CONTEXTOS… Los excesos y atropellos de Israel Ortiz, las causas de su salida de Reglamentos

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Por Gerardo Sandoval Ortiz / La clausura el martes del restaurante Mahui en la zona de la Playa de los Muertos, agotó la paciencia del alcalde Arturo Dávalos Peña y ordenó la remoción del titular de Reglamentos, Israel Ortiz Armenta al que mandaron a atender los asuntos jurídicos de la Policía Municipal.

En un boletín emitido por Comunicación Social éste jueves se indicó que el familiar de doña Juana Ortiz Armenta removió de Reglamentos a Israel Ortiz y designó a José Juan Velázquez Hernández como nuevo titular. Éste se desempeñaba antes como subdirector y en pocos meses se ganó la confianza del alcalde.

En menos de cuatro meses, el protegido de Agustín Ortiz, uno de los asesores de la presidencia, incurrió en conductas inapropiadas y sus acciones afectaron a decenas de pequeños empresarios, no en pocas veces señaladas como auténticos abusos de poder.

Apenas el fin de semana se le había llamado la atención pues envió personal a clausurar un taller en la avenida Politécnico Nacional. Al momento de solicitar la intervención de funcionarios superiores, cuando éstos buscaron a Israel Ortiz éste simplemente se desentendió de sus funciones y apagó su teléfono celular. En este caso intervinieron inclusive familiares del alcalde y sería precisamente el nuevo director José Juan Vázquez quien resolvió el problema.

Apenas estrenándose como titular de Reglamentos, el señor Ortiz Armenta dio muestras del sello personal que imprimiría al personal bajo su subordinación. Enfocó sus baterías a un taller de carpintería de la avenida Politécnico Nacional movido por sus relaciones con un familiar del carpintero. La familia mantiene un litigio legal por la herencia de propiedades y la “amiga” del funcionario, parte del litigio, le pidió a Israel Ortiz clausurar el taller. Casi tres meses el negocio permaneció clausurado pues todo ese periodo el ahora subdirector jurídico de la policía se opuso a la apertura e inhibió los trámites de regularización. Cuando al fin se ordenó retirar los sellos de clausura, al tercer día, ya estaban de regreso inspectores con “órdenes superiores” de clausurar la “Carpintería Bárcenas”.

El caso de la carpintería ocurrió el domingo y pese a que se le ordenó revalorar sus decisiones, dos días después cometió el atropello de la clausura del restaurante Mahui en la Playa de los Muertos.

Muy al principio de la administración varios empresarios del ramo restaurantero y establecimientos de diversión nocturna se quejaron directamente con el alcalde Arturo Dávalos, enterándolo de intenciones de Israel Ortiz de intentar cobrar por tolerar horas extras a cambio de “propinas”. En ese tiempo se le advirtió cual sería la política de la nueva administración.

El restaurante Mahui es la nueva razón del legendario restaurante El Dorado, sitio de relajamiento de la clase política, profesionistas y empresarios locales por dos décadas. Hasta que el lugar mantuvo su nombre se identificaba a Luis Wulff como su propietario. Frente a este negocio opera también desde las últimas tres décadas el restaurante La Palapa propiedad de Alberto Pérez, miembro de un conocido clan de empresarios vallartenses.

La clausura se fijó justo cuando alrededor del restaurante Mahui existe un litigio, argumento suficiente para presumir que la acción fue arbitraria y raya en la ilegalidad.

Luis Wulff rentó el inmueble a un empresario, Juan Carlos Corvera y luego, apelando a una clausura de permisión de subarrendamiento, traspasó el negocio a un tercero, que resultó ser Pepe Bejos, otro restaurantero de leyenda, que en los 80 o 90 operó los restaurantes Il Mangiari y Mogambo, en la zona del malecón. Pero en este inter, Corvera acumuló varias demandas laborales por despidos obligados debido a la baja asistencia de comensales. La maniobra del subarrendamiento pudo haber sido una treta suficiente para evadir la responsabilidad litigada en la Junta Local de Conciliación y Arbitraje. Pero la titular de esta dependencia, Rosario Sánchez prosiguió, ella sí de manera ilegal, el proceso de las demandas laborales pese a que la empresa demandada dejó de operar. Existe un tercer perjudicado, Pepe Bejos, pero Rosario Sánchez, por cierto removida de su cargo y destinada a despachar en el último rincón de una oficina en Guadalajara, resolvió rematar el inmueble. Sería ésta la oportunidad para la intervención de Israel Ortiz.

El precio de remate fue una verdadera ganga y llamó uno de los interesados fue precisamente el vecino, Alberto Pérez. Éste no tenía intereses de abrir un segundo restaurante sino que vio la oportunidad de quedarse con el mueble y quitarse de encima a una competencia que empezaba a restarle clientes a su Palapa.

Alrededor del escándalo del restaurante Mahui coincidieron  personajes que por años conservan indudables influencias. Luis Wulff, Pepe Bejos, Beto Pérez son razones suficientes para la obligada intervención del alcalde. Por lo demás, atrás de las operaciones del negocio está Guadalupe Bayardí, una activa empresaria que en los 90 presidió la Canirac, la misma estafeta que en otros años presidió Beto Pérez.  Eso no lo valoró Israel Ortiz quien el martes ordenó a sus subordinados pegar los sellos de clausura. Ahora se sabe que Israel Ortiz le ordenó a su segundo de abordo, precisamente a su sucesor, José Juan Velázquez, apersonarse en el lugar para la clausura. Esa fue la información que el nuevo director de Reglamentos dio al presidente municipal y ese mismo parte le rindieron los inspectores. Es decir, el autor intelectual del atropello fue Israel Ortiz quien en las siguientes horas se le avisó que sería removido de su cargo.

Revolcadero

Por cierto la “amiguita” por la que Israel Ortiz hizo la vida de cuadritos al carpintero es una antigua secretaria en la administración que presidió Gustavo González Villaseñor. En los últimos tiempos se le localiza trabajando en las oficinas del Tecnológico de Puerto Vallarta. Ahí la apadrina precisamente el director Roberto González Gutiérrez. Todos dicen que presume ser una priista de hueso colorado. También presume sus influencias por sus “relaciones” con un agente ministerial. Esas son sus herramientas, mejor dicho sus armas, para intimidar y causar daño a su familiar con el que disputa la herencia. Y vaya que el carpintero le tiene miedo a su media hermana, que desde sus tiempos de secretaria en la presidencia era conocida por ser problemática y con tendencias de presumir sus relaciones. Ella fue en buena medida la causa del extravío de Israel Ortiz.****** El abogado Alfonso Bernal se declara listo para la organización de su Quinto Encuentro Internacional de charrería en su flamante Arena Vallarta, allá en las inmediaciones de El Colorado. Claro, tiene el apoyo del ingeniero de su hermano José y del tío Jesús Palacios Bernal. El evento se efectúa desde el viernes 19 de enero hasta el 1 de febrero. El premio global es de un millón de pesos y vienen equipos desde Estados Unidos.******* Ese Víctor Manuel Aréchiga, apodado “El Cachis” no da una como encargado de la delegación municipal de Ixtapa. O quizá nadie le hace caso en la demarcación a su cargo. Varias semanas atrás avisó que se había dispuesto prohibir estacionamientos por el lateral de la carretera a Las Palmas, desde la zona de la tienda Aurrerá hasta el Oxxo, ya en la avenida Independencia. Pero nadie movió un solo vehículo y todo sigue igual. Luego informó que se aplicaría un  operativo para retirar autos abandonados, chatarras estacionados en la vía pública. Pero como que tenía fobia con Tito Gómez porque solo publicó fotos de “la minilobo” y del vocho blanco de Tito que alguna vez le regaló a su hijo  “El titillo”. Y vaya que las dos iniciativas son buenas pero el delegado carece de atribuciones para aplicar sus “decretos” por lo demás, carece de apoyos y como que “El chéfero” Ramírez ya lo abandonó.

 

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