Diego Franco y su truncado sueño guajiro

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CONTEXTOS…

Por Gerardo Sandoval Ortiz

Diego Franco Jiménez.

A Diego Franco Jiménez, sus números le alcanzan para buscar la candidatura a la diputación federal y declinó a la posibilidad de abanderar del Movimiento Ciudadano a la alcaldía. A sus amigos, funcionarios municipales de menor rango que considera son de su equipo de trabajo y grupo político, les ha confiado su decisión y pedido lo apoyen.

Un amigo Coordinador de Sector de Desarrollo Municipal nos confió que Diego Franco ya desistió de su tentación de construir su precandidatura a la presidencia municipal por el MC. Nos dijo que Franco se propone ser “diputado”. Le preguntamos cuál de las dos diputaciones, local o federal, pero no tenía respuesta.

Por separado hemos confirmado la duda. El director de Servicios Públicos Municipales tratará de ser candidato a la diputación federal y de esa forma allanarle a Víctor Bernal Vargas el camino a la alcaldía.

Víctor Bernal Vargas.

Bien, hace poco más de un año se publicó en este espacio que Víctor Bernal se asomaba para granjearse la candidatura a la alcaldía por el grupo político de Arturo Dávalos Peña. Es el indicado y tiene mayor potencial, se indicó. En los meses siguientes se decantaría la sucesión, por lo menos dentro de dicha corriente naranja, y se “seleccionó” al contador Bernal Vargas para ser el “candidato” del grupo político que controla el gobierno municipal.

La decisión no se complicó pues para definir al “candidato” se ordenó levantar una encuesta y está favoreció a Bernal al colocarse en la punta de las preferencias. En lugar descendente, se situó Rodolfo Domínguez Monroy, Ricardo René Rodríguez Ramírez, y en la cola, Diego Franco.

Como tres años atrás, Dávalos Peña y sus “monitas” compiten contra el grupo político del ex alcalde Ramón “el mochilas” Guerrero Martínez que con el apoyo del gobernador Enrique Alfaro Ramírez otra vez intentan desplazar al grupo de Dávalos Peña. “La contra”, el gober Alfaro, Ramón Guerrero y los enmochilados se la juegan con Luis Munguía.

Abraham González Uyeda.

Ya antes hemos tratado de descifrar que hay atrás de Diego Franco. No en pocas veces hurgamos en su pasado sus vínculos con el dueño de la empresa lechera Abraham González Uyeda, quien se metió a la política y su mayor logro fue ser subsecretario de Gobernación de la mano del ex gobernador Francisco “el chino” Ramírez Acuña. González Uyeda financió a “el mochilas” en su carrera rumbo a la alcaldía. De ser subordinado de Guerrero Martínez, las diferencias personales y políticas los distanció y desde la campaña del 2018 son declarados enemigos.

El grupo de “las monitas”, sobradamente el alcalde Arturo Dávalos, hablan maravillas del talento de Franco en eso que llaman operación política. Nos consta que desde antes del arranque de la campaña de la reelección, el tapatío se le pegó como garrapata a Dávalos que en reciprocidad, siempre lo consideró para su sucesión en el 2021.

Sin embargo, el enorme respaldo del presidente municipal no le alcanzó a Franco Jiménez y ha debido posponer su sueño de gobernar la ciudad.

Arturo Dávalos Peña.

Cuando en octubre pasado arrancó el cuarto año de la gestión davalista, Diego Franco se sintió relegado cuando supo que Víctor Bernal iba para ser director de Desarrollo Social y reclamó para él esa posición. En aquellos días nos dijeron que había hecho un berrinche y por ello Dávalos reconsideró esos nombramientos, con el acuerdo de ejecutar su plan en la marcha. En la segunda semana de abril, ya en este año, se dieron los enroques.

Que se diga “grupo político” propio, no lo tiene Diego Franco. Más bien él es parte de grupo político de Dávalos pero sin llegar a ser considerado del clan de “las monas”. Gar Francisco Naranjo Díaz le obedece a ciegas desde que lo jaló a la jefatura de Aseo Público cuando la extraña remoción de Benigno Lara, el famoso “winnie pooh”.

Alrededor de Diego Franco se mueve un personaje de bajo perfil, enemigo del protagonismo, de una lealtad a prueba de fuego para Franco. Se trata de Raúl Juárez Ruiz. Vino de fuera y en la administración de Ramón Guerrero fungió como Jefe de Nómina en la Oficialía Mayor Administrativa. Como Franco, decidió hacer carrera en el servicio público y se deshombligó de “el mochilas”.

Benigno Lara.

Raúl Juárez es de tan íntima confianza del titular de Servicios Públicos que se desentiende de su responsabilidad de subcontralor para dedicarle todo el tiempo a Franco. Le sirve de y para todo, de confidente, de pararrayos, de cortina, de “guachoma”.

Cuando ocurrió lo de “el winnie” a finales del año pasado, Franco se comprometió hacer una limpia y hacer un mejor trabajo. Se quedó corto. Los servicios municipales no registran mejoría como lo demanda la ciudadanía. Nos han afirmado que no se extirparon el “huachicoleo” en por lo menos dos áreas de Servicios Públicos. Solo si nos los piden y nos refutan, ofreceremos detalles.

Por ahora estamos en el campo de la política y ahí hemos hallado que Franco ha sido incapaz de construir condiciones como para fortalecer sus aspiraciones. Armando “el charro” Ibarría Urrutia no rinde como se espera de él. El equipo de trabajo subordinado a él no se expresa del todo bien. Funcionarios de otras áreas de gobierno tampoco. No. Del “Charro Ibarría” tampoco por hoy hablaremos de sus negocios, de los bailes masivos en su potrero, de las charreadas en el corral de la familia. Como el propio Franco, los empleados le critican su carácter irascible e irritable, y ser propenso a los negocios descuidando la chamba.

Diego Franco.

Ya antes dedicamos espacio a “el Naranjo”, el jefe de Aseo Público. Francamente no pudo hacer el trabajo y son cotidianas las montañas de basura en las esquinas de la ciudad. Amigos aseadores se expresan nada bien de su jefe, de la incapacidad para construir un equipo de trabajo.

Naranjo, «el charro» Ibarría y Raúl Juárez son los pilares del equipo de trabajo de Franco. Depositar responsabilidad en ellos no ha sido la mejor decisión y paga las consecuencias.

No. Por ahora, Diego Franco no podrá cumplir su sueño, sueño guajiro nos han repetido, de ser presidente municipal de Puerto Vallarta. Quién sabe si lo han obligado pero se ha propuesto perfilarse para ser candidato a la diputación federal. Por ahora Víctor Bernal puede dormir tranquilo.

Ah, tal vez se transparenten las turbias aguas ahí adentro del grupo de “las monitas”, sus células y satélites. Todavía ésta semana, hay tanto calor que casi queman el cerro. Hay algo así como un incipiente fuego amigo, color rojo ardiente no, sino en un insípido color naranja.

Revolcadero

Por cierto, como en aquella campaña de cierre de gobierno, que David Cuevas llamó “la campaña del hueso”, el diputado local Luis Munguía ya suma unas semanas de “Informes de Actividades”. No sabemos de qué actividades, gestiones o iniciativas legislativas pero abrió en Las Palmas, entre semana se fue Brisas del Pacífico, al Magisterio y Volcanes y dedicará sábado y domingo a Ixtapa con otros dos informes. Es buena oportunidad ponerle marcaje en Ixtapa, escuchar su discurso, su mensaje y ordenar las antologías de su trabajo. Pero también para confirmar si es cierto que son empleados estatales, burócratas de oficinas de la UNIRSE y empleados del Seapal los que van de un evento a otro para hacer más grande la bola y el mitote. Y si, revisamos la agenda de Munguía y parece ser eso, un diputado de los vallartenses y solo de los vallartenses. Ya veremos si después del sábado 30, al concluir el informe en el Infonavit, se traslada a El Tuito, a Tomatlán, a San Sebas, Mascota, Talpa, al otro lado de la sierra, a dar sus informes. Si no, confirmaríamos lo que nos han dicho, que no son informes, es su “campaña” electoral. ***** Por cierto, el fin de semana saludamos allá por San Sebastián del Oeste al ex regidor y ex gerente de Calificación y Catastro del Seapal, Jorge Luis García Delgado. Vestía saco-tacuchi y sostenía una animada charla con Yesenia Pulido Avalos, dama que para mayores señas fue presidenta municipal en el trienio 2012-2015. A Yesenia Pulido le tocó aquella masacre de agentes estatales por la carretera estatal 544 en abril de 2015. La saludamos y se le nota trae el gusanillo de la política. Y pues “el gío”, ni se diga. A él le reclamaba no cumplir el ritual del bolo en las puertas de la iglesia y después de misa. ****** Vaya, hasta que llegó obra pública a Ixtapa le dan su buena remendada a la carpeta asfáltica de la carretera a Las Palmas. Ayer por la tarde había “hombres trabajando” ahí frente al busto de Emiliano Zapata, el ingreso principal al centro de Ixtapa. Estrenamos piso al cruzar la carretera para ir a la fiesta del “quinceañero” Gustavillo Gómez, el heredero del profe del mismo nombre. La carretera es de jurisdicción estatal pero el gobierno de Enrique Alfaro no le da mantenimiento y la presencia de agentes viales del estado ocurre solo para operativos y multas.

 

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