CONTEXTOS… La elección de Colima y la decadencia del PAN en Jalisco y Vallarta

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Por Gerardo Sandoval Ortiz / Días antes del domingo 17 todos los indicativos, encuestas y sondeos, daban como seguro ganador al panista Jorge Luis Preciado en Colima. Pero a la víspera de la jornada electoral, circuló profusamente un video en donde se escuchó la fatalista frase de boca del abanderado azul: “las pendejadas se pagan…” decía a quien se identifica como su pareja sentimental. Y sí, como los panistas en Puerto Vallarta, en Jalisco, pagaron el precio.

Sin capacidad para neutralizar costos, llegó inevitable la catástrofe. Se exhibió la doble cara y múltiple inmoralidad de un militante del ultraconservador Partido Acción Nacional, que ha hecho del “no al aborto” una de sus banderas electorales y le permite ir de la mano de la iglesia católica.

Por apoyos y respaldo del panismo nacional no se podrá quejar el candidato derrotado. El dirigente nacional, Ricardo Anaya, senadores y diputados, alcaldes y regidores que se concentraron en el vecino Colima habían quedado desarmados al hacerse público que su candidato violó uno de los principios sagrados del doctrinario PAN: la defensa de la vida desde el momento de la concepción.

Fue una elección extraordinaria la del pasado domingo. Apenas en junio Preciado había podido dar una férrea pelea en las urnas al priista Ignacio Peralta pero en el conteo se le declaró perdedor por apenas 500 votos, una diferencias equivalente al 0.17 por ciento. Se impugnó y el Tribunal Federal Electoral anuló la elección y ordenó convocar a comicios extraordinarios.

Luego llegaron los errores del PAN y aciertos del PRI. Éste duplicó sus alianzas con partidos satélites. Los panistas se engolosinaron y, al hacer mal sus cuentas, se fueron solos a la campaña, declarándose anticipadamente ganadores. Y para complicarle al PAN la elección, el Partido Movimiento Ciudadano echó la carne al asador, los jaliscienses naranjas se incorporaron a la campaña, y le arrancaron casi 12 puntos porcentuales de votos. Esta cifra es más alta que la diferencia con la que el PRI ganó la gubernatura al PAN, diez puntos, suficientes para obligar a Preciado a aceptar al resultado y no impugnar.

En otras condiciones, o mejor dicho, en otros tiempos, el panismo aprendería mucho de la elección en Colima. Pero es de temerse que ya el tiempo se les agotó. En Jalisco, la decadencia del PAN ya no tiene retorno. El éxodo de panistas al MC amenaza con dejar solo un cascarón azul en un partido que no hace muchos años ejerció todo el dominio político en la entidad y también en el país.

Nadie sabe a ciencia cierta en donde se extravió el panismo. Eso sí, todos aciertan al suponer que principios y doctrinas, también la moralidad de sus militantes, se extinguieron justo cuando alcanzaron el poder. El virus del poder los envileció. Se contaminaron de todas las enfermedades contra las que por décadas habían luchado. Acusaron a los priistas de ser corruptos y acabaron por aceptar que sus mejores cuadros, sus gobernantes, se corrompieron a más no poder. Se fueron a una guerra intestina a muerte por algunas migajas de poder. Abundan historias en donde un funcionario, un legislador, un regidor, un militante, dispuso la muerte de uno de los suyos. Ahí está el caso de Tonalá.

Fue lo anterior, el control del partido, el pragmatismo, la hegemonía de los grupos, lo que llevó al PAN a repetir candidato. Equivocaron estrategias y tretas y también erraron en candidato. Ganarle al PRI en guerra sucia en todos sus tipos de perversidades. Y más cuando los del tricolor tienen las estructuras de gobierno en una entidad es casi misión imposible. En Colima se demostró hasta donde se es capaz de implementar una treta electoral propia de un lodazal. Pero los panistas aceptaron ir a una batalla en esas condiciones y con esas reglas. ¿Que fue una elección de estado? Quizá. Pero todo estaba cantado y los panistas lo supieron a tiempo. Por lo demás, los azules estaban desarmados desde el momento que impusieron al famoso Preciado.

Siempre se ha dicho que los panistas eran mejores como opositores que como gobierno. En el gobierno tomaron lo malo de otros partidos, aprendieron sus mañas y, lo más grave, les gustó manejar y vivir de los presupuestos públicos. Por eso su canibalismo. Se olvidaron de la mística de la política del partido, de sus principios y doctrinas y se desentendieron de servir al ciudadano. Todavía acá en Puerto Vallarta en estos tiempos, sus adversarios se dan gusto verlos cómo se agarran de las greñas. Todo por una candidatura, a la alcaldía, a una regiduría, a una diputación, por un empleo de quinta. Viven regodeados en sus propias contradicciones.

Fueron precisamente esos vicios los que reventaron a los priistas y al final, los panistas acabaron por imitarlos a cabalidad. Por eso no tienen eco ni fuerza sus gritos de hoy clamando se investigue y se castigue al coahuilense Humberto Moreira. Los panistas se negaron hacer eso contra el ex gobernador Emilio González Márquez, contra el ex gober de Sonora Guillermo Padrés. Acuñaron para sí mismos la corrupción y quedaron desarmados. No hace ni un año que las acusaciones más directas contra Juan José Cuevas García, regidor hoy, ayer candidato a alcalde y antier diputado local y federal, surgieran pues de los propios panistas. Voces legítimas pero salpicadas de los virulentos enconos que tanto daño se hacen.

Esos que gritan adentro y afuera del PAN marcan el futuro inmediato. El PAN aquí no tiene futuro. Ya perdieron a uno de sus dos regidores y hay indicios de que el propio Cuevas García negocia con los naranjas. Es más, al autor le han confiado otros militantes, muchos por cierto afines al “Peri” ven con cierto entusiasmo la posibilidad de irse al MC.   Cuestión de alguna sentadas, mas rondas de pláticas y pactar el acuerdo definitivo. ¿Nombres? Ni caso tiene ahora. En tanto en Guadalajara, el éxodo de panistas al MC no se detiene. Como apostaron en su tiempo al PAN, ahora voltean y se enciman al ex Convergencia.

Enrique Alfaro es ambicioso. Dispuso recursos y ordenó a los suyos irse a Colima a hacer campaña para el MC. Simulado o no el apoyo, se trataba de impedir el crecimiento del PAN. Cerrarle el camino a la gubernatura, y desalentar el panismo jalisciense para construir condiciones y acelerar la desintegración del PAN. Darle oxígeno al PAN significaba revivir a una parte del PAN y detener la migración.

Revolcadero

Por comentarios obtenidos en distintas colonias de la ciudad, el problema de la basura parece estar resuelto. Nuevos camiones recolectores desfilen por la carretera a Las Palmas cargados de basura. Los simpatizantes del gobierno naranja están satisfechos y ya se defienden de los enemigos naturales que clamaban quemar con leña verde al alcalde Arturo Dávalos Peña. Lo comentamos porque también vimos una unidad con razón social de Girrrsa, la empresa de Juan Carlos Castro Almaguer. Pero otro que no se amilana y continúa con el servicio social gratuito en las colonias que le llamen, es el médico Heriberto Sánchez Ruiz. Lo vimos en una fotografía puesta por él en circulación en donde se le ve lanzando una bolsa de basura a uno de los camiones que adquirió para llevar apoyo a las colonias. Al médico de Las Palmas, no confundir con su pariente Paco Sánchez, le ha valido montañas de aplausos y reconocimientos por su gesto de poner camiones a disposición de los vecinos sin costo alguno.****** Jorge Téllez y Jorge Chavoya, los dos respetables académicos del Centro Universitario de la Costa no se ponen de acuerdo en torno al Plan Urbano del Distrito 10. Chavoya, que para mayores señas les podemos decir que fue candidato del PRD a la alcaldía y también dirigió a ese partido, reitera que dicho Plan Urbano protege y no destruye la montaña. El biólogo Téllez opina exactamente lo contrario. Si al final resulta que toda esa regularización de la reglamentación urbana beneficiará a la montaña y se limitarán edificaciones, Jorge Téllez perderá mucha credibilidad pues abundan señalamientos de que en su radical posición, oculta intereses que no precisamente van a favor de los intereses comunitarios. Eso sí, de nuestra parte, hacia el biólogo Téllez todo el reconocimiento personal. Es un profesional que merece todos nuestros respetos.****** Nos llamó la atención que el regidor Juan José Cuevas García haga público su reconciliación con el alcalde Arturo Dávalos. Como para creerle la mitad o menos de sus palabras, que por cierto, hace años que nada o poco le creemos. Que ya son amigos, que ya se entendieron, que ya dirimieron sus desavenencias y más palabrería. Sería más claro y más directo si nos dice que ya le aclararon que el actualizado Plan de Desarrollo Urbano del Polígono 10 no destruye la montaña. Más bien refuerza las versiones de que ya sintió lo calientito del algodón naranja.****** Nos platica un amigo priista, abierto promotor del proyecto César Abarca que todo va viento en poca y que nada amenaza las aspiraciones del director general del Seapal. Que la calentura del Cheo Aréchiga fue eso y nada más.  Que sí, que el muchacho es la mona de Rafael González Reséndiz pero que su hermano menor, Salvador González, ya se ha desmarcado y que por eso lo mandó congelar, quitándolo de un empleo en donde solía darle pellizcadas a los diezmos. Lo malo de todo esto es que Jorge López, pagó los platos rotos y fue obligado a dejar la dirección del Conalep para dejarle el sillón de aviador al Cheo. Porque de que nada sabe de academia, de clases, de materias, de talleres, de automotriz, de cocina, nada sabe el susodicho Cheo. Es un bebesaurio que se quedó en los tiempos donde cualquier priista es un sabelotodo y está capacitado para lo mismo dirigir a Pemex que a la secretaría de viajes espaciales.

 

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