CONTEXTOS… “El Chapo” Guzmán y Humberto Moreira, dos delincuentes en común

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Por Gerardo Sandoval Ortiz / Si el narcotráfico está en la sociedad y tan arraigado como la corrupción –le declaró Ismael “El Mayo” Zambada al periodista Julio Sherer- entendemos mejor que la recaptura de Joaquín “El Chapo” Guzmán y el encarcelamiento en España del ex dirigente nacional del PRI, Humberto Moreira son las dos noticias que atraen la atención en el país.

Es cierto, si “El Chapo” es tan malo como lo define el gobierno mexicano, priista por cierto, nada de raro tiene que buena parte de los mexicanos asumen que el ex gobernador de Coahuila es un pillo mucho más despreciable que el legendario capo sinaloense. “El Chapo” es visto por los suyos como una suerte de un moderno “jinete de la divina providencia”, el título de aquella película dirigida por Oscar Liera que revivía la historia de Jesús Malverde, el santo de los mafiosos.

Si Malverde se convirtió en santo en Sinaloa y muchas otras regiones del país, “El Chapo”, volaba para emularlo y erigirse en una especie de un Maradona, que no juega con el balón sino dedicado al comercio de enervantes y tomó a los gobiernos como ratones de sus juegos. Que se sepa, dos veces se escapó de cárceles de alta seguridad pero incontables las veces que se les esfumó de las manos a sus persecutores.

A mediados de julio pasado, los mexicanos amanecieron impactados con la noticia del escape dos del “Chapo”. Ante el mundo, el gobierno de Enrique Peña Nieto quedó como el hazmerreír. Se les fugó, dizque por un túnel. Desde ese día emprendieron una cacería y fue hasta el pasado 8 de enero cuando lo reatraparon en Los Mochis, cabecera del municipio de Ahome, al norte Sinaloa.

Los cronistas del célebre capo, toman datos del gobierno federal y coinciden que es el líder de la mafia sinaloense que ha ordenado miles y miles de asesinatos. Quizá sea cierto. Dicen de él que también ha introducido cientos de toneladas de drogas de todo tipo. Es esa su fama pública.

Pero tiene sus defensores y no son pocos. Se organizan y demandan su liberación. Lo defienden pues dicen que el mafioso les da trabajo, los apoya. Es no pues la antítesis del gobierno, del que dicen que nunca los apoya y que tiene abandonado sus pueblos. Por eso la adoración que raya en convertirlo en la divinidad.

Para el fin de semana, los mexicanos daban muestras de enfado al sentirse obligados a leer todos los días y a cada hora noticas en donde “El Chapo” Guzmán era la noticia principal. Tal vez por eso los mexicanos simpatizaron con la actriz Kate del Castillo a quien le ven como una víctima colateral, perseguida por el gobierno desde su osadía de expresar públicamente simpatías por el villano que dicen nació en La Tuna, Badiraguato.

Fue entonces que desde España llegó la noticia de la aprehensión del ex gobernador de Coahuila y ex presidente nacional del PRI. La captura de Humberto Moreira dio equilibrio a las noticias. Pero los funcionarios del gabinete peñista guardaron silencio y ahora no se pusieron a cantar el Himno Nacional, como cuando atraparon al “Chapo”. A ellos les disgustó el encarcelamiento de su ex dirigente.

Desde hace ya varios años que la imagen de Moreira en la mente de todos los mexicanos es la de un pillo de lo más vulgar, tan delincuente como “El Chapo Guzmán y otros mafiosos sino es que peor.

Entonces, si “El Chapo” reencarna el narcotráfico, Humberto Moreira representa la esencia de la corrupción, un flagelo que causa tantos males como las drogas. Que a nadie sorprenda que en muchas partes del mundo vean a México tan envenenado por las drogas como por la corrupción. Es decir, nadie exagera si sostiene que el peor mal de nuestro país es la corrupción y no las drogas.

En la biografía oficial de Moreira se indica que fue un humilde maestro, con talento para cautivar a quien estaba a su lado pero también con inusual habilidad para el baile. Pero la política lo envileció. Luego de una fugaz carrera en el servicio público, fue presidente municipal de Saltillo y luego gobernador. Todo antes de cumplir los 40 años. Perfilado Enrique Peña Nieto a la candidatura presidencial del PRI, ordenó sacar de su estado a Moreira y convertirlo en máximo dirigente del partido. Desde esa posición ejerció toda su influencia en la imposición de candidatos a gobernador, a senadores, a diputados, a alcaldes. Se le abría un futuro prometedor. Pero ya antes de abandonar la gubernatura, había brotes de la inmundicia con la que gobernó. La oposición denunciaba el brutal saqueo a las finanzas públicas. Se ha documentado que la deuda pública de los coahuilenses supera por mucho los 30 mil millones de pesos, un monto literalmente impagable que tiene en quiebra técnica al estado. No obstante, luego de dejar a un gobernador interino, fue capaz de imponer a su hermano Rubén al frente del gobierno. Con ello pensó que tendría cubiertas sus espaldas y disfrutaría de la impunidad tan propia en su clase.

Peña Nieto no pudo sostenerlo y lo mandó al exilio y para disimular su encubrimiento dispuso alojarlo en España. Allá ha vivido sus últimos años. Pero una vida de virrey cuesta, debieron enviarle financiamiento para costear sus lujos. Fueron esas transferencias bancarias las que revelaron parte de la maraña financiera. Un juez ordenó su arresto para que de buenas a primeras explique de si es legal el origen de unos 200 mil euros, el equivalente a casi 4 millones de pesos. Pero esta parte es apenas algo de la gran  investigación que se le sigue en Estados Unidos en cuyos bancos texanos y en otros paraísos fiscales fueron depositados, ahí sí decenas de millones de pesos, prácticamente “robados” al pueblo de Coahuila.

Moreira se ha convertido en la vergüenza de los priistas. Curioso pero es el mismo personaje al que antes se le rendían a sus pies, sobre todo cuando fue dirigente nacional. Es triste que ahora nadie salga a defenderlo. Ni siquiera los muchos beneficiarios del saqueo. Los dos principales testimonios que el gobierno gringo tiene en prisión en Texas, el empresario Rolando González Treviño y Javier Villarreal, el último secretario de Finanzas del acusado han proporcionado vasta información sobre los movimientos de las cuentas de banco. El empresario documentó casi dos millones de dólares transferidos de cuentas del gobierno a cuentas personales. Esos 25 millones de pesos, fue dinero con el que Moreira le compró estaciones de radio a Rolando González.

Con dinero público se financió campañas y eso le permitió a los Moreira consolidar su feudo y al ahora detenido granjearse a Peña Nieto y a la elite nacional del PRI hasta alcanzar la presidencia del partido.

Al margen del paralelismo de estos dos presuntos delincuentes, “El Chapo” y Moreira, los mexicanos se entretienen en sus análisis para saber y concluir quién es más delincuente, uno dedicado al tráfico de drogas y repartir algo de sus ganancias al pueblo, y el otro, un político que se cansó de robar a su pueblo para comprar bienes en Estados Unidos y vivir como virrey en Europa. Si uno merece la cárcel, el otro también. Si “El Chapo” puso en vergüenza con su doble fuga al gobierno mexicano, Moreira es la vergüenza de los priistas, del gobierno priista, y ya de todos los mexicanos.

Revolcadero

Por cierto uno de los gobernadores que, como el púas Olivares al “Cuyo” Hernández –el “todo se lo debo a mi manager”- es Roberto Sandoval Castañeda. El mandatario de Nayarit pudo ser candidato en buena medida a Humberto Moreira cuando éste llegó a la dirigencia nacional del PRI. Ney González no lo quería, a Sandoval, pero fue al Distrito Federal y por largos días se encerró en la oficina del CEN priista a rogarle a Moreira y lo pudo convencer con encuestas y sondeos de que él era el preferido de los electores de Nayarit. El gobernador cora es hijo del tufo de la corrupción que encarna Moreira. Bien haría “El sasasá” Sandoval en salir y ser el primero en defender al defenestrado líder del PRI que lo convirtió en gobernador. Conque no salga en estos días a desmarcarse porque hablaría muy mal de él como persona. ***** Los señores  que promueven el desarrollo Ameyalco dicen tener todas las de ley para exigir al gobierno municipal y a todas las dependencias que se oponen a su proyecto. Se quejan de que, entre los opositores a su inversión, en otros años impulsaron fueron los principales promotores de edificaciones que han causado peores daños a las montañas de Puerto Vallarta. Que han detectado entre activistas ciudadanos y profesionistas que en otros tiempos hasta ofrecieron sus servicios para construir en las montañas. ****** El fin de semana nos fuimos a Sayulita a saludar a los amigos beisbolistas de Tecuala y ver beisbol. Debimos soportar a Carlitos Contreras y a Panchito Montes, los mejores reporteros de deportes de la región. Los Jaibos eliminaron a Tecuala pero el domingo, en su retirada no faltaron las quejas por los dizque cachirules al amparo del alcalde de Bahía de Banderas, José Gómez. “El Pocho” Greg Estrellas y Jesús Soto, son dos ejemplos. Un día antes, beisbolistas de Acaponeta se quejaron de lo mismo. También fueron eliminados. Dicen que respetaron las reglas como nadie al hacer de la Liga Estatal Nayarit una oportunidad de formación para sus jóvenes promesas. En lo personal, da tristeza al ver salir del campo a Felipe Castañeda con lágrimas en sus ojos. A sus 16 años, el adolescente  pidió permiso de la academia de Beisbol Carmen Nuevo León para jugar juegos de playoff con el equipo de su pueblo natal. Nos había platicado las desigualdades de un equipo plagado de experimentados peloteros. Cuando fue llamado a lanzar, el chamaco no pudo con la presión y de su docena de lanzamientos apenas pudo colocar un strike. Prometió recuperarse y, como el general MacArthur, regresar. Ahora se debe concentrar en aceptar una de las varias propuestas que tiene de equipos de las Ligas Mayores.

Sandoval-Moreira

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