CONTEXTOS… Sergio Kurt Smith y sus vínculos con políticos enriquecidos al amparo del poder

0

Por Gerardo Sandoval Ortiz.- Hace más de un año, justo luego de saber el resultado de la elección, múltiples voces de priistas han exigido la prematura jubilación de Rafael González Reséndiz. A él y a su hermano Salvador lo asocian a todo lo malo de los priistas de la última camada y ahora hay una razón mucho más fuerte: cae sobre Rafita la sospecha y lo investigan de tener vínculos con el supuesto operador financiero Sergio Kurt Smith Sandoval.

Nos comentó un amigo priista que el escándalo desatado por la aprehensión de Kurt Smith Sandoval es una mala noticia para el Partido Revolucionario Institucional. Puede ser pero si se trata de defender al ex diputado federal Rafael González, éste ya no podía ser defendido. El pueblo lo condenó hace ya bastante rato y le demostró con el voto popular su rechazo total. Es poco creíble que el partido salga a defenderlo por el alto riesgo de involucrar a toda la institución en el lodazal que escurre sobre el cachorro de Rafael González Pimienta.

Para contextualizar un poco el tema debemos recordar que hace una semana, se arrestó en la zona metropolitana de Guadalajara a Sergio Kurt Smith Sandoval. En México dijeron tratarse de un alto jefe del Cartel Jalisco Nueva Generación y ser importante operador financiero. El singular rostro del personaje llamó la atención allá pero más en Puerto Vallarta. A la ex regidora y periodista, Susana Carreño le trajo negros recuerdos, sobre todo aquel momento en la oficina de Antonio Pinto, el primero de dos secretarios generales del Ayuntamiento en el trienio pasado. Proveyó de la historia y de un video a Dennis Mearker y la noche del lunes 22 se difundió que un ex diputado federal, Rafael González Reséndiz gestionó etiquetar en el presupuesto federal seis millones de pesos y destinarlos a Fandango del Teatro Vallarta. Al siguiente día, el ex legislador priista negó todo pero nadie le creyó.

Más allá de haber sido o no el gestor para proveer de unos cuantos millones de pesos a un supuesto capo, la historia exhibe y encuera otra vez a un ejemplar de la política local. En realidad fueron dos, Rafita y Ramón Guerrero Martínez, ese político oriundo de Ayutla al que tanto le temen los priistas.

Se cuentan muchas historias de ese tal Sergio Kurt Smith Sandoval, que fue un famoso asaltante cuando apenas tenía 20 años, su gusto por las pistolas y haberse ganado de ahí el apodo de “pistolas” y de ser un alto capo. También sabemos ahora que tiene vínculos por todos lados con los jefes del Movimiento Ciudadano, directamente con Enrique Alfaro y pasando por Hugo Luna. Acá nos aseguran que Gustavo Fong Patiño, el mero jefe del MC, se desvivía por atenderlo. Tanta maraña de publirelaciones del personaje dificultan creer una u otra historia, si fue Ramón Guerrero, Gustavo Fong o Rafita González Reséndiz, Hugo Luna o el mismo Alfaro quien gestionó esos seis millones de pesos para Kurt y su Fandango. Lo seguro es que fue un político.

Nos asombra que sucesos tan distantes generan remolinos en la clase política vallartense pero no escuchar el nombre de uno del clan González Reséndiz. Al fin y al cabo el propio padre de los hermanos construyó una considerable fortuna y nunca se empleó en un quehacer distinto a la política. Rafael González Pimienta fue alcalde de Puerto Vallarta a principios de los 80 y que se sepa, fue la política su única empresa. Sus hijos, en efecto fundaron una empresa a mediados de la década pasada y si acaso tienen una década alternando negocios privados con la política. Empezaron vendiendo dos o tres parcelas de su tío, el ya finado José “Pepo” Ortiz Camba. El fraccionamiento Costa Dorada, contiguo a la tienda Aurrera, y Los Llanitos II son resultado de sus negocios.

Cualquier ixtapense sabe que los hermanos han acumulado una riqueza inexplicable y nadie cree que en una década amasaron tanto dinero. Cuando sus parientes, primos, tíos, supieron que solamente eran usados para encubrir negocios inmorales, platicaron en cada esquina sus historias. A espaldas de Javier Bravo Carbajal, desde la Dirección de Desarrollo Social, los hermanos hicieron negocios con proveedores para obras en las colonias. Lino Ortiz, el hijo de Miguel “El tiber” Ortiz, “compró” su cuadrilla de camiones volteos y el lucrativo negocio era la renta al ayuntamiento para acarreo de material. Los parientes actualizaron historias cuando Salvador González fue alcalde y luego se contaron más momentos vividos y vistos en Guadalajara, cuando un grupo de la “familia” fueron llevados  a Guadalajara.

El negocio del “Linillo” Ortiz era nada comparado a muchos otros negocios de los hermanos Chavita y Rafita cuando el primero fue alcalde. “Gestionaron” para hacer negocios con el proyecto y construcción de la Unidad Municipal Administrativa, la UMA, ese edificio que es igual a una mentada en medio de fraccionamientos populares. Hubo “negocio” porque se presupuestó originalmente 41 millones y al final se gastaron 120 millones de pesos. En su momento no se hizo nada ni se presentaron denuncias porque Ramón Guerrero, el sucesor de Chavita prefirió guardar silencio y pactar con los González Reséndiz. Chavita como “El Mochilas” en su momento, también vendió predios municipales, un total de 21 terrenos, algunos parques y áreas verdes en colonias populares. En muchas adquisiciones y también en algunas licitaciones hubo moches sobre todo en la concesión de la recolección de la basura que Chavita otorgó a la empresa Proactiva sin respetar la existencia del litigio con Envir Eau. También hubo sospechas de inflar precios en compras con fondos federales, sobre todo del Subsidio para la Seguridad en los Municipios, el Subsemun. La misma sospecha hubo cuando ya como Subsecretario de Administración y Finanzas se compraron chalecos antibalas a la empresa Grupos Solución Piramidal a un precio unitario de 16 mil 744 pesos. Es compra sospechosa porque en algunos municipios se compraron chalecos con iguales especificaciones que exige el Subsemun a un precio de entre 8 y 12 mil pesos.

A manera de conclusión, si González Pimienta salió bravo para todo, para la política y para hacer dinero, sus cachorros necesitaron de diez años para superarlo. Al menos para fabricar dinero pues para sumar títulos políticos necesitan de más años. Por eso, porque sabe que ellos estarán imposibilitados moralmente para explicar su capital, Rafita se oponía cuando fue diputado federal a la famosa “Ley 3de3”.

Esos gustos por el dinero fácil, la vía legal o ilegal, la dejamos fuera, pudiera haber sido la razón que lo acercó a Sergio Kurt Smith Sandoval.

Revolcadero

Otro que se mueve al filo de los puntos negros es el ex alcalde Ramón Guerrero Martínez. Al menos Rafita González Reséndiz ya salió a negar el supuesto vinculó que lo ata a Sergio Kurt Smith Sandoval pero del motejado como “El Mochilas” no sabemos si aclaró, negó, corrigió o amplió la versión pública que lo asocian al susodicho personaje. En Guadalajara también lo buscan para preguntarle si él fue quien lo trajo a Guadalajara o si fue Hugo Luna o el chaparrito, Juan Enrique Ibarra Pedroza. Estará complicado que alguien salga ahorita a decir que fue o es amigo del ahora vinculado a proceso por delincuencia organizada y esas cosas. A lo sumo muchos aceptan haberlo visto en alguna oficina y se incluyen políticos locales como el ex síndico Roberto Ascencio quien atinó a reconocer haber visto en varias ocasiones al “pistolas” pero no en su oficina sino en la del Toño Pinto, que en el mismo pasado trienio fue secretario general del Ayuntamiento. En pocas palabras, todas las versiones apuntan a que el famoso Kurt Smith Sandoval era amigo o conocido de la clase política jalisciense y también vallartense. Y que no se haga “el niño del ropón”, también fue cliente ocasional de La Leche.***** el siguiente dato dado a conocer en Guadalajara puede confirmar la “sociedad” de Kurt Smith Sandoval con políticos del Movimiento Ciudadano. En las nóminas de Enrique Alfaro como alcalde, en Tlajomulco de Zúñiga antes y ahora en Guadalajara, cobraban una hija y un hijo del citado personaje. El Kurt Smith Díaz ya fue dado de baja en la nómina capitalina y dejará de cobrar la quincena que viene sus 12 mil del águila. En Tlajomulco identifican a una hija de nombre Adriana con una mensualidad de 38 mil pesos en 2012. Pero que no se regocijen los priistas por los apremios a Alfaro que la familia del “pistolas” desde hace diez años ya aparecía en las nóminas. Es más, el patriarca ahora en desgracia tenía relaciones con el legendario vínculo del general Marcelino García Barragán y su hijo Javier García Paniagua. Fue de la mano de los priistas que después de su no menos famoso “asalto del siglo” a principios de la década de los 80 se relacionó en la política. En tiempos coincidió con Rafael González Pimienta.****** Por cierto, el asunto del “pistolas”, indirecta o involuntariamente fortalece las aspiraciones de César Abarca Gutiérrez y de Roberto González, el primero director del Seapal y el segundo del Instituto Tecnológico de Vallarta. Por ahí anda Rafita zopiloteando a todo aspirante a la candidatura a la alcaldía. Su sueño está intacto, no se quiere dejar de su hermano menor y anhela ser presidente municipal. Con eso en mente le jala los hilos al Cheo Aréchiga y lo trae recorriendo la ciudad regalando bastones de a peso. Es el mismo Cheo, pillado metiendo mano a las cajas en Guadalajara y por eso retachado a Vallarta. Fuera de las críticas matizadas y aderezadas por intereses políticos, ausentes siempre de argumentos, ellos representan para los priistas las opciones más serias para presentarlos en la elección local del 2018. El MC o el PAN, todos los demás partidos políticos, aplaudirán si el tricolor postula a Rafita, otra vez a Chavita, a Gustavo o al Cheo Aréchiga.

 

Comments are closed.