CONTEXTOS… El caso de ‘La Leche’ trae nerviosos y preocupados a políticos y empresarios turísticos

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Por Gerardo Sandoval Ortiz.- Observar antes del amanecer unidades de patrullaje en la ciudad no es cosa de todos los días en el destino. Pero este lunes había una razón. Del restaurante de Nacho Cadena Beraud habían sacado a varios comensales y dado el acontecimiento se presumía un acto propio de la delincuencia organizada, “de los dueños de la plaza”, de acuerdo a palabras de las autoridades judiciales.

En el transcurso de la mañana obtuvimos breves comentarios de algunos funcionarios en sus oficinas de la UMA. Parecían estar aterrados, atónicos e incrédulos ante la osadía de los autores por atreverse a “levantar” a todos los clientes de varias meses en el mismo negocio del hasta hace meses presidente de la Asociación de Hoteles y Moteles del destino.

Quizá hay sobradas razones para temer lo que viene si se confirma lo que algunos dicen saber, que un hijo de Joaquín “El Chapo” Guzmán es la víctima negada, y que será confirmada en cuestión de horas.

A eso de las dos de la tarde dos unidades de las fuerzas seguían apostadas en el exterior del edificio de la Fiscalía Regional. Dentro, el fiscal general de Jalisco, Eduardo Almaguer Ramírez apuraba a sus subordinados a tomar declaraciones y desahogar audiencias. En el transcurso del día se dio tiempo para reunir a periodistas y decirles que eso fue un hecho cometido por la delincuencia organizada. Es decir, un grupo actuó contra miembros de otro grupo de la delincuencia organizada. En las siguientes horas puso nombres y precisaría que pistoleros del grupo Cartel Jalisco Nueva Generación se llevaron del restaurante de Nacho Cadena miembros del Cartel de Sinaloa. Muy probablemente se apoyó en datos hallados en los lujosos vehículos asegurados en el estacionamiento de la hostería de lo que solo dijo hallar placas de Sinaloa, Nayarit y Jalisco y en su interior, vinos finos y caros por lo que presumió que los desaparecidos iban a tener una gran fiesta.

Todo indica que las primeras 24 horas han sido de muchos resultados para los investigadores. Los primeros minutos fueron de muchos rumores y más dudas. Reportaron el secuestro de una persona y luego un asalto al hotel Fiesta Americana, contiguo a La Leche. Fue en minutos, alrededor de la una de la mañana del lunes, cuando policías municipales supieron que los reportes en realidad daban cuenta de una operación de gran envergadura. Del interior del exclusivo restaurante sacaron a punta de pistolas a varios clientes. Las primeras versiones apuntaban a 16 “levantados”. Hay cuatro mujeres que convivían con el grupo pero no se las llevaron. Hasta ahora, nadie ha podido localizar a esas misteriosas damas. En los primeros avances de las indagatorias, corrigieron dos veces el supuesto número de desaparecidos; de 16 bajaron a “entre diez y doce”, y ya muy entrada la noche del lunes, el fiscal Almaguer Ramírez fijó en 6 el número de “levantados”. Y varias veces descartaron la gran noticia, de ser un cachorro del “señor de los túneles” uno de los secuestrados.

El fiscal general debió acumular mucha información sobre lo ocurrido en La Leche. Por algo ha modificado datos como también ocurre al hablar de autores. Informaron de 5 pistoleros, luego que fueron 7 y ya el martes, aumentaría a 8  empistolados. Es probable que tales cifras los arroje la vista a videos asegurados. Todo este material se envió a Guadalajara para sus respectivos análisis. Los sabuesos también aplican la lógica. Simplemente no cuadraba que 20 personas, cuatro de ellas mujeres, hagan un trabajo tan efectivo como allanar un lugar donde departen presuntos mafiosos, asegurar a meseros y demás empleados y  probablemente neutralizar primero a escoltas de sus víctimas. Tomar como cierta cualquier versión soltada por la fiscalía implicaría suponer que esos señores andan por la vida bien protegidos. De las víctimas se habla de un importante empresario con negocios en Sinaloa y Jalisco; también que hay un hijo del capo Joaquín “El Chapo” Guzmán y en general, que los “levantados” son del Cartel de Sinaloa. Hay evidencias certeras de que entre los ahora desaparecidos está un ex escolta del ex gobernador, Emilio González Márquez y dueño de una empresa de seguridad privada.

Los manoseos iniciales del fiscal Eduardo Almaguer ya hasta empiezan a causar sospechas. Ojalá y no es por sentirse obligado encubrir identidades y al final acabar por  revelar quiénes son los “levantados”. A su alcance tiene suficientes evidencias y más material para empezar con bases sus investigaciones. Posee videos de cámaras privadas y públicas. Ya tiene en su poder los cinco vehículos que revisados centímetro por centímetro, por dentro y por fuera debe darle más información. No cualquiera posee una Cadillac Escalade, una Range Rover o un Challenger.

Aduce el fiscal haber hallado información falsa. Si le sorprende se exhibe como un novato en este quehacer de ser sabueso. Quien anda a salto de mata suele tirar a su paso huellas para confundir a sus persecutores. Raro es que un maloso vaya y compre a una agencia de autos de lujo y ofrezca datos personales reales. Nada asociado a un mafioso suele ser verdadero y el fiscal ya afirmó que en esta historia no hay buenos, sino malos, malos los levantados y sus verdugos.

Si hay nerviosismo y preocupación entre funcionarios, los empresarios del sector turístico deben estar aterrados. Cuando aquella racha violenta de 2008 sufrieron hasta el retiro de algunos cruceros. Tienen en su memoria los casos de Mazatlán y Acapulco cuya imagen ha sido arrastrada a los suelos y a causa de la violencia los turistas ya no quieren ir a esos balnearios de playa.

Hoteleros, restauranteros, todos los prestadores de servicios turísticos tienen pavor a sucesos como el registrado en el negocio del ex líder hotelero. Sin embargo ya deben abrir sus ojos a la realidad que se vive en Puerto Vallarta y sus alrededores. Los malosos se enseñorearon en Puerto Vallarta hace ya varios años y a eso cerraron sus ojos. La misma pasividad ha sido de funcionarios en general y de los responsables de la seguridad. Y lo más grave, policías preventivos municipales y estatales, toleran el negocio de malosos. El mismo lunes nos platicaban funcionarios municipales tener información de policías municipales, también de “los negros” del estado y militares, que les hacían presumir existir “arreglos” con los malosos. Los hoteleros y restauranteros, nadie, levantó voz de advertencia al posicionamiento en los últimos años de lo que llaman delincuencia organizada.

“Les hace faltar salir a la calle. Vayan a Ixtapa, a Las Juntas, a El Pitillal” les dijo el autor. Relativamente es fácil atestiguar historias que explican la impunidad con la que actúan los malosos. Siempre habrá complicidad de los agentes del gobierno. Como aquella vez que tres pistoleros soltaron un cerrojazo contra una pareja frente a la tienda Aurrera. No pasaba de las once de la noche. Levantaron el cuerpo del asesinado y con paciencia lo echaron a una camioneta y se lo llevaron. Pasados ya minutos llegó una primera patrulla, preguntó a unos testigos y arrancó rumbo al fraccionamiento Banús. Los malosos se habían ido por la carretera a Las Palmas, rumbo a Ixtapa. O está la historia de Fidencio. También relatada en este espacio y ocurrida a dos o tres cuentos del caso citado arriba. Era de la misma pandilla y sus amigos fueron por él. Fidencio lo sabía y al verlo, corrió escaleras arriba del edificio de departamentos frente a la misma carretera. Lo balacearon, lo levantaron y se lo llevaron.

Nacho Cadena “el niño del ropón” ha sido responsable en el último lustro de todo lo que tiene que ver con el gasto en campañas publicitarias. Ha habido señalamientos de haber despilfarrado recursos provenientes del impuesto a la ocupación hotelera. Son los recursos que maneja el Fideicomiso de Turismo. Cadena Beraud es miembro de la pandilla de hoteleros que ha controlado por años el Subcomité del mismo fideicomiso donde se aprueba o se rechaza el gasto promocional.

Nacho Cadena o “el niño el ropón”, como muchos le apodan por su gusto a la indumentaria blanca, es por sí mismo y por su pasado un tipo que despide toda clase de interrogantes, un ser enigmático que urge descifrar y no precisamente el tufo de su esoterismo blanco. A menos que él nos corrija el señor es nativo de Sonora y fue cuñado de su paisano Arcadio Valenzuela, aquel dirigente de los banqueros acusado públicamente de ser prestanombres de los primeros grandes capos del narcotráfico. Los cuñados se instalaron en Puerto Vallarta cuando las primeras inversiones de los varones de las drogas. El desarrollo Los Tules y los dos hoteles Fiesta Americana, contiguos todos al restaurante La Leche, presumían ser parte del inventariado de capos sinaloenses. En diversos libros escritos del tema se ha mencionado el vínculo de los hermanos Cordero Touffer y de uno de los Covarrubias, primeros accionistas de dichos desarrollos, como lavadores del narco. En días recientes, un amigo del autor y amigo de Nacho Cadena contó que éste pudo quedarse con el hotel Friedly y con el predio de La Leche como una especie de “finiquito” familiar en compensación por los servicios prestados en aquellos años.

Así es que, con ese pasado tan negro y pleno de intrigas, que nadie se asombre de lo ocurrido en La Leche. En una de esas “el niño del ropón” se sabe la trama del levantón.

Revolcadero

Por cierto, el fiscal general Eduardo Almaguer ha sido enfático y reiterativo en descartar la versión de que entre los “levantados” en el restaurante La Leche está un hijo del capo Joaquín “El Chapo” Guzmán. Entre lunes y martes consultamos por teléfono algunos contactos informados en Sinaloa y nos afirman que sus fuentes no arrojan nada que les haga siquiera pensar que los levantados acá son miembros de Cartel de Sinaloa, o del Pacífico como también se les conoce. Tampoco desacreditan el rumor de ser un hijo de “El Chapo”. Aquí cabe aquello del dueño del puerco y la puerca, si no es un asunto doméstico es un caso de mayúsculas proporciones, a confirmar probablemente que es Guzmán u otro de abolengo éntre las familias del negocio, un Caro, un Coronel, alguien de ese nivel. Todo apunta a que se trata de algo doméstico cuyos involucrados no vienen del norte y en eso se han especializado los dueños de la plaza. Sin embargo, nada se debe descartar. En la documentación hallada en los cinco vehículos, la que el fiscal dijo haber “datos falsos”, aparecen apellidos “Caro” y Coronel. Ese dato obligó asociar el secuestro masivo con capos sinaloenses. En la cabeza de los investigadores salta la gran duda: ¿Acaso han descubierto y confirmado que Rafael Caro Quintero sí invadió Jalisco? O bien, deliberadamente encubrieron la identidad y éste sí es descendiente de ese de apodo “El Chapo”. En horas, no días, se dará a conocer.****** Que el supuesto agente judicial al que ubican como un ex escolta del ex gobernador Emilio González Márquez hacía las mismas funciones esa noche de domingo y madrugada del lunes. Es decir, ese personaje estaba trabajando y sería uno de los primeros en ser sometido por los pistoleros que tomaron por asalto el negocio de Nacho Cadena. Sin embargo, el sigilo en las indagaciones no permite confirmar el dato. Es común que los buenos de hoy, mañana se convierten en malosos. ****** Contamos la siguiente nomás por acordarnos. Un 7 de octubre, el mero día de las Fiestas Patronales de Las Juntas, nos encontramos a un buen amigo, funcionario municipal en esos tiempos y militante del PAN. Sobra decir que fue en la segunda parte de la década de los 90, cuando en la ciudad gobernaba el PAN. El amigo no creía y refutaba publicaciones del autor donde se hacía hincapié en complicidades de policías municipales con vendedores de sustancias prohibidas. Después de ese día se quedó con la idea del deterioro de los gendarmes. Aquel maloso le daba sonora regañada a un comandante que luego sería supervisor y subdirector operativo de la corporación.

 

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