Hermetismo, versiones y dudas en torno a la balacera de Ixtapa

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CONTEXTOS…

Por Gerardo Sandoval Ortiz

De la balacera en Ixtapa, persecución, arrestos y sus heridos, se suponía que no pasaría un día en aclararse los puntos negros “sembrados” en el transcurso de la violenta jornada del martes. El hermetismo se ha impuesto y ninguna duda se ha disipado.

Todos los testigos afirman ver cuando una bala hirió a un policía de negro. Poco antes de caer la tarde, policías y militares sitiaron un domicilio de la calle 25 de Febrero, contigua a Los Tamarindos. Además, hay quienes sostienen que dentro del auto Toyota quedó un jovencito herido.

Solo por rememorar lo ya sabido. En el tramo de la colonia Niños Héroes a la colonia Idipe, cinco minutos antes de las dos de la tarde, por la carretera a Las Palmas se soltaron los demonios. Por todo el caserío se escucharon por lo menos tres ráfagas de disparo. Por la hora fue un suceso atestiguado por decenas de testigos.

Casi en tiempo real, dos amigos distintos nos llamaron, uno desde la Niños Héroes, donde nos dijo escuchar dos breves momentos de dos o más balazos. Nos anticipó que los de la balacera se movían en dirección a Las Juntas.

Otros amigos de la colonia Maestros Idipe, vieron y tomaron posesión para ver las acciones del rafagueo de mayor intensidad, frente a la entrada a Nuevo Ixtapa ahí en los estacionamientos de La Gallada, ferretería y reaccionaria Las Juntas. Es en este punto y en este momento donde surgen las dudas no aclaradas.

Primero intentamos consultar a un conocido nuestro y cliente de las “tienditas”. Dormía frente al lugar del enfrentamiento en la carretera y solo quiso decirnos que le dijo a su mujer “tírate al piso” y él siguió dormido. “No quise saber del mitote pero sí supe que los venían siguiendo del lado del Paso del Guayabo”, añadió.

La versión que policías perseguían de los del Toyota la escuchamos en la avenida Independencia y calle Pavo Real, cuando el sitio de la casa abandonada. Recogimos versiones de que en camino del río a la colonia Niños Héroes hubo dos o tres disparos. Esa sería otra duda. Nosotros nos quedamos con la versión de que los sujetos del auto coincidieron con una patrulla -que asistió a la caída de una avioneta- en incorporarse al camino a San José del Valle al salir de la colonia Getzemaní. Ya antes recibieron reportes de ladrones de poca monta en un vehículo con las características de ese auto. Le pusieron marcaje y los chamacos se pusieron nerviosos y así se tejió la historia.

Pero los testigos varios provienen del momento de la persecución frente a la Idipe. El viejo auto maniobró para tratar aparentemente de adentrarse a Nuevo Ixtapa, quizá por un callejoncito a La esperanza. Cualquier parroquiano sabe que se trata de una zona de presencia de malosos pues les es fácil escapar por escondidas veredas con rumbo al río Mascota.

Pero los pistoleros corrieron con tan mala suerte que se impactaron de frente con una camioneta que buscaba la carretera. Al impacto metieron reversa pero chocaron con una camioneta Ram. Casi al momento se apostaron frente a ellos los policías de negro. Un elemento bajó y fue al que “bajaron” los del Toyota. El herido cayó al suelo y sus compañeros fueron a levantarlo. Fue ese el momento aprovechado para reanudar el escape. En la huida todavía alcanzaron a impactar de costado a la patrulla. Con su compañero herido, “negros” fueron tras el auto. Las siguientes escenas se perdieron a los ojos de los mirones de esa área.

Todos los testigos coinciden en haber visto a un policía caer por disparo de arma. Aun ellos admiten que pudo salir limpio por protección de chaleco. Pero cayó al suelo, herido o aturdido y hubo cuatro vehículos involucrados en un choque. Ahí también acudió una ambulancia y un vehículo de una funeraria local. Pero se regresaron como llegaron.

Todo lo anterior se registró a escasos 200 o 300 metros del lugar donde un día antes el gobernador Enrique Alfaro y el presidente municipal acompañados de otras personalidades de la vida pública presumieron la dotación de equipo del programa “A Toda Máquina”. En ese punto, alguna vez se instaló una cámara de video pero luego se retiró. En al menos dos veces ahí se han colocado narcomantas.

Vayamos a la casa desahabitada de la calle Pavorreal. Ahí vive al lado una familia que llegó aparentemente procedente de Paquistán. El jefe de la familia no suele salir de casa pero esa vez salió corriendo al escuchar el estruendo de un choque de auto. Hubo quien escuchó una última ráfaga de disparos. Todos procuran evitar esta afirmación. Tampoco hemos podido confirmar si es cierto que dentro del auto quedó un chamaco herido. Hay temor y miedo.

La unidad de la policía estatal seguía muy de cerca al auto Tsuru y todo indica que lo impactó ya estacionado con tal dureza que lo arrastró hasta chocarlo con un viejo auto bien estacionado.

Abundan las versiones del momento inmediato que los jovencitos salieron del auto. Dejando la duda del herido que no pudo ni abrir la puerta, uno entró a la finca en estado de semiabandono, uno corrió y dos corrieron por el Andador Loro pero en sentido contrario. Uno buscó salir a la carretera y el otro salir a la calle Pelícano. La primera ruta eventualmente te lleva a La Esperanza y Nuevo Ixtapa y la segunda, a la colonia 24 de junio.

Ahí en la Pavorreal, guachos y marinos perdieron la paciencia y en algún momento abandonaron el sitio. Si acaso lo más interesante fue cuando una patrulla de tránsito llevó a un chamaco en la batea. Era un detenido exhibido a la vista de militares y policías. No se supo si lo identificaron en ese momento como uno de la pandilla del Toyota. Trascendió en el transcurso de la tarde aprehendieron por lo menos a tres chamacos por la sospecha de ser uno de los pistoleros.

Tampoco de algún detenido arrinconado en la finca. De memoria nos acordamos que un vecino nos confió que esa casa tenía salida al parquecito del traspatio. “Si no hay policías atrás, ya se les peló”, nos dijo en los primeros minutos del sitio.

Justo a una hora del operativo en Los Tamarindos unidades levantaron polvo de la avenida Independencia rumbo al centro de Ixtapa. Algo de lo que nunca se supo debió ocurrir para abrirse paso con códigos encendidos.

Entre las cuatro y seis, unidades de militares, del estado, federales, municipales patrullaron el caserío. Los negocios ilícitos pararon actividades. Subieron y bajaron a las partes altas de Ixtapa. Los dueños de expendios de cerveza ordenaron a sus clientes sospechosos irse del depósito.

Un amigo con familia en la colonia 24 de junio nos comentó minutos después de las seis de la tarde la presencia en ese momento de guachos y policías. Nos dijo que la familia había entregado a un chiquillo herido de bala. Los vecinos y policías sospechan que el menor podía ser uno de los tripulantes del auto Toyota. Ya desde el viernes, se rumoró que los del Corola azul eran simples ladronzuelos y por lo menos por ese tipo de delito tratan de retener al menor.

La calle Pedro Moreno casi esquina con la Jalisco fue un hervidero de agentes de la ley. La finca de la familia del menor se halla a dos o tres casas del jardín de niños Juan Escutia (por la tarde es Pablo Neruda). Tienen frente con el extenso terreno conocido como “el potrerito”, colindante a Los Tamarindos.

24 horas después de la balacera en Ixtapa lo único claro es que si hay detenidos, los señores de la ley lo ocultan. También se ha guardado todo lo relacionado a heridos, entre ellos un policía estatal.

A quienes atestiguaron las acciones en sus tres momentos estelares les queda claro que tienen bastante materia para impartir castigo. Es seguro que tienen todos los hilos para dar con los pistoleros. Si liberaron a los sospechosos detenidos en el rastro de la tarde del martes, tienen la opción del chiquillo de la 24 de Junio.

Revolcadero

La tarde de ese martes 14 de mayo los patrullajes policías y militares barrieron todo Ixtapa. Nos llamó la atención el arresto de tres individuos propios del “escuadrón de la muerte”, con presencia en cualquier lugar, comunidad, en toda colonia. Se registró a unas cuantas cuadras, ahí por la Independencia y Prisciliano Sánchez frente a la Farmacia Guadalajara. Ahí cayeron los tres amigos de “el kalimán”, el Chava, Ramón y Arturo. Según el reporte oficial, que por consumir bebidas alcohólicas en la vía pública los llevaron a disposición del juez municipal en turno. Como no hay mucho presupuesto para alimentarlos de por vida, al siguiente día los soltaron. Naturalmente, ya por la noche los detenidos eran por decenas. Ahí en la Idipe también cayeron los amigos Chepe Chuy y “el chícharo” Adrián. Y en idénticas circunstancias, por echarle agua al bule en la calle Diego Rivera, esquina con Prisciliano Sánchez, una cuadra adentro de la Idipe. Nomás supimos que se portaron agresivos los muchachos, ya a la hora del chamuco. ****** Apenas pasado el mediodía el tráfico vial en el llamado Bulevar Riviera Nayarit se tornó un calvario para quienes se trasladaban de Nayarit a Puerto Vallarta. Solamente de Mezcales al río Ameca se llevaron más de dos horas. La vía que alguna vez fue la carretera federal 200 de dos carriles se convirtió en vía de cuatro carriles. Y todo porque un auto sedan chico, un Tsuru Nissan impactó a un camión volteo y lo hizo tirar material en la cinta encementada. Accidentes viales como éste son los que imploran la conexión de los dos municipios a través de un tercer puente, el de la Federación. Ya transcurrió una década y nomás nunca se concluyó dicho puente. Es más, las avenidas que confluyen el punto, ahí donde se unen el río Ameca con el río Mascota, no se terminaron y están en estado de semiabandono. ****** En Las Palmas, este miércoles 15 de mayo, le ponen fin a sus famosas fiestas patronales de San Isidro Labrador. Más allá del jolgorio, nos quedamos con la queja de los comerciantes que suelen acomodar sus pequeños negocios en fiestas regionales. Ya habíamos publicado que la primera queja nos llegó de los interesados en instalar un expendio de los famosos “cantaritos”. Se les hizo caro la cuota impuesta por la delegada Daniela y algunos prefirieron no arriesgar su dinerito en pagar los 20 mil pesos por un reducido espacio. A la cantina que se instaló justo fuera de la delegación le cobraron 30 mil pesos. A cada puesto de vendimia de comida, la cuota no negociable fue de 7 mil del águila. Los lugareños saben de la alta tarifa y se preguntan qué se hará con el dinero recaudado. Si es para beneficio del pueblo, si se invertirá para obras, aplauden a su delegada. Lo bueno que el dinero se quede para obras del pueblo. Pero la delegada ni siquiera les ha informado si el dinero se queda en su cajón o se reembolsa a la tesorería.

 

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