CONTEXTOS… Una de líderes sindicales caciques y corruptos

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Por Gerardo Sandoval Ortiz.- El periódico Milenio publicó esta semana la noticia sobre El Potrero del Castillo, una casa de campo rodeada por un lago propiedad de un dirigente sindical de Guanajuato, dueño de una empresa de taxis, cuyas concesiones se otorgaron al sindicato pero él se las quedó.

La información nada tiene que ver con Puerto Vallarta pero ilustra la presencia a lo largo de todas las ciudades del país del descomunal y grosero enriquecimiento de los líderes sindicales en México.

La historia de Fernando García Murguía es bastante conocida en León, la ciudad más poblada de la vecina entidad. A principios de la década de los 60 era un humilde taxista en el centro de León y siete años después controlaba el sindicato. A la fecha no ha perdido el liderazgo del sindicato y ha creado una empresa de taxis ejecutivos. Consolidó su cacicazgo gracias a sus compadrazgos políticos y luego de servir por décadas al PRI y a sus candidatos, le permitió granjearse privilegios para su sindicato y el último paquete de concesiones, 164 expedidas en 1994, las hizo suyas para fundar Taxitel.

Con su debida proporción, al leer la biografía del líder cetemista en esa zona del bajío, pareciera estar leyendo algunos rasgos de cualquier dirigente sindical de cualquier ciudad mexicana, de Jalisco. Se parecen también a nuestros líderes sindicales vallartenses y también a los del vecino Bahía de Banderas.

Don Fernando García Murguía construyó en las inmediaciones de Manuel Doblado, un castillo vigilado por dos torreones y rodeado de un lago. Es un rancho de 120 hectáreas, 14 de ellas inundadas con la laguna artificial. Hay dos islotes en medio del agua. Tiene plaza de toros, caballerizas y casas para sus invitados.

Nada de raro tiene que un adinerado satisfaga sus exóticos gustos, construyendo ríos y arroyos donde no existen, lagos y mares  a mitad del desierto. Pero viniendo de un taxista, convertido luego en dirigente de su sindicato, esas obras se erigen en auténtico monumento al saqueo de los bienes de los choferes de taxis, los ofendidos y víctimas de los insultos y burlas de quien una vez se apuntó para representarlos y al final se convirtió en un dictador.

Vamos a decirlo por su nombre. Ese personaje nos obliga a pensar en un Rafael Yerena Zambrano. No será la primera vez que nos referimos a una breve lectura al legajo de la declaración patrimonial que presentó el jerarca obrero en 1992, cuando fue vicepresidente municipal. Le pedimos copia a la secretaria pero se asustó y nos arrebató la carpeta, enviada luego al Congreso del Estado. Nos asombró el listado de propiedades declaradas como suyas por Yerena. Uno o dos años después ascendió a la dirigencia regional y desplazó a don Carlos Everardo Robles Herrera. Luego se embuchacó a su compadre Pancho Ruiz Guerrero y sumó entre sus “propiedades” a la federación de Trabajadores de Jalisco, la FTJ-CTM. En estas fecha hace política entre la elite nacional de la CTM y sus amigos presumen que, de la diputación federal de hoy, saltará la senaduría de la república.

No es momento para detenernos en repasar bienes y propiedades de don Rafael Yerena. Pero, de que es un millonario dirigente sindical, representante obrero, líder de la CTM lo es. En las dos últimas décadas, alguien le dijo que moderara sus gustos y dejó de exhibir su uso y gusto por vehículos de lujo. Coincidió cuando sus choferes y asistentes protagonizaron varios escándalos e incidentes viales cuyas víctimas fueron infortunados vecinos de la ciudad. De un incidente no se pudo levantar su fiel Ventura Casillas, desterrado por el patrón de por vida.

Bahía de Banderas tiene su “don” sindical. Es Raúl de los Santos Palomera que un día tomó por asalto el esqueleto de la ACASPEN y nadie lo ha podido sacar. En la última mitad del siglo pasado, en Nayarit, nada relacionado al transporte público se movía sino había el visto bueno de la ACASPEN. Era el gran pulpo del transporte público. Permisos y concesiones para taxis, camiones urbanos, volteos, todo tipo de camiones de carga, pasaban por dicha organización. Pero su dirigente, Félix Torres Haro quiso ser gobernador, retó al sistema y lo “desaparecieron” del mapa político. La ACASPEN estaba a punto de morir cuando Raúl de los Santos dio su golpe en Tepic y se apoderó del membrete. Hoy, se mueve acompañado por una guapa asistente, que le auxilia hasta para anotar el teléfono de algún conocido que se le acerca. Sabe que la fórmula es el compadrazgo político para crecer y sostenerse en la política y atiende la más mínima instrucción de sus amigos para acomodarse cada tres años en posiciones de privilegio. Ahí anda ahora, detrás de Héctor Santana, dándolo como “el bueno” para ser el próximo presidente municipal de Bahía de Banderas. Ya posicionó su fortuna personal, “administra” unidades del transporte público, tiene camionetas de lujo en los más exclusivos desarrollos hoteleros de la Riviera Nayarit y a golpe de cartera se abre camino en la política local y estatal. Ha dicho que en unos años, hasta Rafael Yerena, le quedará “guango”.

Apenas enumeramos dos ejemplos de la Bahía cuya estampa personal son un monumento al corporativismo sindical, pues poseen una fortuna que sin sus sindicatos jamás pudieran explicarla.

Naturalmente, también conocemos a dirigentes sindicales lejos de asemejarse a la voracidad de los sempiternos líderes que han dado fama al sindicalismo mexicano por su propensión a la corrupción. De vez en vez, saludamos por ejemplo a Raúl Melayes Rodríguez, a quien se le sigue ubicando como el más influyente dirigente de la antes poderosa CROM en Puerto Vallarta. Nos consta que Melayes dedica horas extras a su empresa de venta de seguros y otros quehaceres personales para salir el día. Jamás hizo de la CROM un modo de vida ni mucho menos para enriquecerse.

La familia Castro, con Obdulio Castro Mondragón están al frente de la sección 136 del sindicato de la gastro-hotelería. Es un emporio sindical que hasta pudiera competirle en membresía o en contratos colectivos a la sección 92 de Rafael Yerena. Pero el estilo de vida de los hermanos Castro Vargas contrasta con el opulento tren de vida de Yerena y asociados. Basta conocer las casas donde cada quien reside para tener claro quién es quién en esto de líderes sindicalistas ricos y pobres.

Quizá en la ciudad abundan líderes con aspiraciones a erigirse pronto en un nuevo Yerena y sueñen ocupar su lugar y a perpetuarse. Probablemente al frente de sindicatos menores despachen líderes que no llaman la atención pero son el terror de cualquier mediano empresarios que es aterrorizado cada año por la exigencia de renovar tal o cual contrato colectivo de trabajo, en donde la cuota privada va por adelantado. Por eso nuestro reconocimiento a individuos, como por ejemplo a Rubén “Matanchen” Gómez Bernal, o a Aurelio Bernal Saldaña, que pasaron por liderazgos de sus sindicatos pero jamás cedieron a las tentaciones del poder sindical.

Porque, tener sindicalistas adinerados, millonarios a más no poder, que representan a empobrecidos trabajadores, son eso: la más infame de las burlas para el propio sindicato y sus trabajadores y para la sociedad en general.

Revolcadero

Que Gabriel Igartúa Sanchez, el famoso “gis” de finales de la década de los ochenta, será ungido como nuevo presidente de la COPARMEX, en sucesión de “Don Chonito”, el alias de Arnulfo Ortega. Cuando vemos que Lupita Bejos, que Gabriel Igartúa, Jorge Villanueva Hernández, se mantienen activos en la política empresarial pareciera que estamos 25 años atrás. La estampa antigua se complementaría con mencionar a Héctor Monroy Ramírez y Jaime Nieto Heredia. Ellos eran los que le sacaron canas verdes a alcaldes como Efrén Calderón y Rodolfo González Macías. Solo que estos señores, ya no se muestran tan combativos como en aquella época. Acordémonos que Igartúa y la Bejos protestaron como miembros de la coordinación operativa municipal del Movimiento Ciudadano hace dos o tres años. En pocas palabras, eran dos empresarios enmochilados, de alguna forma, ahora allegados a Arturo Dávalos. Ni modo. Esos son nuestros líderes de la llamada “IP”. ****** Caray, nos asombra como llueven críticas al líder del MC, Gustavo Fong Patiño. Que como en sus mejores tiempos, no quiere dejar la vida mundana y lo suyo es diversión y más diversión nocturna. Que hasta ahora, nadie se ha atrevido a darle sus jalones de oreja para que reaccione y se ponga a trabajar por el partido. Lo que sabemos es que hay allegados al presidente municipal que empiezan a desesperarse por las andanzas y falta de seriedad del hijo de don Gustavo Fong Salazar. ****** No sabemos a quién darle las gracias pero a alguien se le antojó echarle una manita de gato a las selvas que florecieron en los últimos meses a orillas de la carretera a Las Palmas y avenidas que llevan a Ixtapa. Ayer la maquinaria tiró los grandes matorrales a la altura de Los Tamarindos, Idipe y colonia Los Maestros. También hubo talacha por la avenida Independencia, donde hasta los conejos habilitaron sus echaderos. Días atrás, la maquinaria también le dio una repasada con su tenaza en las orillas de la avenida Federación, en el tramo que lleva al fraccionamiento Verde Vallarta. Ese planchón de cemento ya parecía callejón bicicletero pues los matorrales redujeron a la mitad la vía de tráfico vial. Si “El Cachis” se puso las pilas, pues a él el aplauso pero si  David de la Rosa gestionó, reprobamos al “Cachis».

 

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