CONTEXTOS… Don Ismael Macías, un extraordinario personaje que ‘cualquier chicle le supo a menta’

0

Por Gerardo Sandoval Ortiz.- Aquel miércoles, víspera del Jueves Santo, llegó “Don Isma” al café Nativo y llamó levantarse al autor para ir a la exclusiva peluquería de la calle Libertad. En la esquina de la calle Guerrero se cruzó una banda zacatecana y les pidió una tocada. A regañadientes aceptó regresar y tomar asiento en el café de Jonathan y América. Ordenó canciones por un rato pero intempestivamente insistió ir a la exclusiva estética. La docena de músicos aceptó con alegría caminar la cuadra y media haciendo gala de su talento artístico. Las puertas de la Sala de Belleza Cuquita se abrieron para “Don Isma” acomodó para la “banda”. Hubo tequila fino mientras se entonaban las melodías a pedido y el experto de la tijera cumplía su trabajo. Al rato llegaría el director del Seapal César Abarca para su rutinario corte de greña y aquello se convirtió en una prometedora charla de profundo matiz político.

No sería aquel día de la Semana Mayor el último saludo a don Ismael Macías Garibay. Las prolongadas charlas se multiplicaron en el café de la esquina de Guerrero y Juárez. Dicharachero como fue, “Don Isma” no se guardó sus aprecios a quienes compartían la mesa. Gustaba pedir algo de alcohol y renegaba del autor por la cotidiana negativa a la invitación. El dueño del local se quedó por meses con la idea de ser abstemio el autor. Le sorprendía ver y escuchar la negativa a la invitación de tan peculiar personaje. En un pasado no muy lejano, debatir con el señor Macías Garibay con alcohol de por medio era sinónimo de apasionados debates que a veces rebasaban los límites de la civilidad.

En los últimos años, Don Ismael Macías se refugió en sus asuntos personales. Le fue difícil a quien lo buscó acceder a él para cualquier fin y más si eran asuntos políticos. Presumía que todo le era intramuscular pero la política lo marcó para siempre. Eran agrios sus recuerdos a la última experiencia política cuando el empresario de los tiempos compartidos, Fernando González Corona lo sacó de su primer autoexilio para aceptar ir en fórmula por el PAN y competirle al PRI la presidencia municipal. Ganaron pero al final se desmarcó para acabar repeliendo todo lo que oliera a PAN y a González Corona. El autor fue una de las pocas excepciones (el reportero Javier Santos fue la otra excepción) a quien no regateó charlas informales en las dos últimas décadas. De época fue aquella mañana que desde la calle increpó al director general de Tribuna de la Bahía, el periódico de González Corona. ¿Cuál fue el pecado de Prócoro Hernández? Ser directivo y cuñado en ese entonces del periódico del magnate hotelero.

“Don Isma” estuvo lejos de ser un político de corte tradicional. Fue Isidro Silva Ruelas el primero en tentarlo cuando se vivía la bonanza del turismo. Hace dos semanas saludamos a Isidro en su peregrinar rutinario a Las Palmas para alimentar marranos y gallinas de su rancho. Nos volvió a presumir ser él quien fundó y dio vida al PAN. Vivió momentos paralelos a “don Isma” pues Isidro también se quejó en los últimos años de ser despojado de un proyecto que se pensó alejado del virus de la corrupción y todo lo malo que se vive hoy dentro del PAN. Ambos, Isidro y don Isma admiten haber sido echados de ese partido gracias a las corruptas negociaciones de la elite del PAN, en Puerto Vallarta por el padre de panismo, don Guillermo Ruiz Vázquez.

Ayer, ya entrada la noche corrió como reguero de pólvora el fallecimiento de quien es para muchos el político vallartense más combativo, también el más honesto y congruente. Nadie en todos sus sentidos estará en condiciones de contradecir a quien sostiene tal. Contra quien lo piense, no fue un político de longeva trayectoria pues su activismo se remota a enero de 1989 cuando acudió a una asamblea municipal para dar forma al primer Comité Directivo Municipal del Partido Acción Nacional. Unos dos meses luego fueron a las elecciones y el PAN se alzó con sus primeras tres regidurías plurinominales. Un mes antes se habían celebrado las elecciones locales de donde surgieron los primeros tres regidores plurinominales: el ingeniero Humberto Jiménez Rosales, don Isma y Olivia Pérez de González. Ellos tres, particularmente los dos primeros protagonizaron una época de la que muchos se acuerdan. Ahí están las postales de “Don Isma”, megáfono en mano y gritando a todo pulmón cada vez que el “ingeniero de sonido” del Salón de Cabildos le cortaba el audio para neutralizar sus gritos. A ellos dos y a nadie más, el panismo le debe el impresionante crecimiento que en febrero de 1995 los llevó a ganar la presidencia municipal. “Don Isma” y el ingeniero Jiménez tomaron dinero de sus bolsillos para pagar desplegados en la prensa nacional y hacer escuchar las quejas y reclamos que en la prensa local no tenía espacio. Los reporteros de Tribuna de la Bahía, ningún otro medió más, abrió los espacios para los temas que abanderaron aquellos tres panistas. Eran los tiempos de un periodismo agresivo y crítico, comprometido con la sociedad, que practicó el periódico fundado por González Corona en sus primeros años. Quizá por eso dolió en el alma a “Don Isma” cuando unos pocos años después sintió que el mismo periódico le dio la espalda y hasta su muerte cargó con el mismo resentimiento.

Tres banderas fueron el alma de “Don Isma”, causa que catapultaron al PAN hasta erigirse como la primera fuerza electoral del municipio: la defensa de los vecinos del fraccionamiento Los Tamarindos en Ixtapa, en donde el Fonhapo en contubernio con funcionarios municipales amenazaba con arrebatarles sus propiedades y negarles sus pagos que creaban derechos de propiedad; la defensa de la colonia Las Peñas cuando el alcalde en Efrén Calderón Arias amenazó con desalojar alegando una supuesta irregularidad de todos los posesionarios y sobre todo por la existencia de cotidianos “paracaidistas”. La tercera bandera fue la defensa del predio de la iglesia de San Martín de Porres en donde el gobierno municipal se propuso demoler el edifico para abrir una calle en la colonia Benito Juárez, contigua a El Remanse.

La elección de 1992 parecía prometedora. Don Guillermo Ruiz Vázquez fue el candidato de Acción Nacional y fue capaz de remover conciencias a tal grado que muchos vaticinaron su triunfo. Pero Rodolfo González Macías refrendó para el PRI la victoria. Sin embargo hubo cientos de voces que denunciaron fraude electoral. Por el malecón desfilaron los panistas cargando un ataúd negro y declararon enterrada la democracia. Desde la jornada electoral hubo versiones de haber existido una negociación y si hubo tal, esta se cuajó en un restaurante de la calle Púlpito. Víctor Pérez Ruiz, representante del PRD y posteriormente dirigente estatal del Barzón en Nayarit siempre le sostuvo al autor que él asistió a dicho encuentro y atestiguó un primer acuerdo. El cómputo estatal de aquellos comicios le aseguró “don Isma” una curul plurinominal en el Congreso del Estado. Se compró un automóvil lujoso, un New Yorker Chrysler color café. Acudió y protestó como diputado local. En las siguientes horas fue avisado que se le retiraba dicha diputación y se le asignó a un representante del PRD. Aquel exitoso restaurantero regresó a Puerto Vallarta y en solitario, sin grandes aspavientos, decidió retirarse de la vida política.

Pero aquel retiro de abril de 1992 apenas se prolongó año y medio después. En la elección federal intermedia, el PAN postuló a Fernando González Corona pero perdió la elección distrital cuya cabecera se ubicaba en Ameca. A finales de 1994, enviados del empresario lo contactaron y le hicieron una serie de propuestas. Le ofrecían pagarle la deuda y cierta carretada de dinero en efectivo, además de la candidatura a la vicepresidencia municipal. “Don Isma” aceptó. En el auditorio del CECATUR, el PAN realizó su convención municipal y la fórmula pudo imponerse a una segunda planilla encabezada por el ingeniero Jiménez Rosales. Para esas fechas, ya el ingeniero se había distanciado de su compadre “don Isma”. A principios de 1997 González Corona pidió licencia para competir otra vez por la diputación federal. Las negociaciones se complicaron y se acentuó aún más el rechazo de “don Isma” a todo incondicional del hotelero. En privado siempre acusó a personajes como Jesús Manuel Díaz Zurita, un ex directivo de Tribuna de la Bahía y antiguo aliado en los tiempos en el trienio 1998-1991 de darle la espalda y manipular opiniones de regidores para proponer y votar por Humberto Muñoz Vargas como alcalde interino. Para regocijo de Macías Garibay Beto Muñoz jamás gobernó para los intereses de González Corona.

Ismael Macías Garibay concedió una última entrevista a Martha Ramírez en febrero de 2014. Aquella charla en un café de la colonia Emiliano Zapata lo animó a salir al café de Jonathan y América.  Habían sido ocasionales los saludos con el autor y al cabo de unos quince años, la edad del restaurantero se dejaba sentir. “¿Quién eres tú?” Preguntó al autor. La respuesta lo enfureció; “yo no me junto con putos. Tu eres mi amigo” reaccionó. La respuesta había sido la mención de un conocido columnista local. Así de temperamental fue en vida “don Isma”. Descanse en paz uno de los hombres más extraordinarios del Puerto Vallarta moderno.

Revolcadero

Muy pocos lo saben pero en los dos últimos dos años, don Ismael Macías coqueteó con la posibilidad de regresar a la política. Fue un tema del que habló en diversas veces con el autor. El director general del Seapal, César Abarca Gutiérrez le agradaba y con él entabló comunicación. Lo visitó algunas veces en la oficina de la avenida Francisco Villa. Sin embargo, el director de la paraestatal no le brindó confianza y “Don Isma” se quejaba de no hallar confianza en el aspirante priista a la alcaldía. Pero el ex regidor y ex vicepresidente municipal siempre dijo que si en el PRI había alguien que valiera la pena era César Abarca. Si ellos dos se encontraron otras veces, después de aquella Semana Santa de 2014 en la estética de la esposa de “El Bombón” González Lomelí, en la calle Libertad, lo ignoramos.******* Don Ismael Macías dejó algunas frases para la posteridad que aún hoy en día tienen uso cotidiano. “Cualquier chicle me sabe a menta”, “me es intramuscular”, “así es esto del abarrotes”,  “a mi denme por muerto”, son de las más conocidas y quizá una de las últimas pronunciadas por él fue la que transcribe Martha Ramírez en la última entrevista que reproduce en el portal Cotralinea.net en donde sentenció: “el mayor error de mi vida fue meterme en la política”. ******* En alguna línea perdida citamos a Isidro Silva Ruelas. Siempre gritó ser el fundador del panismo en Puerto Vallarta y en esa entrevista de febrero de 2014, don Ismael Macías cita que en efecto, Isidro fue “quien comenzó con esta inquietud”. El paso de Isidro Silva Ruelas por el PAN fue más fugaz al de “Don Isma”. A él le cerraron todas las oportunidades y acabó por desencantarse de dicho partido; “se convirtió en un partido de ricos” se quejaba Isidro. Ambos terminaron por sentirse apestados en el partido que fundaron. “Don Isma” murió víctima de una enfermedad mortal este miércoles. Isidro vendió, primero su billar en Mojoneras y luego el otro en el centro de El Pitillal. Renta algunos departamentos y de ahí obtiene algunos dividendos. Se compró una casita en Las Palmas y allá vive con relativa tranquilidad. Pasa el mayor tiempo del día en una huerta de su propiedad a un lado del campo de tiro de la Policía Municipal. Es cierto, de ninguno de ellos se acuerdan en el PAN que en la ronda de conferencistas invitados prefirieron invitar a personajes distantes del PAN y a otros con pasado priista como Luis Reyes Brambila.

 

Comments are closed.