El triunfalista informe de Amlo que contradice la realidad

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CONTEXTOS…

Por Gerardo Sandoval Ortiz

Mientras el presidente de la república, Andrés Manuel López Obrador, a mitad de su mandato hacia alarde de un gobierno respetuoso de los derechos humanos, subordinados de Migración apaleaban a migrantes centroamericanos y del caribe, al momento que las familias mexicanas recibían billetes verdes del país gabacho, triunfalista, hacia suyos récords de las divisas enviadas por migrantes mexicanos a sus familias.

Es curioso que los presidentes de México presuman como un gran logro personal el tamaño del dinero que millones de trabajadores, todos obligados a buscar otros horizontes a falta de oportunidades aquí, con muchos sacrificios mandan a sus familias para proveerse de un taco. Pudiera ser por la ausencia de obras de manufactura propia que presumir.

Entonces, lo de Amlo este miércoles es menos de un informe de obras, de acciones tangibles y palpables. El gran aeropuerto de Santa Lucía, el tren peninsular maya ni la refinería Dos Bocas están presentables. Más bien, Dos Bocas permanece inundada, el tren maya con parches al proyecto y trazo original y los militares se jalonean con vecinos que reclaman pagos por tierras tomadas a la mala para amortiguar la aeropista comercial.

López Obrador le bajó dos rayitas a sus bravatas de sus discursos en sus mañaneras diarias aunque les recetó su mención, por lo menos una, refiriéndose a quienes llama conservadores por que le cuestionan y reclaman sus acciones y se oponen a su Cuarta Transformación.

FOTO: GALO CAÑAS/CUARTOSCURO.COM

A esos adversarios les dedicó la más rimbombante de sus frases dichas, la de que “tengan para que se entretengan”. Fue cuando hizo su retahíla de records en materia económica lo de las remesas, inversión extranjera, aumentos a sueldos, el fortalecimiento del peso y de la bolsa, el aumento de las reservas. Tanta fue su euforia que ahí incluyó las remesas, que en proporción de los montos, de la misma talla debería ser la desvergüenza de nuestros gobernantes.

Nos quedamos con sus victoriosos aires de haber ya logrado sentar las bases de la transformación de México y que concluye su gestión y se va a su rancho de Palenque. Es una afirmación falsa en tanto que apenas en el Congreso le reciben el libro de su informe, los recién estrenados legisladores son convocados para conocer, discutir y aprobar las inconclusas e impugnadas reformas energéticas.

La realidad contradice a nuestro presidente. Por un lado afirma haber sentado las bases de su transformación pero envía a los diputados para que en este mes aprueban reformas en el sector energético. “Hemos detenido en seco las privatizaciones en el sector energético”, dijo. Pero han sido los empresarios quienes recurrieron a los tribunales y lograron parar la aplicación de su ley ya aprobada.

El gobierno de la 4t está justo a mitad de su sexenio. Hasta antes de este régimen, el primero de septiembre era una fecha feriada, día de fiesta popular en todo el país, con ley seca para permitir que todos los mexicanos en todos los rincones estuvieran al tanto con el esperado informe del presidente de la nación. El ritual se ninguneó desde que López Obrador rinde un informe diario en sus mañaneras, lo cual en la suma, se contabilizará poco más de mil mininformes. Por si fuera poco, entre sus muchas ocurrencias hay tres o cuatro informes al año. Además, los secretarios acuden a sus mañaneras y dar determinados informes. Total, que para este primero de septiembre muy poca materia hubo por informar.

Cuando un líder alardea con su “misión cumplida” y preparase para un largo descanso, se entiende que le ha cumplido a su pueblo, a los suyos. Pero, apenas concluyó su informe anual, las noticias nacionales destacaban atentados a policías y balaceras entre civiles y los policías del presidente. No. Las masacres no se acabaron.

Ni siquiera se ha podido abatir al virus chino, al que tantas veces dijo haber domado. Ahí está, amenazante y oculto el Coronavirus, con cientos de muertos cada día y miles de nuevos contagios. La vacuna ha sido el salvavidas deseado por López Obrador y su pueblo.

Si algo hemos aplaudido a éste régimen, es el obsesionado empeño en erradicar la corrupción. Es probable que ello sea la clave de la aceptación popular que goza López Obrador. Cuando brotan escándalos, como los de sus hermanos y días atrás médicos y empleados de salud gubernamentales haciendo negocios, pareciera que lo del presidente es un esfuerzo personal y que en su gobierno pululan malos y corruptos funcionarios.

Es cierto que para que la corrupción se haya encarnado en los gobiernos mexicanos, se cumple a cabalidad el requisito de haber dos partes, por un lado el que soborna y corrompe y en la ventanilla, el servidor que recibe el dinero.

El respaldo popular de Amlo, y lo presume, es su pueblo pobre. Ese pueblo pobre carece de condiciones, de recursos, de dinero, para corromper al funcionario de ventanilla y menos dispondrá de dinero para sobornar al alto funcionario. De ahí la creencia cierta de que la corrupción es propia de los adinerados. El pueblo pobre, a veces no tiene ni para pagar una multa de barandilla. Es probable que a ello refiera nuestro presidente cuando presume que ya sentó las bases de su cuatrote.

Escuchamos en ese tercer informe de gobierno que la famosa austeridad republicana le permitió ahorrar algo así como  un billón 400 mil millones de pesos en compras y contratos. Es mucho dinero pero así de enorme es el dinero que fluye cuando se trata de obtener algún “favor” de un alto funcionario. Raras veces trascienden números pero ahí está la danza de los millones que tiene en jaque mate al último candidato presidencial del PAN, Ricardo Anaya y a varios senadores de oposición y uno que otro gobernador panista.

Esa política de la austeridad a rajatabla le creó agrios cuestionamientos al régimen de la 4t pues implicó cierre de guardarías, la crisis de las medicinas, la extinción de fideicomisos, racionar la obra pública, etc.

El que vive en un palacio de rey, dijo: “con esta fórmula de combatir la corrupción y gobernar sin lujo ni frivolidad hemos podido cumplir los compromisos de no endeudar al país, no aumentar impuestos, no subir los precios de los combustibles y, lo más importante, esta nueva política económica, fincada en la moralidad, nos ha permitido financiar programas sociales para el bienestar de nuestro pueblo, en especial, para los más pobres y marginados”.

López Obrador posee la fórmula capaz de mantener para sí las altas calificaciones que generosamente su pueblo sabio le brinda. Tan lo sabe que victorioso, vanaglorió que la gente votará por él cuando en unos meses se llame a votar por la revocación de su mandato.

No fue pues su informe un reporte del estado, de condiciones materiales, de obra o mantenimiento de las mismas, que guarda cada estado y ciudad de la unión. De eso hay mucho por informar. Lo que abunda es discurso, política y más política por parafrasear al nuevo secretario de gobernación, paisano de Amlo, Don Adán Augusto López.

Revolcadero

Nos llamó la atención un dato del presidente de la república en su tercer informe. Que de 100 compromisos que juró echarse a cuestas frente a los suyos en el zócalo, dizque ya cumplió con 98. Como con dedicación a Bahía de Banderas, cuyos votantes por cierto votaron por su partido en la última elección local, entre esos dos compromisos incumplidos esta la no descentralización del gobierno federal y sus dependencias. Si la memoria no nos falla, a la Riviera  Nayarit prometió traer las oficinas centrales del Fonatur. Aunque en honor a la verdad, de nada se ha perdido porque López Obrador vació todas las arcas del Fondo Nacional de Fomento al Turismo y todo su presupuesto se los llevó a su Tren Maya. ¿Y cual fue el otro compromiso no cumplido por la 4t? Pues que en vez de avanzar, retroceden sus sabuesos que investigan lo de la matanza de estudiantes normalistas de Ayotzinapa.*******Un último apunte. Decíamos arriba que López Obrador le ha puesto empeño en su combate para extirpar la corrupción. En su discurso y como cualquier líder de una nación, deberá irradiar tanto optimismo que sirva de aliento a sus gobernados. Sin embargo, los estudiosos en la materia enlistan a su gobierno y sus funcionarios con tendencias a la alza. Esa es la percepción del pueblo bueno y sabio. Y bueno, también de los conservadores y los rapaces empresarios. Tres años no le han sido suficiente a Don Santo Amlo para erradicar esa fama mundial tan nuestra. Pero pues bueno, tampoco López Obrador se muestra cuerdo en su discurso y ofrece elementos para desconfiar de sus dichos. Ahí está su última joya, cuando acorralado en Chiapas  decía a los maestros de la CNTE que no aceptaría chantajes. Ah, pero cuando lo del tal Ovidio, el hijo del célebre Chapo Guzmán, le temblaron sus patitas.****** Vamos a la grilla local. Nos aseguran que un personajito de El Pitillal, muy íntimo del ex alcalde priista en el trienio 2010-2012, presume tener ya amarrada una dirección en el gobierno del “profe de los dieces”. Se trata del ex delegado municipal en esa demarcación, Eliseo Aréchiga Castillo. Por mote se le conoce como “el gallo” y en muchos aspectos de su  desaseada vida personal se ha distinguido por sus extravíos. Tal vez, su indefinición afín a uno de los hijos del profe le haya ganado su palomita. También nos juran que el alcalde electo, Luis Alberto Michel Rodríguez ya le confirmó a Gabriel Salcedo Angulo que lo nombrará Tesorero Municipal. A éste, también lo relacionan con el famoso Chavita, a quien ubican como un influyente con determinados compromisos con Michel pero que solo pujó para impulsar al “Gallo Cheo”. El Gaby Salcedo se cuece aparte pero el Cheo si es gato de los hermanos González Reséndiz, nos dicen.

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