En seis meses, Dávalos corrige desatinos y supera crisis administrativa y política

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Por Gerardo Sandoval Ortiz.- Los primeros seis meses del gobierno municipal regularmente es parte del bono democrático que la ciudadanía le endosa con su voto. En consecuencia, es la continuidad de la luna de miel pueblo-gobernante en cuyo periodo de permisividad el gobernante asuma “total libertad” para ejecutar actividades sensibles a los intereses de sus gobernados.

Rebasamos ya pues el primer semestre, escasos 200 días de haber depositado los vallartenses su confianza en Arturo Dávalos Peña. Se percibe una tersa relación gobierno y pueblo e inclusive, quizá hasta nos permitan expresar que la oposición en el pleno del Ayuntamiento ha desaparecido. Las voces que se auguraron serían las discordantes guardan un silencio sospechoso. No se observa un regidor batalloso, crítico y puntilloso a los designios de la mayoría en el órgano colegiado del gobierno municipal.

Bastaron seis meses para subsanar los escándalos iniciales. El peor escenario tenía que ver con la falta de dinero pero los magos de las finanzas se les ingeniaron para concentrar suficientes millones y hacer frente a los aguinaldos y sueldos de fin de año. La recolección de la basura fue un dolor de muelas que amenazó con echar abajo la imagen del gobierno. Otra vez los magos naranjas dieron con alguna fórmula que les permitió echar mano de varias unidades y se pudo regularizar el aseo público.

No es fácil administrar una ciudad de la complejidad de Puerto Vallarta. Suerte que los señores del Movimiento Ciudadano no son ni por asomo la pandilla de improvisados que muchos piensan lo son. Todos aprendieron en aquella década dorada de cuando los panistas gobernaron. Arturo Dávalos, Arturo Gradilla, Memo Salcedo, Santiago Centeno, Ricardo René Rodríguez Ramírez, y muchos que ejercen funciones de segundo y tercer nivel en el organigrama de gobierno, aprendieron buenas y malas mañas en el arte de gobernar. Y eso último es lo que estamos por ver, si ellos nos imponen las buenas o malas prácticas. Cuando se transita en el periodo del bono democrático resulta imposible obtener conclusiones en este punto.

Sin duda que Arturo Dávalos corrigió los desatinos de sus antecesores sobre todo cuando se habla de irresponsabilidades y disciplina en horarios de sesiones ordinarias del pleno del Ayuntamiento. Punto por punto de toda orden del día ha sido “planchado” previo a la sesión y con frecuencia pasa por la consabida discusión y luego la aprobación. Ramón Guerrero Martínez “El Mochilas” hizo historia al pasar como el alcalde más indisciplinado e irresponsable en los menos de tres años de ser alcalde. Siempre  tuvo problemas para “negociar” temas de limitada relevancia hasta con sus regidores de bancada.

Observamos un tema que arrastra desde el inicio y que seguramente no saldará Dávalos Peña. Es la deuda municipal. Los más optimistas la estiman en unos mil 300 millones de pesos. Se ignora si se ha abonado algo al capital aunque se cumple lo programado en pago de intereses. Quienes son prácticos, consideran deuda también los cientos de miles o millones de pesos que han sido acumulados al cabo de condenas en tribunales de arbitraje salarial. Algo se subsanó de deuda, al menos con Pensiones del Estado, al aprobarse la desincorporación del edificio de la UMA.

Entonces, deuda, recolección de basura, administración, nos dan la impresión de haber sido resueltos. Hay varios temas que pasaron gracias al periodo del “bono democrático”. No hay otra forma de entender la tibieza de las críticas dentro y fuera del gobierno al momento de tomarse decisiones que en otros tiempos son causas para levantarse en armas.

Nosotros creemos que lo bueno está en lo político. Tan prolífico ha sido para Dávalos y camarilla el bono democrático que apenas agarran calor y definen planes y estrategias futuristas, la importante, replantear alianzas para la reelección del ingeniero. Auténticas chuchas cuereras, los operadores de Dávalos han mostrado habilidad para pelear en todos los terrenos ante el más osado que se oponga a sus intereses. Aplastaron en principio la disidencia y todo indica que supieron controlar las prematuras calenturas que por otro carril despedía el diputado federal, Luis Ernesto Munguía González.

Aquella visita de Enrique Alfaro -amo y señor del Movimiento Ciudadano- a principios de marzo fue resultado de las maniobras de los asesores de Dávalos que supieron obligar traer a Alfaro a Puerto Vallarta y ser él quien ordenara a Luis Munguía detener sus aceleres. Munguía no se atrevió a contradecir la orden: Dávalos se reelegirá, Munguía se postulará a la diputación local y se deja abierta la candidatura a la diputación federal para cualquier otro aspirante, probablemente una mujer.

La fortaleza del grupo de Dávalos es pues lo político. Sus chuchas se foguearon en la calle pues desde que el PAN ganó elecciones, eran ellos quienes se ensuciaron los zapatos. Los panistas doctrinarios, los de sangre azul, son los oficinistas que siguen en el PAN esperando que del cielo les caiga el maná que les permita sobrevivir en la política.

Es la misma habilidad con la que desde principios del gobierno del “Mochilas” impusieron a Dávalos como la opción viable y ganadora única para volver a derrotar al PRI. Los resultados indican que no erraron y con el mismo aval garantizan a los dueños del MC, o más bien a Alfaro, que la misma fórmula les bastará para aplastar al PRI y desaparecer del mapa electoral local al PAN.

Discretos como lo exigen los tiempos, los naranjas tejen sus alianzas y cierran acuerdos. Ya trascendieron algunos nombres de personajes reclutados. Es buena la competencia interna cuya regla se autoimponen los del círculo rojo de Dávalos y los fans de Luis Munguía. Todos salen a las calles buscando nuevos reclutas. Atacan a las entrañas del PAN pero también del PRI. No se ha hablado mucho pero también han convencido a figurillas de la chiquillada.

El grupo de Munguía no renuncia a la aspiración y no se resigna a cambiar de carril y de San Lázaro, mudarse al céntrico edificio del Congreso local. Ya son muchos quienes caminan atrás de él y saben que el gran pastel es la presidencia municipal pues es ahí en donde tendrían a su alcance chambas y suculentos sueldos. La diputación, solo da dos o tres plazas, asistentes o asesor del diputado, o alguna chambita de ‘cuidaoficina’ de representación.

Todo lo último obliga a los operadores de Dávalos estar atentos a los movimientos de la pandilla de Munguía a quienes les han enviado mensajes de quedarse quietos o de lo contrario, las hordas de Dávalos los pondrán quietos. En el semestre dos, se cumplirá el vaticinio, y las huestes davalistas aplastarán todo brote de rebelión. Ya nos presumen que tienen arsenal para defender sus cotos y cuotas.

Revolcadero

Nos llamó el anuncio desde la dirigencia nacional del Partido Acción Nacional en donde informan que ya se animaron a emprender una depuración de su padrón electoral. Es decir, que ya van a expulsar a sus militantes por ser infieles. Si no es espantar con el petate del muerto, que nosotros creemos que así es, el PAN Vallarta se quedará con la mitad del su actual padrón de militantes. Más o menos igual ocurrirá con el padrón de todo el estado. Pero nos quedamos en el discurso porque tienen semanas analizando el caso del ex gobernador Emilio González Márquez, que se había dicho que en marzo lo echarían y nada. Es bueno que todo partido practique jornadas de limpieza y aseo interno. Pero también es bueno que abra sus puertas y no las cierre a quienes profesan doctrinas y principios iguales a los del PAN. Bienvenidos deben ser los que comparten ideologías y principios pero adiós les deben dar a los oportunistas y golondrinos, los que abundan en muchos partidos políticos.****** Nos dicen que Manuel Galindo Nolasco es el más asombrado al analizar las reacciones en las redes sociales. Leer comentarios de sus amigos y conocidos, compañeros maestros y ex alumnos, le permiten a Galindo tener una idea de hasta dónde llegan sus alcances y posibilidades ante el eventual lanzamiento de su precandidatura a la alcaldía. La respuesta ha sido alentadora sobre todo de amigos y ex alumnos que lo animan y le desean suerte. Nos comentó estar atento a todo tipo de comentarios que le hacen llegar y que poco a poco se fortalece su idea de que los ciudadanos demandan a un auténtico ‘patasalada’ al frente del gobierno municipal.*****Eso de la iniciativa para tramitar y lograr la declaratoria de ANP en una superficie mayor a las 120 mil hectáreas de la llamada Sierra del Cuale es buena bandera política. Claro, siempre y cuando el político tenga intenciones serias de salvaguardar las zonas boscosas y montañosas que rodean la Bahía de Banderas y sus destinos turísticos. Así es que, Ramón “El Mochilas” Guerrero halló el perfecto pretexto y el mejor discurso para mantenerse en el ánimo de los vallartenses. Los temas ecológicos reditúan dividendos a los políticos y sino, pregúntale a Rafael González Reséndiz que ya ha confiado a sus amigos que buscará las siglas del PVEM para volver a ser candidato a diputado. El hijo de Rafael González Pimienta es de los que creen que el PVEM es mejor plataforma que el PRI en esta región.

 

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