Fernando González Corona y sus desarrollos depredadores

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CONTEXTOS…

Por Gerardo Sandoval Ortiz

Enrique Alfaro Ramírez.

A días de que Enrique Alfaro Ramírez asumiera la gubernatura le causó cierto asombro la insistencia de los hombres del hotelero Fernando González Corona de aceptar la invitación a la presentación del proyecto Garza Blanca Sur. Con su asistencia, Alfaro avaló la edificación de otro desarrollo depredador de la montaña al sur de la ciudad.

Garza Blanca Sur, le informaron a Alfaro aquella tercera semana de noviembre, contempla una inversión de 154 millones de dólares y “1,276 llaves hoteleras” y generará más de 2,700 empleados directos y 5,000 indirectos en la región”. Son datos tomados de un boletín de prensa difundido por el diario Tribuna de la Bahía. Al evento no se invitó a la prensa, también propiedad de González Corona.

La noche del miércoles, a quienes circulaban tomó por sorpresa los trabajos que realizaba maquinaria pesada en el lomerío que baja de la parta alta del cerro a los acantilados. Los topes colocados en la carretera, provocó incidentes menores y el susto a otros conductores que por poco se van a las aguas de la bahía. No había señales de advertencia de los nuevos topes.

El exclusivo desarrollo Garza Blanca ha renacido después de estar en quiebra de la mano de González Corona. Éste lo compró en ganga hace 15 años y casi de inmediato pudo conseguir los permisos necesarios para remodelar y construir nuevos edificios.

Desde que Fernando González apostó a Garza Blanca aplicó una agresiva y depredadora estrategia, primero para obtener los permisos necesarios, y luego para la autorización de los respecticos permisos federales. Siempre ha sido hermético y sigiloso. Pero nadie ha podido demostrarle incurrir en anomalías, en violaciones a las normas urbanos o ecológicas.

Ahora mismo Garza Blanca Sur se ha ganado agrias críticas por el sólo hecho de implicar la destrucción de una parte de la verde y selvática montaña en ese punto donde también coincide con la desembocadura del arroyo Palo María.

Quienes conocen el respectivo Plan Parcial de Desarrollo nos afirman que en esa zona el uso de suelo es turístico residencial-habitacional. En pocas palabras, aunque con ciertas restricciones, se permite y no está prohibido, construir hoteles y condominios o departamentos particulares. Eso sí, permisos para construir locales comerciales abiertos al público, no caben en esa zona. Para fines de este escrito, no pudimos confirmar la versión de haberse otorgado permisos para construir torres de 20 pisos.

No hubo forma de obtener tampoco información que tenga que ver con la existencia de la Manifestación de Impacto Ambiental. En tanto no se disponga de tal documento, no hay forma para establecer ni saber el impacto real que Garza Blanca Sur implicará. Si existe el MIA como se asume como tal, la Semarnat debería que tener en estado de observancia pública dicha manifestación, e inclusive disponible a todos para consultas en línea. Cualquier consultar en la materia sabe que antes de expedir el permiso, se debe dar a conocer al público.

Fernando González Corona.

Desde que González Corona adquirió Garza Blanca, dicho desarrollo ha estado en el ojo del huracán. Tienen fama de ser un proyecto depredador. En donde antes hubo una selva bañada por el arroyo ahora hay caminos y calles privadas de cemento.

Nosotros entendemos que por ser de vocación reserva ecológica, Garza Blanca no tiene problemas para conseguir los permisos para construir. Con asombrosa facilidad se aprovechan los vacíos de leyes y reglamentos urbanos.

De acuerdo al Plan de Desarrollo Urbano del Centro de Población se trata de un área de conservación o preservación ecológica, en donde la intervención humana está condicionada pero no prohibida. El desarrollo urbano condicionado en la primera parte, a lo sumo obligará implementar acciones de restauración para compensar eventuales afectaciones al medio ambiente, a la flora y fauna.

Nuestros amigos con residencia en el sur de la ciudad y otros que acuden diario a trabajar en aquella zona, nos dijeron haber visto apenas esta semana la maquinaria pesada que remueve piedra y tierra de la montaña y desmonta la selva. Eso generó una serie rumores que van inclusive a la versión de cambiar el curso de la vieja carretera 200. Hubo quienes se atrevieron a dar el nombre de Fernando González Corona como quien es capaz de desaparecer el cerro y mover el trazo de la carretera.

Razones les sobra nuestros amigos de Mismaloya y Boca de Tomates. Quien sabe de dónde lo sacaron pero se han creído la historia de que ya también ha empezado la construcción del macrolibramiento que Alfaro y funcionarios mochilistas, sobre todo la directora regional de Turismo, Susana Rodríguez Mejía, presumen construirán.

El trazo de un proyecto elaborado en 2006 indica que el libramiento nuevo irá de justo en la curva de los terrenos del aeropuerto –zona militar, rodeará la ciudad, e inclusive tocará tierra del municipio de Mascota, y se unirá a la carretera 200 justo a un lado de la reserva que González Corona compró para seguir su plan de construir hoteles.

(El proyecto del macrolibramiento, ya descontinuado y de costos ya desfasados, establece que tendrá 32.873  kilómetros y que cada uno de estos, tendrá un costo de 11 millones de pesos, equivalente a un millón 48 mil 617 con 73 centavos dólar. El proyecto contempla la destrucción de 159.67 hectáreas de montaña, aunque refiere a estas, como lomeríos altos y bajos y zona pecuaria. De éste total de hectáreas, poco más de 142 deberá desmontarse. El proyecto original del macrolibramiento se incluyó en el Programa Nacional de Infraestructura 2007-2012, justo el sexenio de Felipe Calderón Hinojosa).

Bien, lo cierto acá es que la existencia de otra amenaza más a la montaña que tanto presumen los turisteros vallartenses al momento de “vender” el destino en sus campañas promocionales. A este paso, el cotidiano y consistente desmonte de los cerros hará gris la vista verde de hoy.

Sobre todo en el sur de la ciudad, donde se halla Garza Blanca, la zona costera y sus montañas han sido desmontados para fines de vivienda y exclusivos desarrollos turísticos. En la zona del valle, las parcelas de uso pecuario también desaparecen para abrir espacio a la construcción de vivienda.

El acelerado crecimiento demográfico de Puerto Vallarta y Bahía de Banderas es un desafío y una amenaza al medio ambiente. La construcción de viviendas y de hoteles, debe reconocer ya como una presión al equilibrio ecológico que deteriora los recursos naturales de tan alta vitalidad para toda la bahía. Las montañas, playas y cuerpos de agua, corren peligro.

Los poderosos consorcios hoteleros se han convertido en depredadores de los recursos naturales. Garza Blanca de Fernando González Corona, ya le compite en esto a Vidanta de Daniel Chávez Moran. Los dos hicieron sus fortunas en la época dorada del tiempo compartido.

Dichos grupos anteponen los negocios al más mínimo respeto a los recursos naturales. Y lo reiteramos, lo de menos es que se sujeten a las normas, a las leyes. Es urgente frenar o revertir la construcción de desarrollos que depredan los recursos naturales. Aún es tiempo de impulsar un modelo para reducir o mitigar los riesgos a los que se expone a la población y colocar a Puerto Vallarta como un destino preocupado en el medio ambiente.

Revolcadero

Casi nadie tiene conciencia, o no lo sabe, pero los desmontes de la montaña son en buena medida los responsables de las inundaciones que en distintos puntos de la ciudad se registran en temporada de lluvias. Los árboles y arbustos ocasionan la contaminación de arroyos, bloquea y desvía los pequeños escurrimientos de las lluvias moderadas que ocurren en la región, y en caso de lluvias torrenciales, el caudal de agua acarreará este material y lo depositará en las desembocaduras con las consecuencias ya vistas. ¿Cuáles consecuencias ya vistas? Que las ramas, hojas, de los desmontes en los lomeríos azolvan el sistema pluvial y fluvial de la ciudad, registros, canales, arroyos y arroyuelos, impidiendo que el agua llegue a la bahía. Y naturalmente, los desmontes descobijan y desplazan a la fauna local. ****** Un amigo de Tuxpan nos hizo breves comentarios luego de escuchar el mensaje y discurso de Andrés Manuel López Obrador en el legendario estadio de beisbol “Lorenzo López Ibáñez” de aquel coquero poblado. “Vamos a acabar con la corrupción y la impunidad. Me canso ganso”, repitió el tabasqueño. Y también replicó su queja de siempre, la de que el gobierno anterior le dejó un verdadero cochinero. Con eso de que acabará con la corrupción, pareciera olvidarse que él es el presidente de la república y que a él y a su gobierno se le debe de atribuir ese virus que atrapa a los gobiernos de todos los niveles. A menos que solo en los gobiernos estatales y municipales halla corrupción. Si gasta más tiempo y deja pasar otros cinco años repitiendo la misma frase, ese ganso se va a cansar.****** La tarde y noche del jueves ser armó la fiesta allá en las inmediaciones de la Secundaria Técnica 56 de Ixtapa. Había banda y varios cientos de vecinos. El alcalde Arturo Dávalos Peña y el secretario general del Ayuntamiento, Víctor Bernal fueron los invitados especiales de la inauguración del arreglo de la calle Matamoros. Por ahí vimos a nuestro amigo y ex delegado municipal, Víctor Martínez Oronia. El actual delegado municipal, Felipe “Macoy” Fernández y la jefa de coordinadores, Marilú Dávalos. El alcalde destacó en su mensaje que se destinaron más de tres millones de pesos en el empedrado ahogado en mortero de las calles Matamoros, Emiliano Zapata y Degollado, por donde todas las mañanas y tardes lleva a varios cientos de estudiantes a la secundaria y al módulo de la preparatoria regional.*

 

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