CONTEXTOS: El “gasolinazo” y las excusas de EPN que despertaron el México bronco

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Por Gerardo Sandoval Ortiz.- Aquel mexicano distante al enojo por el gasolinazo y escuchó el breve mensaje de Enrique Peña Nieto, el de “la unidad”, despertó de su letargo y se unió a las expresiones de repudio. De la violenta periferia de la megalópolis, los saqueos se extendieron a las pujantes ciudades del norte del país; los regiomontanos, apáticos por historia y costumbre a las escaramuzas populares, sintieron no sin temor las protestas en su Macroplaza.

¿Qué ocurre en nuestro país que ha despertado al México bronco y se multiplican las voces de azuzamiento a la segunda Revolución Mexicana? En realidad nada grave, dicen desde el gobierno federal. Es el aumento a la gasolina, un combustible de alto consumo por una décima parte de los 120 millones de mexicanos (otro dato aportado por fuentes federales).

En México, no hay aumento que escape a ser el motor de aumentos en cascada. La gasolina es una de esa materia prima que mueve al país pero que solo los funcionarios quieren ignorar. Sin gasolina el alimento no llega la mesa de los mexicanos. Subir la gasolina implica un automático aumento de los costos de taxis, de camiones urbanos, de transporte escolar, de todo el transporte que por tierra mueve a millones y millones de mexicanos que por negocios, por estudios o por viajes de placer. Es mentira que solo se afecte a unos cuantos mexicanos. La afectación es generalizada y negarlo, es parte de los discursos simulados.

En Los Pinos calcularon mal y el Peña Nieto no fue bien asimilado por el pueblo y más bien multiplicó el grado de irritación y las manifestaciones y saqueos se hilaron día tras día.

“¿Usted qué haría?” lanzó la imprudente pregunta el mandatario el día de su mensaje en cadena nacional. La sabiduría del pueblo se exhibió en su grandeza y por todos lados le respondieron a Peña Nieto. Aquí un listado de propuestas aportados por voluntariosos y no asalariados “asesores”: adelgazar senado y cámara de diputados y bajar sueldos; recortar el gasto corriente del gobierno (federal, estatal y municipal); bajar salarios a secretarios y altos funcionarios federales, estatales y municipales y magistrados; cancelar a funcionarios sus gastos ostentosos, teléfonos, vehículo, asesores, seguros médicos, gastos de representación, viáticos, escoltas, vales de gasolina, renta de oficinas, etc.

¿Qué más haría Juan Pueblo?

En la ruina, endeudado e hipotecado, sin nada que pellizcar para fondear su ostentoso gusto de vida y otras “excentricidades”, voltearía a vender la Casa Blanca, las casas y departamentos de Miami, la casita de playa en Punta Mita. También ordenaría poner en venta las majestuosas mansiones de los superfuncionarios y adquirir casitas del Infonavit; también vender el superavión y quitarle bonos de fin de año y bajar aguinaldos los legisladores; limpiar las nóminas públicas de todo aviador, amigos, familiares y compadres.

Ha, con esas crisis no se regalan los más de 30 millones de pantallas digitales a los de la tercera edad ni tabletas a estudiantes de primarias rurales; tampoco se le condonaría deudas a países como ocurrió con Cuba y Ecuador y ahorrar suntuosos gastos en viajes de placer ni oficiales. Nada de derroche ni despilfarros en traslados de comitiva presidencial y austeridad total en Los Pinos.

En resumen, Peña Nieto y sus amigos, legisladores, magistrados, gobernadores, alcaldes, todos, deberían pregonar con el ejemplo, ser los primeros en ajustarse el cinturón. Renunciar a todo gasto suntuoso y sueldos de primer mundo. Hay gobernadores con sueldos asignados arriba de los 200 mil pesos al mes. Con una cuarta parte del mismo, pueden vivir con dignidad pues en los presupuestos depositados en sus manos ya tienen partida para comprarse su café, gansitos y galletas de animalitos. No ocupa más dinero pues el pueblo es tan noble que su cualquier visita a la ranchería más humilde, será bien recibido y le ofrecerá el mejor agasajo de cocina.

Rascarle unos pesos a parte de lo citado, puro aporte popular, compensa en buena medida ese peso fiscal que gana la federación vía impuestos y alza a la gasolina. De ahí se pudiera subsanar fondeo para esos programas sociales, cuya sobrevivencia responde más a razones político-electorales. No es ningún secreto el manoseo de esos programas y sus partidas en cualquier campaña electoral como ocurrió el año pasado. Nada de eso escapa a la sospecha popular. Por eso el pueblo está indignado y de ese tamaño ha sido su reacción en esta semana de rebeldía popular.

Reventó la paciencia por cansancio de sentirse engañado, traicionado y defraudado por el gobernante. De por vida ha depositado su fe y confianza y una y otra vez han jugado con él. Ya se perdió la confianza. Ya nadie cree en el mensaje del gobernante y eso ocurrió con el mensaje de Peña Nieto. Es triste decirlo pero la credibilidad se perdió. A Peña Nieto se le vio entre enojado con su pueblo e impotente ante su realidad. ¿Quién en su sano juicio le creerá ser honesto en su llamado a la unidad del pueblo? Es mentira que el pueblo no tenga memoria. El mexicano se acuerda de las muchas veces que le han pedido ajustarse el cinturón, pagar más impuestos y salvar con su dinero a los multimillonetas y sus empresas. Esos fobaproas fueron hoyos sin fondo a donde tiraron miles de millones de pesos para rescatar a los adinerados con puro dinero de Juan Pueblo. Los beneficiarios fueron los amigos de la elite del gobierno, de Carlos Salinas, sus amigos y los de su gabinete.

Peña Nieto cometió una segunda imprudencia. Habló antes de que el aumento de la gasolina era por razones externas y no por disposición de su gobierno. En su mensaje a la nación le endilgó la culpa al “pasado sexenio”. Para ser claro, dijo que el panista Felipe Calderón es el culpable, que no hay error de enero de su parte.

Como en todo, habrá argumentación a favor y en contra a las dos teorías del origen del alza a las gasolinas. Cierto es que con Calderón se vivió la bonanza del petróleo. Cada año, hasta los municipios menos poblados legaron los excedentes del petróleo. Para cuestiones presupuestarias, se fijaban precios por barril del orden de los 50 dólares por barril pero el precio internacional rondaba los 100 dólares por barril, a veces arriba de ese tope. ¿Qué ocurría? Al existir excedencia entre el ingreso por venta de petróleo y el presupuesto de la federación, se distribuía –en teoría previa discusión de la elite gobernante y proporcional a la necesidades de cada entidad- en los estados. Rara vez ese dinero extra fluía realmente a los municipios. El gobernador de cada entidad, lo gastaba a criterio y a veces hasta simulaba el gasto del mismo. Se podía hacer eso y si no lo creen mis tres lectores, revise el caso reciente del gober jarocho y el de Chihuahua, ambos de apellido Duarte. Esos excedentes petroleros enriquecieron a panistas y a priistas por igual. Juan Pueblo lo sabe. Por eso está indignado. Por eso ya no está dispuesto a ser pisoteado otra vez.

Ya por último, nos llamó la atención ver imágenes de ciudades de una aparente y eterna jauja. Las ciudades del boom petrolero están en crisis. No es casualidad que en Veracruz vivieron sucesos como en Ecatepec y en la Ciudad de México. Esos miles y miles de empleados petroleros despedidos en Coatzacoalcos, Minatitlán, Veracruz puerto, Jalapa la capital, Poza Rica, Tuxpan, entraron con alegría y en plan de revancha saquearon las grandes tiendas. Fue su revancha y venganza al despido que los mantiene en la ruina familiar. Todo el suroeste del país, sufrió con los recortes en la industria petrolera aplicados por Peña Nieto.

A lo largo y ancho del país, hubo despidos en distintas dependencias del gobierno federal en los dos últimos años. De un día a otro le avisaron a trabajadores de la Sagarpa, de Semarnap, de otras secretarías, que ya no tenían trabajo. Las manifestaciones por el alza de la gasolina y la oportunidad de llevarse algo de la voraz Elektra, de Coppel, de Soriana, de Aurrerá, de Chedraui, es la venganza de quienes se sienten víctima de Peña Nieto y los saqueadores históricos del pueblo mexicano. Ese es su sentir y esa es su reacción.

Revolcadero

Un despistado, y aparentemente drogado, jovenzuelo de Ixtapa mantuvo en vilo todo el jueves la ciudad por su osadía de romper la seguridad perimetral del aeropuerto internacional y llevar su camioneta a impactar contra un camión cisterna que en ese momento suministraba combustible a una aeronave. Militares y agentes federales se movilizaron ante la amenaza que en una primera parte se pensó podía ser un atentado de mayúsculas proporciones. Al final, todo se redujo al susto por obra de un locuaz jovenzuelo que con drogas y alcohol corriendo por sus venas a punto estuvo de cometer una tragedia. Que se sepa eso fue. Nadie habla de confesiones que apunten a un atentado planeado para causar daños y aterrorizar a vallartenses y turistas. De lo malo, podemos rescatar que el incidente coincidió con las manifestaciones en todo el país en contra del “gasolinazo” y la prensa nacional no dio atención el suceso. En otras condiciones y otros tiempos, hubiera sido noticia de trascendencia internacional. ****** En esto del “gasolinazo” lo infaltable en revueltas populares se presentó puntual. Son los oportunistas políticos que suelen presentarse para sacar raja política o llevar agua a su molino como también se dice. Hay reportes que indican son cientos, más de mil cuentas de redes sociales que llamaron a la rebelión y al saqueo de grandes tiendas departamentales y electrodomésticos, de  blancos, de tiendas de conveniencia. Todo eso en la Ciudad de México. En Veracruz y otros estados se rastrean cuentas de la misma naturaleza. Esos agitadores enmascarados son los objetivos de los sabuesos. Con tibieza algunas voces hablan de ser morenistas los incitadores. ******* La ratificación de Everardo “El Tigre” Rubio es una de esas decisiones del alcalde Arturo Dávalos Peña que le hacen ganar aplausos de los vallartenses. “El Tigre” había sido designado como encargado de la Subdirección de Tránsito Municipal desde el viernes 23 de noviembre en sustitución de Pina Ibarría. Muy pocos pueden presumir tener conocimiento en esa materia como Everardo Rubio quien siempre leal y disciplinado a cualquier mando, sin reparar en partidismo, ha sumado casi dos décadas en dicha corporación. Nosotros también aplaudimos la decisión y reconocemos el trabajo de nuestro amigo “El Tigre”.****** El titular del Instituto Tecnológico de Puerto Vallarta, Roberto González  Gutiérrez anuncia la visita y conferencia frente a sus estudiantes del legendario Augusto Gómez Villanueva. A este señor se le reconoce ser uno de los que más sabe en materia agraria. También es un político de los que más sabiduría han acumulado en una trayectoria de más de medio siglo en el servicio público. En Puerto Vallarta es una persona conocida y goza de respeto entre priistas de la vieja guardia vinculados todos al sector campesino, a la CNC. Se le recuerda por haber sido el padrino político, por impulsar la carrera política de Rafael González Pimienta, ex alcalde, ex muchas veces diputado local y otras tantas local, dos veces dirigente estatal del PRI y padre del ex alcalde Salvador González Reséndiz y del ex diputado federal Rafael de los mismos apellidos.  Viene en marzo y hablará a los estudiantes sobre el campo “a partir de su automatización”, y de pilón, presentará su libro “El campo que yo conocí”. Uno de los primeros apuntados es Lino Ortiz. De Ixtapa tenía que ser.

 

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