CONTEXTOS: “El Canitas”, otro mochilista que abandona el barco

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Por Gerardo Sandoval Ortiz

Hace ya más de una semana nos enteramos de la renuncia de Oscar Ávalos Bernal a Fomento Agropecuario. “Se fue su esposa y hasta su chofer el vaquero” nos dijeron. Como respuesta fue el acercamiento con Raúl “el pillín”, uno de los hermanos del apodado “el canitas”, y quien hace dos días acaba de sumarse al equipo de trabajo del alcalde Arturo Dávalos Peña.

Lo de arriba es si acaso una pizquita de los feroces forcejeos políticos en el que están atrapados los dos grupos del Movimiento Ciudadano, el de Dávalos Peña y el del político oriundo de Ayutla, Ramón Guerrero Martínez. Van los dos en pos de reafirmar su poderío y control, uno encima del otro, y en estos primeros rounds exhiben llaves y contrallaves, a veces técnicas y tácticas nada ortodoxas.

A la víspera de las tradicionales paseadas de Las Palmas había trascendido la renuncia de Javier “el pitas” Pelayo Méndez, aquel que de gris regidor saltó a la fama como presidente municipal interino, ocupando precisamente el mullido sillón que por poco más de dos años había calentado el de apodo “el mochilas”. Todos supieron que desistía de trabajar en el gobierno davalista para unirse de tiempo completo al proyecto antagónico, al del diputado ayutleco y luchar contra las fuerzas del mal, contra Arturo Dávalos y sus malosos asesores, Memo Salcedo y Santiago Centeno a la cabeza. Será cuestión de días para que “el pitas” recibe su oficial nombramiento de “coordinador de la campaña” mochilista en la populosa demarcación de El Pitillal. Más o menos hará las veces del trabajo que en Ixtapa realiza el otro ex delegado Víctor Manuel Aréchiga, el motejado “cachis”.

Si hace un año había una brecha entre las fuerzas de Arturo Dávalos y las del dúo Ramón Guerrero-Luis Munguía, lo que hoy existe es un socavón tan devastador como el abierto en el laberinto caído en Cuernavaca.

Todas las renuncias habidas y por haber estaban presupuestadas. Por lo menos en este espacio se cantaron desde hace meses, un año y más, las del “pitas”, las del “cachis”, “el canitas” de Las Palmas. Ignoramos si a ellos y a los suyos les exigieron renunciar. “Los motivos personales” bien pueden ser entendidas como las razones que a gritos les restregaron en su cara los cepillistas a cada uno de ellos. Es cierto, en el camino hubo sorpresas, como la de la regidora Magaly Fregoso, a la que su colega en el Ayuntamiento, Edelmira Orizaga Rodríguez la exhibió en la famosa comida de un tragadero italiano; “no te hagas pen… tu fuiste…” encaró Edelmira a la Fregoso Ortiz en presencia del alcalde y de los demás regidores insurrectos. La dirigente de los pepenadores se decía dolida por la cascada de críticas públicas de los vallartenses y porque el alcalde justificó aquella ausencia de Magy Fregoso en el fallida sesión del Ayuntamiento. De frente Edelmira señaló a su colega Magaly como quien encabezó aquella “conspiración”.

Cada uno de los movimientos observados en las últimas semanas responden al posicionamiento político de los bandos. Lo que si nos tomó por sorpresa es haberse adelantado en tiempos. Sabíamos que el plan era esperar la jornada de la ratificación de mandato”. Esa fecha, 27 de agosto, era vista como crucial. Pero por alguna razón, los mochilistas se adelantaron y presentaron renuncia. “El pitas” acusa a Memo Salcedo de haberlo regañado por irse a almorzar con “el mochilas” y caminar abrazado por las calles de El Pitillal. Por teléfono el ex barrendero de La Lija le respondió que nadie lo regañaba y que si quería renunciaba. Al siguiente día pidió raite al chofer mochilista, Oscar Pérez y envalentonado llevó a la oficina del secretario general del ayuntamiento, Víctor Bernal Vargas su escrito de renuncia.

Ya para el martes “El Pitas” se sentía libre en las Paseadas. Nosotros, como las justificaciones de los regidores insurrectos, “por causas de fuerza mayor” no pudimos asistir pero los periodistas que fueron a “el llano de la palma sola” reportaron puntualmente imágenes de las lonas donde se cobijaron los bandos cepillistas y enmochilados. Desde Las Palmas, la periodista Carolina Gómez Aguiñaga nos hizo acordarnos de la renuncia de Oscar Ávalos Bernal a Fomento Agropecuario Municipal. Bien ganado el crédito. El delegado y su segundo de abordo, los hermanos Erik Peña Valdez y Jorge Pérez Ulloa asumieron su pose de anfitriones y se dieron tiempo para atender a los dos grupos. Erik el delegado está emparentado con Arturo Dávalos y se conduce con institucionalidad. Es más, nos afirman que en el momento determinado apoyará al alcalde en sus cuitas con “el mochilas”. No es por demás citar que al principio de la administración Arturo Dávalos “concesionó” la delegación y otros espacios a Oscar Ávalos y a éste lo acusaron de “vender” dos veces dicho puesto.

La dimisión de Oscar Ávalos Bernal estaba cantada desde principios de año. Cuando a principios de la semana pasada nos afirmaron que ya había renunciado a Fomento Agropecuario supimos que a la misma renuncia iban otras. También apartaron a la esposa apodado “canas”. También le quitaron su aviaduría al vaquero del comisariado de Las Palmas. Respetaron eso sí, el empleo a la mayoría de los demás palmeños que en el papel renegaron en su momento del “canitas”. Por ejemplo, el hermano Raúl “el pillín” Ávalos Bernal ocupará la misma oposición al frente de Fomento Agropecuario.

Aquí es necesario dar una explicación puntal. Ya en marzo pasado consignamos en este espacio que “el pillín” era uno de los hermanos que no quieren saber nada de Oscar “el canitas”. El otro es Jorge “el corco”. ¿Y por qué están peleados los hermanos? Casi por nada. “El pillín y “el corco” defienden a los padres de todos pues “el canitas” ha intentado por años arrebatarles la casa a sus padres, don José de Jesús Ávalos Salcedo y doña Olegaria Bernal. No es información nueva. Todo eso se supo cuando de la mano de “el mochilas” “el canitas” se hizo regidor y se creyó dueño de todo, hasta de la casa de todos sus hermanos. Desde hace cuatro años hay una carpeta judicial en donde la familia acusó al “socio” político del “mochilas” de pretender despojarlos del patrimonio de todos. Es el expediente 4044/2013. Desde su posición de presidente del ejido sacó ventaja, apoyado por su hermana Libia. Ese es apenas un dato para sostener que a Oscar Ávalos ni su familia lo apoya. Nos quedamos nosotros que “el pillín” y su madre ocupan la casa familiar, de ahí que éste detesta a su hermano “el canas”. La sociedad de Raúl Ávalos será algo así como una minita que podrá arrojar mucha información en contra del enmochilado.

El socavón aludido es real en el MC Puerto Vallarta. La corriente atrapa hasta sectores externos. Sabemos de empresarios que se le han acercado a Arturo Dávalos ofreciendo todo tipo de ayuda para aportar al esfuerzo de detener y extirpar lo que consideran una fiebre apestosa que amenaza al destino. Esa amenaza es Ramón Guerrero. Una fuente nos afirmó que han acudido a Enrique Alfaro para hacerle ver que en Puerto Vallarta, entre Ramón Guerrero y Arturo Dávalos, prefieren a Dávalos. “Si el MC postula a Guerrero, apoyaremos a Morena” le advirtió a Alfaro un empresario hotelero. Vamos, en esta jamaicada en ciernes hasta los malosos toman posición; no quieren al “mochilas” y no tienen intenciones de volver a echarles granadazos a otro jefe de policía, como alguna vez se sintieron obligados cuando el de Ayutla intentó sacarlos del negocio.

Revolcadero

Aunque parezca increíble, Ramón Guerrero Martínez sigue asustando con el petate del muerto. Sigue manejando el cuento de que si no le dan la candidatura a la alcaldía por el Movimiento Ciudadano, tiene la puerta abierta por Morena. Que le vale si se enoja Héctor Gallegos o Roberto Ascencio. Si se va a Morena le da igual que Gallegos y Ascencio tomen sus canicas y se regresen al MC o al PAN. Que él solo tiene tanto poder como para derrotar, que lo quiere tanto “el pitas” el cachis”, “el canitas”, que con ellos le gana al PRI, y a todos. Dice en su historia: “le metí muchos millones a Ricardo Monreal y…”. ******* “Cada quien es libre de poder hacer lo que quiere; si ya no quieren trabajar dentro del municipio, pues adelante, nosotros no los vamos a detener” dijo el alcalde Arturo Dávalos Peña antes de tomarse unos días para irse de vacaciones. Claro, deben irse muchos otros, muchos más que los funcionarios enmochilados. Los que estorban deben irse. Pero no se debe ser optimista, no van a renunciar así como así. Se ve y se nota que está buena la chuleta. O si no, ¿porqué cree que el mismo “mochilas”, “el canitas”, “el pitas”, Candelaria Villanueva, Quieren volver a ser regidores’. ¿O a poco piensan que “el cachis” hace todo por amor a Ixtapa? No. Está seguro que le caerán más “clientes” de la talla del Ezequiel “el chequelo” Lepe y se embolsará otras decenas de miles de pesos. Ya les está diciendo a sus íntimos que pronto volverá a estrenar auto del año. Que está buena la chichi del “mochilas”.***** Los beneficiarios de la suerte son los se hermanos Gutiérrez Villaseñor. Toño no necesitó de picarle las costillas a Javier “el pitas” Pelayo para quitarle la silla dela Delegación más populosa del municipio. “El chimi”, cuyo nombre de pila es Simitrio, ya fue delegado municipal cuando en la alcaldía despachó el panista Pedro Ruiz Higuera. Eso sí, a “el chimi” le fue mal en la delegación luego de un escándalo familiar. Lo echaron cuando se supo que se desgreñó e intercambió cachetadas con su esposa. Otro del clan, Isidoro, alias “el chingüis”, se retiró de las grillas justo amenazaba con erigirse en un amo de cuchillo y horca, cacique y señor absoluto del transporte urbano. Acordémonos que Isidoro Gutiérrez fue el fundador de la alianza de camioneros que a su nacimiento eran rojos y luego cambiaron a camiones verdes. Fue él quien hizo punta en la rebelión del clan pitillaleco a sus familiares priistas, a Gustavo González Villaseñor, y al mismísimo jerarca obrero, Rafael Yerena Zambrano.*******

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