CONTEXTOS… Eva Contreras y el interés de panistas en Fernando González Corona para el 2018

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Por Gerardo Sandoval Ortiz.- Una tarde llamó por teléfono al autor Fernando González Corona; “acabo de renunciar al PAN”.

Hizo un breve comentario, quejándose de no haber recibido buen trato de la elite del azul y remató con otra frase de antología: “El PAN está lleno de mafiosos. Así no se puede…”.

Los meses anteriores a aquella tarde, el magnate del tiempo compartido había llevado a cabo una breve pero intensa campaña procurándose el apoyo de la militancia panista y ser el abanderado al gobierno del estado. Los hermanos Ramírez Acuña lo cercaron e inclusive, el mayor de ellos, José Cornelio, a punto estuvo de agredirlo a golpes en una presentación de todos los candidatos allá por la zona de la Ciénega. Uno de ellos, Francisco, ganó la elección interna, hizo campaña y ganó la gubernatura. A los días de la elección panista, Fernando González renunció y llamó al autor.

El también dueño del periódico Tribuna de la Bahía, preguntó ¿Qué opinas? Y la respuesta fue puntual: “Nada. Si acaso que te tardaste unos años en darme la razón”.

A principios de 1994 González Corona presumía a todos sus amigos que sería candidato del PAN a diputado federal y también a la presidencia municipal. La primera elección la perdió pero en febrero de 1995 ganó la alcaldía. En un segundo intento, ya en 1997, pudo ser por fin diputado federal. Quién saber si el señor ahora tiene mejor vista porque en aquellos años hablaba maravillas del PAN y que él cambiaría la forma de hacer política. Juraba que iba a desterrar todo lo malo del PAN. Nunca quiso aceptar que el PAN era parte de un sistema de partidos políticos y que la actividad política la ejercía y controlaba una clase política con presencia en todos los partidos. En su momento el autor le dijo que esa cofradía azul le cerraría el camino en la elección primaria para ganar la candidatura a gobernador. No una, muchas veces se escribió como tal. Así estuviera en Los Altos de Jalisco, el señor llamaba al autor repitiendo el mismo discurso: “voy a ganar”.

Hasta esta semana, ubicamos a Fernando González haciendo dinero vendiendo tiempos compartidos en su emporio hotelero. A nosotros nos dijo que estaba decepcionado del PAN y nos reconoció que era un partido de grupos “mafiosos”, de corruptos, de militantes con todos los defectos del mundo.

Todo lo anterior viene porque nos han asegurado que González Corona prepara su regreso al PAN y lo hará como antaño, en calidad de abanderado panista en la elección local de 2018. Así nos dijeron a media semana y lo mismo nos lo repitieron ya el sábado. Los panistas, o para ser más preciso, el grupo que controla al partido, lo acepta y lo quiere de candidato. Es el grupo que rodea al regidor Juan José Cuevas García.

Hasta donde hemos podido saber, hay interesados en promover al hotelero y son estos quienes han entregado informes de ser bien aceptada la propuesta en los dirigentes de los comité estatal y nacional. En otras palabras, todo depende de que el señor diga que “sí” y sin mayor problema ser el abanderado blanquiazul.

Ahora, la señora Eva Contreras Sandoval ha venido realizando un incesante trabajo político social en los últimos meses. Su presencia ha sido permanente en toda actividad del partido. También ha repartido apoyos extras de la fundación que patrocina ‘Impulso del Águila’ y recientemente hasta donó un autobús al DIF municipal.

Es Eva Contreras, la elegante dama que alguna vez fue Senadora de la República, quien ha tomado nota del sentir y del interés de los panistas en hacer candidato a su marido. Por eso Eva participa alegremente en todas las reuniones que a últimas fechas han llevado a cabo los panistas en esta etapa de reestructuración del partido.

Estamos en condiciones de añadir que al empresario no le desagrada la idea de ser candidato y otra vez presidente municipal. Después de ser desdeñado por Vicente Fox y su equipo, diciéndole que no lo querían de secretario de turismo y que si quería, ahí estaba el Fonatur, Fernando González se dedicó a acumular riqueza. Ya está en una fase de trasladar su emporio a sus hijos, y cree tener la fortaleza para hacer otra campaña.

El hotelero ha sacado cuentas propias y está seguro de tener arrastre popular como para ganar una elección. Es ahí donde surgen las dudas. Es probable que el señor equivoque sus números, tal vez erre en la interpretación de los mismos.

Fernando González fue capaz de incursionar con mediano éxito en la política en buena medida al aporte de algunos operadores que ya no están con él. De momentos nos es irrelevante dar nombres de quienes mucho le ayudaron pero que al cabo de los años también se confiesan decepcionados del empresario. Es más, algunos prueban suerte en un partido distinto al PAN.

Nos consta que algunos amigos panistas están encantados con entregarle el partido a González Corona. Como por decreto, nos dicen que con él van a ganar Puerto Vallarta. Nosotros en particular, tenemos grandes dudas. Es más, estamos seguros que el PAN con González Corona no ganará en el 2018. En 2003 y 2006, el mismo señor literalmente puso candidatos, primero a Eva Contreras y luego a uno de sus mejores cuadros, a Miguel Ángel Preciado Bayardo (que por cierto “El Mike” colabora en la administración emecista), pero no pudo derrotar al PRI. Nos era gracioso ver y escuchar al hotelero gritar incendiarios discursos en radiodifusoras, en las esquinas, en mítines y en plazas, pidiendo el voto para el PAN. Ni al ahora defenestrado Gustavo González Villaseñor pudo ganarle.

Los números nos indican que en 1995 el PAN ganó por primera vez la alcaldía con un tanto de 24 mil 700 sufragios. Es cierto, barrió al PRI que con Sergio Arat Sánchez, apenas se adjudicó poco menos de 15 mil votos. Si la memoria no nos falla, el PRD apenas pudo obtener dos centenares de votos, pero tres años más tarde, en 2006, Heriberto Sánchez le abonó unos ocho mil votos a ese partido.

Entonces, cuando González Corona ganó la elección, el padrón electoral era tres veces menos al de hoy. Esto significa que en poco más de 25 años, probablemente dos terceras partes no conocen a Fernando González Corona, no lo vieron desempeñarse como alcalde e inclusive, muchos ni siquiera habían nacido.

Sin duda que muchos viejos vallartenses, adultos mayores, de la tercera edad, electores con edad  arriba de los 40 años, tengan en su memoria algo de lo que el hotelero aportó al municipio en calidad de alcalde. Nos presumen los panistas que en la pasada campaña, muchos electores preguntan por el dueño de Tribuna de la Bahía, al que consideran como” el mejor presidente municipal de la historia de Puerto Vallarta”.

Quien tenga la paciencia de revisar el padrón electoral puede hallar que de 1995 a la fecha, el padrón electoral se triplicó. También que hay un porcentaje elevado de jóvenes menores a los 25 años de edad. Es decir, es ese el porcentaje de electores que no conocen al hotelero.

Pero tal vez unos cuantos de esos nuevos electores supieron por primera vez de ese nombre al calor de la campaña pasada. Justo un año atrás a González Corona le dio por emprender una campaña paralela a la campaña electoral. En síntesis, fue su propia campaña contra Arturo Dávalos Peña, el aventajado candidato, hoy alcalde, cuyo pecado fue negarse a firmar un compendio de “candados de gobierno” elaborado por el millonario hotelero. Eran las exigencias de transparencia, una contraloría ciudadana, entre otras figurillas, que a juicio del señor eran garantías para obligar rendir cuentas a los vallartenses.

Tal parece que hace un año González Corona hacía ejercicios preparativos para lanzar una campaña propia. Hace un año, como en el verano de 1994 o en el otoño del 1999 fracasó. Aunque para ser justos, también debemos agregar a su cadena de fracasos las campañas del 2003 y del 2006.

Con esos antecedentes, ya entrado en la tercera edad, Fernando González Corona, ya puede estar acostumbrado a las derrotas en campaña y podrá hacer un bien en gastar una pizca de su fortuna. Porque, si se anima a dar el sí a los panistas, de que va asacar su cartera, la va a sacar.

Revolcadero

Por cierto, al que le está yendo como en feria de rancho, con su respectiva dosis de críticas, es a Gustavo González Villaseñor. Estamos hablando del todavía presidente del CDM del PRI. Pidió regresar a su trancho a Roberto Palomera Preciado y dejar en su lugar a su hija Teresita. Es la oficina de la DRSE, la oficina a la que acuden todos los maestros y padres de familia para asuntos de educación. Ignoramos si Teresita tiene estudios de licenciatura, alguna maestría o doctorado, si es maestra normalista. Esos serían merecimientos contundentes. Pero hasta ahora nadie ha dicho que tenga tales estudios. Claro, podemos equivocarnos, como cuando miembros del equipo de González Corona creyó pillar a Gustavo y ordenó investigar si tenía papelito de “licenciado” y lo halló en la UNIVA como un graduado con “todos los honores”.  Siempre hemos dicho que Gustavo nos cae bien pero por una simple razón. Para eso de dosificar cuestionamientos, tiene una concha. Pero bueno, en este caso, es una familia priista de las que nuestros amigos del PRI se quejan no tienen llenadera y nada dejan a los de “guarachi”. Y luego se preguntan porque se están yendo del PRI.***** Esta semana nos avisaron de la muerte de “Doña Lety”, Leticia Gómez Montejano, que fue su nombre completo. Originaria de Michoacán, ya en edad, se instaló en el paraje conocido como “El Remachón”, en el margen sur del río Ameca, a la altura de San Juan de Abajo. La señora era popular y muy estimada entre los parceleros y trabajadores de campo. En una finca rústica habilitó una tiendita, vendía sus aguas frescas y hasta sus caguamas y sedientos clientes que del surco hacían su descanso para echarse su bebida. En el patio del mercado de Las Palmas velaron el cuerpo pues sus amigos y clientes eran sus únicos familiares. ****** Por lo menos en Puerto Vallarta ha pasado desapercibida una breve noticia que refiere al que dicen es un capo, Joaquín “El Chapo” Guzmán. No, no es su  traslado a una cárcel fronteriza ni su extradición aprobada a Estados Unidos. Es el supuesto levantón y secuestro de su compadre Julián Venegas. Este señor fue compañero de cárcel del Chapo Guzmán y hay historias que dicen le ayudó cuando su peliculesco escape de Puente Grande. Julián Venegas es nativo de Compostela pero desde hace muchos años tiene residencia en Puerto Vallarta. Sus amigos lo refieren como empresario importante. Lo que se sabe es que viajaba de Compostela a Vallarta y por ahí en las inmediaciones de Las Varas un comando armado lo interceptó y se lo llevaron con esposa y dos hijos.

 

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