CONTEXTOS… Las huestes de Gustavo Ulloa siguen haciendo de las suyas

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Por Gerardo Sandoval Ortiz / Meses atrás, al cabo de un accidente carretero menor en el tramo Las Juntas-Ixtapa, un comandante vial enfureció al saber que uno de los suyos le reportó una parte menor a “la mordida” que el conductor entregó para eludir responsabilidades. Acudió personalmente a casa del infractor a reclamar pero lo regresaron con el subordinado.

Se puede decir que a los conductores de la zona rural, desde Las Juntas a Las Palmas, todos los poblados del norte del municipio, les toca bailar con la más fea. A diario lidian con los colmilludos agentes estatales, los de la Secretaría de Movilidad, antes Secretaría de Vialidad y Transporte. Sin exentar de esos males al personal vial del municipio, y  lo siguiente es literal, existe la impresión de que los estatales “roban en despoblado”.  Al menos eso dicen quienes han sido víctimas de esos señores vestidos de blanco.

Cuando el municipio asumió la operatividad vial, allá a principios de los 90, la mayor parte de los agentes del estado buscaron acomodo en la naciente corporación municipal. No hicieron huesos viejos precisamente por sus tendencias, rayando en la violencia las que iban desde su propensión a corromper a los conductores. Ese ha sido el modus vivendi, siempre al acecho de agroproductores y de los cientos de automovilistas que todos los días salen a emplearse a las empresas de la zona hotelera. Días atrás, un automovilista se quejaba de haber sido detenido y cuando preguntó causas, le dijeron que por ir a velocidad lenta. Semanas antes, un tractorista, contó al autor haber sido requerido “pa’ los refrescos” por circular en carretera en una máquina de trabajo de campo.

En el comportamiento de los servidores públicos, y más para los “mordelones” no existen casualidades. Se apostan en sitios elegidos para sorprender a los apurados conductores que no tienen salida a no ser la de sacar de su cartera algún billetito para cooperar con la tropa que aquí comanda Gustavo Ulloa.

Seleccionan a criterio a su “cliente”. Los abordan en lugares semi escondidos, más o menos idéntica treta implementada en los operativos antialcoholímetros. No dejan escapatoria al incauto que cuando menos lo piensa, tiene encima al verdugo.

Cohechos o corrupción existen desde siempre en esa dependencia. Se reconocía cuando era Departamento de Tránsito, Secretaría de Transporte y Vialidad y ahora como Secretaría de Movilidad. En Puerto Vallarta, lo administrativo sigue bajo control del gobierno del estado. Y en honor a la verdad, la delegación al mando de Gustavo Ulloa ha sabido manejar las distintas situaciones y no se les conocen escándalos de este tipo. Por ejemplo, en la expedición de licencias de conducir no ocurre lo de otros tiempos. En los distintos trámites administrativos se tiene el debido cuidado. Nos han dicho que ese esmero se debe a que Gustavo Ulloa siempre ha estado en la cuerda floja y le llegan auditorías técnicas una tras otra. El negocio se halla en la carretera a Las Palmas, en la “mordida” por alguna infracción menor pero sobre todo cuando ocurre algún incidente vial.

“Son extorsionadores”, nos decía un agricultor y ganadero el fin de semana. Nos dio detalles de que hace un mes, uno de sus animales le dañó un foco trasero de su camioneta. Al salir de su parcela y del camino sacacosechas incorporarse a la carretera fue detenido por una camioneta de agentes de blanco. “Te ahorras tiempo y dinero en ir a  pagar la multa”, le advirtió un agente. Y tenía razón el servidor público. Los campesinos prefieren pagar su cuota, que regularmente raya en 100 o 200 pesos, a ir a perder un día en pagar la infracción. No piden mucho. Pero nuestro amigo intentó convencer al oficial de tratarse de un incidente de animales en su rancho sin lograr el perdón.

A principios del año pasado hubo señalamientos de corrupción en las oficinas centrales y luego se supo del cese del director de Transporte Público, Javier Jaramillo, muy allegado al secretario Mauricio Gudiño Coronado. Ya después cayó éste, a su vez, del grupo compacto del gobernador Aristóteles Sandoval. Cualquier agente de abajo, si observa que sus superiores tienen un mal actuar, hasta natural nos parece que ellos se conduzcan de igual forma. A Servando Sepúlveda Enríquez, un viejo lobo en estas lides, públicamente se le pidió aplicar un programa emergente para sanear la dependencia, un tácito reconocimiento de que al interior de la Semov hay corrupción.

Por donde se vea, no hay avances en el combate a la corrupción en dicha dependencia. El personal operativo se desentiende de sus responsabilidades, en acelerar el tráfico vial por ejemplo, para concentrarse en “cazar” automovilistas.

Hay cruceros de intenso tráfico vial y peatonal en Las Juntas e Ixtapa, sobre todo en determinadas “horas pico” pero no auxilian a los peatones ni hacen labores de “crucero” para acelerar la circulación. Ese trabajo no los motiva por la simple razón de que no les genera entradas extras.

Apenas este lunes la Semov informó haber interpuesto nueve denuncias por actos de corrupción de su personal a raíz de una auditoria aplicada por la Contraloría del Estado. Pero eso es en Guadalajara en donde ese tipo de prácticas es de mayor abundancia y se presume el programa anticorrupción. Por lo demás, las denuncias están en la parte del servicio, en las áreas administrativas, y no en lo relacionado a los agentes operativos, los de calles o carreteras. En el ejemplo de Puerto Vallarta, el mal está en la carretera a Las Palmas y las víctimas que más se sienten perseguidas son los  campesinos, los agroproductores y ganaderos.

Revolcadero

Un amigo nuestro, nos platicó haber pasado el susto de su vida en su parcela. Ocurrió el lunes 16. Ese día hizo labores con el tractor y en un determinado momento alborotó un avispero. El muchacho, “Hermenegildo” de apodo y por nombre Hermes Ríos García, pasó las de Caín, saltó del tractor y a todo galope corrió a refugiarse en la camioneta de su padre. Hasta ahí pudo evitar de las potentes picaduras de las africanas. Eso sí, se llevó varias decenas de restos de las ponzoñas. Pero eso es lo menos interesante. Llamaron al batallón encargado de eliminar las peligrosas abejas africanas. Se apoyaron en el vecino Felipe Fernández “McCoy” y este, mas por justificar en algo su sueldo (aviaduría conseguida por el regidor Eduardo “Lalo CROC” Rodríguez, guió hasta la parcela, allá por el Rancho de Robles, para armar la estrategia de combate contra el panal de los arácnidos. Distraídos en revisar el tractor para reanudar las labores del campo, de película fue ver correr al batallón de Adrián “El Semáforo” Bobadilla intentando escapar de las abejas. Total, que hasta piensan demandar y denunciar al personal de Protección Civil por huir sin acabar con el peligro. “¿Que tal y si me vuelven a atacar? Las abejas matan”, nos dijo Hermes. Sabe que a los Bomberos, a los de Protección Civil, a los salvavidas, se les paga por hacer ese trabajo. Si no saben hacer su trabajo, si no están capacitados, sin son mediocres o torpes, ya por ellos hablarán sus superiores. Ayer buscamos a Adrián Bobadilla, pero como que se escondió.****** De quien nos dicen está causando preocupación en un sector del Partido Revolucionario Institucional, es el médico Heriberto Sánchez Ruiz. El médico se acordó del impacto que en su momento registró la puesta en marcha de camiones para recoger basura, todo en plena campaña electoral de Fernando González Corona. Esa acción le hizo ganar muchos votos al empresario, el primero de tres alcaldes panistas. Apenas anunció, hará cosa de dos o tres semanas, la compra del volteo, y a Heriberto Sánchez le llovieron aplausos. Otros respondieron uniéndosele a su proyecto político. Todos saben que Sánchez Ruiz busca ser candidato a alcalde, por el PRI, pero no descarta un “plan b”.  Se le reconoce su entrega y esfuerzo, también sus pesos invertidos en apoyar causas sociales, como ahora su ayuda al problema de la recolección de la basura. Ayer nada más, anunció que enviaría a Las Juntas su camión y cuando le pidieron mandarlo a otras colonias, respondió estar analizando la comprar una segunda unidad.***** Y al que le llovieron críticas es el regidor panista, Juan José Cuevas García. Por su osadía en pedir públicamente la municipalización del Seapal. Al margen de entrar en un análisis concienzudo lo que nos sorprende es la apatía que despierta el ex diputado local del PAN.  Que por lo demás, claro que tienen razón quienes le reclaman que cuando fue diputado, tres veces federal y otros tres legislador local, nunca movió sus manitas ni se le ocurrió abrir su boquita para siquiera insinuar en las bondades de municipalizar al organismo operador del agua potable y el drenaje. Lo que sabemos es que lo motivan intereses meramente personales, sus pretensiones de evadir el pago por la incorporación de sus propiedades de la familia a las redes del Seapal. En concreto, tienen una deuda de todos los negocios abiertos en los últimos años en el predio conocido como “La Isla”.  Es el predio comercial en el ingreso norte a la ciudad en donde hace unos meses abrió una sucursal Bancomer, se instaló un café Starbusck, el restaurante El Coleguita y otros. Pero bueno, eso es tema que merece ir más a fondo.****** Otro del que ni sus vecinos hablan bien es del presidente del ejido de Ixtapa Ceferino Ramírez Colmenares. El viernes 20 le correspondió organizar y ser anfitrión de la comida anual del ejido. Divertido fue atestiguar a un amigo discutir con “El Chéfero” pues éste decía no conocerlo. Y eso que viven a dos cuadras uno del otro. El comisariado y todos los de su mesa directiva debieron quedarse fríos cuando escucharon al profesor, cronista de la ciudad, Manuel Gómez Encarnación, gritar a pulmón y micrófono abierto, “avecindados, ni madres”. Repartieron más de una  docena de reconocimientos pero “El Chéfero” no se le da ser buen anfitrión pues de los “Gómez de Ixtapa”, como se le conoce al clan formado por el ya finado don Manuel Gómez Luquín, se refirieron como “chúntaros” llegados del otro lado del río Ameca. Y eso como que dolió.

Heriberto Sánchez Ruiz

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