El regreso de Toño Pinto y el enojo de “promotores” mochilistas

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CONTEXTOS…

Por Gerardo Sandoval Ortiz

Antes del informe de Ramón Guerrero, sábado 21, fue notorio la ausencia de varios “promotores” de Ramón Guerrero Martínez. Ni una foto “subieron” a las redes sociales y sin explicación alguna se hicieron ojo de hormiga. Esta es la razón: “El mochilas” tomó la decisión de traer a Antonio Pinto Rodríguez y causó profundo malestar en el equipo local de operadores al ser desplazados por el nuevo “coordinador”.

Al informe del diputado local se fijó la meta de llevar 12 mil personas pero el conteo ni siquiera se acercó a la mitad. Las estimaciones más realistas indicaron una asistencia de 3 mil personas. Los organizadores reportaron el doble. Adentro del equipo mochilista nos dicen que el fracaso se debe a la ofensa de Ramón Guerrero a los vallarteses.

Es muy común en Puerto Vallarta que políticos foráneos, a veces políticos vallartenses hechos y formados en otras latitudes, asuman decisiones que rayan en la soberbia. Se rodean e importan “operadores” foráneos y desdeñan a los políticos locales. El ejemplo de Luis Reyes Brambila más ilustrativo. En su campaña por la alcaldía en 2000 por el PRI, el empresario periodista trajo a un batallón de operadores enviados por Rafael González Pimienta y desplazó al equipo original en donde destacaban los también periodistas Luis Alberto Alcaraz y Luis Hernández López. Los dos fueron desplazados pero el primero fue quien más lo resintió. En la jornada electoral, el candidato sustituto del PAN, Pedro Ruiz Higuera (aunque es unánime la creencia que la campaña la había ganado Rodolfo Domínguez Valle, fallecido a menos de un mes de la elección) apaleó en las urnas a Reyes.

El principal mochilista desplazado es Oscar Pérez Flores. Curiosamente fue secretario particular de Ramón Guerrero en los primeros dos años de su gobierno y era considerado el hombre de confianza en el retorno y “precampaña” emprendido por Guerrero Martínez. Sí, es el menudito secre que por poco pierde la vida sirviendo al político de Ayutla cuando falló uno de los elevadores del edificio de la UMA. Oscar Pérez era quien se acercó a periodistas ofreciendo negociar pesos por apoyos. También operó con dirigentes y líderes vecinales e inclusive, dialogó con funcionarios municipales y a varios convenció de abandonar a Arturo Dávalos Peña e irse con “el mochilas”. Cuando supo de voz del político de Ayutla que todos debían rendirle cuentas a Toño Pinto se guardó su enojo y por varias semanas no se dejó ver. Tampoco difundió fotos ni los incendiarios discursos de Guerrero. Simplemente se perdió. Poses decisiones similares tomaron otros apasionados activistas del mochilismo. Se sabía estaban enojados pero se guardaban su secreto. Uno de ellos, Nestor Delgado de Ixtapa, hasta se animó a publicar que dejaba de opinar de política por falta de apoyo. Pero tampoco dijo si su reclamo lo dirigió a Oscar Pérez o a su relevo, Toño Pinto.

Entonces, pues bien, Ramón Guerrero se trajo por segunda vez a Toño Pinto, aquel político zapopano que fungió como su secretario general en los dos primeros años en la alcaldía. Caprichosa que es la vida, Toño Pinto y Oscar Pérez “renunciaron” casi al mismo tiempo a sus cargos en la administración de Ramón Guerrero. Los dos se fueron en junio del 2014, a tres meses de cumplir los dos años sirviéndole al “mochilas”.

Pinto Rodríguez era un auténtico desconocido en Puerto Vallarta cuando se dejaba ver al lado de Ramón Guerrero. Fue él quien con su presencia obligó al de Ayutla proponer al Ayuntamiento antecesor, el de Salvador González Reséndiz, la iniciativa de reformar el reglamento Orgánico del Gobierno y la Administración Pública del Municipio. ¿Por qué? Toño Pinto no cumplía el requisito de ser licenciado en derecho y era necesario quitar dicho requisito para poder ser secretario general del Ayuntamiento. El trabajo lo hizo Héctor Gallegos de Santiago, convertido “moreno” hoy y declarado enemigo del diputado Guerrero.

El flamante coordinador del “mochilas” era un panista de Zapopan allegado al empresario lechero Abraham González Uyeda. Fue éste quien financió con millones de pesos la precampaña y campaña del ayutleco. Pinto llegó con decenas de “obreros” que se albergaron en “barracas” temporales instaladas en las bodegonas de Sello Rojo frente al aeropuerto. No concluía el primer año de la gestión mochilista en la alcaldía cuando González Uyeda rompió relaciones. Se enojó porque “el mochilas” no cumplió su trato y rehuyó dar explicaciones. En pocas palabras, Ramón Guerrero se le escondía a Uyeda. A medio año, ordenó a Pinto reportarse y retomar el proyecto de la alcaldía en Zapopan. A Pinto no le alcanzó para ser el abanderad a la alcaldía pero lo hicieron candidato del PAN en el famoso Distrito X. Dicho distrito, donde se hallan las zonas residenciales más exclusivas de la zona metropolitana es famoso por ser uno de los distritos más panistas del país. Si el PAN pierde ese distrito, significa que perderá todo Jalisco. Un desconocido, candidato independiente, de nombre Pedro Kumamoto, aplastó al Toño Pinto. Fue derrotado con todo y que presumía tener el apoyo del PAN y también del MC, su aliado coyuntural.

Toño Pinto, como Ramón Guerrero llegaron a Puerto Vallarta en plan de conquistadores. Cuando acomodaban las piezas y seleccionaban nombres de su gobierno se reunían en un hotel y una finca en Guadalajara. Como secretario general, Pinto tenía una oficina alterna en un lujoso edificio de condominios de la zona hotelera norte. El alcalde hacía lo mismo, despachando asuntos públicos en oficinas privadas. Como secretario general, en realidad atendía asuntos privados, casi siempre intereses de González Uyeda. Pinto Rodríguez fue el operador y protector de los casinos que recién abrían puertas en Puerto Vallarta. Solo acordémonos que González Uyeda fue señalado de estar atrás de la expedición de decenas y decenas de permisos de casinos. Fue en la época de ser el número dos de la Secretaría de Gobernación y encargado de despacho por unas semanas cuando renunció Francisco Ramírez Acuña. En su momento también se vinculó a los Oxxos. Fue Toño Pinto el cerebro y creador de la idea de constituir el Fideicomiso de los trabajadores, diseñado y aprobado en privado por “el mochilas”, y negociado con el dirigente del sindicato y hoy regidor Gilberto Lorenzo Rodríguez. También a él se le endosa la “brillante” idea, ejecutada por “el mochilas” de la millonaria jubilación a Adrián “el archi” Méndez.

Toño Pinto ha dejado huella con sus pecadillos en Puerto Vallarta. Lo saben varios personajes que rodean todavía al de Ayutla y por eso le hicieron ver su rechazo. González Uyeda también ha puesto distancia con Pinto Rodríguez. Un grupo de empresarios que respaldaron y financiaron el proyecto en la primera etapa ahora negaron refaccionar al mochilas”. Ya no le creen el discurso de que en Puerto Vallarta es el “candidato” y que tiene la bendición de Enrique Alfaro. Unos cuantos empresarios, todos desconocidos, arriesgan un poco de dinero con Guerrero. Los empresarios vallartenses en definitiva quieren al “mochilas” lejos del destino. Quizá por eso, sin mucho dinero como hace tres años, Pinto se alojó en una austera oficina de Las Juntas. Ahí, a unos metros de la plaza, finca que no pudimos confirmar, pero que nos presumen es propiedad de Ariadna “le nena” Luquín. Esa renta, más apoyos extraordinarios, es el precio de una prometida regiduría.

Revolcadero

Los amigos de Ignacio Guzmán García nos habían dicho que Nacho, estaba en plan de retiro de la política y planeaba dedicarse a descansar y disfrutar del capital que en casi medio siglo pudo ahorrar. Pero resulta que otra vez de la mano de Ramón Guerrero, Nacho reapareció en la escena política. Eso sí, no con buena fortuna pues en un video que circula en las redes sociales cuya autoría no recordamos, acusa a los exalcaldes priistas (Javier Bravo y Salvador González) como quienes dejaron de enterar –pagar- a Fonacot el dinero descontado de la nómina a los trabajadores. Nacho se encuerdó en la breve entrevista pues también citó Ramón Guerrero como uno de los alcaldes que descontó dinero a los trabajadores y no pagó. Nos extrañó ver a Nacho en La Lija pues si de algo se quejó cuando fue oficial mayor administrativo fue del nulo apoyo de “el mochilas”. Acusaba a Diego Franco primero y de Diego Briseño, los segundos de la oficina, como quienes mandaban en la oficina y a él nadie le hacía caso. Era cierto. Pero la nómina es la nómina es “el mochilas” renovó la promesa de chamba. ******Que por las oficinas regionales de la Fiscalía del estado ya desfilan como en pasarela varios ex regidores de la era mochilista. Han sido llamados para que platiquen historias que aten a Ramón Guerrero Martínez y al “desaparecido”, Humberto Gómez Arévalo, también regidor en el pasado trienio. Los sabuesos desean saber si alguien tiene indicios, historias, probables pruebas que les permiten concluir que el diputado local y ex alcalde, Ramón Guerrero está atrás y es responsable de la desaparición del famoso Beto del Infonavit. Son extraoficiales las historias que se cuentan en media ciudad en donde se afirma que la Fiscalía General de Justicia tiene pruebas suficientes para fincar y vincular a proceso judicial al apodado “mochilas”.******Ayer, Héctor Gallegos publicó: “Con molestia les informo que en este año Vallarta pierde el registro de certificación de la academia de policía y con ella varios millones, así como ahora tendremos que pagar $ 2 000 000 00. anuales por dichas certificaciones. ESTE NO ES EL PUERTO QUE QUEREMOS”. Así, con mayúsculas y minúsculas y otros errorcillos. Claro, que a cualquier ciudadano dará coraje perder, en este caso el gobierno, dos millones de pesos. Esta es la versión del comisario Jorge Valencia Hernández. “El recurso Fortaseg forzosamente tiene que ejercerse con una de las 4 academias que existen en el país. Nosotros si tenemos capacitadores y son los que replican a toda la región, tan es así que nos solicitan a nosotros que capacitemos a los municipios y a toda la región”. Cualquier iniciado en el tema entenderá que es puro cuento Gallego, una historia de temporada de votos.

 

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