CONTEXTOS… “El Cheo” Aréchiga: la “mona” de Rafita y Chavita

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Por Gerardo Sandoval Ortiz / El domingo pasado, nuestros vecinos nos preguntaban quién era ese individuo que parecía reina al frente de un grupo de vaqueros. Era Eliseo Aréchiga Castillo, quien iba al frente de una cabalgata que desfiló por las estrechas calles de Ixtapa para luego enfilarse al rancho del Kiki Rodríguez, allá rumbo al Paso del Guayabo.

El motejado como “El Cheo” Aréchiga es la nueva mona que mueven los hermanos Salvador y Rafael González Reséndiz, el primero ex alcalde y el segundo, ex diputado federal, quien en la pasada elección intentó saltar al carril de la diputación local y fue derrotado por Ramón Guerrero Martínez, del Partido Movimiento Ciudadano.

El susodicho ha causado asombro en todo el municipio por el despilfarro del que hace gala, gastando dinero a diestra y siniestra a cada paso que da. Lo mismo regala una silla de ruedas que algún mueble de línea blanca que le piden a en cualquier colonia. Todas las semanas es invitado al programa de radio en cuyos micrófonos está al periodista Ricardo Barragán Ibarra, Ribaiba para los amigos.

Pues bien, aunque se cuide en decirlo, “El Cheo” Aréchiga está apuntado por decisión de sus “patrones” para hacer punta en lista de aspirantes a la alcaldía del Partido Revolucionario Institucional.

Nos preguntaron el domingo que de dónde saca dinero ese sujeto que una década no tenía un peso en la bolsa. Eso nos dijeron quienes lo conocen. A nosotros nos remite de cuando era un empleado municipal de quinta y despachaba en el más oscuro rincón de una subdirección bajo las órdenes de Víctor Dueñas. Eran los tiempos que gobernaban los panistas, a mediados de la década de los 90. Luego se nos perdió de vista pero todo el tiempo de él nos enteramos de sus andanzas que nos permite quedarnos con una imagen propia de un aprendiz de político que igual batea y corre a la primera que a la tercera. Es pues un ambidiestro que no engaña a nadie y eso en la política es poco menos que mediocridad.

Pues bien, no lo podemos afirmar pero sí estamos en condiciones de presumir de dónde saca dinero el que ya en tiempos priistas fue delegado municipal de El Pitillal. Puede ser, solo es un puede ser, que gasta el dinero de su sueldo en Guadalajara. Esa es la presunción errónea. Ahora que los priistas fueron echados de la presidencia municipal, “El Cheo” fue uno de los muchos priistas que emigraron a Guadalajara. Allá su jefe, Salvador González Reséndiz, le regaló una buena chamba. Es el  director de Conservación y Racionalización de Espacios de la Secretaría de Planeación, Administración y Finanzas del Gobierno del Estado. Un amigo incrustado en el grupo de ixtapenses que los González Reséndiz colocaron en la capital nos ha contado que allá, hay chamba y también mucho dinero.  Del Cheo nos dicen que lo mismo se encarga de la compra de una palmera para un parque que una maquinita para cortar el césped de los jardines de la residencia del gobernador. Las compras de todo para mantenimiento y conservar un parque, un quiosco, cualquier área pública, o pinturas para el inmueble u oficinas. Que ahí puede estar el origen del porque tanto despilfarro de dinero.

Los datos anteriores no van más allá de la presunción aunque con toda certeza ese dinero tiene origen oscuro y no se gasta gracias a la generosidad de ese falso “chucho el roto” oriundo de El Pitillal. Es más, el dinero se pone en sus manos por “órdenes superiores” lo que en esencia lo convierte en un títere al servicio de todas las veces que sus jefes, los hermanos González Reséndiz, le jalen los hilos. “Está donde hay dinero, mi amigo” nos dijo apenas ayer uno de dos informantes consultados para el tema.

Después de perderse varios años, con el retorno del priismo al gobierno municipal, apareció “El Cheo”. De él nos acordamos atizándole el carbón de la parrilla del asado en la casa de Rafael González Pimienta, en Isla Iguana. El ahora aspirante a abanderar a los priistas no pasaba de ser un peón, como lo es todavía, de los hermanos González Reséndiz. Él y Chavita se turnaban para apostarse frente a las brasas y echar la carne a los platos. Rafita aún se acuerda de aquellos momentos e inclusive, cuando su hermano era candidato a la alcaldía, divertido, platicó al autor: “cómo vez, el que asaba las carnes va a ser presidente municipal”. Sí, Chavita fue alcalde y ahora resulta que el otro experto en asar carnes también quiere ser alcalde.

En realidad, el trabajo que realiza “El Cheo” Aréchiga es apenas una parte de las estrategias para reforzar el proyecto del mayor de los hermanos, los cachorros de Rafael González Pimienta. Rafael aspira a ser candidato a la presidencia municipal, y como su padre y hermano, gobernar la ciudad. La estrategia es simple: mandaron al susodicho “Cheo” hacer pinta y preparar el camino. Nada tonto, Rafita sabe que no existen condiciones en esta y la siguiente elección para ganar la elección. Es más, también él tiene condiciones adversas para lograr ser el abanderado del tricolor.

Rafael González Reséndiz ni siquiera oculta el trabajo de reforzamiento. Se divierte cuando le tocan el tema de su “mona”. “Déjalo, que trabaje”, nos comentó días atrás.

Pero Rafita tampoco se guarda sus pláticas si se trata de sus aspiraciones. Con la derrota de junio pasado aprendió que debe “administrar” los tiempos políticos y si los tiempos actuales no le son favorables a su partido, menos lo son para él. Sabe por ejemplo, que el mejor perfilado es el director del Seapal, César Abarca Gutiérrez. Prefiere atenerse al caso de Gustavo González Villaseñor, que esperó por casi dos décadas su momento y cuando fue llamado a la candidatura, todo se había alineado a su favor y pudo derrotar a los panistas.

El PRI, como es sabido por todos, tiene vida gracias a los grupos, sectores u organizaciones que saben convivir. Los González Reséndiz se cuecen muy aparte. Por ejemplo, del grupo de Gustavo González Villaseñor-Andrés González Palomera-Antonio Lugo Morales tienen su juego. Estos son los que hoy controlan el partido. Tampoco los hermanos caminan de la mano del grupo de Rafael Yerena Zambrano, aunque con el jerarca obrero, les es más fácil construir acuerdos políticos. Si desean, pueden pelear en los terrenos que los lleven, en la élite del priismo estatal y nacional. Pero no es parte de los planes pelear ahora pues solo cosecharán desgaste y no alcanzarán la candidatura, e inclusive, en el remoto caso de que Rafita logre ser candidato, perdería sin duda la elección constitucional.

Entonces, y lo siguiente es solo para reafirmar lo del “Cheo” Aréchiga; es el calentamiento de la “mona” de los hermanos Rafita y Chavita. Sí, lo mandaron a fertilizar la tierra para un proyecto a mediano plazo que, por la derrota electoral de junio, se pospuso para tiempos mejores. Saben que jamás será candidato porque ese producto si acaso podrá aspirar a ser algún día regidor. Claro, con el apoyo de los hermanos. Por sí solo no. Si mañana le dicen que se vaya a descansar, el muchacho cumplirá la orden pues es eso, solo un peón del ajedrez de los hermanos. De cocinero y asador de carnes, a peón, ya es mucho como para que el “Cheo” no lo presuma.

Revolcadero

Por cierto, una de las lecciones bien aprendida de Rafael González Reséndiz tiene que ver con la eficacia de los activistas y operadores del PRI. Con él hemos puesto nombres en la mesa de las charlas informales. Varios de esos nombres fueron rostros que pudimos observar en la cabalgata del domingo, hay priistas que, no ganan un voto sino que espantan al lector y se los corre al PRI. Y ahí iban, a caballo y en un remolque de tractor el domingo, cantando y bailando con las estrofas de las ruidosas canciones. Rafita sabe y conoce a esos nombres y le queda bien claro que se le acercaron, no lo ayudaron sino todo lo contrario. Si es alguna vez candidato a la alcaldía, serán personajes declarados non gratos y los correrá de su campaña. Les dirá que le ayudan más manteniéndose lejos de su equipo de campaña. Parecería curioso que no es capaz de decirle al “Cheo” que mantenga a esos personajes lejos de su “precampaña”. Y no lo hará porque lo primero es construir una imagen, aunque sea falsa, de que el “Cheo” tiene simpatizantes. Al fin y al cabo cada uno de los que le armen la bola al muchacho del Pitillal es un bono que en su momento ellos negociarán con el grupo de Gustavo-Andrés-Cesar y el gobernador Aristóteles Sandoval para armar la planilla del 2018.******Esta semana, el que sorprendió al priismo vallartense fue Antonio Lugo Morales. A través de las redes sociales, Lugo Morales informó: Buenas noches amigas y amigos de esta importante red social, quiero compartirles que el día de hoy, el Presidente del Comité Ejecutivo Nacional del PRI, Lic. Manlio Fabio Beltrones Rivera, me designó Delegado General del CEN del PRI en el estado de Guanajuato, designación que me honra y compromete a realizar una tarea político partidista que privilegie el reconocer lo más preciado que tiene el priismo; su militancia, sus mujeres y sus jóvenes y fundamentalmente el ir en busca de liderazgos con rentabilidad electoral. Importante también será el acercarnos a la sociedad civil y tener la apertura para escuchar y entender que debemos de cambiar como partido político y corregir lo que no se ha hecho bien y ello nos genere obtener la confianza de la gente. Muchos los dejó con el ojo cuadrado pues muy pocos le creen que de veras es un priista allegado al dirigente nacional Manlio Fabio Beltrones. Ya lo dijimos antes, esa es la razón del por qué Gustavo González Villaseñor le entregó el partido a Lugo Morales en la pasada elección local. Toño Lugo es la puerta que Gustavo ve para ligarse a la élite nacional del PRI. ****** Pues bien, estamos en condiciones de develar el misterio que esconde el ex candidato a regidor por la alianza PRI-PVEM, Abel Chávez Galván. De alguna manera asociado al regidor “independiente” Francisco Sánchez Peña, Abel Chávez  trajo a Puerto Vallarta y dejó en la oficina de la alcaldía su propuesta de “gestionar” millones y  millones de pesos de programas del gobierno federal. En otras palabras, el “ecologista” Chávez ofrece sus conocimientos para conseguir dinero para obras en la ciudad. De diezmos, comisiones u ingresos que cobraría Abel Chávez, otro día hablamos. En otros tiempos a Salvador Cosío Gaona lo señalaron de intentar imponer una propuesta de la misma naturaleza a Javier Bravo Carbajal, que al final solo arrojó el rompimiento de las relaciones de estos dos personajes.

 

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