CONTEXTOS… Sin sorpresas en los cambios de la UdeG; el feudo sigue en manos de Raúl Padilla

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Por Gerardo Sandoval Ortiz.- En la Universidad de Guadalajara ya se acomodaron las piezas, se repartieron el pastel y como siempre, el ganón es Raúl Padilla López. Postrado y en manos de médicos, Alfredo Peña Ramos conserva su feudo y obtuvo su pesca, el rector general, Tonatiuh Bravo Padilla.

El proceso de renovación de cuadros directivos de la UdeG, pese a saberse que es un mero ejercicio de simulación democrática, conserva el interés en la sociedad jalisciense. Casi tres décadas después, el gran elector, o mejor dicho, el impositor, es Padilla López. Por lo pronto ya decidió que Marco Antonio Cortés Guardado se quedé otros tres años al frente del Centro Universitario de la Costa de Puerto Vallarta. El destino turístico es el edén para el consentido del gurú de la UdeG, premio de consolación por haber sido el bombero que logró sepultar en el panteón de los olvidos cualquier recuerdo de Carlos Briseño. En la institución hay quienes no olvidan el infame suicido de quien fuera rector, destituido al intentar implementar un sistema universitario democrático y arrancarle el control a Raúl Padilla.

No hay caras nuevas en las designaciones ordenadas por Padilla López y firmadas por su familiar Bravo Padilla. De los cinco centros temáticos, en tres se ratificaron a los rectores destacándose los casos de Ruth Padilla Muñoz en el Centro de Ciencias Exactas e Ingenierías, y el de José Alberto Castellanos Gutiérrez, el famoso “Cone”. Éste último repite en el Centro Universitario de Ciencias Económicas y muchos ya lo ven como futuro rector general, sucesor del mismo Tonatiuh Bravo Padilla, pues al igual que el líder moral del Grupo Universitario también fue presidente de la Federación de Estudiantes Universitarios, la FEU.

En los centros regionales predominaron las ratificaciones con excepción del CUCSur y CUCLagos. Entre los que repiten está Cortés Guardado y llama especialmente la atención la designación de Ricardo Villanueva Lomelí, el ex candidato del PRI a la alcaldía de Guadalajara. En estos momentos, Villanueva despacha como secretario general de la UdeG en donde sustituye temporalmente a su titular Alfredo Peña Ramos. Ya cumplió el trámite de pedir licencia indefinida a la regiduría en el Ayuntamiento tapatío para despachar desde este lunes en el CUC de Tonalá.

Pero bueno, más allá de las identidades de los llamados a cuidar el emporio de los Padilla López, nos atrae la atención de los enredos políticos que coinciden alrededor de la UdeG.

El “dueño” único sigue siendo Raúl Padilla y su familia. Le ha dado resultados la subconcesión de la Secretaría General que desde siempre hizo a su socio y aliado político Alfredo Peña Ramos. Contrario a lo que muchos creen, el priista Ricardo Villanueva es más leal a Peña que al propio Aristóteles Sandoval, el que lo convirtió en candidato del PRI y le confió por casi tres años el dinero de los jaliscienses. La rectoría en el CUC de Tonalá de Ricardo Villanueva es uno de las dos rectorías que le corresponden a Alfredo Peña. Para este grupo la joya de la corona es la Secretaría General, en donde ejercen pleno control todos los  chamacos fogueados en los liderazgos de la FEU.

La FEU es una figura clave creada por Padilla que apenas se instaló en la rectoría general y a principios de la década de los 90 tramó de la célebre Federación de Estudiantes de Guadalajara. El golpe a la FEG y la descentralización de los campos universitarios ayudó a Padilla a consolidar su cacicazgo en al UdeG. Hoy, Peña Ramos se mueve en las prepas, donde está el mayor número de estudiantes, e influye en la elección del dirigente de la FEU. El premio son algunas rectorías y la posición dos. Y Padilla se queda con el resto del pastel, las rectorías y la rectoría general y todo lo que implique espacios de lucimiento personal y recursos. La organización de la Feria Internacional del Libro y su fundación es parte de ese resto. Hace dos o tres años, apenas los Leones de la UdeG ascendieron a la primera división del futbol nacional y Padilla hizo a un lado a “El Cone” Castellanos en la presidencia del equipo. El resultado fue un desastre. El club apenas duró una temporada en el máximo circuito y descendió a la segunda.

La UdeG en general y el Centro Universitario de la Costa, todos los centros regionales y temáticos bien pudieran ser ejemplos en cualquier comunidad de progreso en todos los aspectos. Eso incluye erigirse en un modelo de plena democracia. Pero es en eso en donde el CUC y la UdeG quedan mucho a deber a los jaliscienses. Ante todo, Raúl Padilla impone sus intereses. Cuando Carlos Briseño se le rebeló para intentar reconstruir a la institución, el golpe fue demoledor. Los destituyeron y acabó suicidándose en extrañas circunstancias.

Algo tiene Padilla que le persigue el tufo y color de la sangre. En sus expedientes negros se documentó el suicidio de su padre y él a un lado del cuerpo. En sus tiempos  de dirigente estudiantil la violencia, riñas, asesinatos, asaltos y robos fue cotidiano. Se rodeó de pistoleros en los años violentos de las FEG. A finales de los 70 dirigió a dicha organización estudiantil y a mediados de la siguiente su hermano “Trino” el que a la postre también fue dirigente de las FEU, candidato a alcalde de Guadalajara por el PRI, a diputado.

Padilla controla a la UdeG como controla al Partido de la Revolución Democrática en el estado. Se incluye Puerto Vallarta, en donde ha impuesto a todos los candidatos a la alcaldía prácticamente desde su fundación.

El férreo control en el PRD le permitió no solo designar sino ordenar entre los suyos, naturalmente empleados de la UdeG, se vayan de candidatos y hagan campaña. Pero desde siempre ha tenido la habilidad de concretar acuerdos y alianzas con otros partidos, sobre todo con el PRI y el Verde Ecologista. El actual regidor por el PVEM, Armando Soltero Macías es una de las piezas de su confianza. El ex rector del CUC y de la preparatoria regional, antes candidato a regidor y a diputado por el PRD. Su hermano Trinidad Padilla, sus familiares Tonatiuh Bravo Padilla, ex rector y actual rector general, fueron ambos diputados y han sido abanderados por el PRI a otros cargos de elección popular. En todos los casos han sido imposiciones, jamás, candidaturas ganadas mediante algún mecanismo democrático de selección.

Nos resulta curioso el proceso de renovación de directivos del CUC que literalmente llegó de la mano con el proceso de corte de funcionarios en el gobierno estatal. Después de haber administrado decenas de miles de millones, el presupuesto estatal, Ricardo Villanueva regresa a su alma mater. Daba la impresión de ser pieza clave en el engranaje político del gobernador Aristóteles Sandoval. Ahora parece haberse despedido para siempre ese ese grupo y buscar cobijo con los suyos. Pero bueno, quizá ocurre lo que Chavita González Reséndiz dice a sus amigos, que el compromiso fue de tres años, el tiempo se cumplió y Aristóteles ejerce su derecho de mover sus piezas y  gobernar con sus verdaderos amigos.

Revolcadero

Cuando nuestros amigos nos “invitaron” a tocar el tema de la renovación de los rectores de la Universidad de Guadalajara, comentaron de rebote el triste papel hecho por dos viejos conocidos nuestros. Uno fue el biólogo Jorge Téllez y el otro, Jorge Chavoya Gama. Nuestros respetos para los dos señores pero no se ven bien haciéndola de patiños en un proceso nada democrático del que ya sabían qué iba a suceder. Téllez y Chavoya sabían que Marco Antonio Cortés Guardado sería ratificado. Siempre ha ocurrido así. Todos los rectores del CUCosta han repetido, hasta el Jeffry Fernández Stevens. Se apuntaron como si se tratase de un esfuerzo por simular que los universitarios ejercen acciones democráticas. Pero ni modo que ignoren que la Ley Orgánica de la UdeG establece que todos los rectores de los centros universitarios, y también del director general del SEMS, serán designados por el Rector General. Si claro, hay buena especie de consulta, o auscultación, como dicen los políticos, a los consejeros. Pero lo que digan estos, que regularmente también van a cumplir órdenes previamente recibidas, no tiene importancia. ****** Vaya historia la protagonizada por “El Gallito” de San José. Es el hijo de Efraín Arellano Núñez, mejor conocido como “El Gallo”, que para mayores señas ha sido dos veces presidente municipal de su natal Acaponeta, Nayarit, una vez diputado local y ahora ejerce las funciones de legislador federal. “El Gallo” es de esos personajes que arrastran una fama negra con su conciencia pero así ha sido votado por mayoría en su pueblo y en el distrito I, al norte del vecino estado. Él y sus socios aterrorizan a quienes se dedican a la pesca de captura de camarón. Comercializa el crustáceo en la zona urbana y en esas tareas solía ayudar “El Gallito”. Pero el miércoles se puso una buena guarapeta, se puso al volante de su auto y se llevó por delante a un ancianito en las inmediaciones de Nextipac.***** El que no sale de una para meterse en otra es el alcalde de Bahía de Banderas, José Gómez Pérez. Se le ocurrió ir a meterse a un foro sobre medio ambiente cuya organización estaba en manos de auténticos activistas, los que naturalmente no comulgan con nada que huella al gobierno del motejado “Cheché”. El chaparrito calvo, el alcalde pues,  no pudo contenerse y en medio de una andanada de duras críticas por la contaminación que tolera el gobierno municipal se levantó de su asiento y enfiló a la puerta de saluda. “Ya se va alcalde?, éspérese” quiso retenerlo una conferencista que tampoco pudo ocultar la ironía en sus palabras. Nosotros le vamos a recomendar a José Gómez que le ponga su jalón de orejas a todos esos asesores que lo rodean y presumen ayudarle pero cuya mediocridad no es suficiente para puntualmente sugerirle que ese tipo de eventos son de alto riesgo para su investidura. O bien, que de menos lo preparen para los vendavales de crítica. Pero si, nos dicen que urge de quite de encima a toda esa pandilla de mantenidos y sinvergüenzas que lo tienen de rehén.

 

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