CONTEXTOS… Goyo Robles deja una gran huella social y política en Vallarta

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Por Gerardo Sandoval Ortiz.- Así como se supo su nombramiento al frente de la Delegación Municipal del PAN el martes 2 de agosto, así de sorpresivo fue la noticia de su muerte la media noche del domingo. Gregorio Robles Mora, Goyo Robles como era conocido, falleció y deja huérfana a una familia ejemplar, y sin timón al Partido Acción Nacional.

Goyo Robles fue un hombre apreciado y querido en la comunidad. Supo hacer amigos y tenía preferencias por los de la clase política. Él mismo fue político, dos veces candidato a regidor y una vez alcanzó la cúspide en el ya lejano trienio 2000-2003. Construyó sólidas relaciones personales con militantes del PRI y pocos como él en el PAN se granjearon amistades en altos niveles del panismo.

De las causas de su muerte apenas se sabe que había pasado una semana en manos de médicos del IMSS atendido por una afección hepática, misma que al complicarse le arrebató la vida.

Goyo Robles siempre fue un personaje atractivo para las historias propias y ajenas. A propósito de la muerte Juan Gabriel contó detalles del supuesto origen de la composición La Guirnalda, del que dijo es el himno no oficial de Puerto Vallarta. Le platicó a Miguel González Guerra que el divo fronterizo que la canción la dedicó a un ejecutivo del hotel Camino Real, historia que cautivó a los amigos de Goyo.

Nuestro personaje precisamente “nació” en la vida social de la ciudad en el hotel Camino Real. En su biografía oficial jamás publicada contó que apenas llegado de su natal Mascota pidió chamba de albañil y ayudó colocando ladrillos desde los cimientos de dicho hotel. De ahí saltó a las oficinas hasta convertirse en un mito de las relaciones públicas del hotel y de todo el destino.

En esa comodidad vivía cuando fue reclutado por los de Acción Nacional, particularmente por don Guillermo Ruiz Vázquez y las dos o tres familias que integraban el PAN.  El ingeniero Humberto Jiménez Rosales lo invitó a ser parte de la primera planilla que por el Partido Acción Nacional compitió en la elección local. Perdieron pero el resultado fue alentador y seis años, en febrero de 1995, después ganaron la alcaldía. David Cuevas García, el segundo de tres alcaldes de extracción blanquiazul lo invitó a llevar la agenda de las relaciones públicas. Ya en un reciente escrito publicado el 19 de agosto a propósito de su nombramiento relatamos algunos momentos y anécdotas de su paso por el servicio público. “Fue un hijo pródigo del maridaje Mascota-Vallarta. Nació con un don natural para las relaciones públicas. Forjado entre la templanza de la sierra y el calor de la costa. Perfilado entre la modernización y la tradición; entre la montaña y el mar. Promotor incansable de la región como destino. Colaborador incondicional. Compañero leal. Amigo excepcional”, escribió David Cuevas cuando supo de su muerte.

“Goyo, mi querido Goyo. Te nos adelantaste y me dejas mucha tristeza. Fuiste ejemplo para muchos como fiel Panista. Fue una triste e inesperada noticia. Te recordaré toda mi vida. Descansa en paz”, le dedicó doña Olivia Pérez de González.

En público y en privado, diversos vallartenses se mostraron solidarios con la familia de Goyo, amigos y otros familiares en estos momentos de aciago. Es de esperarse ante la sombría noticia del fallecimiento de un maestro en la cátedra de las relaciones públicas institucionales.

No maravilló a nadie Goyo cuando fue regidor. Tampoco se agenció enemigos, ni gratuitos ni circunstanciales. En todo caso, se desentendió de sus reales funciones y aprovechó tres años para cultivar nuevas relaciones y engordar su agenda de amigos. Su perfil como político fue ese, hombre humilde y leal, conservador pero con el gusto por la elegancia y comodidad de lo moderno y determinadas limitaciones en su acervo cultural.

Su vida política, como militante del PAN fue también apacible, sin conflictos ni confrontaciones pero siempre comprometido con los colores. Le tocó vivir la crisis por el pluricanibalismo, la muerte de Rodolfo Domínguez Valle y su accidentado relevo, el de Pedro Ruiz Higuera como candidato sustituto. Producto de esas escaramuzas, David Cuevas García sería expulsado. Cuevas García era el jefe, líder y patrón de Goyo. Pero supo conservar distancia, pudo moverse entre la espada y la pared y conservó su membrete de socio fundador del PAN.

Los últimos 12 años los pasó a las sombras del confort de una oficina. Fueron esporádicas sus apariciones en el partido. Su activismo político se redujo al mínimo pero se intensificaron en los últimos meses. Reapareció en público cuando se fue a Tebelchía a atender un asado ofrecido por Andrés Ponce Peña al líder del partido. Eso fue a la víspera de Las Paseada de Las Palmas, para ser más preciso, el domingo 17 de julio, nueve días antes de Las Paseadas y seis días antes de su nombramiento como delegado del PAN, cargo para el que protestó el 2 de agosto.

En estricto rigor, duró 42 días al frente del partido, sin considerar la semana de permanecer internado en el hospital del IMSS.

La militancia panista esperaba recuperar el estatus de Comité y quitarse de encima la figura de delegación. Quizá por eso se sorprendieron cuando se enteraron de la designación de Goyo Robles al mando. Aparecieron el mismo día cuestionamientos a la forma de manejo a distancia del partido. A Goyo como dirigente le cuestionaron cuando enlistó en su agenda varios nombres de conferencistas invitados. Les disgustó ver a Luis Reyes Brambila y hasta hurgaron en hemerotecas en la búsqueda de discursos en donde el dueño del periódico Vallarta Opina lanzara aquellos encendidos contra el PAN. Pero Reyes era amigo íntimo de Goyo. Tristemente, el día de la conferencia del periodista, el publirrelacionista ya estaba encamado y no pudo asistir a aplaudirle a su amigo Luis. Días después, este pasado domingo 11, Goyo perdió la batalla y se nos adelantó en ese viaje a lo desconocido.

A título personal, agradecido por las atenciones que a nuestra persona siempre mostró Goyo Robles que siempre con su mejor sentido del humor reaccionó a las más agudas de las críticas hoy y en su momento como regidor. Con él, nada de reclamos ni confrontaciones.

Revolcadero

Ya a tres días del primer informe de gobierno del presidente municipal, Arturo Dávalos Peña poco hay por rescatar. Ya se dijo todo y por todos los medios posibles. El informe se difundió masivamente y ahí contiene todos los logros, obras y hechos por hacer. Naturalmente también abundaron los llamados “contrainformes” lo que es posible gracias a disponer herramientas que facilitan canales informativos como los son las redes sociales. Leímos críticas al reparto de una bolsa de mano que supuestamente contenía tortas. Se dieron patrullas nuevas por viejas y que hubo acarreos. Todo, o casi todo, al fin y al cabo nada nuevo. Simplemente los del MC dieron otra muestra de haber aprendido y mejorado las “artes” que tanto éxito le dieron al PRI y que los mantuvo 70 años en el poder.****** Talpa de Allende se localiza a unos 127 kilómetros de Puerto Vallarta por carretera pero eso no impide para desentenderse de lo que allá ocurra. La muerte del subdirector de la Policía Municipal, Damián Díaz Peña causó indignación entre los vallartenses. El caso ocurrió la noche del domingo cuando hasta el cuartel de la policía llegó una media docena de pistoleros con órdenes de matar al jefe policiaco. Los reportes indican que así como llegaron, con la misma facilidad, abandonaron la comandancia y se perdieron. Que se improvisó una búsqueda pero ni huellas ni rastros hallaron. Ya casi al mediodía, varias patrullas de policías estatales, también de militares y marinos emprendieron la travesía para socorrer a los policías. Sí en Talpa se relajó a los policías estatales, como lo pidió el jefe de los mañosos en un video, podemos entender porque no había presencia de agentes estatales en la llamada “Perla Escondida”.****** Vaya desgreñadero a punto de armarse en la elección de la reina de las Fiestas Patrias en Las Juntas. En el centro del protagonismo estaba el delegado Paco Arreola y el ex delegado Jorge Gallardo Quintero. Sobra decir que los dos se visten de naranja pero traen su pleito político a muerte. La familia de Gallardo Quintero acusa a los Arreola de ser groseros en el trato a la Miss Señorita Puerto Vallarta, curiosamente nativa de Las Juntas y familiar de los primeros. Molesta, indignada, ninguneada y hasta humillada, la Señorita Vallara abandonó el evento y no pudo ocultar su desprecio a los organizadores. Solidarios la familia de la Miss apoyó ser prudente y guardar la compostura pero poco faltó para encender la chispa y encender el escenario. Bueno, muchos hasta se acordaron de aquel incidente cuando en un evento de belleza, hace ya algunos años, querían quemar con leña verde y vivo a Miguel González Guerra, por dizque ser parcial como juez y beneficiar a una candidata.****** Por cierto, el Partido Acción Nacional abrirá otro proceso de consultas para nombrar al nuevo dirigente. Para quienes suspiran con tomar las riendas del PAN, que para asombro de muchos son más de dos, será otra oportunidad de que los amos del partido los tomen en cuenta. En otros momentos, nuestro amigo Andrés Ponce estaría puestísimo pero tampoco anda bien de salud y no creemos tenga ganas de cucarle al patas de cabra.

 

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