CONTEXTOS… El triunfo electoral del PAN alienta a panistas, pero con pocos augurios para Vallarta

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Por Gerardo Sandoval Ortiz.- Ya muy entrado el lunes nada parecía contener la euforia del panismo. La jornada dominical les daba números como para festinar cinco, seis, y hasta siete gubernaturas. Victorioso, su dirigente nacional, Ricardo Anaya ganador de las próximas elecciones presidenciales.

El Morena del tabasqueño Andrés Manuel López Obrador dio batalla en Veracruz y en Zacatecas pero al final solo salió airoso en la Ciudad de México, desplazando al PRD a la segunda posición. El escenario se les nubló a los priistas que de un optimista vaticinio, de ganar nueve de las doce gubernaturas en disputa, a duras penas podía presumir cinco triunfos, dos con datos holgados y tres cerrados.

En 14 estados hubo elecciones. En Baja California, el PAN hilvanó más triunfos y nada los amenaza. Ganó las alcaldías de Tijuana y Mexicali, además de Rosarito. Ensenada, donde la alternancia es constante, el PRI se afianzó, victoria agenciada como suya por el conocido Antonio Lugo Morales. En el ex DF, se eligió a la legislatura constituyente y todo el control estará en poder de Morena y PRD. Un control más o menos parecido al que en el Congreso veracruzano tendrán los aliados PAN-PRD y los de Morena que si quieren y se ponen de acuerdo podrán cumplir la promesa más repetida de la campaña, meter a la cárcel al gobernador y a ex gobernadores.

A la media noche del domingo y madrugada del lunes, salvo algunas excepciones, todo era incierto. Puebla, Hidalgo y Sinaloa conocieron  probables ganadores. Con cifras cerradas, se indicaba que en Oaxaca regresaba el PRI y ese triunfo se confirmó ya entrado el lunes. A eso de las ocho de la mañana, contabilizados el 80 por ciento de los votos, al PAN se le asignaban seis gubernaturas, Puebla, Durango, Aguascalientes, Tamaulipas, Chihuahua y Quintana Roo. Hasta esa hora se le negaba Veracruz, básicamente por lentitud del conteo rápido pues en la práctica, fue la entidad en donde el panismo se declaró airoso la misma noche del domingo.

Los primeros resultados de encuestas de salida se dieron a conocer apenas al cierre de las casillas. Como en los últimos comicios, otra vez los encuestadores fallaron. Con regularidad, erraron en Quintana Roo, Aguascalientes, Durango, e inclusive en Tamaulipas y Veracruz. Hubo entidades, donde la diferencia superó los dos dígitos Chihuahua y Quintana Roo pero no atinaron las encuestas. En Chihuahua daban cerrada y declararon “incierto” los sondeos. En realidad, Javier Corral había sacado una ventaja que se aproxima también al diez por ciento por encima del abanderado priista.

Echar campanas ya dependerá de cada quien pero se antoja apresurado asumir poses triunfalistas en sus actos de celebración. Sin conteos oficiales ni cómputos finales, van arriba en más de la mitad de las doce entidades donde eligieron gobernador pero hasta ahí. Es más se trata en general de triunfos con diferencias mínimas con una influencia limitada en una elección nacional.

Nos llaman la atención los casos de triunfos que son ejemplos de perseverancia. Son los panistas Javier Corral que hace seis años compitió en un proceso interno y ni siquiera pudo ser candidato; o bien, el duranguense José Rosas Aispuro, quien hace seis años perdió la elección que ahora gana. El veracruzano Miguel Ángel Yunes se levantó de una antigua derrota y por fin pudo derrotar a sus acérrimos enemigos, los del PRI, el partido donde él también militó por varias décadas.

Nos llama la atención que de las derrotas los partidos no acaban de aprender. El PRI recuperó Oaxaca y Sinaloa, entidades donde el PAN y PRD y otros de la chiquillada ganaron a los priistas hace seis años por una razón: Ahora se dividieron. Patético el caso de Sinaloa. Había acuerdo de alianza y todo indicaba que el ex rector de la UAS, Melesio Cuén sería el abanderado. Un día el PAN se apartó, el PRD se abrió y registró candidato propio y Cuén se registró por el partido local PAS. El PAS fue quien amenazó al priista mazatleco, Quirino Ordaz Coppel pero le faltaron los votos que se pulverizaron al irse al PAN y al PRD. Si van todos juntos, sería derrota para el tricolor.

No creemos se le haya asestado un golpe mortal al PRI como algunos interpretan el resultado electoral. El PRI esta tan vivo como interpretan sus cifras los panistas al festinar al resurgimiento del Acción Nacional. El PRI perdió por las razones que antes ha sido derrotado. Indudablemente cometieron errores, como el permitir que algunos estados se reinaran auténticos virreyes, la figura más parecida a los gobernadores dictadorzuelos como los Duarte de Veracruz y Chihuahua. No se atrevieron a correr riesgos, a investigar judicialmente ni a enjuiciar política ni administrativamente a sus gobernadores cuando a ojos de todo su pueblo desparecían miles de millones de pesos.

Escuchamos expresiones de euforia también acá en Puerto Vallarta de nuestros amigos panistas. Podemos entender sus muestras pues hace ya muchos años que carecían de una motivación como la que el domingo les llegó de distintos estados. Pero, debe ser triste para ellos constatar en momentos festivos que no hay armonía. Tampoco hay unidad entre los que se asumen panistas. Divertidos que son nuestros amigos panistas que al cabo de sumar derrotas tras derrotas, se mofan unos a otros por atreverse a hacer suyo el momento triunfalista de su partido en otras entidades. Quizá alguien debería tomarlos de la mano y banderolas blanquiazules en lo alto improvisar marchas por el malecón, y como antaño, apostarse en el caballito. Total, si ganó la selección de futbol, pudieron hacer doble festejo.

Por ningún lado que se vea, tenemos buenos augurios para el PAN Vallarta. Si partimos de que al país le viene bien una oposición fuerte y responsable, que se erija como un contrapeso respecto al partido gobernante, acá no percibimos el resurgimiento del panismo. La hegemonía del Movimiento Ciudadanía es signo inequívoco de existir una ciudadanía declarada harta del eterno PRI y antipriista. Es el mismo segmento que en un pasado reciente explotó el PAN y votaron por candidatos de este partido. El panismo se extinguió víctima de la misma enfermedad por la cual ellos ganan en otros rincones del país. Tienen años buscando la cura a sus males y no hallan ni las vacunas.

Revolcadero

Los panistas deben ser mesurados en sus festejos. Salvo en raros casos, han ganado con políticos de formación priista. Miguel Ángel Yunes Linares fue tan priista como su primo, Héctor Yunes, al priista que derrotó el domingo. En Quintana Roo, el primo de Pedro Joaquín Coldwel recién renunció al PRI, cuando le avisaron que no sería candidato a gobernador. El PAN lo rescata y junco con el PRD lo hacen candidato y ganan. Puede haber sorpresas pero la explicación es simple y sencilla: en esas entidades, el hartazgo ciudadano respecto al PRI, abusos y atropellos de gobernantes priistas, no pudo ser neutralizado por los abanderados del tricolor.****** Pero no desconocemos la apuesta sobre la que están trabajando los panistas vallartenses. La gran apuesta tiene que ver con el empresario Fernando González Corona. Las piezas se les acomodan porque el ex alcalde empieza a cerrar la vista a la opción de la candidatura independiente. Sin embargo, no está del todo seguro tomar ese cascarón. Si se quema la figura independiente y si se anima el dueño del Tribuna de la Bahía hasta unos cuantos priistas festejarán. Nos dicen que el propio gobernador Aristóteles Sandoval, priista pues, no tiene confianza de que su partido recupere Puerto Vallarta. Es de los que prefiere ayudar a construir condiciones para un PAN y restringir el crecimiento del MC en su camino a la gubernatura. ****** Ayer no antes, nos había comentado Antonio Lugo Morales que pronto emprenderá el viaje a Puerto Vallarta. Hay interés de tomar un café y platicar con sus amigos. Naturalmente, el tema será política y más política. Meses atrás su amigo el presidente nacional del PRI, Manlio Fabio Beltrones lo mandó a Guanajuato en calidad de delegado del Comité Ejecutivo Nacional. En este proceso electoral, se fue a Ensenada para hacer ganar al candidato de su partido. Ganó. El trabajo les hizo desplazar hasta el tercer lugar al poderoso PAN y fue un independiente el que amenazó el triunfo priista. Entonces, anda crecido nuestro amigo Toño Lugo. Hace dos años hizo ganar a los priistas de Bahía de Bandera y tiene confianza de ganar Guanajuato, el feudo del panismo. Nosotros nomás le podemos recomendar que le sugiera a Gustavo González Villaseñor que no se tan tragón y ya les de chance a los de “guarachi”.

 

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