El “padrino” del Junior Calderón, discípulo de “El Mochilas”

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CONTEXTOS…

Por Gerardo Sandoval Ortiz

Efrén Calderón González.

A principios de 2003 apareció en la escena política local Efrén Calderón González. Usó primero al Partido Verde Ecologista y pasó a reclamar al PRI su derecho a ser candidato a alcalde y emergió de un proceso interno con un pacto asegurando para él la Secretaría General del Ayuntamiento. Ocupó algunos meses esa posición, no muchos, y así como llegó se desapareció.

Más allá de su familia, la del ex alcalde priista Efrén Calderón Arias, el fugaz personaje era un desconocido en el municipio. Sin embargo, poseía dinero justo de lo que padecía el candidato fuerte priista en aquel año, Gustavo González Villaseñor.

En las dos últimas semanas nos han mencionado con insistencia el nombre de aquel personaje, empresario del ramo de la seguridad privada con una cartera abultada donde sus mejores clientes eran empresas de gobierno, entre ellas el IMSS. El capitán Manuel Alcalá Candela, quien fungió como Subdirector Operativo de la policía municipal en el trienio de Calderón Arias (1989-1991), hacía las veces de su brazo derecho en esos negocios.

Juan Ignacio Calderón Ibarría.

Bien, cuando el Movimiento Ciudadano abrió un proceso interno para elegir a quién de sus aspirantes postularía para competir en la campaña electoral del año pasado, de la nada apareció un chamaco tan desconocido como el citado arriba. Éste se presentó como Juan Ignacio Calderón Ibarría. Ramón Guerrero Martínez lo presentó como su suplente en su imaginaria planilla. Todo quedó en eso porque el MC resolvió jugársela con la reelección de Arturo Dávalos y con esa carta le cortó el camino a Morena y a los demás partidos políticos. “El Mochilas” se fue a Guadalajara y desde allá le jala los hilos al adoptado.

Pues bien, fuentes de confianza nos aseguran que el gran padrino de Calderón Ibarría es Efrén Calderón González. En los hechos reales y políticos es su padrino. Le financia y lo refacciona pues confía a través de él obtener en el futuro corto dividendos, políticos o económicos.

Ya hemos apuntado aquí que el junior es el discípulo más avanzado para mantener presencia local. Más allá de si cuaja o no el proyecto de Luis Ernesto Munguía González, él es su apuesta.

Semanas atrás, el “El Mochilas” comentó a sus amigos de confianza su malestar por la locuaz conducta y el errático desempeño de su pollo, el nieto del ex alcalde Efrén Calderón Arias. Le advirtió que si no se acomodaba le podía retirar el apoyo. Sin embargo, el político de Ayutla le refrendó su apoyo y le dio calorcito al arroparlo en la sierra la semana pasada. Le habló para verlo en Talpa de Allende y en la entrega de apoyos del programa Recrea le dio sus mamarrucos. Hasta el titular de la DRSE Roberto Palomera Preciado se incomodó al sentirse desplazado.

Efrén Calderón Arias.

El junior Calderón Ibarría es hijo de Juan Calderón Ramírez, hijo del ex alcalde Efrén Calderón Arias. Efrén Calderón González es sobrino del ex alcalde, primo y compadre de Juan Calderón y en consecuencia, tío del junior.

Juanito Calderón apoyó con todo cuando su primo incursionó en el PVEM. Armaron una planilla y los dos se apuntaron. Le inyectaron algo de dinero y en Guadalajara les dieron una candidatura de papel. Aquí la perdieron y con quien menos lo esperaban. José Antonio Joya Rodríguez, de apodo “el tony joya” o “el tony mentiras”, les ganó en apuntarse y reclamó él ese derecho de antigüedad en los tribunales electorales. Le quitaron la candidatura a Calderón González pero al final se “arreglaron”. Casi de inmediato saltó al PRI y negoció la secretaría general en el primer año de González Villaseñor.

Juan Ignacio Calderón Ibarría trae en la sangre el gusto por la política. Es apenas un aprendiz, inmaduro e imberbe que no ha tenido ni el cuidado de ocultar la identidad de su padrino. En el círculo de amigos y amigas lo escuchan con cierta frecuencia decir que tiene de donde obtener dinero para financiar sus proyectos políticos. Sus íntimos saben que si hay recursos disponibles, estos le vienen de su tío y padrino, Efrén Calderón González.

Ahora, quienes conocen el entorno familiar del junior nos han advertido que potencialmente a su alcance tendría otra fuente de financiamiento. Éste le vendría del hilo familiar de una novia que ha presumido en los meses recientes y como no tenemos constancia por no conocer a esa familia, preferimos omitir detalles que nos han dado. Nos han dado santos y señas, nombres, pero preferimos de momento omitir estos datos. Solo podemos presumir que eso sería dinero sucio.

El junior despacha en la delegación de la Secretaría de Asistencia Social y ahí se ha dado gallo en presumir entrega de apoyos de todo tipo de los programas sociales. Semanas atrás nos confiaron que el muchacho ha hablado de sus desencantos porque él pretendía la oficina del Registró Público de la Propiedad y el Comercio. Un familiar suyo le había comentado que en esa oficina había posibilidad de ‘biznes’, de embolsarse algo de dinero extra.

No podemos vaticinar que el discípulo del “mochilas” le responde más adelante. Al tío y padrino no se le identifica por ser un empresario y político de todas las lealtades y menos en la política.

El primero de noviembre de 2017, hace casi dos años, el entonces dirigente de la Corriente Crítica del PRI, Carlos Chacón, le tomó simbólica protesta al junior como líder juvenil de dicha organización. Fue un efímero paso. Posteriormente, poco antes de los tiempos de la campaña, se le vio hacer equipo político con la dos veces ex regidora, (primero por el PRI y luego por el MC) Edelmira Orizaga. Muy pronto también abandonó los proyectos de esa extraña alianza. Edelmira Orizaga es allegada al “padrino” Efrén Calderón González pues los dos coincidieron en una campaña con el PVEM.

Hemos podido confirmar que el hombre del “mochilas”, Calderón Ibarría también sostuvo pláticas con Diego Franco Jiménez. El interés era acercarlo al grupo político del alcalde Arturo Dávalos Peña. No llegaron a ningún acuerdo político porque aparentemente pidió las perlas de la virgen, un bonche de espacios políticos y chambas en la administración municipal.

Ya para el tiempo que se dejó abrazar por “el mochilas” quienes pensaron en reclutarlo desistieron de sus intentos y se lo dejaron al político de Ayutla. Hasta ahí, su tío y padrino le mantiene confianza y es su apuesta para regresar a Puerto Vallarta por la puerta grande, ya no por el PRI y con Gustavo González Villaseñor, sino vestido de naranja y arropado por Ramón Guerrero y Luis Munguía.

Revolcadero

Un dato adicional. Nos dicen que en la oficina donde despacha Juan Ignacio Calderón Ibarría cada quien hace lo que le viene en gana. Como el junior elude salir mal o quedar mal con alguien de su oficina, pues dice que eso daña su proyecto, todos tienen permiso de hacer y deshacer a su antojo. Al jefe, al del sombrero, solo le preocupa su proyecto personal y lo demás, nada le importa. Disciplina, puntualidad, el trabajo, ese sale solo, dicen que ha dicho. Es ahí donde se acomodó a las ex regidoras Iris Ulloa Godínez y Bellani Fong. Bueno, también ahí hemos visto al cuñado de Antonio Lugo Morales, quien hace dos semanas se estrenó como delegado del CEN del PRI en Colima. Sin embargo, su cuñado de apodo “el panelas” no llegó por su recomendación, sino a través de su padre, un empleado municipal ya en vías de jubilarse.****** Por cierto, ahí en la oficina donde se manejan los programas Sociales trabaja don Eleno Patiño. Para quienes no sepan quién es ese señor, se trata de uno de los beneficiarios de los programas impulsados por el gobierno federal, invitado por ello a subir y saludar a Don Santo Amlo, cuando su visita a Puerto Vallarta y aquel evento celebrado en la API. No tenemos respuesta a los malpensados, de si para aquel 12 de mayo ya era empleado en esa dependencia estatal lo de si se agandalló desde su chamba para beneficiarse de un programa federal. Lo cierto es que hace unas dos o tres semanas despachó la entrega de los boletos “MI PASAJE” para el transporte urbano a estudiantes y adultos de la tercera edad. Ahí estaba muy activo en el reparto de boletos, atendiendo a los beneficiarios, recabando expedientes, documentos y dando información a quienes se lo solicitaba.****** La que debe de estar que no la calienta ni el sol es la dirigente nacional del Movimiento de Regeneración Nacional, Yeidkcol Polensvky. Resulta que la gran dama líder y guía moral de los morenos apareció en la lista de los beneficiarios por las condonaciones de impuestos, por obra y gracia de los gobiernos pasados. En ese gran listado hay políticos, empresarios y de la farándula. Y pues sí, entre el odiado Diego Fernández de Cevallos, está la mera jefa de los morenos. Y no es una condonación menor. Son más de 16 millones de pesos que de aplicarse la exigencia de los morenos, también ella deberá regresar al fisco. Claro, aunque este debe la mitad que la Yeidkcol, también el jefe Diego debe de rembolsar el dinero. ¿Y que dice la dirigente del Morena?. Se defendió con una frase inmortal por ser de alta persuasión: “Fue un error del contador”. Poquito le faltó para demandar metan al bote a su contador, por hacerle el favor de ahorrarse legalmente pagos de contribución. Pero sí, los morenos no son los mismos pero son iguales.

 

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