Juan Carlos Peralta y el rechazo a un mercenario de la política en declive

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CONTEXTOS…

Por Gerardo Sandoval Ortiz

Arturo Dávalos Peña.

En el círculo allegado al alcalde Arturo Dávalos Peña y en un sector de priistas se habla con insistencia del regreso a Puerto Vallarta de Juan Carlos Peralta Cabrales. Es al mismo que muchos tachan de mercenario de la política y experto en campañas negras, diseñar y ejecutar guerra sucia y siembra de rumores.

Se tiene registro de una estancia breve días atrás de Peralta. Atendió un asunto personal y se encontró con algunos de sus amigos personales.

Nos han asegurado que un ejecutivo de una radiodifusora le recomendó a Dávalos traer a Juan Carlos Peralta. La idea fue reforzar la “campaña” de Víctor Bernal Vargas hasta convertirlo en candidato a la alcaldía del Movimiento Ciudadano. Es más, nos afirmaron que el war room davalista palomeó la propuesta.

Al cabo de hacer una serie de consultas entre amigos del grupo “las monitas” nos quedamos con la idea de haber quedado en un intento la iniciativa de reclutar al experto en campañas sucias. Nos dicen que sí, por “unanimidad” se desechó la propuesta y no pasó de ahí. “Nadie lo quiere en el grupo”, nos dijo una fuente.

Juan Carlos Peralta.

¿Quién es Juan Carlos Peralta? El registro más reciente de él acá fue este año. Su residencia en la ciudad se marca precisamente en previo al inicio de la administración de Javier Bravo Carbajal, allá a finales de 2006. Seis años después abandonó la ciudad, coincidiendo con la derrota electoral de Salvador González Reséndiz, su jefe político y a quien todavía rinde cuentas.

Por increíble que parezca y pese a carecer de arraigo, sin liderazgo y con rechazo de los priistas, fue capaz de aspirar y soñar con ser presidente municipal. Los hermanos Rafita y Chavita lo apadrinaron. Trabajó para construir un grupo político y forjar su candidatura. En noviembre de 2011 le entregaron las riendas del Comité local del Instituto de Capacitación y Desarrollo Político, el ICADEP. El jerarca obrero, Rafael Yerena Zambrano fue a vitorearlo. En su equipo estaba la maestra Yolanda Cuevas y José Jaramillo, dos piezas que en la última campaña se mostraron leales a César Abarca. Al final, no pudo colarse ni en la planilla como regidor.

Los primeros contactos de Juan Carlos Peralta con la clase política local iniciaron cuando como un peón de la empresa del ya desaparecido Jesús Pérez Piñón. El vínculo con este equipo de asesoría electoral fue Rafael González Pimienta, padre de los hermanos Rafita y Chavita González Reséndiz. En la primera década del milenio Pérez Piñón era considerado sino el mejor, uno de los mejores estrategas del país. Al final de la campaña, Peralta se quedó y fue nombrado por Bravo director de Comunicación Social, decisión de la que hoy todavía se arrepiente.

Javier Bravo Carbajal.

En los estertores de su trienio, Javier Bravo conoció de los pies a la cabeza el alma negra de su subordinado. A media gestión traicionó a Bravo para dedicarse de tiempo completo a armarle la campaña de Salvador González Reséndiz. A Javier Bravo ya le queda claro que Peralta se dedicó a acumular información confidencial de Bravo y de su gobierno y mucho de ello la usó para golpearlo ya con Chavita al frente de la administración municipal.

Por lo visto, Peralta es un consumado mercenario de la política. No solo a Javier Bravo traicionó. Ya al final del trienio de González Reséndiz fue pillado con información confidencial que comprometía a su jefe político. Sin embargo, con Chavita nunca hubo rompimiento y tres años después fue el hijo de González Pimienta quien lo recomendó a Ricardo Villanueva, cuando en el 2015 compitió y perdió por el PRI la alcaldía de Guadalajara.

Pérez Piñón murió en el último semestre del 2006, en el periodo que Bravo era alcalde electo y se dedicaba a organizar su equipo de trabajo. Con Álvaro Galván, otra pieza de la empresa de Pérez Piñón, éste no ocultaba su malestar contra Peralta. El disgusto obedecía a diversas razones y una era que Peralta presumía ser el cerebro de la exitosa campaña.

A los priistas vallartenses les vendió haber sido él quien diseñó y ejecutó la campaña de Bravo y también la de González Reséndiz. Le negaba créditos hasta a su jefe Pérez Piñón. “Traicionó mi confianza”, lo acusó su jefe Piñón.

Cuando éste murió, se marcó al mismo tiempo el declive de Peralta. Trató de construir un grupo leal a él pero fracasó. Después de 2009 perdió en todas y cada una de las campañas, la última en Guadalajara. También abrió un restaurante pero quebró y cerró y solo le quedó la opción de regresar a su natal Tabasco. Allá apareció como director general primero de Imagen, y luego de Técnica y Proyección del gobierno del estado con un sueldo.

La última apuesta de Juan Carlos Peralta fue la elección del año pasado. Morena los barrió. En su natal Jonuta, un poblado a orillas del río Usumacinta con una población igual la de Las Juntas, Morena también los apaleó. Con gobernantes morenos, los espacios se le cerraron y no ha podido acomodarse. En Jonuta se dedica a la ganadería -eso presume a sus amigos desde hace años- pero la crisis lo alcanzó.

Naturalmente, no sabemos si fue Peralta quien le pidió a su compadre Paco Pérez interceder por él y conseguirle chamba de asesoría electoral a Dávalos. Pudo ser a la inversa. Es más, además del ejecutivo de la radio, también pudo ser Sergio “el chocho” Orozco el puente que lo acercó a Dávalos y su equipo.

La información disponible nos indica que la propuesta se rechazó. Ya probó el pasto de Puerto Vallarta y lo cree su potrero. Acá él manejó a su criterio un presupuesto arriba de 40 millones de pesos tan semejante como el de su Jonuta. Los 29 mil pesos mensuales de su sueldo como director de Comunicación Social hasta el 2012, no los gana ni el alcalde de su rancho.

Víctor Bernal Vargas.

El muchacho se presenta como “Licenciado en Comunicación por la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco. Que tiene diplomados en mercadoctenia política y gubernamental por el ITAM y diversos cursos y seminarios en el ramo. Al inicio del gobierno de Arturo Núñez, allá en Tabasco, indagaron y no hallaron documentos que lo acrediten como profesionista ni cédula profesional. “Es un engaña pendejos profesional”, nos dijo de él un ex compañero del equipo de Chavita González Reséndiz.

En su CV incluyó en su experiencia laboral ser reportero, productor de radio, director creativo de tres agencias de publicidad (Créalo, grupo Creativo y OC Consulta) y de 2001 al 2006 asesor, estratega y operador en Strategos Consultores SC. La última es la empresa de Pérez Piñón.

Alfonso Bernal, Diego Franco y Juan Carlos Peralta.

Con 15 años de experiencia y 50 campañas electorales constitucionales a cuestas lo recomendaron a Arturo Dávalos como el indicado para consolidar el proyecto de Víctor Bernal. Pero en el equipo naranja ya están integrados algunas piezas que sufrieron las campañas sucias de Peralta. De hecho, todas “las monitas” fueron objetivos de ataques diseñados por Peralta. Uno de ellos es Alfonso Bernal Romero, golpeado por Peralta y los suyos cuando su rompimiento con Bravo. Fue Peralta quien atacó a todo el bloque de regidores opositor a Bravo. Andrés González y Jorge Luis García Delgado, fueron sus principales objetivos. Parte de sus baterías la dirigió a Santiago Centeno, aliado político hoy de Dávalos.

En aquellas accidentadas negociaciones del bloque opositor a Bravo, en donde los dos líderes visibles era Poncho Bernal y Andrés González Palomera, una de las peticiones que le hicieron al acalde en ese entonces fue ordenarle a Peralta poner fin a su campaña negra.

De Peralta nos dijeron que es un mercenario de la política, un sujeto que no sabe de lealtades, un charlatán profesional. Se erige como estratega pero el autor del diseño, estrategia y planeación de las campañas lo hacía Pérez Piñón. Fue éste quien ganaba elecciones y cuando murió, Peralta cosechó solo derrotas.

Revolcadero

Gustavo González Villaseñor.

Juan Carlos Peralta destaca haber sido “asesor de presidentes municipales y diputados locales en materia de comunicación, políticas públicas y gobernabilidad “a través de su empresa del 2011-2012”. Quizá se refiere a Gustavo González Villaseñor o a Rafael González Reséndiz como algunos de sus asesorados. Sin embargo, solo Gustavo era diputado local en ese periodo. Un dato podemos destacar de su foja curricular que lo dibuja de pies a cabeza: “Ha participado en más de 58 campañas electorales en diversos estados del país, como asesor, estratega, coordinador general, coordinador de: mercadotecnia, promoción del voto, electoral o movilización; ganando el 100% de los procesos que coordinó completamente (campañas entre presidencias municipales, diputaciones locales y federales)”. Sabio aquel dicho muy mexicano de que la derrota no tiene madre. Este documento lo presentó para pedirle chamba a Arturo Núñez en Tabasco y por esas fechas abandonó la campaña de Adrián “el archi” Méndez cuando supo que iban a perder. También se desentendió de la campaña de Aristóteles Sandoval. Sin romper con su jefe político, Chavita González, abandonó la chamba y abandonó también la invitación a trabajar en la campaña de Aristóteles Sandoval. Se negó venir apoyar en la campaña de González Palomera en 2015 pero aceptó ir a Guadalajara para incorporarse al equipo de Ricardo Villanueva. ******* En el equipo de trabajo de Arturo Dávalos Peña hallamos a dos piezas que conocen perfectamente la trayectoria de Juan Carlos Peralta.  Nos referimos al jefe de prensa, Luis Hernández López y a Israel Enciso. Los dos trabajaron en aquella administración de Javier Bravo. Israel Enciso se incorporó ya empezado el trienio. Es un experto en todo lo relacionado a imagen, justo en donde Peralta siempre intentó competirle. En Tabasco fue acusado de plagiar el logo institucional, el cual extrañamente se aclaró con un oficio en donde una empresa recién creada “donó” al gobierno su trabajo de diseño. Peralta le entiende al activismo, el muchacho como buen animal es territorial. Pero se especializó en campañas negras, en la siembra de rumores por todos lados y solo así pudo consolidar su influencia entre los priistas vallartenses. En nuestra memoria esta que a Enciso le armó la grilla y logró quitárselo de encima. En las primeras semanas ya del gobierno de Chavita, ordenó primero mover a Luis al área de prensa de la Policía Municipal y de inmediato su cese. Si Dávalos se apoya en las opiniones de su equipo, no vemos quien es capaz de aprobar contratar a Peralta. Son muchos los agraviados en apenas seis años. ****** En la memoria hay un agravio de Peralta Cabrales cometido contra la familia Bravo. Supimos de su “abuso” contra una dama a quien cortejó desde la campaña pese a ser menor de edad. Su atrevimiento atentó contra la unidad familiar. Como a Peralta lo traicionaba una debilidad fue imposible construir una familia y ya separado, literalmente “raptó” al bebé y lo llevó a su natal Tabasco. El caso acabó en los tribunales y un magistrado resolvió vía orden judicial regresar al hogar maternal al menor.******Que el regidor moreno, Luis Alberto Michel Rodríguez causó el enojo de varios periodistas que realizaban una entrevista al dirigente estatal Hugo Rodríguez Díaz. No se trató de una rueda de prensa y no pidió permiso a los reporteros que al cabo de esperar más de dos horas, lograron la entrevista. Sin el consentimiento, el regidor ordenó a un ayudante grabar y transmitir en vivo la entrevista. Fue cuando lograron como primicia la declaración del dirigente del partido de Andrés Manuel López Obrador de abrir las puertas del partido al alcalde Arturo Dávalos Peña. Ahora el regidor Michel le saca la vuelta a los reporteros y culpó a su ayudante.

 

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