CONTEXTOS… Priistas de BadeBa, a la cargada con el “honesto” Héctor Santana, quien se siente Peña Nieto

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Por Gerardo Sandoval Ortiz.- En Bahía de Banderas, los patrones del PRI ya dieron la orden: En Bahía de Banderas el abanderado será Héctor Santana y todos sin justificación que viven y han vivido del sistema deben apoyarlo. La orden es pareja, se incluye a viejos priistas, a todos los dinosaurios, a todos los que en algún momento de su vida han sido beneficiarios de gobiernos del PRI y también a periodistas alineados al sistema dominante.

Nos atrajo la atención días atrás los encuentros que a lo largo y ancho de la entidad sostienen un grupo de viejos priistas. A la cabeza viene Félix Torres Haro, aquel priista que se enriqueció cuando fue secretario general de gobierno en el sexenio de don Emilio González hace unos 35 años. Lo curioso es que el ex dirigente de la Acaspen, el casi desaparecido “pulpo” del autotransporte público fue expulsado de por vida del PRI por traicionar al partido y a sus candidatos en pasadas elecciones.

Torres Haro vino a Bahía de Banderas y se trajo a los dinos de la capital para reunir a unos cuantos badebadenses de la misma edad para decirles que Héctor Santana es “el bueno” para el municipio. Casi al mismo tiempo otros dirigentes sectoriales, Armando Cárdenas Niz, de la CROC y el “Chepe” Arreola, de la CROC, hicieron coincidentes declaraciones a reporteros oficialistas. El discurso no varió: “Santana es el mejor”, “es la opción viable”, “él debe ser el candidato”, y otras frases de antología.

A ojos de cualquier desinteresado en el proceso electoral de Nayarit y Bahía de Banderas, el PRI no pretende correr riesgos y se propone imponer candidatos. Héctor Santana García está lejos de ser la mejor carta de su partido pero es el que mejor llena los ojos a los amos del partido. Desde sus primeros escarceos políticos, sobre todo cuando pidió oportunidad de ser precandidato a la alcaldía le gustó el mote de “el honesto”. Presume ser eso, un político íntegro y limpio. Muy pocos le creen pero es su marca personal. Es mentira que esté comprometido con sus vecinos, con su municipio ni con su estado.

A Santana sus propios vecinos lo han desenmascarado. Miente cuando dice apoyar a sus vecinos pero niega pagar un impuesto cuando cruza el río y tramita placas para sus vehículos evadiendo pagos. Es un vecino que no sabe honrar su palabra y así, no es una persona digna de creer en él.

Los mismos periodistas que hoy le rinden culto, se encargaron de desnudar a Santana “el honesto” hace ya algunos años. Cuando el gobernador Roberto Sandoval lo mandó a su pueblo a hacer precampaña y explorar la posibilidad de convertirlo en candidato a alcalde, la prensa alineada a la familia Rafael Cervantes-José Gómez le dio un recibimiento hostil. Ya inclusive de candidato a diputado local, decían de Santana que era un político soberbio. Y no mentían. Santana sigue siendo un desconocido al que si acaso puede presumir tener en el Beto Montes Barba, el de San Juan de Abajo, un nuevo amigo.

Los periodistas que discuten todavía una tersa forma de traicionar a José Gómez sin renunciar al pago mensual para ir a los brazos de Santana pregonaban que éste no ganaría una elección pues “ni en su casa lo conocen”. Semanas atrás publicaban una entrevista a un familiar que renegaba de las tonterías del “honesto” del Valle. No se le puede creer a un periodista que hace tres años juraba que Santana “no arrastraba masas” y que ahora afirma que Santana es el todo poderoso del PRI.

En tres años, Héctor Santana no ha sido mejor sino peor político. Su ambición ya es desmedida. Es de los que piensan que si Rafael Cervantes Padilla y José Gómez Pérez pudieron ser alcaldes y enriquecerse, él también con mejores padrinos debe ser el próximo candidato y presidente municipal de Bahía de Banderas.

Héctor Santana viene de una familia numerosa de Valle de Banderas y se alejó de ellos y de sus vecinos por años por cuestiones de estudio y trabajo. Literalmente nadie lo conocía cuando a principios de 2013 se vino a pasear diciendo que quería ser alcalde. Su carta de presentación era la trillada frase de ser amigo del gobernador. Al cabo de repetir el discurso de ser un don nadie en la prensa pagada con dinero del pueblo, “el charro” Rafael Cervantes movió sus hilos y su cuñado José Gómez fue candidato. Santana debió apuntar su mira la diputación local y pasado esos tres años regresó por sus fueros. Le iban a dar palo otra vez pero la inhabilitación de José Gómez por una reforma de ley lo volvió la vida.

Santana “el honesto” cree ser algo así como un Enrique Peña que con su carita es suficiente para ganar el voto popular. Son muchos los decepcionados y defraudados por el presidente de la República debido a la constantes pifias que comete en sus recorridos por el país y también en sus viajes oficiales al extranjero. La última visita de Peña a Canadá fue especialmente desastrosa. Los mexicanos ya sienten vergüenzas ajenas. Quienes conocen bien a Santana nos afirman que éste es un Peña Nieto pero al cuadrado, un pedazo de camarón de paladar femenino.

Falta poco menos de un año para ver candidatos en Nayarit. Lo primero es la carrera por la gubernatura. Ahí el gobernador Sandoval Castañeda enfrenta problemas pues su prospecto más acabado, la senadora Margarita Flores se estancó y le sacan ventaja Raúl Mejía González y Manuel Cota Jiménez, éste senador y dirigente nacional de la CNC. Si acorralan al gobernador los dos últimos, capaz y termina apoyando al independiente, Hilario “Layín” Ramírez Villanueva, el de Huaristemba. O quién sabe si sea peor, liberar a Edgar Veytia y cumplir su capricho de ser candidato a gobernador. Si “El sasasá” Sandoval da luz verde al fiscal, que dios agarre confesados a mis paisanos.

Revolcadero

Los que no dan color todavía es la familia Guerra, dueños únicos de la franquicia del Movimiento Ciudadano en Bahía de Banderas y el distrito último de Nayarit. Bueno, nos corrigen que los dueños del McLaren en realidad son los hijos de Adrián Guerra Padilla, el diputado federal Moisés y su hermano el regidor Omar Guerra Mota. El legislador federal se hizo famoso, no por su iniciativas y demás trabajos en la cámara baja sino por ser (al lado del también emecista, el jalisciense Carlos Lomelí) uno de los dos más millonarios diputados federales de la actual legislatura. En otros tiempos Adrián Guerra sería el candidato natural. Pero el jerarca de la familia ya perdió tres veces una elección local, dos por el PAN y la de 2014 por el MC. Los cachorros creen que el patriarca nació para perder, uno de ellos nació para gobernar a su pueblo y como el membrete de la naranja es propiedad de ellos, ellos decidirán quién será el candidato y cuándo les toca.****** Por cierto, los que ya no están nada contentos con los Guerra Mota, ni con el jerarca Adrián Guerra Padilla son los regidores del Movimiento Ciudadano, José Antonio “El güerito” Arreola y Gloria Cruz Cuevas Martínez. “El güerito” ganó la demarcación 6 correspondiente a El Porvenir-San Vicente y Gloria Cruz se adjudicó la 7, en San José del Valle. Les cansa y les molesta que Omar “El chito” Guerra se asume como el gran jefe y líder cuando el cachorro del cemento no ganó la regiduría en las urnas sino que es regidor gracias a que su papá Adrián se hizo a un lado para heredarle la regiduría. Que a nadie le asombre si en un año más estos dos regidores se le van al MC.******¿Y dónde andan los asociados del PAN-PRD? No se sabe a ciencia cierta. Tampoco sabemos si el hermano de Juan José “El Peri” Cuevas, Arturo Cuevas García también renunció al PAN. Naturalmente, es Héctor Paniagua el que lleva mano al momento de decidir candidaturas. A menos que también Paniagua se retire del PAN. Total que después de Paniagua ya no hay una figura fuerte de oposición.

 

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