CONTEXTOS… Goyo Robles convierte el PAN en un club de amigos y deja mucho que desear

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Por Gerardo Sandoval Ortiz.- En sus días de estreno al frente de la Delegación Municipal del Partido Acción Nacional, Gregorio Robles Mora confeccionó una agenda personal y patrimonialista y redujo a su partido a una empresa privada en donde él es dueño y accionista único.

Los panistas habían venido calendarizando conferencias de militantes de alta talla pero Goyo Robles intenta poner su sello personal a tal forma que propone a sus amigos personales como prospectos a una serie de conferencias y charlas. Es tal desacierto que uno de sus futuros invitados es el periodista, Luis Reyes Brambila, el mismo que en 1997 fue candidato a la presidencia municipal por los colores del Partido Revolucionario Institucional.

Goyo Robles en efecto, es un antiguo militante del PAN. Nadie duda de su lealtad al partido. Esas canas que luce las enriqueció en sus muchas jornadas dedicadas a ese instituto político. Siempre gusta presumir haber sido uno de los albañiles que hace ya cinco décadas colocaron los primeros ladrillos del legendario hotel Camino Real. De la mezcla y los ladrillos pidió oportunidad  de trabajar y don Carlos Pizano y Saucedo, acaso el mejor publirrelacionista en su tiempo, lo convirtió en su brazo derecho en el área de las Relaciones Públicas. Ya en los 80, Goyo Robles era amo y señor del Camino Real, siempre de la mano de Rossy Méndez, la histórica secretaria del gerente general en turno del ahora rebautizado hotel Haytt Ziva.

Se acercó al PAN y las dos o tres familias lo apadrinaron como otro de los suyos. Otro hotelero, pero él patrón y no empleado, Fernando González Corona fue el primer alcalde panista y como suele ocurrir, el dueño del periódico Tribuna de la Bahía le cerró las puertas negándole a Goyo oportunidad de lucir su talento en su gobierno. Fue David Cuevas García, el sucesor de González Corona, quien vio en Goyo un leal subordinado y le confió el manejo de las relaciones públicas. En menos de tres años se catapultó a tal grado que el propio David Cuevas lo recomendó a Rodolfo Domínguez Valle convenciéndole de darle un espacio en su planilla. “Rodolfox” Domínguez murió a un mes de las elecciones y el candidato sustituto, Pedro Ruiz Higuera le respetó su lugar. El candidato derrotado en aquella elección fue precisamente Luis Reyes Brambila.

No observamos nada que reprocharle a Goyo Robles en su tarea de publirrelacionista político ni tampoco su desempeño en el hotel. Era impecable en el manejo de la agenda y todos los días salían con la firma de David Cuevas felicitaciones de cumpleaños. En esos tiempos presumió haber felicitado a Cuauhtémoc Cárdenas por haber ganado la elección a jefe de gobierno del Distrito Federal… por el PRD. Se aventó unas puntadas de antología como aquella invitación al Papa Juan Pablo en su visita a México. Se redactó la formal invitación a Puerto Vallarta y se entregó al padre Luis Ramírez Ortiz. Vía diócesis de Tepic, siempre de acuerdo al protocolo eclesiástico, el escrito llegó hasta el Vaticano. “Si tengo oportunidad de traerlo a mi diócesis, me lo llevo a Las Islas Marías, no a Vallarta” comentó con cierto sarcasmo el obispo Alfonso Humberto Robles Cota.

Pero ahora Gregorio Robles carga en sus lomos la responsabilidad de guiar a un partido político. Goyo está confundido y confunde a los militantes. Representa a un partido pero no sabe identificar cuáles son sus funciones y cuales sus responsabilidades y tampoco conoce los límites de sus decisiones. Alguien le debe dar un pellizcón y darle una nalgada a Goyo para que aterrice y salga de su letargo. Solo es cuestión de explicarle que no es compatible ser un empleado de gobierno y ser dirigente de un partido político. Si le dan manos libres, capaz y al rato invita a Marcos Pila y se trae al supercheff  Pilas, radicado en El Paso, antiguo hijo predilecto de El Paso del Guayabo a dar cursos de cocina y repostería.

Actúa tan errado Goyo que en su última visita a la cabina de  una radiodifusora dio por hecho la visita y conferencia del ex presidente de la república, Felipe Calderón Hinojosa. También anunció a Reyes Brambila como conferencista del PAN. Esas conferencias, implica la formal entrega de diplomas y reconocimientos del partido a sus conferencistas. Lo de Calderón es incierto pero invitar al PAN al dueño del periódico Vallarta Opina es reducir la agenda del PAN y al partido mismo a un club de amigos de Goyo.

Las últimas actividades desarrolladas por el flamante dirigente panista lo sitúan haciendo más vida social que quehaceres partidistas. Se deja ver al lado de un Jorge Zambrano en su negocio El Ándale. Ha difundido fotografías al lado de Nacho Guzmán. Tiene en su agenda pendiente convencer a Candelaria Villanueva de que regrese al PAN. Suena a broma pero hemos recibido comentarios en el sentido de que Goyo se propone convencer a muchos naranjas de volver al PAN. Nosotros creemos que es más fácil persuadir a Goyo y vestirlo de naranja que jalar de regreso a Cande o a Toño Rojas.

De la confusión la militancia panista va al enojo. Están molestos ver a Goyo convertir las oficinas del PAN en un círculo de sus íntimos amigos. Nadie cree que esa agenda de conferencias arroja algo positivo. Les indigna abrir las puertas y recibir a quien en el pasado reciente los combatió. Luis Reyes Brambila tiene sus intereses y sus amigos en el PRI. Los panistas lo catalogan como un enemigo. Y no se equivocan. La ideología del periodista, como sus intereses, están con el PRI y en contra del PAN. Si Reyes saluda de mano a algún panista, no será a Julio “Tamalero” Navarro ni a Chinto Morales sino a Goyo Robles.

Revolcadero

El caso del secuestro o “levantón” de un grupo de comensales sacados del restaurante de Nacho Cadena, apenas se supo que uno es hijo del capo Joaquín “El Chapo” Guzmán puso a Puerto Vallarta en el ojo del interés nacional e internacional. Si Nacho Cadena quería publicidad gratis ya tiene y de sobra. Por ahí andan los herederos de Oscar Mancha afinando un tours turístico en donde la escala principal será el restaurante La Leche. Al fin y al cabo, ya se quitaron los sellos de clausura y asegurado, eso la tarde del miércoles aunque hasta el jueves se permitió el ingreso a clientes.****** El famoso “levantón” de La Leche tiene nervioso no solo al personal de la Fiscalía General sino a la clase política de todos los niveles y de todos los partidos. Reaccionaron con todo el interés cuando en la zona metropolitana de Guadalajara aparecieron tirados seis cuerpos de ejecutados. Pensaron que eran los secuestrados en Puerto Vallarta, el hijo del Chapo, entre ellos. Pero la alerta resultó falsa. Hay miedo entre los políticos y entre mandos de seguridad porque las investigaciones las tomó la Procuraduría General de la República y se multiplican las sospechas de haber participación de policías. Más o menos como cuando el famoso suceso llamado “El cristinazo”, donde se pudo documentar protección de agentes de la PGR. Si se comprueba protección oficial habrá problemas. El otro miedo en el gobierno tiene que ver con el destino de los “levantados”. Si por desgracia ejecutan a los secuestrados, pronostican que habrá guerra total y Jalisco, Puerto Vallarta más, pagará las consecuencias. No es cosa menor matar a un hijo de Joaquín “El Chapo” Guzmán y todos creen, habrá respuesta si ocurre lo peor. ****** Por cierto, Roberto “El Chino” López Lara, que para mayores señas dice trabaja en las Secretaría General de Gobierno es el primero de los que no pueden ocultar su nerviosismo. López Lara le lleva la contra al discurso de su jefe Aristóteles Sandoval Díaz al acusar al alcalde Arturo Dávalos Peña de haberse vuelo ojo de hormiga en las horas de apremio mientras que el gobernador ha dicho en público que aprecia la coordinación con la autoridad municipal. Ignoramos si “El Chino” Lara intentó comunicarse con Dávalos y si lo hizo y no le contestó el alcalde eso es de lo más normal. Como si “El Chino” contesta todas las llamadas quien ya se cree gobernador. ***** Fiel a su estilo, Nacho Cadena invitó a lo más selecto de sus amigos los empresarios para reabrir las puertas de La Leche. Fue para avisar que había ya servicio pero también para informar de la coordinación total entre autoridades del estado y del municipio. Fue un acto como para dar corte del listón para el chapotours vallartense. Nacho quería calorcito de los suyos y también de autoridad. Le hubieran pedido a “el niño del ropón” actuara la acción de la madrugada del lunes. Tal vez resulte mejor de actor que de poeta y de presentador de recetas de cocina.

 

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