Fernando González Corona, como Amlo, manipuladores del poder

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CONTEXTOS…

Por Gerardo Sandoval Ortiz

Fernando González Corona.

Cierta noche, en un restaurante de la calle Basilio Badillo, Fernando González Corona pidió al autor una opinión respecto a la relación empresarios-Rafael Yerena. Hace ya algunos ayeres.

“Los empresarios vallartenses son unos agachones, convenencieros y oportunistas, sin responsabilidad social;  un día se proponen combatir a los sindicatos, a Yerena, y al otro día van y lo abrazan”, fue la respuesta.

Intentaba refutar lo dicho pero detuvo su hablar por una interpelación cortante: “A ver, pediste una opinión y la respuesta no es molestarte. Pídele una opinión a este señor”.

En la mesa, además del anfitrión y el autor, estaba Eva Contreras y otro periodista de gran talento y habilidad por su logro de sobrevivir con asombrosa leal al lado del magnate de los Tiempos Compartidos. Ese cuarto comensal intentó detener la opinión pedida con su pie debajo de la mesa. Sabía que el comentario le sería desagradable al que pagaría la cuenta.

Habrá quienes hoy en día no saben quién es Fernando González Corona. Su nombre suena a propósito de las manifestaciones y bloqueos en Boca de Tomatlán y Mismaloya, cuyos lugareños lo señalan de ser el principal interesado en construir la minihidroeléctrica en el Río de los Horcones y esquilmarles el agua. Además de hoteles en Cancún y Los Cabos, en Bahía de Banderas y Puerto Vallarta, ya explota concesiones de radio y televisión, aquí y en Baja California Sur.

Carlos Urzúa.

La intempestiva y estridente renuncia de Carlos Urzúa a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, también el caótico bloqueo de la carretera federal 200, nos hizo recordar aquella anécdota del empresario que se metió a la política a través del PAN y logró ser presidente municipal primero, y luego diputado federal. Todo entre 1995 y el año 2000.

Hombres de derecha o de izquierda, empresarios o sindicalistas, apenas suman poder y no cesan en la búsqueda de imponerse al resto, su fuerza material y su influencia ideológica. Ya sabemos que el empresario tiene el sello de su moneda en la niña de sus ojos. El líder sindical ha sido obligado a innovar su enmarañado tejido que enmascara su figura de “chucho el roto” del trabajador. El gobernante, a ellos dos busca neutralizarlo y amansarlo hasta arrodillarlo a él. Con toda la fuerza del estado, en esas anda don Andrés Manuel López Obrador.

De Urzúa se decía era el influyente contrapeso en el equipo de López Obrador capaz de asumirse como aliado de los empresarios y que su sola figura garantizó el relajamiento y daba certidumbre al complejo mundo financiero. Naturalmente, estamos hablando de las Grandes Ligas, la lectura generalizada más difundida en aquellos niveles.

Andrés Manuel López Obrador.

AMLO había permitido la fuga de otros cuadros claves en su engranaje de gobierno pero ninguno de la jerarquía de su secretario de Hacienda. Ello se confirma la fama del tabasqueño, la de ser un jefe y líder político individualista, dueño del bat, guante y pelotas, equipo en donde solo él puede batear arriba de 300, el más productor de carreras, mas jonrones y mayor porcentaje.

Para el beisbol, es la triple corona de bateo. No sabemos si es puro blof y realmente nuestro presidente ganó alguna triple corona en alguna liga llanera del sureste del país. En la Liga Tabasqueña Doble AA que se juega en su entidad, no hay antecedentes. Desde el vetusto Palacio Nacional se entrena para ser el MVP de la política nacional.

El MVP es el Jugador Más Valioso, el Most Valuable Player, por sus siglas en inglés, de una temporada.

Cuando Fernando González Corona amasó fortuna sintió que Puerto Vallarta le quedaba chico y exploró otros mercados para hacer negocios. A la par de sus medios de comunicación tomó por asalto al Partido Acción Nacional y se apoderó de la franquicia local. Cuando fracasó en su intento de ser gobernador se quejó amargamente de lo mafioso que era la política. Probó sin embargo ser capaz de acaparar poder y más poder. En su momento, nadie aquí le hacía sombra en los negocios (a mediados de la década de los 90 confió al autor haber creado medio centenar de empresas y ser patrón de 2 mil empleados), ni en la política. Pero nunca pudo ampliar su influencia política más allá de la región.

Como de rayo, el jefe del ejecutivo ordenó ser filmado en un video de seis minutos presentó al nuevo titular de la SHCP. Arturo Herrera tiritaba y no era de frío, más bien espantado por la responsabilidad que se echa al hombro. Es el mismo que una vez en Londres dijo a inversionistas que la refinería Dos Bocas no se haría por inviable. Ahí se ganó uno de dos regaños de AMLO. Y por cómo actúa López Obrador, parecieran ser sus reconvenciones presidenciales el mérito único para el reconocimiento del dueño del equipo.

Ninguno que se ha ido, ha merecido un reconocimiento público por sus servicios prestados a la nación. Hasta en eso, AMLO trata de diferenciar a la 4T de sus antecesores. La decencia política decía que a quien se va se le tributa un discurso elocuente, pleno de agradecimientos y si se podía, se le abría otro campito en el gabinete.

No hay agradecimiento al “desleal” de Germán Martínez que tiró la toalla del IMSS. Y trato igual le ofrendó el presidente a su antes laureado Carlos Urzúa por atreverse a renunciar y dejar una receta de las ineptitudes e incapacidades que reinan en el régimen postneoliberalismo. German Martínez, figura del odiado “prianismo” y aliado en tiempos de la campaña, también le escribió en una cartita una antología de los yerros y las camorras dentro de la 4T.

El mariscal que apasiona a sus fans ya vaticinó que habrá más renuncias y para ellos avisó haber escrito sus virulentos discursos por desentonar con él y sus políticas de gobierno. En su régimen vertical no se acepta la autocrítica, las desavenencias ni la disidencia. Es un régimen personal, donde el gobierno es él y los demás son, sino sus súbditos, sus subordinados.

Nos acordamos de Fernando González Corona porque meses atrás nos consultaron como con intenciones de explorar posibilidades de aportar algo a los proyectos de radio y televisión. ¿Tú sabes lo que le gusta a Don Fer? fue la frase clave.

Es que no. No, sabemos los gustos del hotelero. En nuestro paso de casi 18 años en Tribuna de la Bahía supimos los disgustos, no los gustos periodísticos del dueño de TV Mar, tolerante a la crítica, siempre y cuando el objeto de la crítica no sea él. Si proyectos como el desarrollo turístico Garza Blanca, perturban la verdura de la montaña, si la minihidroeléctrica, afecta el ecosistema y a los lugareños, no hay forma de callarlo.

A don Amlo lo rodea un grupo de acomodaticios políticos, casi todos llegados del PRI y del PAN, leales o trepadores pero oportunistas al fin y al cabo. Se trata de imponer un proyecto personalista a todo el país y avasallar a quien muestre desacuerdos. Tiene cinco años y medio para la conquista total, para ver encumbrarse a un Dios o ver caer la figura de una deidad llegada del sureste.

A González Corona también lo acompañan, no uno, varios colaboradores, hoteleros y periodistas, que se distinguen por plancharle sus discursos. Han tratado de animarnos ayudar a los proyectos pero las divergencias son mayores. Imponer al pueblo un proyecto, un proyecto contrario al ecosistema, a la montaña, al río, es ir en contra de la naturaleza y nadie deberá aplaudir algo semejante. Eso es manipular el poder, objeto y meta al que el hotelero dedicó ya cuatro décadas.

Revolcadero

El que no decide ni qué hacer para tratar de asegurar no lo visiten los amantes de lo ajeno en este periodo vacacional es “el profe”, Isaac Hernández. Es el responsable del Centro de Maestros Regional de Puerto Vallarta que ha sufrido 15 robos en año y medio. Ha expuesto el problema a cuanto jefe de todos niveles en la Secretaría de Educación del Estado, todos le prometen ayudar, por lo menos analizar opciones pero nadie ha resuelto. Esta semana procuramos a Isaac para preguntarle si se aseguró que los ratones no irán a llevarse ni el cableado. Y no, no hay obra ni acción que inhiba o impida esas indeseables visitas al Centro de Maestros. En mayo habló con el no menos torpe jefe de la DERSE, Roberto Palomera Preciado, quien le dijo estar enterado de los robos y le prometió ir a ver las condiciones de las instalaciones. En Guadalajara le dijeron que estaban gestionando tener elementos de la policía ya fijos. Le prometieron alambres, enrejado, muro sólido. Nada hay que detenga a los ratones. Ya está oficialmente de vacaciones pero todavía la noche del martes trabajaba en el edificio, como en calidad de guardia de seguridad.****** Vaya, vaya. Como que nuestra policía municipal ya trabaja. En el reporte del martes se destacó la recuperación de tres vehículos con reporte de robo y atraparon a un sospechoso de ser vulgar robacarros. Sin duda. ¿Como fue posible eso? Simple. En un caso, un vecino reportó desde El Coapinole que estaban desvalijando una camioneta S-10 color tinto. Ya eran diez días que estaba abandonada la camioneta en Miramar y Guerrero. Las puertas estaban abiertas y le faltaban los rines y el estéreo. La placa era sobrepuesta y sin reporte de robo pero se verificó el número de serie y en efecto, había denuncia. Allá por el Magisterio hallaron un Tsuru sin placas y su conductor, Juan Bernardo trata de escapar. Una dama reportó el robo de auto el pasado lunes 8 allá por Lomas del Calvario. Y fue en El Progreso donde recuperaron el tercer vehículo, otro Tsuru de color negro. “Yo no lo robé, a mí me lo prestaron” dijo el conductor ya en manos de los genízaros que no sabían nada. Su dueño Oscar Daniel reporto el robo a eso de las ocho y media de la mañana del martes y hasta dijo que tenía un cuarto de gasolina en el tanque y lo robaron frente a su casa. Para su suerte no llegó lejos y “tiraron” el Tsuru en la esquina de las calles Palma Arenka y Paraíso, en las inmediaciones del panteón. Esas son noticas buenas.****** Falleció María Esthela Camacho Fregoso. Con ella se va parte de la historia moderna de Puerto Vallarta. Un mujerón dispuesto siempre a luchar por el bien de la ciudad y los vallartenses desde aquellos tiempos del “No lo queremos”, de cuando la ciudad se rebeló contra el PRI y su decisión de imponer a Eugenio Ramírez candidato a la alcaldía. Eran los tiempos de que el candidato del PRI sería el alcalde de la ciudad. La opción no existía. Hizo sentir su presencia cuando aquellas acciones que desde el Seapal impulsó el ingeniero Rodolfo González Macías, aquel costoso proyecto del gran colector y la planta de tratamiento, obra concesionada a una empresa inglesa en un contrato ventajoso. Defendió el estero El Salado de asfixiantes proyectos diseñados desde el gobierno, federal, estatal y local. Las últimas veces que levantó su vos, fue cuando Gustavo González Villaseñor concesionó estacionamientos construidos en las plazas públicas, Hidalgo, Lázaro Cárdenas y la de El Pitillal. No todos los días nace en la ciudad una mujer de la estatura de Esthela Camacho.****** Nuestros amigos de Las Palmas también nos dieron una mala noticia. Murió don Alfredo Morales Meza. Don Alfredo nos distinguió con su amistad desde que lo conocimos hace ya 30 años, siempre encabezando a los ejidatarios, como presidente o un ejidatario más. Fue tres veces “sheriff” en el ejido y una vez delegado municipal. Con respeto a otros buenos amigos de Las Palmas, diría Don Santo Amlo, no hemos conocido un líder tan genuino y natural del tamaño de Don Alfredo. La última vez que fue presidente del ejido, ya se acercaba a las ocho décadas de vida pero siempre dispuesto a trabajar por su ejido. Se va un amigo grande y en Las Palmas lo van a extrañar.

 

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