El dúo Mochilas-Munguía y su perverso plan pro locatarios

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CONTEXTOS…

Por Gerardo Sandoval Ortiz

Luis Ernesto Munguía.

La tarde del pasado jueves 24, en una fondita del mercado municipal Río Cuale, el diputado local Luis Munguía González y la directora regional de Turismo del Estado, Susana Rodríguez Mejía, se reunieron con algunos locatarios. Hubo otro diputado local, el ex priista Salvador Caro, y hablaron de promover el mercadito de las artesanías para atraer turismo.

El encuentro en el comedor “Maruso” de Mario Palma tiene especial relevancia y no es por proponer un plan de promoción sino por confirmar la injerencia del diputado Munguía en un conflicto del gobierno municipal con un grupo de concesionarios del mercado municipal de artesanías que se niegan a las pretensiones de ordenar y regularizar y conservar beneficios ancestrales.

Luis Munguía no busca el beneficio colectivo de todos los locatarios de los mercados, Río Cuale, de las colonias Emiliano Zapata, Cinco de Diciembre o El Pitillal. En realidad, su interés es defender a las familias Alarcón Alarcón-Alarcón Marino-Castro Alarcón-Garay Alarcón-Marino Bautista- que entre todos tienen 18 concesiones de locales comerciales y tienen una deuda arriba del medio millón de pesos “por renta de piso”.

María del Refugio «Cuquita» Pulido.

Los concesionarios de esos 18 locales del mercadito de artesanías es una sola familia y podemos establecer que el principal patriarca fue el ya fallecido Joaquín Garay Muñoz, quien fue regidor en la administración 1989-1992. Olga viuda de Garay y sus hijos locatarios Edgar y Eric Garay Alarcón, son parte del clan al que el diputado Munguía les defiende los intereses de los 18 locales.

Luis Munguía tiene una poderosa razón para defender al más grande monopolio familiar del mercado municipal: Uno del clan es su financiero. Se trata de Dagoberto Alarcón Marino, el esposo de la regidora, María del Refugio Pulido Cruz. “Cuquita” Pulido, como es conocida la regidora que cobra como regidora precisamente por obra y gracia de Munguía, una forma de abonar a “Dago” Alarcón el incuantificable financiamiento a las campañas de Munguía, cuatro en total.

Vamos a reducir en dos frases dos momentos distintos que ayudan a entender los enredos y la mano negra de Munguía, en su calidad de títere de Ramón Guerrero Martínez. En algún momento el regidor, José Adolfo López Solorio, motejado “el grinch”, confesó: “A mí me dio la instrucción Ramón que les ayudemos”.

Ramón Guerrero «El Mochilas».

Cuando los locatarios, después de su manifestación del martes 24 de septiembre se integraron a la mesa de negociaciones para modificar el reglamento, un ingenuo locatario expresó un espontáneo: “Es que no nos conviene (la concesión) a diez años porque ya no será atractivo pa venderlo”.

Bien, es obligado apuntar primero que la manifestación y bloqueo de las calles Morelos y Juárez al costado de la presidencia municipal es una expresión que ocurre cada vez que el gobierno municipal se propone meter orden, por lo menos obligar a pagar adeudos de pagos por el derecho de explotar una propiedad municipal. Por lo menos en las últimas tres décadas, todas las veces que la administración municipal intenta ajustar la renta de piso enfrentan la oposición de los concesionarios.

Ahí a mediados de septiembre, el secretario general del Ayuntamiento, Francisco Vallejo Corona afinó una propuesta para modificar el reglamento para el Ejercicio del Comercio, Funcionamiento de Giros de Prestación de Servicios, Tianguis, Eventos y espectáculos. Por ser parte de su comisión de Turismo y Desarrollo Económico, la regidora Guadalupe Guerrero Carvajal la hizo suya y la “trabajó” entre los regidores colegiados. Con el voto en contra de dos regidores, logró la aprobación de ocho regidores. Después de ahí, vinieron las protestas.

Las modificaciones al Reglamento en mención no han sido aprobadas y ya incorporados los locatarios, continúa su proceso de “socialización” y consultas. El punto de acuerdo no es nada del otro mundo. Plantea al pleno del Ayuntamiento “autorice las cesiones de derechos que pretenden realizar las personas que le fue otorgado una concesión de un local comercial…” y “se modifiquen y adicionen diversas disposiciones contenidas en el Capítulo II referente a: Del comercio Establecido en los Mercados Municipales, del reglamento para el Ejercicio del Comercio, Funcionamiento de Giros de Prestación de Servicios, Tianguis, Eventos y espectáculos; así como en el Reglamento Orgánico del Gobierno y la Administración Pública del Municipio”.

En el contenido se advierte el desorden que priva en los mercados. Habrá quienes pelean conservar su concesión porque de ahí sale el ingreso de la familia y son ellos quienes están al corriente con sus obligaciones. El problema ocurre cuando unos rentan y otros “venden” las concesiones y no enteran a la administración municipal, legítimo propietario de los locales. Se ha detectado que un local se renta en promedio entre cinco y siete mil pesos. La “venta” se cotiza en algunos cientos de pesos, a veces en dólares.

La renta o venta de los locales son operaciones ilegales toda vez que por tratarse de concesiones, por ley se prohíben. La propuesta atentaría contra los “derechos” de los concesionarios y tiene que ver con el pago de “renta de piso”. Los locatarios se oponen por que “alguien” les va vendido la idea de que se les elevará la renta a 50 pesos por metro cuadrado. En realidad se propone homologar el pago al contenido la Ley de Ingresos 2020 ya aprobada.

La propuesta a discusión fija el metro cuadrado en 50 pesos mensual. Eso significa que por un local de una superficie de 25 metros, la superficie común en el mercado de artesanías, pagará 1250 pesos mensuales. En los mercados de las colonias Emiliano Zapata y Cinco de Diciembre, la tarifa baja a 30 pesos por metro cuadrado y en las delegaciones a 15 pesos. Hasta agosto, la deuda era de 4 millones 930 mil pesos pero la cifra se redujo notablemente en septiembre y octubre cuando algunos deudores se asustaron porque la propuesta de modificar el reglamento ataca ese problema.

El segundo punto que combate los locatarios es desaparecer la concesión por tiempo indeterminado. Se discute establecer diez años pero la posición del gobierno municipal no se cierra a la posición de acordar otorgar concesiones por mayor tiempo, 15 o 20 años.

Defender sus intereses es un derecho legítimo de los locatarios. Pero tampoco negarán que históricamente en ese afán, sino todos muchos de ellos han pisoteado ese derecho que reclaman a su contraparte. Regularmente han sido apoyados organizaciones sindicales y ahí han nacido líderes sociales y sindicales. Joaquín Garay representó al clan de “Los Alarcón” en los 90 y ahora rencarna esa defensa la regidora Cuquita Pulido. Cuando en su momento el pleno del Ayuntamiento discuta el dictamen, al momento de votar la esposa del Dago Alarcón caerá en conflicto de intereses y estará impedida de votar.

El asunto tiene un ingrediente que como pocas veces se ha presentado. El ex alcalde Ramón Guerrero y el diputado, Luis Munguía defienden y azuzan a los locatarios en contra de la administración municipal. Lo de menos que esos dos personajes sean del mismo partido que el presidente municipal, Arturo Dávalos Peña. No se ocultan para usar a los locatarios y meterle un tropezón a la administración de Dávalos. “El grinch” que ha hecho negociaciones y pactado acuerdos a nombre de “el mochilas” ya lo confesó.

La reunión de locatarios con Luis Munguía y Susana Rodríguez, ésta mochilista a carta cabal y en consecuencia promotora de Munguía, ha confirmado cualquier duda por si ésta existiera.

Munguía y “el mochilas” engañan a los locatarios. Ellos defienden los intereses de los Alarcón y sus 18 locales como una forma de retribuir el financiamiento que desde 2012 han aportado al dúo mochilas-Munguía.

Si bien Dagoberto Alarcón no es locatario, si es toda su familia, hermanos, tíos, primas, sobrinos, y todos indirecta y moralmente han aportado a las campañas del mochilista Munguía. En el caso de Alarcón, las pellizcadas económicas han salido de la joyería, cuyos turistas son acarreados por guías turisteros bajo contrato.

Munguía, “el mochilas”, Susana Rodríguez, “El Grinch” López Solorio, mucho menos Cuquita Preciado, defienden a los locatarios. No. Ellos defienden a la familia de Dago Alarcón, en consecuencia familia de la regidora Cuquita, dueños de 18 locales. No defienden el negocio de todos los locatarios, a Víctor y Clemente Gómez Suárez, a la familia de Juanito Soto, a los Iñiguez, Rodríguez Santana, las Ortiz Armenta, doña Juana, Elisa y Herlinda, a los Martínez Espinosa-Mariscal-Raygoza ni a los Velasco Navarrete. A duras penas, aceptaron poner en el costal a Pancho “el chuletas” al que por cierto ni “el blacky” lo quiere.

Revolcadero

Decíamos que Leticia Alarcón Marino es quien hizo punta en la organización desde aquella manifestación del martes 24 de septiembre. A menos que nuestro dato no sea fiel, es hermana del financiador de Luis Munguía. La dama ha contado con dos fieles aliados, uno es Raúl Márquez, individuo que participó con mucha alegría muy al ladito de Ramón Guerrero Martínez en la campaña de 2012. Cuando pedimos datos confiables nos lo describieron como un tipo que presume ser influyente, pero muy influyente, tener un hermano diputado, pues por dizque por ser hermano del periodista tapatío Alfonso Márquez. Si es lo que es y apenas le alcanza para ser ayudante de los Alarcón, o hay mentiras en sus dichos los Alarcón de a de veras, tienen mucho poder y no solo han comprado al diputado Munguía, sino al “diputado Márquez” y a su hermano, el que batea a la izquierda y corre para la tercera. El otro que hace el trabajo pesado a Los Alarcón es un tal Alfredo Figueroa, el del apodo “el blacky”, que también está a la orden de doña Leticia.****** Tratemos de entender el árbol genealógico de los Alarcón. Decíamos que Joaquín Garay Muñoz fue el tronco de dicho linaje. Con doña Olga, el ex regidor priista procreó a Erick, Edgar y Vanesa Garay Alarcón. Solo los primeros son locatarios. Ellos son los primos hermanos de “El Dago” Alarcón Marino, por ser a su vez hijo de Dagoberto Alarcón, hermano de Olga, y de Silvia Marino Adama. Iván Alarcón Alarcón, es a su vez es hijo de Javier Alarcón ya fallecido, otro hermano de Olga viuda de Joaquín Garay. Guadalupe Marino Bautista es tía del Dago y entre los locatarios tiene fama de ser algo parecido a “prestanombres” de su hermana Silvia, la mamá del financiador de Munguía. Leobardo Marino Bautista, otro tío de Dagoberto Alarcón tiene su local de artesanías pero no lo trabaja por dedicarse a jugar el Melate y ya se ha ganado algunos premios millonarios. Traspasó sus locales a sus hijas. Entre todos ellos, tienen 18 locales en el mercadito de artesanías Río Cuale, concesiones todas que por reglamento y ley son intransferibles aunque legalmente les pueden ser transferido por “herencia”.****** Ya para cerrar , cambiemos de tema. Nos reportan que el abogado Miguel Ángel Yerena Ruiz, anda como niño con juguete nuevo por haber logrado, ya en “segunda vuelta” cumplir con los requisitos para considerarse “legal” la asamblea distrital de su nuevo partido Encuentro Solidario. Es decir, Tito Yerena ya cumplió y en un modo que ahí mismo fue elegido Delegado del partido que para los fines es el dirigente y representante de la nueva organización política. El presidente de la Junta Distrital 05, Jorge Díaz González personalmente acudió a certificar la legalidad de la asamblea distrital del nuevo PES. Le batalló el padrino Tito Yerena porque a la establecida en la convocatoria para registro de delegados, 18 horas, contabilizaron 227 asistentes. Se llamó a la “segunda vuelta”, o en “segunda convocatoria” se alcanzaron los 301 delegados, asistente o quorum, mínimo requerido.

 

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