La CATEM y el nuevo sindicalismo de Morena; pillos adoradores de Amlo

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CONTEXTOS…

Por Gerardo Sandoval Ortiz

Rafael Yerena Zambrano.

Que invoquen el nacimiento de un sindicalismo moderno y juramenten que ahora sí atenderán las demandas de los trabajadores no asombra aun cuando se declaran soldados del presidente de la república o del gobernador. Pero sí nos llamó la atención fue ver la euforia de fieles creyentes, soldados e impulsores también de Andrés Manuel López Obrador.

Ese fue el discurso y proclama aquel primer fin de semana de este mes cuando en Guadalajara tomaron protesta “los tres mosqueteros de la llamada “la CTM de Morena”, la Confederación Autónoma de Trabajadores y Empleados de México, la CATEM.

Aunque dirigiéndose a quien presume ser el “dirigente” en Puerto Vallarta, ya lo dijo el jerarca de la CTM, Rafael Yerena Zambrano, si no llegan a ser pillos, poquito les faltaría a personajes que pululan ya en la CATEM.

Los tres proclamados “mosqueteros” y formales líderes del sindicalismo lopezobradorista son: Rubén Vázquez, Alfredo Barba y Alberto Carranza Muro.

Rubén Vázquez.

Nadie medianamente conocedor de los asuntos públicos en Jalisco dirá nunca haber escuchado esos tres nombres. Todos se formaron a semejanza en las filas del Partido Revolucionario Institucional. Aunque eso es pecata minuta si se reitera que Morena se hizo con desechos priistas y en menor cuantía, del PRD y otros partidos.

Rubén Vázquez fue hasta hace poco más de un año dirigente estatal del Movimiento Territorial, acaso el brazo del PRI que aglutina profesionistas, activistas y promotores responsables de echar andar la maquinaria tricolor en cada campaña.

A Rubén Vázquez lo conocimos a principios de la década de los 90. Vino a Puerto Vallarta a dar a conocer su corriente Democracia 2000. Supo ganarse ciertas simpatías en la prensa crítica por demandar apertura y democracia total al PRI en decisiones como la de elegir a sus candidatos.

Su movimiento incomodó a la elite tricolor pero fracasó en sus metas. El señor pronto halló la fórmula para ganar espacios y se apuntó para competir en cada proceso interno y siempre acabó por negociar. Fue de esa forma, no por la vía democrática, que a principios de septiembre del 2016, se quedó al frente del MT. Se propuso para ser dirigente del partido, para candidaturas e inclusive para gobernador, y en esas andaba cuando lo invitaron los morenos y aunque no le dieron chamba, ya con la CATEM tiene hasta para sus amigos.

Alfredo Barba.

Alberto Barba Mariscal es otro mosquetero. Es hijo del señor cacique del último medio siglo en Tlaquepaque. De ahí fue presidente municipal y diputado federal de uno de sus distritos. Y ni falta hace preguntar si el PRI consultó a sus sectores u organizaciones, a sus bases, si recurrió a una elección abierta y democrática, para seleccionarlo como su abanderado. Ahí nomás truenan los chicharrones de Alfredo “el guero” Barba. Y por lo visto ya no truenan esos chicharrones en el PRI, sino también en Morena, y aquí, desde la era mochilista, también en el Movimiento Ciudadano. Se nos viene a la mente el nombre del regidor Eduardo Martínez Martínez, quien pudo ser reelecto regidor previa negociación con los Barba.

El tercer mosquetero de la morena CATEM es Alberto Carranza Muro. Se trata de uno de los hermanos herederos del imperio sindical fundado por el padre Alberto Carranza Mejía, un consorcio sindical denominado Organizaciones Carranza.

Alberto Carranza.

A este amigo lo conocimos hace ya más de dos décadas. Vino desde Guadalajara a renegociar el contrato colectivo de trabajo del periódico Tribuna de la Bahía. Hablamos en un restaurante de la zona de la Playa de los Muertos. Tampoco es necesario entrar en detalles pero podemos añadir que los trabajadores de la empresa de Fernando González Corona eran defendidos por un sindicato blanco. Resguardamos por un tiempo el contrato en un archivero personal y como la empresa nunca mostró interés, se fue a la basura. De nuestra parte, el Beto Carranza se llevaría amigables mentadas y no, González Corona no le mandó ni una cortesía para sus hoteles.

Ya en este nuevo milenio, volvió a venir a Puerto Vallarta pero para reclamar su derecho de militante del PRI y competir para ser su candidato a la alcaldía. Alguna vez le dieron su espacio, una regiduría suplente en una planilla que por supuesto no ganó.

A ver, los tocayos Alberto Barba Mariscal y Alberto Carranza Muro no es que representen lo más rancio ni lo más corrupto del sindicalismo. No hay forma de tacharlos lo peor tratándose de la figura legal y jurídica cuya misión en el papal es la defensa de los trabajadores. Son apenas dos ejemplares del sindicalismo que por años traicionó a sus representados.

Le hemos dado una repasada a una lista de sindicatos en la entidad con intenciones de saber algo del corporativo sindical Organizaciones Carranza. Contamos al menos una docena de sindicatos en donde, sino aparece él como secretario general, aparece alguno de sus hermanos Omar o Juvenal, o los sobrinos Said o Marco Antonio Carranza Mariscal. Entre ellos se intercambian la segunda posición de mando sindical. En varios sindicatos aparece Beatriz Gómez Tolentino, de quien no pudimos verificar si es parte del núcleo familiar.

Andrés Manuel López Obrador.

Los Carranza están metidos a través de sus sindicatos en empresas diversas, en hoteles, restaurantes, salones de eventos, en zapaterías o en el transporte. Representan a jornaleros del campo y albañiles, empleados de colegios privados, en los tianguis. Sus tentáculos se extienden a Puerto Vallarta y a Bahía de Banderas.

Y como los Barba de Tlaquepaque, los Carranza no tienen fama de ser lo que precisamente se les llamada líderes sindicales que se mueren en la raya por la defensa de sus trabajadores. Tienen fama de todo lo contrario.

Ahora reaparecen al frente de una central sindical que en su haber se ofrece traer la sagrada bendición de la 4t. El líder supremo del movimiento, Andrés Manuel López Obrador los ha purificado. Ya son buenos, puros y santos.

Nosotros tenemos dudas razonables de estar frente al renacer de figuras sindicales que de veras hagan suyo el compromiso de la defensa del trabajador. Los conocemos. Tenemos vivo aquel momento que buscamos servicios de una funeraria del sindicato de los Barba para arreglo y traslado de un cuerpo en Guadalajara. Ni un seguro ni un derecho sindical quisieron hacer válido.

La CATEM reclutó por todos lados auténticas fichitas. Rafael Yerena catalogó de “pillo” a Alberto Gudiño Cueto. El abogado sindicalista y nuevo soldado de la 4t trata de metérsele a los choferes del transporte público afiliados a la CTM. Yerena le dijo “pillo” al Gudiño por eso y por algo más. A Yerena le ha dicho un periodista amigo suyo que Gudiño Cueto hacía trabajos a una familia metida a negocios turbios y entre estos trabajos estaba hacerle llegar dinero a ciertos reporteros. Uno de los ayudantes de Gudiño es el apodado “comandante Toro”. Supimos de esta persona porque en su momento “Pancho el Chuletas” nos ofrecía información, santo y señas de dicho personaje en su paso por Tránsito Municipal.

El nuevo sindicalismo de Morena ni es nuevo y no defenderá a los trabajadores. Sus dirigentes estatales han sido toda su vida miembros de los clanes enriquecidos al amparo de los sindicatos. Los morenos, o chairos como mejor se les identifica, se han dado gallo acusando de todos los males a los líderes sindicales afines al PRI. Ahora los tienen a su lado y el asombro fue verlos aplaudiendo a rabiar aquel primer fin de semana.

Revolcadero

El dirigente nacional de la “CTM de Morena”, la Confederación Autónoma de Trabajadores y Empleados de México, Pedro Haces Barba, es quizá el más fiel ejemplo del podrido nacer de la CATEM. San Google nos provee de la siguiente información: Pedro Haces fue encarcelado por delitos de robo de vehículo y portación de armas prohibidas, según consta en el expediente CRV/114/98. Fue detenido el 28 de marzo de 1998 con averiguación previa 21043/D/98 abierta en la PGR. No es pues un vecino ejemplar de la caliente Tlalpan y desde joven mostró el gusto por lo ajeno. Junto a él aprehendieron a su pariente Alfonso Magaly Haces. Como suele ocurrir en el sistema de la impunidad, pronto salió libre y ahora, ya purificado es el más alto dirigente del sindicalismo moreno. Antes aprendió el oficio sindical al frente del Sindicato de Trabajadores de Seguridad Privada, Vigilancia, Traslado de Valores, Manufacturas de Equipos de Seguridad, Limpieza y Mantenimiento Similares y Conexos de la República Mexicana. A partir de ahí, se movió con la impunidad total pues para ejercer dicho cargo sindical, debió no tener antecedentes criminales. El nombre de Santiago Haces se escucha mencionar en un diálogo de Duarte el jarocho (por cierto, también en proceso de purificación morena) el oaxaqueño José Murat, cuando los dos eran gobernadores. Duarte dice ya tener el dinero, 30 millones, para dárselos a Murat y este hacerlos llegar al dueño de la empresa Servicios Integrales de Seguridad, Limpieza y Mantenimiento S.A. de C.V. (SEGLIM). Don Google dice que esos 30 millones “provenían del Seguro Popular”. Si,  también nos llama la atención que el jerarca obrero moreno, fue empresario y líder sindical de sus propios empleados.   ****** Por cierto, en una de esas y los morenos también reclutan y purifican al heredero de don Fidel Velázquez, el actual dirigente nacional de la CTM, Carlos Aceves del Olmo. Es más, el proceso de mutación de la familia Del Olmo ya inició y lo hizo José “Pepe” del Olmo que desde mayo es el dirigente de la CATEM en el estado de México. Pepe es hijo del máximo dirigente de la CTM. Así, el clan cetemista también metió mano al sindicalismo moreno pues ya son amigos de los morenos, por lo menos de los sindicalistas soldados de la 4t .******* A propósito de los dos anteriores escritos, la maestra Idalia González de León nos hizo llegar un breve escrito y del cual destacamos en el mismo orden los siguientes puntos:  La noche del viernes 19 invitamos a varios compañeros para platicar sobre armar una planilla de unidad; Marcionila me dejó en visto y la maestra (Dulce Flores) confirmó asistencia; desconocía las intenciones de la maestra en contender; no le plantee renuncia a sus aspiraciones pues ni siquiera sabía; a  Ricardo Ponce lo invitamos con la idea de mediar la reunión; a la maestra Dulce no le negué declinar pero sí estar dispuesta a llevar a cabo un ejercicio entre compañeros y elegir quien encabezar la planilla. Con Juan José “el peri” Cuevas, Idalia González de León, nos dice que solo es eso, amistad, “solamente amistad” y que ella siempre ha demostrado trabajo y lealtad al partido. Se define independiente en sus acciones y no títere de nadie. Y dos precisiones finales: su papá se llama Juan Alberto González Flores y siempre le cambian el nombre”. Nosotros le asignamos el nombre incorrecto de “Juan Alberto”. La segunda aclaración si es imperdonable, un error que olvidamos suprimir y por las prisas no lo corregimos. Anotamos como “finada” a doña Olivia González Pérez cuando en realidad fue su esposo don Nacho, quien falleció. Cuando escribimos la palabra “finado”, reaccionamos en el erróneo dato pero no borramos la palabrita. Una disculpa por tan monstruoso error a doña Olivia.

 

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