Errores y deshaciertos hacen crisis en el gobierno de Jaime Cuevas

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CONTEXTOS…

Por Gerardo Sandoval Ortiz

No cumple Jaime Cuevas Tello su primer año al frente del gobierno de Bahía de Banderas -en su segunda gestión- y la hilvanada de errores, aunado a los rompimientos con sus aliados políticos, todo resultado de su torpeza, se yerguen como la peor amenaza para él y para su gobierno.

La semana pasada debió venir el gobernador, Antonio Echevarría García a intentar rescatar la nave que tan mal timón tiene en las manos del médico Cuevas.

En cada esquina de cada poblado que conforman el municipio de Bahía de Banderas se aposta un potencial delincuente que amenaza al vecino. A lo largo de la pomposamente llamada Bulevar Rivera Nayarit pululan ladrones que lo mismo rompen el cristal del vehículo con piedras o martillos y se apoderan de un estéreo, que con paciencia violentan cerraduras para robar la unidad.

Policía, patrullajes o recorridos no hay. Todo se limita a levantar borrachines que deambulan por algún oscuro callejón, jalarlos para arrebatarles algún billete o presentarlo en barandilla hasta liberarlos previo pago de multa. Los agentes de tránsito prefieren acechar al conductor en las grandes vialidades, preferentemente la Riviera Nayarit, la ruta lucrativa por excelencia.

Esta semana se cumplen ya dos meses de reventarle a Jaime Cuevas el escándalo por la desaparición de Salvador “Chavita” Macías Valdez. No es el desenlace final pero apenas la semana pasada, el depuesto comisario de la policía, Ricardo Guerra Sánchez fue sustituido. Transcurrió un mes para proveer a los habitantes del próspero municipio de un jefe de policía, el garante de la seguridad personal de nativos y turistas, y de todos sus bienes materiales.

Sí, todo un mes la máxima autoridad de Bahía de Banderas fue indolente frente a sus responsabilidades y dejó al garete a sus gobernados.

Lo que mal empieza mal acaba, dice el dicho más mexicano. Tello llegó a la alcaldía en buena medida al apoyo de dos inesperados aliados políticos. Uno fue el también dos veces alcalde, Héctor Paniagua Salazar. El segundo, un adversario de las filas priistas, José Gómez Pérez, a quien al ganar, debía relevar.

Jaime Cuevas fue candidato por la alianza del Partido Acción Nacional, el Partido de la Revolución Democrática y un partido de la chiquillada. Había hecho punta para propiciar el derrumbe del PRI. José Gómez le dio el puntillazo final cuando en lo oscurito pactó con los aliancistas y él se atribuye haber derrotado a Héctor Santana, el abanderado del tricolor.

Los seguidores de Paniagua nos presumen que son ellos, el grupo mayor en Bahía de Banderas. Pero no pudieron ganar la diputación federal en julio pasado. Esa derrota de Paniagua deja en entredicho de ser suya la fuerza política mayor en la costa sur de Nayarit.

Héctor Santana recién acaba por regresarle la bofetada a José Gómez. Éste se le puso de pechito al proponerse candidato del PRI y pretender burlar otra vez al pueblo con la renta de la candidatura a la diputación federal. A Gómez y a Paniagua los derrotó una dama de Bucerías, ligada al dúo Roberto Sandoval-Edgar Veytia, de nombre Mirtha Ileana Villalvazo Amaya. De esta dama supimos su nombre cuando años atrás fue acusada por pecadillos propios cometidos desde un juzgado. El odio de Héctor Santana contra José Gómez lo llevó a quitarse la máscara en la pasada campaña cuando abiertamente vistió la casaca de neomoreno. Santana asegura ser él, y no Mirtha Villalvazo, quien le ganó a José Gómez. Los viudos del “fiscal zeta” trasladaron sus pleitos del PRI a las arenas de los morenos.

Las deudas mayores de Jaime Cuevas Tello son con Héctor Paniagua. Cuevas Tello degradó aun más a la clase política del vecino municipio al pisotear su palabra con el incumplimiento al acuerdo con el contador de San Juan de Abajo. En septiembre del año pasado, Paniagua se quejó de negarle Cuevas nueve plazas en el gobierno municipal. Ese había sido el costo de su apoyo. Cuevas tampoco le cumplió a Gómez. Por eso no se presentó a entregarle la estafeta el día del relevo constitucional.

Con Cuevas, ni los compromisos ni las deudas políticas son deudas de honor.

El gobierno de Bahía de Banderas ha sido terrorífico. Los gobernados amenazan con levantarse en rebeldía y hacerse justicia propia. A eso los orilla el infame, por mediocre, Jaime Cuevas. Los ejemplos vistos en televisión nacional de linchamientos de ladronzuelos, secuestradores o vulgares rateros o asaltantes, son imágenes en mente de las víctimas y en cualquier momento podrían repetirse en poblados o fraccionamientos de Bahía de Banderas. Dos amigos de la zona de Mezcales y Valle Dorado nos han comentado la ansiedad que les quema y recorre por sus venas frente a delincuentes.

Si la propia policía, o sus mandos, regidores y funcionarios subordinados a Jaime Cuevas son capaces de cometer monstruosas fechorías, como la de “desaparecer” a un detenido, ese mal ejemplo cunde en la sociedad.

El deterioro moral de la clase política en Bahía de Banderas se explica y se entiende en el caso de “Chavita” Macías y se halla en la figura del propio alcalde. Si frente a sus aliados políticos el alcalde no honra su palabra, no hay forma de reclamarle y hacerlo cumplir su responsabilidad de proveer de los más elementales servicios públicos a los gobernados. La seguridad es el alma y motor de todos los servicios.

La desaparición de “Chavita” Macías cumple dos meses y nada se sabe. Varios subordinados han sido encarcelados y ahí seguirán por lo menos seis meses. Las declaraciones iniciales apuntan a darle formas y culpas a funcionarios ligados a Cuevas. Todo apunta a dos personajes de fama pública en la región. Son los hermanos Pedro y Nilda Minjarez García. El primero era funcionario de mando medio en la Policía y su hermana, regidora. Una dama de ese linaje era pareja de Chavita. Éste provocó la ira de los hermanos por un señalamiento todavía no probado cuya víctima es de la familia.

Ricardo Guerra es uno de los cuatro detenidos. El juez no le aceptó su argucia de no haber sido enterado y ordenó vincularlo por faltar a la responsabilidad madre, la de responder él por toda falta de sus subordinados. Cuando fue llamado, Ricardo Guerra llevó a uno de sus escoltas, que declaró haberlo dejado en su casa esa tarde-noche del viernes 29 de junio, la noche de la desaparición del detenido. Durmió y ya no supo nada hasta la siguiente mañana.

Ricardo Guerra es un subordinado del presidente municipal Jaime Cuevas. Bajo el mismo razonamiento que el juez cuajó al jefe de la policía, pudiera proceder fincarle responsabilidad penal a Cuevas por ser “comandante supremo” de la policía municipal. El último responsable de lo que haga o deje de hacer la policía es Jaime Cuevas.

En los closets de la casa de Cuevas ya no le caben sus cadáveres políticos. Dos veces traicionó a Héctor Paniagua. Aprovechó la debilidad temporal de José Gómez y estableció compromisos pero también pisoteó su palabra.

La proclividad de no cumplir ni saber honrar su palabra lo ha descobijado políticamente. Ante el enorme riesgo de alinearse las fuerzas de oposición y fincarle juicio político, es el gobernador Antonio Echevarría quien se animó a venir a intentar rescatarlo de las aguas negras. Acá en Bahía de Banderas ya nadie levanta la mano por él. En una de esas el juez oral en turno asesta el tablazo y cava la tumba política vinculando por el caso “Chavita” a Cuevas.

Revolcadero

Héctor Paniagua Salazar y Jaime Cuevas Tello se distanciaron mucho antes de integrar la lista de secretarios y directores para el cuatrienio 2017-2020. Casi al empezar la campaña electoral de 2017, Paniagua reclamó a Cuevas abandonar el compromiso de impulsar a Nadia Elizabeth Paniagua Robles, la hija del contador para ir en la primera posición de la lista de candidatos plurinominales al congreso de Nayarit. Cuevas luego llamó a la dama para invitarla a ser titular el Registro Civil. Pero el daño ya estaba hecho y ni con ese gesto, Cuevas Tello apaciguó el temperamento del contador. Fue a media campaña, ya este año, cuando Paniagua medio perdonó a Cuevas, y éste fue a darle apoyo en la campaña por la diputación federal. La degradación del dúo ya iba de picada y fueron vencidos por Mirtha Villalvazo. ******Nuestros amigos en Bahía de Banderas nos han confiado que el alcalde Jaime Cuevas Tello trae entre manos una apuesta para granjearse el apoyo incondicional de los periodistas. Que a través de un subordinado suyo, Cuevas les ha prometido financiamiento a fondo perdido para construir casas para un exclusivo grupito de periodistas. Los futuros beneficiarios del programa de viviendas son herméticos y se guardan detalles de la información. También son celosos y cuidan no abrir la lista de los periodistas beneficiarios. De hecho, esa lista ya se cerró. Los que entraron, entraron y ya. ******Los panistas ya se preparan para renovar su Comité Ejecutivo Nacional y Comité Directivo Estatal. El presidente del actual CDE, Miguel Ángel Martínez Espinosa difundió el jueves pasado un documento informativo en donde dan a conocer algunos detalles del doble proceso interno en sesiones celebradas del Comité y de la Comisión Permanente Estatal. Se alude al artículo 74 de los estatutos donde se indica que el Comité Estatal se renovará en el segundo semestre del año que se celebren elecciones ordinarias locales. Así es que en las siguientes semanas habrán de integrarse la Comisión Auxiliar de la Comisión Organizadora así como la Comisión Estatal Organizadora y afinar detalles para redactar y emitir la respectiva convocatoria. Aun en tiempos de crisis, nuestros amigos panistas suelen ofrecer y darle interés a sus procesos internos.

 

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