CONTEXTOS… Ninguneado por años en el PRI, Manuel Galindo asume el reto de jugársela ‘por la libre’

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Por Gerardo Sandoval Ortiz.- Ya a mediados del año pasado consignamos en este espacio la versión de que Manuel Galindo Nolasco analizaba tomar la decisión de postularse candidato a la  alcaldía por la vía independiente. Él mismo se encargó de confirmarlo pero queda la posterior decisión final.

El contador Manuel Galindo es probablemente uno de los personajes más conocidos de Puerto Vallarta y no precisamente por dedicarse a la política, sino más bien por alternar sus actividades con quehaceres tan diversos como la docencia, el deporte y algo de política sindical.

Todos lo ligan al Partido Revolucionario Institucional aunque jamás ha desempeñado un cargo de elección popular no ha sido candidato a nada. Aspiraciones, las ha tenido y de sobra pero hace ya más de una década entendió que el PRI no le daría la oportunidad de gobernar su pueblo natal.

Pero, Galindo no es ningún improvisado en el servicio de la administración pública. Tiene una extensa experiencia pues desde principios de la década de los 80 ya formaba parte de la nómina municipal. Aun realizaba sus estudios cuando cobró en 1981 como barrendero por primera vez. Ese fue sus inicios, razón por la que ahora cobra una pensión mensual en calidad de jubilado.

Para 1982, el contador Galindo Nolasco recibió el nombramiento de jefe de Patrimonio Municipal justo en el trienio de Rafael González Pimienta. Con Jorge Lepe fue Jefe de Auditoria y Aurelio Rodríguez Garza lo nombró su secretario particular primero, y luego subtesorero municipal.  Efrén Calderón Arias, alcalde en el trienio 1989-1992, lo designó jefe de egresos, casi al mismo tiempo que fue elegido como secretario general del sindicato que aglutina a los empleados del municipio. Este cargo lo ejerció hasta que a principios de 2003, su amigo Gustavo González Villaseñor, en su calidad de presidente municipal, lo llamó a participar en su administración al frente de la Contraloría y posteriormente como Tesorero Municipal.

Como cualquier jovenzuelo con inquietudes políticas y sueños de ganarse un sueldo, Galindo se inició en el servicio municipal trabajando como barrendero en el parque Hidalgo a una cuadra de la casa de sus padres. El PRI era sinónimo de política y la única opción en aquellos tiempos. Sus amigos, familiares, militaban en ese partido. Por más de dos décadas pidió la oportunidad pero siempre le cerraron el paso. Algunos de sus amigos de barriada, como Gustavo González Villaseñor por dar un ejemplo, fueron de los bendecidos por el “sistema”. Fue Gustavo quien le dio la oportunidad de desempeñarse en un cargo de primer nivel y hasta ahí.

En los últimos diez años, Galindo se dedicó a lo suyo, concluyó un largo periodo de tres décadas impartiendo clases en el Cebetis 68 y tramitó su jubilación. Disfruta el gusto por el deporte en general, el futbol, beisbol, pero si a una práctica le dedica tiempo y pasión es al box y todas disciplinas de artes marciales. Como titular de la Comisión de Box, Lucha Libre y Artes Marciales en Puerto Vallarta es llamado cada fin de semana a sancionar funciones de box en Guadalajara y otras ciudades del estado. El desconocimiento a la Comisión en Guadalajara le abre oportunidades de darse a conocer a los más altos niveles e inclusive, le sobran llamados para hacer las veces de juez en peleas de importancia nacional.

Pero bueno, el sueño de Manuel Galindo jamás se extinguió y con tiempo de sobra considera que está en tiempo de someterse al escrutinio público y  exhortar a sus amigos, a toda la comunidad, a depositar en él un voto de confianza para gobernar el municipio. Simplemente quiere someterse al reto del voto y saber hasta donde realmente llegan sus límites. En estos últimos meses ha platicado con sus amigos y ya lanzó el reto público para saber hasta dónde llegan las reacciones públicas a su aspiración. En privado y en público está satisfecho de la respuesta de todos aunque confiesa estar al tanto de las críticas que también se ha ganado. Es natural que surjan afirmaciones que lo vinculan al PRI y a los priistas. Sin embargo, -nos reiteró en una plática personal- son más los comentarios positivos que las críticas y expresiones de rechazo.

Al cabo de una primera experiencia, la figura del “candidato independiente” salió raspada cuando Francisco Sánchez Peña compitió y apenas ganó una regiduría, hizo acuerdos que le redituaron el rechazo de quienes lo apoyaron.

Pudiera pensarse que ser candidato independiente se asume como una borrachera política de vallartenses que han perdido el piso y la realidad. En el caso del contador Galindo dice estar consciente de todo y que nada pierde al ejercitar un derecho que le permitirá ser medido por los electores y al final, saber él cuál es la aceptación real ante la comunidad.

Ahora, todo lo anterior es por un lado. Ser un candidato independiente se necesita parecerlo y serlo. Galindo sabe perfectamente que hay quienes le reclamarán un pasado priista. Esa percepción se le atribuirá a él y a nadie más. Pero de ninguna forma deberá plantearse un proyecto personal. A los ciudadanos se les debe vender un proyecto auténticamente ciudadano, independiente y autónomo respecto a cualquier partido político. Es decir, será de vital importancia la integración de la planilla de regidores, nadie contaminado por tintes de un partido político y todos comprometidos con la comunidad. Para complementar idea y discurso, propuestas y palabras, el complemento será incluir el pasado reciente de todos los integrantes de la planilla. Ahí estará para el escrutinio de todos a independencia de cada quien.

Y ya por último, aunado al candidato y a su planilla, es no menos importante el equipo de trabajo que acompaña al candidato independiente. En el grupo de Paco Sánchez abundaron asesores y porristas de reciente y conocido pasado priista lo que influyó para limitar la campaña y condenarla a sumar unos cuantos miles de votos. Son aspectos que posiblemente no se le de importancia pero un elector de mediana inteligencia es capaz de advertir que esa candidatura independiente ya está contaminada por intereses partidistas.

Entonces, el gran reto de Galindo Nolasco será ser y parecer un verdadero candidato independiente y rodearse de un equipo de vallartenses apartidistas que hagan suyo el proyecto. Y el gran complemento es saber integrar una  planilla de candidatos a regidores libres de todo virus que los vincule o tal o cual partido político.

Revolcadero

Meses atrás, también habíamos hecho mención de la inquietud del empresario de bailes populares, Armando Villaseñor de postularse candidato independiente a la alcaldía. Sin duda que sería un buen perfil el del pitillalense pero nos gusta para que se asume como un complemento al proyecto de Manuel Galindo, a quien no le desagrada hacer equipo con Armando y juntos armar una planilla independiente. El punto es que Armando Villaseñor difícilmente se cortará el cordón ombilical que lo vincula al PRI. En la última elección, compitió a una regiduría, y en esa segunda vez, volvió a perder. Por eso lo persigue el estigma de ser un perdedor.  Hemos podido confirmar que Galindo ya le envió una invitación pero no ha habido respuesta. Como que estaremos reconfirmando que el compadre de Galindo, Chago Flores, otro contador oriundo de Ixtapa, es lento por naturaleza.***** Esta semana, la sociedad vallartense sintió la pérdida del ingeniero Luis Álvarez, un personaje que su aportación al destino y su don como persona le ayudó a granjearse el reconocimiento y afecto de la comunidad. A Luis Álvarez solíamos saludarlo en algún restaurante de Marina Vallarta en los últimos años. “Vente a la mesa de los cabecitas blancas” nos invitaba a incorporarnos a las pláticas de la mesa. Siempre se destacó por un extraordinario charlador de café pues dominaba cualquier tema que se pusiera en la mesa de los amigos. Vestir shorts, regularmente blanco, lo hacía verse como un deportista, apasionado del tenis, el deporte que siempre practicó. Meses atrás nos comentaron que su salud empezaba a mermar. A principios de semana sus amigos difundieron que había caído a manos de los doctores y en estado crítico. El viernes falleció. De nuestra parte, eterno agradecimiento por esas largas charlas que nos ayudaron a enriquecer en algo el entendimiento del universo llamado Puerto Vallarta.****** De las muertes más estúpidas la de Jared Cázares, “El Choco” en Mismaloya. Al calor de una borrachera salió mal con un antiguo vecino, que de chamaco se fue a Tomatlán, se enroló en la milicia, y de regreso al rancho, se fueron a beber cervezas. Ya alcoholizados discutieron y pelearon. El guacho lo cazó, lo halló y lo persiguió. “El Choco” intentó correr pero le disparó tres tiros. Lo mató por la espalda. Huyó y se ocultó al internarse en la primera cuadra de la colonia Emiliano Zapata. Es un asesinato tonto porque ni siquiera hubo razones que lleven a uso o venta de drogas, como algunos creyeron inicialmente. Los hilos que al finado llevaban con otros célebres personajes del mundo del hampa se descartaron. El robo de un caballo también se desechó. Todo se redujo al consumo de unas cervezas.

 

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