se sabe en el exterior se atenta contra la imagen del destino. La máxima aplica también del lado nayarita. Cuando ocurrió la extraña desaparición del chef argentino, Federico Tobares, intervino la embajada de aquel país sudamericano pero hasta ahí. Trabajó en Puerto Vallarta y planeaba viajar a Guadalajara para una entrevista de trabajo. Tampoco se ha sabido esté resuelto este caso. Hay otro turista del que no se supo qué ocurrió. En septiembre del año pasado fue visto en el centro comercial de Plaza Marina un joven que estaba en calidad de turista. Sus familiares en Tijuana dejaron de tener comunicación y ya jamás supieron de él. Con él se confirma que la amenaza no solo se cierne encima de los vallartenses, sino también de turistas.***** Nuestros amigos nos reportaron desde la colonia La Moderna que por allá vieron al médico Heriberto Sánchez Ruiz haciendo talacha social y política. Cuando visita a los vecinos de dicha colonia, el anfitrión es Elpidio Langarica. Otro que se unió a atender en su recorrido al médico de Las Palmas es Miguel Santana aquel legendario policía, que alguna vez fue directivo de la policía local y más reciente, ejerció el mismo cargo en Cabo Corrientes. Para recopilar problemas y peticiones de los vecinos, también fueron las brigadas de jóvenes del Partido Encuentro Social. ****** Nuestros amigos del Partido Acción Nacional nos escribieron una especie de cartita en donde a resumidas cuentas podemos rescatar lo siguiente: “Petronilo nunca ha sido miembro activo del PAN ¿Vallarta, por lo tanto nadie lo sacó del padrón. Ese tipo es un escandaloso y mentiroso, muchas veces usado por Escobedo Pulido. Ha, y en la última campaña tampoco apoyó al PAN”. Solo por ayudar un poco a entender, la referencia es a José Petronilo González Sinecio, el que por su parte siempre tiene muchos meses quejándose de que a la mala lo echaron del padrón de militantes de Acción Nacional. Nosotros desde afuera vemos que los panistas andan de la greña con el Petro por razones más personales que políticas-ideológicas.

 

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