CONTEXTOS… PVEM, negocio familiar y aliado incómodo del PRI en Jalisco

0

Por Gerardo Sandoval Ortiz / A principios del mes de septiembre se anunció la designación de Arturo Escobar y Vega subsecretario de Prevención y Participación Ciudadana en la Secretaría de Gobernación. El titular de esta dependencia, Miguel Ángel Osorio Chong y el ejecutivo federal, Enrique Peña Nieto, pusieron oídos sordos a quienes advirtieron que resultaría contraproducente, que el ecologista no cumplía el perfil y que además, existía un proceso abierto en la Fiscalía especializada en asuntos electorales, la Fepade. Dos meses y medio después, un Ministerio Público de la Procuraduría General de la República consignó el caso a un juez y solicitó orden de aprehensión contra Escobar, el que por su lado renunció a su alto cargo en el gobierno federal.

La noticia pasó casi inadvertida en Puerto Vallarta. No obstante es de alta relevancia pues con toda seguridad habrá consecuencias en Jalisco y el PRI pagará sus costos, en el estado y acá en Puerto Vallarta.

Arturo Escobar es algo así como el más alto ejecutivo de una “empresa” que se llama Partido Verde Ecologista de México cuyos dueños es la familia González, los mayores accionistas de la firma.

Un ex miembro del PRI, Jorge González Torres creó el PVEM en 1991 en buena medida impulsado por su amigo Carlos Salinas de Gortari. Desde aquellas fechas, el aliado más formidable del PRI es el PV. En los últimos trienios, los “ecologistas” tienen representación en el Ayuntamiento (Agustín Álvarez Valdivia y Armando Soltero Macías) posiciones cedidas al partido socio. Apenas en las pasadas elecciones, el PVEM le “metió” dos candidatos en la planilla al PRI, causa de un profundo descontento de los priistas vallartenses.

Jorge González es el dueño único del Verde, padre de su hijo, el heredero del “negocio”, Jorge Emilio González Martínez, de apodo “El Niño Verde”. Al jerarca verde le llegó la fortuna cuando contrajo matrimonio con una hija de Emilio Martínez Manatou, senador hace medio siglo y luego secretario particular del Gustavo Díaz Ordaz. Desde esa posición, el suegro de Jorge González disputó la candidatura, perdió ante Luis Echeverría, éste lo vetó en la política, y más tarde, José López Portillo lo revivió, lo  nombró titular de la Secretaría de Salud y lo mandó de gobernador a Tamaulipas.

Acá en Puerto Vallarta, dicen que el negocio de los colegios particulares deja buen dinero. Tal vez por eso hallamos que varios políticos locales dejaron ese oficio para instituir escuelas privadas. Los González del Verde Ecologista hallaron un lucro a la inversa. La familia González Torres estaba vinculada a las universidades privadas, de preferencia de tendencias jesuitas, pero Carlos Salinas les enseñó que la política también era negocio y deja más dinero.

Nada más en el último año, el Instituto Nacional Electoral, antecesor del IFE, les aplicó multas por 520 millones de pesos. Los dueños del PV ni se inmutaron. El PRI se encargó de blindarlos y los defendió hasta en las asambleas del INE en donde arreciaron las demandas para obligar al INE a retirar el registro del aliado del PRI. Ese monto es superior en mucho a los 362 millones presupuestados al PVEM (351 MILLONES 964 mil 922.69 pesos para actividades ordinarias y 10 millones 558 mil 947.69 pesos para actividades específicas) en el 2016 pero se las arreglaron para evadir pagar dichas multas. De ese tamaño es el negocio de los partidos.

El socio del PRI es un partido tramposo, chueco y propenso a violentar las disposiciones electorales en cada proceso electoral. Solo en el último proceso electoral, acumuló una docena de acusaciones por motivos que van desde el incumplimiento de medidas cautelares por los cineminutos, hasta la ilegal entrega de lentes, los vales cineminutos, tarjetas platino, calendarios, vales de medicina y propaganda fija en salas de cines. Las últimas dos multas en el INE se anunció en mayo pasado y fue por una suma de 329.3 millones de pesos.

Cuando el 22 de marzo el PRI registró su planilla a competir en Puerto Vallarta, no fueron pocos los priistas que se decepcionaron de su partido por aceptar que el PVEM se quedara con dos espacios en la planilla. Pero el PRI perdió la elección y de los tres espacios que alcanzó, ellos se aquedaron con una regiduría. Armando Soltero Macías es el regidor. Pero ellos aplaudieron que Abel Chávez Galván haya quedado fuera. El ex vocero en el gobierno de Gustavo González Villaseñor y luego de Ney González en el gobierno de Nayarit, se había ganado el lugar en la planilla de Andrés González Palomera por una razón: es ya miembro de la familia que “administra” el membrete verde en Jalisco.

Abel Chávez pudo acreditar el requisito de tener residencia en Puerto Vallarta. Exhibió documentación que lo hacía vecino en Fluvial Vallarta, acaso el desarrollo residencial más exclusivo de Puerto Vallarta. Hasta antes de ser candidato a regidor se empleaba en la Secretaría de Movilidad, también gracias a los arreglos del gobernador Aristóteles Sandoval con los “ecologistas”.

Las alianzas en Jalisco del PRI con el PVEM, amenaza convertirse en una tragedia que volverá así convertirse en el peor lastre del priismo jalisciense. La alianza en sí y por sí misma, adquiere dimensiones que indigna y causa repudio a los verdaderos priistas. Son ellos quienes pagan y pagarán las consecuencias, más o menos como Osorio Chong y Peña Nieto se encapricharon en designar a Arturo Escobar subsecretario de la Segob.

Abel Chávez es quizá el ejemplo de algo que los priistas no deberían aceptar. Cuando se incorporó a la campaña prometió que no solo trabajaría hombro a hombro con Andrés González, sino que traía mucho dinero a gastar. Jamás quiso invertirle un peso y así como llegó desapareció de Puerto Vallarta. Mintió a quienes escucharon decir que podría todo su dinero para consolidar al PVEM en el municipio.

En este mismo espacio consignamos allá en marzo cómo es que Abel Chávez logró ser parte de la familia verde. Sin que nadie supiera, el PRI en Tlaquepaque inscribió en la segunda posición de la planilla encabezada por Luis Armando Córdova a una dama que presentó documentos a nombre de Daniela Elizabeth Chávez Estrada. Era hija de Abel Chávez. Pero también se dio a conocer la planilla a competir en Guadalajara. En la capital del estado el abanderado priista, Ricardo Villanueva Lomelí, colocó, también en la segunda posición a un tal Bernardo Macklis Petrini. Se trataba del prometido de la hija de Chávez Galván, quien a sus amigos vallartenses ya les había confiado que pronto habría boda y que eso formalizaría su sociedad en “la familia verde”.

Macklis Petrini fue uno de los varios “aviadores” del Congreso del Estado que al principio de la pasada legislatura se les retiró su “mesada” de 42 mil pesos.

El futuro yerno de Abel Chávez es familiar de la esposa del más alto “ejecutivo verde” en la entidad. Macklis Petrini es “primo” de Enrique Aubry de Castro, que hace casi una década fue enviado por “El Niño Verde”, para “hacerse cargo de la empresa en Jalisco. Aubry es pues el dueño del PVEM en Jalisco y le ayuda para ello toda la familia. En cada negociación, es Aubry y su familia, entre los que ya es parte Abel Chávez, quienes se reparten los principales cargos. Ahora mismo Aubry es otra vez presidente de la mesa directiva del Congreso del Estado. Dos veces ha sido legislador local, cubriendo un espacio en las listas del PRI. Hasta hace cuatro meses fue diputado federal, también por representación plurinominal y también en la lista del PRI.

Siempre hemos escuchado a un Aubry decir que de nada se avergüenza y que no tiene cola que le pisen. Macklis Petrini tiene el mismo discurso. Abel Chávez  no pudo ser regidor pero tiene a su hija en Tlaquepaque en esa posición. Cobrar un cheque y usufructuar una diputación, una regiduría, una plaza en el gobierno federal, estatal o municipal, sí, a ellos no avergüenza. Lo que sí se acentúa es el enfado y rechazo de los priistas por un socio incómodo, un “partido verde” que violenta las leyes sin el mínimo pudor. Si mañana o pasado, esas acusaciones, esas órdenes de aprehensión no se soliciten en contra de un miembro de la familia verde jalisciense porque entonces sí, los Aubry, los Macklis, los Galván ya podrían tener un poquito de vergüenza. Será en ese momento cuando los militantes del PRI tendrán razones para rebelarse a sus dirigentes por permitir esa sociedad que a ellos sí les avergüenza.

Revolcadero

Como un ejercicio para intentar entender más las relaciones interfamiliares de los “administradores” de Partido Verde Ecologista de México, de correr riesgos de enfadar con el tema, vamos a repetir esta sección, el texto publicado el 23 der marzo pasado. El texto es íntegro: Pues bien, hablábamos del yerno de Abel Chávez, el seguro regidor en Guadalajara, el que cobró una primera quincena 19 mil pesos y en pocos meses, ya recibía más de 42 mil pesos por desempeñar un trabajo de “auxiliar administrativo”. Bernardo Macklis se conoció como “aviador” hace dos años y nadie lo conoció por su trabajo en el Congreso del Estado y cuando hubo una limpia de aviadores” fue uno de los primeros en salir. Es el padrino de Abel Chávez y gracias a él nuestros amigos priistas ahora le deben rendir pleitesía. ****** Pero también decíamos que el PVEM es un partido que se maneja como una empresa privada cualquiera. El mandamás es Enrique Aubry de Castro Palomino. Ese es el nombre completo de quien aparece como máximo líder en Jalisco. Bernardo Macklis siempre aparece en segundo término pero es uno de los consentidos de Aubry. Es consejero estatal y secretario de los Asuntos de Juventud. De hecho, para muchos es el segundo de abordo de Aubry, y quien regularmente está al frente del partido, ahora que el accionista mayor despacha en el congreso federal. ****** El PVEM es el aliado incómodo del PRI. Los priistas de abajo no lo quieren ya en el poder, hasta se distancian pero cada tres años, aparecen juntos en las campañas. Se ve que a los de arriba del PRI les da resultados. Bueno, también les reditúa, y mucho, a los dueños del PRI. Es pues un partido de unas cuantas familias. Bernardo Macklis es a su vez pariente de la esposa de Aubry aunque ambos se someten a las decisiones del gran accionista, “el niño verde” Jorge González. Los 16 millones de pesos de presupuesto del PVEM en Jalisco es la “concesión” de Aubry y familia, familia de la que forma parte Macklis y en los hechos Abel Chávez es otro miembro más.******* Decíamos que el PVEM es una franquicia familiar y los miembros de los organismos directivos estatales lo ratifican. De los consejeros estatales, el que no es incondicional, es miembro de la familia. La esposa de Aubry Fabiola Karina Contreras, la suegra, Fabiola Yolanda Macklis, el suegro, Alfredo Contreras Camacho, y claro, el joven Bernardo Macklis Petrini, pariente de la esposa de Aubry, son consejeros. En resumen, los futuros consuegros, el yerno del candidato a regidor del PRI son los dueños de la franquicia, la razón de mayor peso para que el ex vocero de González Villaseñor tenga espacio en la planilla. El consejero de la familia, David Contreras, ya es regidor en el actual ayuntamiento de Guadalajara; la esposa del asesor también es consejera estatal. Otro asesor, Sergio Hernández González, entró hace tres años en la planilla del PRI en Zapopan y de regidor saltó pronto a la delegación de la Semarnat. Pero un hermano, Héctor Javier Hernández lo sustituyó en la regiduría. Y la esposa del delegado de Semarnat, también es consejera estatal del PVEM. Con tanta influencia, los asesores de la familia ya acomodados, claro que a Abel Chávez y a su hija les toca ahora. Les guste o no a los priistas vallartenses, también tendrán ellos un regidor enviado de Guadalajara y por él deben trabajar en la campaña.

 

Leave A Reply

dieciseis − dieciseis =