CONTEXTOS… Munguía, el aliado del “Mochilas” para desestabilizar a Dávalos

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Por Gerardo Sandoval Ortiz.- Un día de noviembre, Ramón Guerrero Martínez llamó a la oficina de la colonia Versalles a varios funcionarios municipales, entre ellos a Diego Franco y les dio una sonora regañada. “No se olviden que el dueño del circo yo soy. Aquí yo mando”, les dijo.

El motejado como “El Mochilas” había sido enterado que varios funcionarios y regidores, todos del Movimiento Ciudadano, estaban en franco desacuerdo con la jubilación del ex candidato a alcalde y ex regidor por el PRI, Adrián Méndez. Aquella tarde, el ahora diputado local los regañó, les ordenó que el acuerdo político con “El Archi” se cumplía y se cumplía. Los regañados dieron santo y seña del comportamiento del político ayutleco, quien luego de su osadía se ganó las antipatías de sus antiguos subordinados.

Citamos solo el nombre de Diego Franco en aquella agria reunión por ser el actual director de Desarrollo Social, en su momento un aliado incondicional. No tenía para donde hacerse puesto que a él, a Ramón Guerrero, le debía la invitación de venir de Guadalajara para ser parte importante de aquel grupo que gobernó los primeros tres años de gobierno naranja.

Hoy, Adrián Méndez González cobra religiosamente sus quincenas por obra y gracia de un acuerdo político con Ramón Guerrero. El presidente municipal de hoy, Arturo Dávalos Peña no participó en el acuerdo pero cumplía a cabalidad su parte. Al fin y al cabo fue una de las muchas herencias que le dejó “El Mochilas”.

Lo anterior viene colación por una simple razón: “El Mochilas” intenta revivir sus viejas glorias, interfiere en asuntos de gobierno y manipula a sus amigos, militantes del Movimiento Ciudadano, para descarrilar la administración de Dávalos y sacar beneficios políticos personales. Una de sus piezas es el diputado local, Luis Munguía, que jalado por los hilos del diputado local se ha sumado a una abierta insurgencia contra el grupo que ejerce control político en el municipio.

Debemos decirlo. Casi todos, si no es que todos los funcionarios municipales tuvieron espacios en la administración invitados, ligados y vinculados a Ramón Guerrero. Según la clásica política, éste señor era el jefe político por ser el presidente municipal. Hoy, ni se viven las mismas condiciones ni hay las mismas circunstancias. Guerrero Martínez despacha en un cubículo del Congreso del estado y en la oficina principal del palacio municipal despacha Arturo Dávalos. En otras palabras, el jefe político del MC en Puerto Vallarta es Dávalos Peña, el apodado “Cepillo”.

Ahora, nos extraña la obediencia con la que algunos emecistas se le arrodillan al “Mochilas”.  Nomás nos faltaría enterarnos que Oscar Pérez, el defenestrado exsecretario particular del “Mochilas” cuando en público y frente a muchas personas fue vilipendiado, pendejado, maltratado por su jefe en aquellos días.

Ramón Guerrero se ganó el desprecio de muchos precisamente por los destellos de una ira irracional incontrolable. Trató a muchos de sus subordinados con la punta del pie y casi todos le soportaron esos desplantes solo por ganarse la chuleta quincenal. Abundan testimonios de esos momentos, de funcionarios que le toleraron los regaños y las mentadas por mantenerse en la nómina.

Por eso nos llama la atención que el legislador Luis Munguía regrese a los brazos de Ramón Guerrero. En sus locos sueños de disputar liderazgos y candidaturas naranjas, el muchacho heredero de la panadería “Munguía” no tiene remordimientos de aceptar el calor que le brinda “El Mochilas”. Todo será por cumplir su anhelo de ser alcalde de la ciudad. Para alcanzar las metas, Luis Munguía lo de menos es hacerse respetar su dignidad.

Luis Ernesto Munguía González, su nombre completo, se hizo en las luchas estudiantiles en el Centro Universitario de la Costa. Fue ahí en donde fortaleció sus relaciones personales con otros connotados naranjas, entre ellos la regidora Magaly Fregoso Ortiz, Héctor Briceño, Vincent O´Halloran y muchos otros de su grupo que del PAN saltaron al MC.

Tal parece que ahora no es el pueblo el que pierde la memoria sino un político como es Luis Munguía. Ya se les olvidó que fue Ramón guerrero el que les cerró el camino a Munguía y a todo su grupo cuando buscaron disputar la candidatura a la alcaldía desde la administración municipal. Munguía como regidor estaba impedido a reelegirse como edil pero impulsó el proyecto de lograr para su amiga Magaly la candidatura. Hicieron esfuerzo por desmarcarse y desentenderse de las instrucciones de Guerrero. Fueron a Guadalajara y también llegaron a la dirigencia nacional. Al final, se cumplió la orden: en Puerto Vallarta manda el presidente municipal. Ramón Guerrero era el mandón por ser el alcalde.

Los tiempos no cambian ni pueden cambiar en tan poco tiempo. Sigue bajo el mando el primer edil. Solo que la primera regiduría la ocupa Arturo Dávalos y en consecuencia es él quien manda.

Luis Munguía quizá tenga futuro en la política pero, si se echa en brazos de un político que ni siquiera tiene residencia permanente en Puerto Vallarta, puede ser víctima de zancadillas que en ese ejercicio abundan. Tan fácil es que se forme y espere su turno. Porque no será el último de la cola aunque tampoco será el primero. No lo sabemos pero queda la posibilidad de que Arturo Dávalos experimente con él mismo el primer caso de un alcalde que se proponga reelegirse. Sería un experimento interesante en razón de que ahora sí se cumpliría la vieja exigencia de que el pueblo evalúe en las urnas al alcalde en turno y con su voto, lo apruebe o lo repruebe.

En una eventual candidatura de Dávalos, la oportunidad de la reelección será para que en las urnas se vuelquen todos los que ahora se asumen como perjudicados y victimizados por las acciones de gobierno. Pero también a las urnas irían otros ciudadanos que irán a demostrar la satisfacción de haber sido beneficiados con alguna obra del gobierno municipal. Esa es la bondad de la reforma constitucional que permite la reelección, dar el pueblo el derecho de evaluar a su autoridad.

Revolcadero

Por cierto, nos acordamos del que muchos tacharon como agravios que Ramón Guerrero Martínez le hizo a Magaly Fregoso. En público y por casi medio trienio se presentaron en sociedad como la pareja perfecta. Caminaban por la calle tomados de la mano. En eventos públicos propios de sus respectivas investiduras, se dejaban ver agarrados de la mano. Eran novios. Los amigos de Magaly nos presumían que el matrimonio solo era cuestión de tiempo. Pero un día se supo que la relación reventó. Luis Munguía supo ese día que también se alejaban los sueños de agandallar para ellos la candidatura. Fueron ellos y los enemigos del “Mochilas” los que deslizaron la versión de que inclusive, Magaly había sido víctima de violencia, que una noche de copas y en un departamento “El Mochilas” la había golpeado. Nos relataron esa historia pero jamás pudimos confirmar que realmente eso ocurrió. Luis Munguía y su grupo deslizaron la versión indignados porque a esas alturas ya Dávalos les había ganado la carrera por la candidatura a la alcaldía. ****** Éste miércoles nos habló por teléfono un amigo que tiene una huerta de frutales por el camino viejo de Ixtapa a San José del Valle. Nos preguntaba si sabíamos porque diablos pasaba tanto vehículo por el terragoso camino que atraviesa El Guayabo. Estaba hasta un tanto enojado porque su parcela se llenaba de polvo. Como todos los días la pipa de agua había regado el callejón pero tanta camioneta. La explicación de nuestro amigo estaba en el puente de norte a sur del río Ameca en donde un camión de mudanza se había incendiado y bloqueó por casi cinco horas el ingreso a Puerto Vallarta.****** La emergencia vivida ayer en el puente del  río Ameca obliga a preguntar por qué las autoridades de Bahía de Banderas y Puerto Vallarta han pospuesto la construcción del nuevo puente sobre el mismo río. Del lado de Nayarit hay maquinaria trabajando en la avenida de cuatro carriles que se unirá a la avenida Federación. Esta avenida, del lado de Puerto Vallarta se construyó a medias. De la carretera a Las Palmas, a la altura del ingreso al CUC, está el pavimento pero literalmente esta en total abandono pues solo tiene uso por algunos agricultores y los pocos que habitan el fraccionamiento Verde Vallarta. El abandono es total que el ramaje invade los carriles. Y por si fuera poco, postes de electricidad están dentro del cemento de la vía. Esta es la prueba de que la carretera se construyó con las patas. De una vez les decimos que fue Salvador González Reséndiz quien negoció y medio construyó la avenida Federación en dicho tramo. Quizá por eso tiene algunas propiedades en esa zona, al menos una con un prestanombres. Es más, en breve Rafael González Reséndiz, ex diputado  federal y derrotado candidato del PRI a la diputación local, iniciarán la construcción de un fraccionamiento habitacional. Y también está al lado de la misma avenida Federación.

 

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