CONTEXTOS… El PAN sigue en picada en Vallarta; sin representación en Cabildo y sin liderazgo

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Por Gerardo Sandoval Ortiz.- Saludé está semana a los regidores Juan José Cuevas García y Gonzalo Guzmán Delgado. Alcanzaron esa posición representando los colores del Partido Acción Nacional pero ya no defienden esos colores. Ya forman parte la maquinaria naranja, del Movimiento Ciudadano.

Intento invadir mente y pensamiento de un panista real buscando hallar qué piensan y qué creen del “Peri” y de Gonzalo Guzmán a quienes ayudaron por años y votaron por ellos para ganar un espacio en el máximo órgano de gobierno local. Les debe entristecer. En casi tres décadas, y desde que el PAN compite en los comicios de Puerto Vallarta, es la primera vez que no tiene el blanquiazul representación en el Ayuntamiento, el antiguo Cabildo.

Nos resulta curioso que el panismo de altos vuelos, particularmente su dirigente nacional, prolonga su festín victorioso por las gubernaturas ganadas en junio. Para entendernos mejor, el PAN festeja grandes triunfos, presume que ganará la presidencia de la república en el 2018 pero en Puerto Vallarta, y también en todo Jalisco, el escenario es pobre, un PAN que a lo sumo apuesta a ganar algunas regidurías en todas las grandes ciudades que hasta hace unos pocos años gobernó. Triste pues que en Puerto Vallarta, ni siquiera tiene un representante en el Ayuntamiento.

En esos casi 30 años, diez elecciones han ocurrido y en todas, a excepción del último proceso, el PAN ha ganado no menos tres regidurías. Añada usted los tres triunfos, en 1995, 1997 y 1999, cuando el PAN gobernó el municipio. En estos momentos, debería tener dos regidores pero Gonzalo Guzmán y Juan José Cuevas prefirieron abandonar el barco y subirse al tren naranja. Esas son las dos motivaciones de los rostros tristes azules.

El PAN llegó a romper el monopolio priista en Puerto Vallarta a fínales de los 80 cuando por primera vez se hizo de tres regidurías. El ingeniero Humberto Jiménez Rosales fue su primer abanderado. Ya en los 90, don Guillermo Ruiz Vázquez se animó a participar y amenazó al priismo. Hubo hasta una marcha por el malecón denunciando fraude electoral. A la tercera fue la vencida y en febrero de 1995 el PAN finalmente pudo derrotar al tricolor. Fueron tres triunfos al hilo, los mismos que el PRI hilvanó cuando en 2003 recuperó el poder para luego abrir paso a las dos últimas vitorias del Movimiento Ciudadano.

Esa es la historia en breve del PAN y sus participaciones en las elecciones locales. Desde su irrupción en 1988 ha sido protagonista y obtiene un porcentaje competitivo. Si acaso en los dos últimos comicios, el porcentaje bajó a niveles de un 17 por ciento. Ese es el voto duro y el que lo mantiene en posición de ganar dos o tres regidurías asignadas. El último año fue desastroso, precisamente con Juan José “El Peri” Cuevas quien a la postre resultó yéndose al MC.

El PRI conserva un caudal de votos capaz de resurgir de sus cenizas en cualquier proceso. Cuestión de que se animen a reconstruir desde su base al partido, se desprendan de malos militantes y abran sus puertas a los jaliscienses leales y comprometidos con el proyecto de partido. Pero ese es el problema. No hay proyecto de partido porque los principios se le extraviaron a los panistas. Y algunos de sus líderes envilecieron y contaminaron al partido. Ahí están los casos de Francisco Ramírez Acuña y Emilio González Márquez. El primero engordó de soberbia y arrogancia cuando fue gobernador. Así pudo engañar a panistas del centro y fue secretario de gobernación en donde lo pillaron y desnudaron regresándolo pronto a Jalisco. González Márquez, ahí anda capeando los cuchillos que se ciernen sobre su humanidad al descubrirse sus corredurías y sociedades con individuos como “El Pistolas” Kurt Smith Sandoval.

Se puede decir que el PAN procreó un hijo en las siglas del MC. No es exagerado exponer que del blanquiazul nació esa figurilla naranja. Si los panistas tuvieron la capacidad para crear un segundo partido y derrotar al PRI en Puerto Vallarta y las principales ciudades de la entidad, significa en efecto que el PAN tiene descomunal fuerza política. Quienes ahora gobiernan la ciudad se formaron en el PAN. Acertaron en el momento de abandonar al partido madre y se lanzaron a la aventura emecista con el alto riesgo de abortar el proyecto. Hubo suerte. Derrotaron al PRI y se cortaron el cordón umbilical. En cualquier otra circunstancia, el PAN ahora estaría en la posición del MC.

Pero el virus de la política es altamente contagioso. Unos cuantos panistas quisieron comerse todo el pastel. Esa enfermedad los tiene postrados y sin pastel al alcance. Se comieron dos porciones hace un año pero a las primeras de cambio las perdieron y todo por el canibalismo que se expandió desde lejanas regiones.

Nos sorprende, eso sí, el optimismo de algunos amigos panistas. Ni siquiera se amilanaron cuando les avisaron de Guadalajara que su líder sería Goyo Robles. Patalearon pero se disciplinaron. Divertido ver a nuestros amigos abrazar a Goyo, darle la bienvenida, cuando antes ese mismo Goyo era un ‘naco’ hasta parecido al JuanGa descrito por el Nico Alvarado. Esos cultos a la personalidad del líder no caben porque es engañarse y engañar a los otros militantes. Es el modo más errado de reconstruir al PAN. Con mentiras y engaños, no. Si a Goyo Robles lo impusieron y su perfil no da para sacar del bache al PAN, la militancia debe fajarse, decirlo, reconocerlo, reclamar y exigir corregir decisiones.

El PAN no es un partido para tener cero regidurías, ni para una ni para dos. Tiene capital para competir y ganar en Puerto Vallarta como tiene fuerza para ganar la presidencia de la república en el 2018. Si puede ganar con candidatos prestados en otras entidades, Jalisco debe ser pan comido.

El elector jalisciense no es distinto al del vecino Guanajuato donde el PAN va ya por la tercera década gobernando. Ahí nomás los chicharrones del PAN truenan. Es el mismo elector, adoctrinado y conservador, fiel a las misas dominicales y por ende, cercano al PAN. Solo una diferencia, allá se vacunaron contra ese virus que acá contrajo su hermano panista en grado de epidemia.

Sí, es una tragedia la del PAN no tener un regidor en el actual Ayuntamiento. Pero no estén tristes. Preocúpense por designar a sus mejores hombres, reconstruirse y salir a las calles y ofrecer trabajar para ellos. Dejen atrás el discurso y pongan manos a la obra. Salgan de las oficinas y acérquense a los vecinos de todas las colonias, de las rancherías. Hagan trabajo social. Regresen al pueblo algo de lo mucho que les ha dado. Aún hay tiempo. Si insisten en cuidar su calzado, en caminar por banquetas y pavimentos por temor a empolvarse sus zapatos finos, entonces perpetuarán su tragedia. Urge ver a Goyo en las polvorientas calles de las colonias de la periferia y caminar por los lodazales que dejan los aguaceros. Si no quiere salir de los lujosos “lobis” de hotel, de los restaurantes más finos de la ciudad, está bien, es su decisión. Pero debe decidirse ya. Si quiere seguir los pasos de un Nacho Cadena, Luis Reyes Brambila, no es para ahorcarse. Pero que alguien le diga que el PAN no necesita un líder finito. Quiere un líder que se empolve los zapatos, vaya con ellos, los ayude y asuma compromisos sociales.

Revolcadero

Lo anterior va de la mano con el siguiente comentario corto. Esta semana vimos que el director del Seapal, César Abarca Gutiérrez puso la primera piedra del edificio que ya terminado se convertirá en las oficinas del organismo para atender la populosa delegación municipal de El Pitillal. No es una obra menor ni tampoco se atenderá a dos o tres usuarios del Seapal. En esa demarcación viven decenas de miles de habitantes y todos son usuarios de la paraestatal. César Abarca, lo que no es ningún secretario está perfilado como abanderado del PRI a la alcaldía. ¿Y qué hace? Eso, acercarse a la gente. Y canalizar recursos para construir un edifico y acercar el Seapal al usuario es parte de ello. Es una forma de procurar acercarse a la ciudanía desde una posición. Se beneficia al ciudadano con una mayor y mejor atención. Y al siguiente día, marcaje personal de por medio, vimos a César Abarca saludando uno por uno a los alumnos del plantel II Conalep Ixtapa. Notamos que el director, Hiram Fernández Abundis ya decidió que apostar a Cheo Aréchiga es tirar la inversión, tiempo o dinero, a la basura. Que César Abarca anda en campaña. Quizá. Pero hace lo que Goyo Robles y los panistas, salir a la calle y acercarse a los ciudadanos.****** Pero hubo también notas a reprobar, como el incremento autoaprobado por nuestros diputados locales. Resulta que los diputados, entre ellos el ex alcalde Ramón Guerrero Martínez y Rafael González Pimienta, se aumentaron en diez mil pesos más su salario. Antes ganaban 107 mil 235 pesos mensuales pero ahora van a cobrar un chequesito de 116 mil 497 del águila. Pero no es por esa cuantía de aumento la razón de llamar nuestra atención. Meses atrás, allá por noviembre, cuando apenas habían tomado posesión esos mismos diputados aprobaron el llamado Pacto de Austeridad, Racionalidad y Transparencia. En ese acuerdo estaba el compromiso de no incrementarse sus dietas, salarios ni nada de eso. En pocas palabras, aprobaron ajustarse el cinturón, gastar menor, ¿y qué hicieron? Hicieron todo lo contrario. Es como burlarse del pueblo, de quienes votaron por ellos.******* Mejor vamos a otra nota positiva. El jueves se inauguró la tienda Coppel, sucursal Ixtapa. Son noticias positivas pues significan inversión y empleo a una demarcación cuyos habitantes usualmente deben trasladarse lejos de sus hogares para hacer sus compras. Claro, también habrá más fuentes de empleo, más de un medio centenar según pudimos ver en las fotografías de la inauguración. ****** Los que andan chambeadores son los militares y elementos de la policía estatal. A veces juntos y a veces separados, recorren las calles de la ciudad los convoyes en labores preventivas. Y eso que Puerto Vallarta no está en esa lista de las cinco ciudades del estado que son parte de las 50 ciudades más violentas del país. En las mismas donde se implementarán estrategias para reducir índices delictivos. Les debemos cuestionar a los guachos que no deben ser predecibles pues casi toda la semana, por las mañanas, instalaron un “retén” en la entrada a Ixtapa por el viejo el camino Mojoneras. Deben cuidar la forma porque en los ranchos ya dan por hecho que los soldados toman posición por “la guerra que viene”, el que creen será la consecuencia por al masivo “levantón” en La Leche de Nacho Cadena, “el niño del ropón”.

 

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