CONTEXTOS… Gritos y sombrerazos en el PRI Vallarta, ante imposición de Iván Bravo

0

Por Gerardo Sandoval Ortiz.- Hasta el mediodía del viernes, Roberto González Gutiérrez iba libre y se desvanecía Iván Bravo Carbajal. Las influencias de los hermanos Rafael y Salvador González Reséndiz, sumado a la opinión del regidor Andrés González Palomera parecían imponerse las voces de otros notables, particularmente del jerarca cetemista, Rafael Yerena Zambrano. Ya por la tarde del mismo viernes se movieron otras piezas, se redefinieron los acuerdos y se dictaron órdenes y líneas: Roberto no se registra y “El Tigre” hará mancuerna con la locutora Jessica Ortiz Sánchez.

Las últimas 36 horas, previo al registro sabatino de la fórmula Iván Bravo-Jéssica Sánchez fueron de mucha tensión, más jaloneos y oportunidad de imponer jerarquías. De uno y de otro lado, es decir, promotores de Iván Bravo y de Roberto González intercambiaron señalamientos de haber habido “traiciones”. Resultado de esos jaloneos, Andrés Gonzáles terminó el fin de semana tomando la decisión de irse del partido y en ese tono declaró a su canal de comunicación.

Empecemos por el malestar expresado por González Palomera. Tiene a muchos priistas confundidos pues precisamente a él fue al primero en ofrecerle la dirección del partido y lo rechazó. Con su arrebato de abandonar la militancia provocó molestar en las filas priistas al negar la calidad moral para cuestionar la ausencia de democracia en el partido. Andrés González fue presidente del Comité Directivo Municipal del PRI y el año pasado fue candidato a la alcaldía pero sin recurrir a un proceso democrático.

En la historia moderna, solo tres veces el PRI ha aplicado un procedimiento abierto a las bases, la primera vez, cuando Gustavo González Villaseñor se enfrentó a Rafael Yerena Zambrano, un 5 mayo de 1990. Luis González Lomelí y Rodolfo Gómez Bernal también accedieron a la dirigencia del tricolor por medio del voto de la militancia. Fuera de esas tres excepciones, todos los casos estarán sujetos a cuestionamiento, incluyendo todas las veces que Gustavo González ha sido dirigente y el ejemplo de Andrés. Y en todos los procesos invariablemente aparece la figura, o dedo impositor, del dirigente obrero, Rafael Yerena. Este señor es el villano de los priistas.

La mañana del viernes Javier Bravo Carbajal estaba que no lo calentaba ni el sol. Estaba consciente que en las últimas semanas sonaba la propuesta de Roberto González y se imponía a la opción Iván “El Tigre”. Del lado contrario, los hermanos González Reséndiz, Rafita y Chavita festinaban por adelantado. Andrés González estaba en la creencia de que, con el respaldo de los cachorros de Rafael González Pimienta sería suficiente para ganar la partida a otros notables, sobre todo a Yerena y a Javier Bravo. Le hablaron a Roberto para indicarle reuniera todos los documentos y requisitos para ir a registrarse el sábado. A esa hora, el director del Tecnológico se hallaba lejos de Puerto Vallarta. Todo el fin de semana, González Gutiérrez atendió asuntos de su institución en Guadalajara, la zona de los Altos. Este lunes se hallaba en Tlajomulco de Zúñiga, sede de eventos deportivos de dicha red tecnológica. En sus prioridades nunca estuvo la dirigencia del partido pero aun así, se dio tiempo para hacer consultas necesarias y se quedó tranquilo cuando supo que se mantenía el acuerdo madre de ir en unidad con Iván Bravo.

Del círculo cercano de Roberto González no existe indicio alguno de haber sido él víctima de traiciones. Semanas atrás al autor le había confesado no saber nada de ser él quien iba en solitario a la dirigencia del partido. Sin embargo, fue él propuesto por priistas que nunca aceptaron al “Tigre Iván”  y lo mantuvieron hasta el final.

Los hermanos González Reséndiz se quejaron también de haber sido traicionados. Mienten y dicen una verdad a medias. Por oponerse a Iván Bravo, y también por anticipadas intenciones de torpedear a César Abarca reforzaron las posibilidades de Roberto González. Rafita y Chavita saben que en esta ocasión le correspondía decidir a Yerena y no al clan González Pimienta pero intentaron incidir sin importar ocasionar daños mayores a su partido.

Javier Bravo tenía muchas razones para sentirse molesto la mañana del viernes. La principal tenía que ver con el burdo ocultamiento de la convocatoria a él, a su hermano Iván y a los de su grupo. El dirigente del partido, Gustavo González Villaseñor, y también el enviado del Comité Directivo Estatal, Héctor Pizano Ramos parecían confabularse para darle un tropezón a sus intereses partidistas. De Gustavo, él siempre navegó de muertito y evadió conflictuarse. Nadie lo señala pero sobre él pesa la sospecha de haber intentado manipular tiempos y proceso previo al registro.

Al final de la comedia del fin der semana, es de suma relevancia hacer notar que los priistas hicieron un esfuerzo por prevalecer un acuerdo. Los notables no se atreven a correr los riesgos de abrir un proceso bajo la premisa de que eso acarreará más división y el doble de malestar. Todos están de acuerdo en señalar a Rafael Yerena como el gran mandón en el PRI, el priista único capaz de proponer y construir acuerdos y dictar reglas para garantizar el cabal cumplimiento. Por eso, cuando Roberto González se enteró de la vigencia del acuerdo madre no iba a exhibir una aspiración que no era la suya. Inscribirse en un proceso en contra de la voluntad de Rafael Yerena y otros líderes de grupo es igual a tener ganas de ir a hacer el ridículo en una elección en el Consejo Político Municipal. O bien, a la inversa, si Iván Bravo no llega con la bendición de quienes le dieron luz verde y lo respaldan, tampoco se registra.

Entonces, como ya es costumbre, el PRI no sale limpio de este proceso interno. Al arranque del mismo pierden a González Palomera, o al menos está a punto de consumarse su ida definitiva. Acordémonos que allá por el 2003 Andrés por poco y se va al PRD. Y más reciente, en el proceso 2012 por un tris no se fue al Movimiento Ciudadano. Se le escucha muy agraviado y ofendido. Acusa prácticas antidemocráticas y traiciones y eso no es una acusación menor y si es real su enfado, por bien de él debe animarse a dar el paso adelante. Que sepa que ha sido inútil su esfuerzo de ganarse confianza y voluntad del jerarca cetemista.

Hoy, al priismo solo le resta esperar al jueves 17 y se reúna el Consejo Político y que la Comisión Municipal de Procesos Internos haga su trabajo. Los notables del partido hagan valer el acuerdo y ese jueves le tomarán la protesta a “El Tigre” Iván y a la locutora Jéssica Sánchez y desde ese momento relevarán a Gustavo González Villaseñor y a la regidora Celina Lomelí. Ha, y esperar no sin cierta ansiedad, si Andrés González cumple ahora sí su amenaza de abandonar el barco tricolor.

Revolcadero

Como todos los días, a eso de las seis y media de la mañana conduje el automotor carretera Ixtapa rumbo a Las Juntas. Con el tráfico ya intenso a esa hora, todo el trayecto fue normal. Por la tarde a la altura de la Global Gas y la gasolinería se podía observar cierta concentración de vehículos. Daba la impresión de haber ocurrido algún percance vial pero no fue así. Los vehículos hacían un alto forzoso por un monumental tope colocado en los dos sentidos. Consultamos a nuestros amigos gaseros. Fueron los primeros en vaticinar accidentes. No estaban der acuerdo en los topes y el mecánico, Marco Martínez compartía la profecía. La empresa gasera había puesto los topes por decisión suya y sus repartidores eran los primeros críticos. ¿Por qué? Porque días antes, una de sus unidades, conducida por el mecánico de la empresa había sido impactada en el ingreso a las instalaciones. Y así, con la mano en la cintura  se les ocurrió colocar los topes. En las primeras horas se registraron varios incidentes menores. El taller del llantero que se ubica a un lado de la gasolinería, frente a la gasera, se dio gallo. La desgracia estuvo a punto de llegar ya en la madrugada. El despistado conductor del búho verde corría en su velocidad normal pero el tope lo hizo perder el control del volante. Cruzó de lado a lado la carretera, invadió el patio de la gasolinería, se estampó y derribó la barda perimetral. El llantero sintió el golpe a sus espaldas. Su pequeña bodega de llantas estuvo a metros de ser tirada por el camión. ****** Hasta donde nuestros amigos gaseros nos han comentado, fue idea de sus jefes colocar los topes. En la torpeza total ni siquiera pensaron en los peligros. Marros que son compraron pintura para colocar rayas preventivas no alumbrado que permitiera al conductor enterarse de la existencia del tope. En ese punto de la carretera, la oscuridad es total. No quisieron hacer memoria de cuando otro directivo de una empresa, este del Bimbo también pidió y se le cumplió su capricho de colocar topes en la misma zona de la carretera. ¿Por qué? Porque su esposa sufrió un incidente vial y pensó que con topes no hubiera ocurrido el suceso. Los topes se quitaron después de varios días de incidentes en el mismo tramo y todos por causa de los topes. En esta ocasión, las autoridades reaccionaron rápido y en menos de 24 horas procedieron a limpiar la vía.******El gobierno federal no atina a reaccionar ante la proliferación de los “justicieros”. Por todos los rincones del país aparecen ciudadanos anónimos que hacen justicia asesinando a ladrones. Estos tienen la complicidad de los ciudadanos y cuando son llamadas a declarar sostienen no haberle viso el rostro a su justiciero. Fenómeno curioso y preocupante que si no reaccionan los gobernantes se expandirá por todos lados. El pueblo está ansioso de justicia y cansado de atropellos, de ser víctima de robos y no piensa dos veces en guardarse datos de los justicieros.

 

Comments are closed.