CONTEXTOS… Los otros motivos de la renuncia de Héctor Gallegos al MC

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Por Gerardo Sandoval Ortiz.- La escena más candorosa de Héctor Gallegos fue aquella tarde de un 26 de julio en El Llano de la Palma Sola. Se  alejó momentáneamente del grupo para ir a saludar al autor; “ven, vamos para que saludes al diputado” insistió en grados fastidioso.

Fue La Pasada de 2010. Ramón Guerrero Martínez era diputado local y abiertamente hacía precampaña. A su lado, Oscar “El Canitas” Ávalos Bernal, pagaba y ordenaba canciones a la banda; en ocasiones subía y hacía bailar a un caballo fino y daba breves paseos. Él también disfrutaba el momento. “El Canitas” era presidente del ejido y recibía la promesa de ir en la planilla del motejado “Mochilas”.

Aquella tarde festiva, los panistas se apoderaron del espacio que el ejido reserva para ejidatarios e invitados. Eran más los invitados que los ejidatarios pero así lo planeó Oscar Ávalos pues él hacía hasta lo imposible por granjearse a “El Mochilas” y emprender una carrera política. Sus años habían sido aciagos en Estados Unidos, sometido a juicio y hasta portar un grillete en los tobillos.

Los que luego serían estelares en la administración 2012-2014, la primera de dos del Movimiento Ciudadano allá estaban, con Ramón Guerrero en La Paseada: Silvia Álvarez tomando con su cámara sus instantáneas por decenas; Carlos Murguía y Carina Cibrián, Armando Rodríguez, aunque mucho más discretos, Memo Salcedo y Arturo Dávalos. Algunos de ellos, han sido condenados al exilio ya en la actual administración.

En especial, en aquellas Paseadas, Héctor Gallegos fue incisivo con el autor en caminar para saludar a Ramón Guerrero que como todo un virrey permanecía sentado rodeado de seguidores. Una hora después, quizá transcurrido más tiempo, el político de Ayutla se encaminó a saludar al autor. Dos o tres minutos regresó a su lugar.

Es cierto, Gallegos como nadie fue un incansable promotor  del “Mochilas”. Le entendemos el enojo de hoy. Gallegos era regidor y en los plenos de dicho órgano de gobierno, la prioridad siempre fue la defensa de Ramón Guerrero, por encima de la defensa de su partido en esos el PAN. Fue Gallegos de Santiago quien puso en la mesa de discusión de la última sesión del Ayuntamiento 2010-2012 la iniciativa elaborada por el equipo de Guerrero para reformar la Ley de Administración Pública.

En honor a la verdad, Gallegos literalmente había pasado a nuestra memoria del olvido. Pero concedió una entrevista a Martha Ramírez Ruiz que nos resulta de antología, plena de perlas que causan simpatías solidarias el ex regidor panista por exhibir a un político ingenuo que ha sido víctima de, no uno –“El Mochilas”- sino dos monstruos malosos de la política local.

Despidiendo nostalgia por los años dorados idos, Gallegos casi emula a Enrique Peña Nieto al martirizarse asumiendo como “error” el enorme respaldo a Ramón Guerrero. “Fue un error respaldar el proyecto político de quien resultó el peor saqueador de Puerto Vallarta” se refirió sobre el ex alcalde.

Hubo buen motivo para hablar con la periodista. Gallegos presentó su formal y oficial escrito de renuncia al Movimiento Ciudadano. Hizo punta con su afiliación al partido que les permitió ganar la alcaldía con un candidato desconocido que llegó de la sierra con fuero de diputado y pero cargando costales y costales llenos de “apoyos” canalizados a las colonias populares. Desde los tiempos que todos los naranjas de hoy militaban en el PAN, Gallegos fue quien más puertas le abrió a su ex amigo “El Mochilas”. Si algún agraviado por el de Ayutla quiere hacer un reclamo, se vale que le reclame a Gallegos.

Juntos ganaron las elecciones pero a las primeras de cambio, casi al arranque de la administración Gallegos y “El Mochilas” se agarraron de la greña. El más fuerte castigó al más débil. Lo corrió y lo condenó a un oscuro rincón, permitiéndole meter mano al cajón. Ya como funcionario de quinta, Gallegos no se midió y cotidianamente faltaba el respeto a su jefe superior. Cada referida a Ramón Guerrero era un insulto. Ese estilo le marcó la salida del MC, partido en donde no cabe Gallegos en tanto se viva la permanencia del apodado “Mochilas”.

Distanciado de Ramón Guerrero, y también del grupo de Arturo Dávalos Peña resultó normal ver a Gallegos irse a los brazos de Juan José Cuevas García. Ese fue el segundo sueño que más lo frustra.

La del contador Gallegos es una larga vida política, prolífica a medias, que de pronto él con su propio discurso la reduce a la comicidad. Si. Nos sonó hasta de burla el subtítulo “de colofón le erró también con Peri Cuevas” empleado en la entrevista publicada en Contralinera.net

No dijo Gallegos, porque tal vez no lo siente así, que renuncia al MC por poner distancia, ya no con “El Mochilas”, sino con “El Peri”, el segundo que le ha roto sueños. Gallegos se fue a dar apoyo a Juan José Cuevas en un modo de arranque de despecho que a él le despedía la figura de Ramón Guerrero. Y le es peor ahora la noticia de ver a Cuevas en el MC que él –Gallegos- ayudó a construir en Puerto Vallarta. Así es que esta semana corrió a presentar su renuncia por escrito pues le era insostenible convivir con Guerrero a un lado y al otro lado, picándole las costillas, a Cuevas.

No sabemos si compadecer a Gallegos por vivir esos dos traumas. Quizá le sirvan de experiencia para que antes de sus aceleres y calenturas, saque su termómetro y mida la temperatura, la suya, la del proyecto propio y el proyecto ajeno. Bien le hará dedicar horas, días o semanas  a someterse a un concienzudo autoanálisis y en una de esas caiga en la cuenta de no ser bueno andar de nalgasprontas. Ahí tiene el resultado, ahora se muere por males de amores, abandonado y traicionado por Ramón Guerrero Martínez primero, y luego por Juan José Cuevas García. Le sentará bien tomar como profesional la política y como las del oficio más antiguo, que cobre por adelantado. Que lo tome como su primera tarea y de preferencia, se tome sus cursos de verano.

Revolcadero

A propósito de Las Paseadas de El Llano de la Palma Sola, el que nos habló para invitarnos y lo escuchamos eufórico, fue Andrés Ponce Peña. Cual político ya de ligas mayores, nos dijo que nosotros somos sus invitados especiales y que él tendrá la responsabilidad de ser el anfitrión y atender a los invitados del área apartada por el PAN. Eso sí, soltó sus carcajadas cuando le recordamos que no se echara apara atrás, que había prometido matar una res para que nadie se queje por falta de comida ni botanas. Nuestro amigo no oculta tener interés en buscar ser el dirigente local de Acción Nacional. Dijo estar motivado porque de Guadalajara recibió algunas llamadas, una del formal dirigente de la llamada Delegación Municipal, Roberto Soto.****** El que anda todo desorientado y no sabe lo que habla ni lo que hace ni con quien se junta con tal de ganar un voto, es el diputado local por Bahía de Banderas y la costa sur de Nayarit, Héctor Santana García. Hará cosa de dos semanas, alguien lo entrevisto en Tepic y declaró que en Bahía de Banderas había algo así como dinero del narco, narcopolíticos. Que hay pues dinero mal habido, sospechoso de provenir o tener origen en el narco. Como argumento dijo que había aspirantes que hacen gala de despilfarro, que gastan a manos llenas, que reparten dinero, que dan regalos. Ha! Y literalmente se comió la lengua cuando se quejó de cabalgatas financiadas por tal o cual político, dinero de origen sucio. Si hay alguien en Bahía de Banderas que basa su precampaña en su locuaz carrera por ser presidente municipal es precisamente Héctor Santana. Anda tan perdido Santana como sus asesores, pues esta semana difundió un boletín de la inauguración de un negocio en la serrana comunidad de Aguamilpa. Los anfitriones, o mejor dicho el anfitrión, arrastra una fama de tener ligas con esos productos conocidos por su genérico de “estupefacientes”.  Si a esto nos atenemos, entonces, bien que sabe Santana de qué habla, de donde le viene financiamiento para sus cabalgatas. Tendremos que ir a preguntarle a nuestro amigo Beto Montes Barba de San Juan.****** La polémica del año es sin duda la armada por el presidente de la república, Enrique Peña Nieto con su perdón a los mexicanos por su “error” de la ‘Casablanca’. Ni un pelo de tontos los mexicanos se engolosinaron con intentos de cobro al galán del Grupo Atlacomulco por la afrenta de esa malolienta operación con un proveedor. Bastó para darle jaque a la reina Gaviota y a su rey traerle a la memoria el discurso de José López Portillo, que también pidió perdón y lloró, igual que Peña Nieto. Uno por fallar en defender como perro y el otro por ser pillado en su ‘Casablanca’.

 

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