Felipe Tomé, el constructor de rascacielos

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CONTEXTOS…

Por Gerardo Sandoval Ortiz

Gustavo González Villaseñor.

El jueves 22 de agosto de 2008, 13 de 15 diputados votaron a favor de sancionar al ex alcalde Gustavo González  Villaseñor y a 10 regidores por aprobar en su gestión 2003-2005 el cambio de uso de suelo, de turístico a habitacional, y violar la Ley de Desarrollo Urbano por omitir el procedimiento normativo.

Sin embargo, la votación en el Congreso del Estado no alcanzó las dos terceras partes obligadas por excluirse los otros 13 legisladores miembros de la Comisión de Responsabilidades que previamente dictaminaron la procedencia del juicio político contra los ediles vallartenses. El Congreso local reunido en pleno, también había aprobado fincar la responsabilidad a González Villaseñor y diez ediles. El órgano técnico de Responsabilidades también aprobó incoar a los ediles.

Como resultado, el veredicto final del Congreso local exoneró al ex alcalde priista de haber violado la ley al aprobar la legalidad de expedir y construir viviendas en la desembocadura del río Pitillal.

Aquella demanda de juicio político había puesto en jaque a las autoridades municipales encabezadas por González Villaseñor. Los juicios los interpusieron un grupo de empresarios, hoteleros en su mayoría y entre ellos debemos destacar a Fernando González Corona y Abel Villa, éste dueño de los hoteles Buenaventura. Sin embargo, cuando se les impuso la condición de aportar un depósito de garantía de unos cuantos millones se desistieron.

Bien, aquel juicio político permitió saber de la existencia en el mundo de los negocios de un tal José Felipe Tomé Velázquez. La información decía de él que era oriundo del estado de Guanajuato y presunto prestanombres de la familia Bribiesca Sahagún, los hijos de Martha Sahagún, la poderosa nueva esposa de Vicente Fox Quesada. Fue en la gestión de Fox, entre 2000 al 2006, cuando Felipe Tomé emprendió su ambicioso proyecto Península Towers SA de CV.

El centro comercial y las dos monumentales torres de Península se sitúan en la margen derecha de la desembocadura rio Pitillal y fue junto con su vecino del otro lado del río, el gran beneficiario con el cambio de uso de suelo promovido y autorizado por el pleno del Ayuntamiento presidido por González Villaseñor.

Base de aquella acusación fue el hecho no comprobado de que González Villaseñor había recibido dinero a cambio de aprobar el cambio de uso suelo. Los demandantes y promotores del juicio político alegaban haber un daño patrimonial al municipio al aprobar el nuevo Plan Parcial de desarrollo porque las dos mil personas habitantes de los nuevos condominios iban a saturar la infraestructura y servicios públicos y la infraestructura, agua y drenaje por ejemplo. Los hoteleros observaron los proyectos como una desleal competencia.

El accionista mayor de Gran Venetian, Elías Sacal Cababie ya era dueño del terreno donde se construiría el Grand Venetian y el centro comercial La Isla. En ciertas temporadas del año, solía prestarle a Fernando González Corona su terreno para estacionamiento de sus huéspedes de Villa del Mar y Villa del Palmar. Cuando el periódico Tribuna de la Bahía publicó información del tema, el empresario de origen judío le hizo un áspero reclamo y le prohibió el uso de su terreno rústico.

Elías Sacal Cababie.

Pero comparado a su vecino Tomé, Elías Sacal fue conservador pues esperó hasta que el 2003, cuando de Guanajuato Tomé se instaló en Puerto Vallarta, para empujar juntos sus respectivos proyectos. Sometieron a la autoridad local y también al Congreso del Estado, cuando en menos de seis horas exoneraron a González Villaseñor aquel tercer jueves de agosto del 2008. En pocos años levantaron un emporio que asfixió la desembocadura del mítico río Pitillal, donde viven por lo menos dos mil personas y se reúnen muchos miles en los dos centros comerciales, donde lo mismo hay antros y bancos, que exclusivos locales comerciales. Cuando Sacal recompró la marina al extinto Grupo SIDEK, al cabo de la turbulencia de propietarios, Tomé se le acercó y emprendieron proyectos de inversión.

Cada quien llegó a Puerto Vallarta por su lado; primero Sacal, que en 1998 arrancó Royal Pacific y de inmediato siguieron Bay View Grand, Portofino y enseguida el Grand Venetian. Tres torres en total, el mismo número que las Towers Península, unas frente a las otras, al otro lado del río, con su respectivo centro comercial de ancla.

Luego de sortear los juicios locales, los dos inversionistas enfrentaron por separado múltiples juicios, demandas y denuncias. Famoso fue el litigio del judío Sacal con el emporio financiero JP Morgan. Tomé por su lado se enfrascó en un pleito familiar con uno de sus hermanos. Pero con clientes sumó juicios por decenas, de tal forma que los sabuesos de la investigación no atinan a sospechar de dónde le vino el mortal ataque la madrugada del domingo en el crucero de Las Juntas.

Al natural de Irapuato, le gustaban los edificios altos. Los regó por todo el occidente del país, los tres a orillas del río  Pitillal, otros en Mazatlán, Acapulco Querétaro. La Plaza Galerías de Guadalajara es obra suya. Su especialidad fueron los condominios departamentales como el Cima Real, un lujoso club residencial en Zapopan. Central Park en Guadalajara y Querétaro tienen esas características. En la Ciudad de México está Península Santa Fé. El desarrollo Bolongo de Punta Mita es conservador, no rebasa los 8 pisos.

Si bien Felipe Tomé es bastante conocido en el mundo de los negocios, cuando se supo su nombre por ser el objetivo directo del ataque la madrugada del domingo, muchos preguntaban quién era ese personaje. Imposible reunir todo lo que representaba y arrastraba pero grandes rasgos ese fue el empresario ya avecindado por estos rumbos. Nunca se le probó ser prestanombres de los hijastros de Fox.

El fiscal de Jalisco, Gerardo Octavio Gómez Solís pareció saber más de lo que dijo. No es secuestro, más bien el móvil pudiera ser los conflictos por sus disputas inmobiliarias. En todas las ciudades donde levantó sus edificios de alto lujo sumaba denuncias y demandas.

Los indicios y testimonios indican que el ataque fue a él. Hubo casi un centenar de tiros, casi todos en la primera de dos ráfagas y solo él fue herido pues en el asiento que ocupaba estaba el mancho de sangre. Las esquirlas causaron heridas menores a dos tripulantes de la Suburban. El fallecido, recibió los balazos de la segunda ráfaga, al bajar de la unidad y ser identificado como posible amenaza por los atacantes. A unos cuantos metros hacen sitio taxistas del crucero.

Gerardo Octavio Solís Gómez.

A todos extraña las temerarias poses de impunidad de los agresores. A poca distancia está el cuartel de la policía municipal. Al sur, solo espeso bosque del aeropuerto federal se interpone entre el crucero y la 41 Zona Militar. Más al fondo por la avenida Las Palmas, y en línea recta al sitio del ataque, está la sede de la Fiscalía Regional. Son minutos, nomás de cinco para recorrer en cualquier unidad la distancia mayor entre los puntos más distantes de los cuatro señalados. Entre la primera y segunda ráfaga transcurrió más de un minuto. Bajaron y maniobraron para sacar el cuerpo ya flácido del empresario y llevárselo. Iba herido de muerte, presumieron los oficiales al hurgar dentro de la camioneta.

La noche del martes hallaron tirado el cuerpo de Felipe Tomé a orillas de la carretera 200 en las inmediaciones de la Peñita de Jaltemba. En el transcurso de la mañana del miércoles sus familiares lo identificaron y reclamaron el cuerpo.

Revolcadero

Salvador González Reséndiz.

Un último comentario. Entre amigos con trayectoria en el servicio público municipal buscamos algunas opiniones y todo lo resumimos en lo siguiente: en el gobierno de Gustavo González Villaseñor, 2003-2006 Felipe Tomé Velázquez construyó excelentes relaciones. Lo identifican como amigo del Gus. En el siguiente  trienio, el de Francisco Javier Bravo Carbajal, no gozó de los mismos privilegios. “Solo quería ganar y ganar. Un empresario voraz”, nos confió un alto funcionario de esa administración. En la era de Salvador González Reséndiz, de nueva cuenta se le abrieron las puertas de todas las oficinas municipales de par en par. Con Ramón Guerrero el margen de los negocios se le redujo y ahora con Arturo Dávalos Peña, nos aseguran que  ni personalmente lo conoció el alcalde. *******El Seapal, cuya oficina principal nomás calienta Santiago Centeno Ulín, anunció esta semana tener disponible unos 100 millones de pechereques para invertirlos en obras de tanta importancia como la rehabilitación del colector Centro-Norte, que tantos problemas ha dado en los últimos años. Estos trabajos programados son en las colonias Emiliano Zapata, Centro de la ciudad y 5 de Diciembre. Se inician este fin de año y continúa en los primeros meses del 2021.****** Tres distintos grupos de amigos morenos nos apuestan por separado tener ya amarrada su ansiada candidatura a la alcaldía. Por hoy omitiremos la identidad del bendecido por cada grupo que por curioso que parezca, dos de esos grupos coinciden en decirnos que los “fundadores” fundadores del partido se unen por supuestamente saber que ya hay nombres. Los tres grupos se han reunido en la última semana, los últimos apenas la noche del martes. Tenemos por ahí algunas fotitos. En nuestra siguiente entrega ofreceremos algunos detalles que por hoy ya fastidiamos a nuestros pocos lectores.

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