CONTEXTOS… “El Güero Palma” y “El Chapo” Guzmán, su huella en Vallarta tras la balacera en ‘Christine’

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Por Gerardo Sandoval Ortiz.- Supe de “El Güero Palma” allá a principios de la década de los 80 en Mazatlán y sus rancherías. Los amigos del centro y norte de Sinaloa, Guamuchil, Guasave, Mochis, El Fuerte, Choix, los del sur de Sonora, Navojoa, Obregón, particularmente los del Valle del Yaqui, lo mencionaban como una celebridad.

Unos diez años más tarde, ya instalado en Puerto Vallarta, dos inesperados contactos de Héctor Luis Palma Salazar nos regresaron a los años de estadía en Sinaloa. El acento inconfundible de “Los licenciados”, su señorial presentación, no dejó interrogantes: “De parte del señor Palma, les pedimos de favor, ya olvídense de ese expediente. Ya va a salir, échenos la mano”.

Aquel diálogo ocurrió en un restaurante de mariscos de la céntrica calle Basilio Badillo, poco entrada la noche. El dueño del restaurante Balam, un buen amigo, atendió personalmente la mesa. Chabelo, el ahora auxiliar y asistente personal del regidor priista, Andrés González Palomera, salió a saludar pero su olfato no le permitió saber quiénes eran esos dos de la mesa del periodista.

La petición de los abogados de “El Güero Palma” fue gentil y respetuosa. En la sección de nota roja, o Seguridad Pública, eran frecuentes las notas periodísticas en donde el reportero daba puntual seguimiento al caso de “La balacera de la disco Christine”. El ataque perpetuado en el centro nocturno del hotel Krystal tuvo por objeto matar a varios de los hermanos Arellano Félix quienes se divertían en su viaje al Torneo Internacional de Pesca. El sangriento suceso, que arrojó casi una decena de muertos, trajo a la fama mundial a un célebre capo del narcotráfico, aliado y socio de “El Güero Palma”: Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera.

Lo de la disco Christine se registró en abril de 1992.  Los abogados ofrecieron traer ‘chilorio’ al reportero. El envío nunca llegó y por seguridad, se dispuso dedicar atención a otros temas periodísticos. De vez en vez, aquellos bien vestidos sinaloenses se reportaban para saludar a dos periodistas en un tono ya casi familiar. El trato era de paisanos.

Casi un año después, ocurrió otra balacera de grandes proporciones que impactaron a todo el país y más allá de sus fronteras. El 24 de mayo, en el aeropuerto de Guadalajara en una balacera mataron al cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo. Otra vez apareció el nombre de “El Güero Palma” y el de su socio Joaquín “El Chapo” Guzmán. Ellos dos eran los malosos, los autores de la muerte del prelado de la iglesia.

Héctor Luis Palma Salazar es un nombre que poco o nada dice a las nuevas camadas de lectores de un diario. Si acaso cuando su extradición a Estados Unidos se mencionó en alguna nota periodística su nombre. Ir a purgar una condena a las temidas cárceles estadunidenses es una sentencia segura al olvido en México.

Días atrás la prensa nacional e internacional volvió a citar el célebre apodo de “El Güero Palma”. Se anunció que en junio estará libre “por buena conducta” cumplido nueve años de prisión. Ahora se sabe que estaba en el penal de máxima seguridad de Arwater, al norte de California. Hace un año, justo cuando trascendió que saldría en julio16 de 2016, se le ubicó en una cárcel de Louisiana.

Nosotros acá no tenemos dudas de que los abogados de Palma Salazar han hecho un impecable y minucioso trabajo profesional. Se preocuparon por todo lo que consideraron podía afectar a su defensa como fue venir a Puerto Vallarta y respetuosamente hablar con un periodista pedir el favor de no publicar ya información del expediente de la matanza de Christine. Claro, también llevaron su defensa al juzgado penal y ahí centraron su trabajo. Si pidieron la ayuda al juez que llevó el caso, eso no lo sabemos.

En México, la información de fuentes judiciales oficial exonera al capo. Ya no tiene juicios pendientes, se ha leído en la prensa. Podrá salir de prisión, ser conducido por los alguaciles a algún punto fronterizo, dar el adiós y caminar libre por las calles del territorio nacional. No se le augura le ocurra lo que a otros grandes delincuentes, que ya repatriados, son detenidos por la justicia mexicana reclamadora de algún delito no purgado. Así le ocurrió al JT (Javier Torres Félix) hace un año, piso tierra nacional en Ciudad Juárez y para luego fue tomado preso y guiado a una cárcel federal.

Al abordar el tema se corre el riesgo de aburrir a nuestros tres lectores. Ni nosotros sabemos por qué elegimos abordar el caso de la supuesta pronta liberación de aquel capo de cuyo apodo supimos hace ya poco más de 30 años. En descargo nuestro tal vez podemos justificar que ese nombre no fue ajeno a Puerto Vallarta pues dejó su huella en la balacera más recordada en Puerto Vallarta. La discoteca Christine era la moda en el destino, lugar obligado de diversión para la crema y nata local, de Guadalajara, de todo el país. El suceso puso a temblar a influyentes personajes, empresarios hoteleros, políticos. En cajas de seguridad de hotel de Fernando González Corona, que dos años después de ocurrida la balacera sería alcalde, luego diputado federal y aspirante a gobernador, hallaron armas, alhajas y vehículos de Los Arellano y sus pistoleros.

Por si fuera poco, igual que “El Chapo” Guzmán, “El Güero Palma”, fue una celebridad en el vecino Nayarit. La leyenda, y un corrido así lo consigna, dice que en las playas de Guayabitos paseaba arriba de un caballón, a veces en un corvette, siempre escoltado por policías. Y fue en Nayarit, en las inmediaciones de los municipios de Compostela y Xalisco, donde ocurrió el principio del fin de la libertad de ese capo. De Ciudad Obregón se dirigía en avión a Guadalajara, dizque a una fiesta, no pudo aterrizar y se regresó a Tepic, la aeropista estaba cerrada y el avión cayó en un cañaveral. Murió piloto y copiloto. El güero mal herido fue auxiliado por supuestos policías y llevado a una casa en Zapopan para su atención médica. Por un golpe de suerte y no resultado de investigaciones, fue hallado y detenido.

Lo de su aprehensión fue el 23 de junio de 1995, 21 años después, ya pisó prisiones de alta seguridad en México y Estados Unidos, y se dispone a salir libre. Juró previamente alejarse de esos negocios. Pero, no sale por ese juramento. Saldrá libre por haber cooperado con la justicia gringa.

Revolcadero

En el escrito anterior consignamos que el festejo del aniversario luctuoso de Emiliano Zapata fue todo un acontecimiento político, de priistas, pero fallamos en un punto. Resulta que al desayuno en el restaurante Los Jardines fue el contador Manuel Galindo Nolasco. Es el contador que tiene pretensiones de buscar ser candidato independiente. Intercambiamos un breve comentario y nos dijo que había sido invitado a ese desayuno y que fue bien recibido por sus amigos. Nomás que no puede dar nombres de esos cenecistas que lo felicitaron, lo animaron y le ofrecieron apoyarlo.****** Nuestros amigos de Bahía de Banderas, simples y mortales vecinos, no políticos, nos aseguran que el PRI va a perder la próxima elección y más si José Gómez Pérez busca la relección. Uno simpatizante del PRI nos presumió tener la fórmula: Uno, el PRI no debe permitir que “El cheché” sea el candidato, a menos que se anime a encarcelar a su cuñado Rafa Cervantes. Nos platican que los dos cuñados, uno en su momento, cometieron muchas dagas en Bahía.******* Todo un reto tienen los animaleros vallartenses, algunos buenos amigos, con eso de las ya no tan extrañas muertes de los quelonios. Dando lectura a la prensa nos enteramos que iban 20, 50, 60, 70 pero ya perdimos la cuenta de cuántas tortugas marinas han muerto en nuestras playas. Lo seguro seguro es que ya se acercaron al centenar. Quién sabe qué epidemia se apoderó de esas tan protegidas especies de fuerte caparazón y que tanto gusta en el menú de los patasaladas. Ni modo que los vallartenses de cepa lo nieguen. Si dicen los patasaladas que son los oaxacos, los coras, los michoacanos, los de Guerrero, los que gustan del estofado de caguama faltarán a la verdad.***** Solo para despreocupar a nuestros amigos lectores, dos que tres, que dan seguimiento al caso de la muerte de Aydé Carmen …. No hay lista de sospechosos y tampoco caben ahí los vecinos, los custodios del reclusorio regional que rentaban al lado del cuarto de la finada. Y si caben, eso lo saben los que se encargan de realizar las investigaciones. Que sepamos nosotros, ni siquiera han hecho trabajo de campo pues quieren su motivación. Nuestro pronóstico es que no habrá detenidos, al menos pronto, y el caso se enfriará y terminará en un congelador… y no precisamente en el cuarto frío del Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses.

 

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